Fermentación Ruminal y Digestión de Proteínas en el Abomaso

La fermentación simbiótica es un proceso biológico fundamental y ampliamente extendido en el reino animal. La mayoría de los vertebrados, especialmente los herbívoros y omnívoros, poseen alguna forma de simbiosis digestiva. Sin embargo, la simbiosis digestiva que ha alcanzado el mayor grado de sofisticación es la observada en los rumiantes. Aunque los estudios se han centrado tradicionalmente en estructuras especializadas como el rumen, en los últimos años ha aumentado el interés por la microbiota intestinal de otros mamíferos, incluyendo la humana.

En este contexto, el término "fermentación" se refiere a un conjunto de reacciones enzimáticas que ocurren en ausencia de oxígeno. Estas reacciones conducen a la ruptura de compuestos orgánicos, generando moléculas energéticas que el animal hospedador puede utilizar en su metabolismo. Las estructuras especializadas que albergan microorganismos suelen ser cámaras diseñadas para mantener un ambiente propicio (húmedo, cálido y con un pH no excesivamente ácido) para el crecimiento microbiano.

En algunas especies, estas cámaras se ubican en el sistema digestivo anterior (esófago y estómago), denominándose a estas especies "fermentadoras pregástricas". Los mamíferos rumiantes son el ejemplo más conocido. Existen también los fermentadores posgástricos y otras modalidades de simbiosis digestiva en invertebrados.

Diagrama del sistema digestivo de un rumiante

La Anatomía y Fisiología del Rumiante

Los rumiantes deben su nombre al acto de "rumiar", que implica masticar el alimento durante periodos prolongados. Este proceso puede involucrar tanto alimento recién ingerido como material regurgitado para un segundo tratamiento en la boca. Los rumiantes han evolucionado un estómago de gran tamaño y alta motilidad, capaz de albergar extensas poblaciones microbianas. Estos microorganismos son esenciales para la digestión de la celulosa y otros carbohidratos complejos, produciendo compuestos beneficiosos para el animal.

Los verdaderos rumiantes incluyen especies como bovinos, ovinos, caprinos, cérvidos, jirafas y antílopes. Su estómago, que ocupa aproximadamente tres cuartas partes de la cavidad abdominal, está dividido en cuatro compartimentos: el rumen (panza o herbario), el retículo (redecilla o bonete), el omaso (libro o librillo) y el abomaso (cuajar). Los tres primeros forman el "estómago anterior" o región pregástrica, mientras que el abomaso es considerado el "verdadero estómago". Los pseudorrumiantes, como hipopótamos y camélidos, carecen de omaso. Otros fermentadores pregástricos, que no son rumiantes, incluyen perezosos, canguros, monos colobos y el ave hoazín.

Los tres compartimentos pregástricos (rumen, retículo y omaso) son responsables de conducir y almacenar el alimento. El rumen y el retículo, además, participan en la absorción de nutrientes y moléculas pequeñas. La mayor parte de la fermentación simbiótica ocurre en estos dos compartimentos, donde se mantienen las condiciones óptimas de temperatura, pH y motilidad para el crecimiento microbiano.

La cavidad del rumen está subdividida en sacos (dorsal y ventral) por estructuras musculares llamadas pilares, cuya contracción facilita la mezcla del contenido y estabiliza los volúmenes. Las papilas, proyecciones digitiformes que recubren el interior del rumen, aumentan significativamente el área superficial, optimizando la absorción de nutrientes. Aunque el rumen y el retículo están parcialmente separados por el pliegue ruminorreticular, existe un considerable intercambio de productos digestivos entre ambas cavidades.

Ilustración de los cuatro compartimentos del estómago de un rumiante

El esófago desemboca en el cardia, conectando el retículo y el rumen. La superficie interna del retículo presenta crestas que podrían tener una función selectiva sobre las partículas que se dirigen hacia el omaso. El omaso, que conecta el retículo con el abomaso, posee estructuras laminares que permiten la absorción de agua y nutrientes, y actúan como barrera para partículas de gran tamaño. El abomaso, similar al estómago de los no rumiantes, es el sitio principal de digestión de proteínas y de lisis de bacterias procedentes del rumen.

El Proceso de Rumia y la Fermentación Microbiana

La rumia es un proceso crucial que consiste en la regurgitación, remasticación y reingestión del alimento. El alimento ingerido se mezcla con saliva y es masticado en la boca, luego desciende por el esófago hacia la cavidad retículo-rumen, donde es degradado por los microorganismos mediante fermentación. Las partículas más finas y líquidas continúan su tránsito por el sistema digestivo, mientras que los bolos de material sólido son regurgitados a la boca para ser remasticados, aumentando su área superficial y facilitando la posterior digestión microbiana.

Bacterias, protozoos, arqueas y hongos presentes en el rumen degradan la celulosa y hemicelulosa, produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGV). Las proteínas y carbohidratos no estructurales también son fermentados. Los microorganismos utilizan la mayoría de los carbohidratos simples resultantes, aunque algunos pueden ser absorbidos por el animal. La saliva juega un papel vital, proporcionando el medio líquido necesario para las poblaciones microbianas y actuando como tampón del pH ruminal gracias a su contenido de bicarbonatos y fosfatos.

La fermentación de carbohidratos complejos produce, a través de la glucólisis, fosfoenol piruvato (PEP), que da lugar a metano, CO2, acetato y butirato, o puede metabolizarse a piruvato, formando propionato y butirato. En condiciones normales, el rumen contiene aproximadamente 60-70% de acetato, 14-20% de propionato y 10-14% de butirato. El propionato es esencial para la síntesis de glucosa y glucógeno en el rumiante. Los AGV se absorben pasivamente a través de la pared ruminal.

Esquema del ciclo de la fermentación ruminal

Digestión de Proteínas en el Rumen y el Abomaso

Los microorganismos del rumen hidrolizan las proteínas del alimento, obteniendo polipéptidos y aminoácidos para su propio crecimiento. Algunas proteasas bacterianas actúan en el exterior de la célula (luz del rumen), mientras que otras se encuentran en su interior. Los oligopéptidos son absorbidos por las bacterias y degradados hasta aminoácidos o amonio. Las paredes del rumen pueden absorber aminoácidos y el amonio no utilizado por los microorganismos.

La mayor parte del amonio, junto con algunos aminoácidos y oligopéptidos, es utilizada por los microorganismos para sintetizar sus propias proteínas. Al llegar al abomaso, estas bacterias son digeridas por los jugos gástricos, y los aminoácidos resultantes son absorbidos en el intestino delgado. Este proceso es crucial para la nutrición del rumiante, ya que permite la utilización eficiente de fuentes de nitrógeno.

El amonio residual que no es reutilizado por las bacterias ruminales es absorbido y convertido en urea en el hígado. Parte de esta urea, junto con la urea proveniente de la degradación de proteínas del propio animal, es reintroducida en el rumen a través de la pared ruminal o las glándulas salivales. La actividad ureasa en la pared del rumen asegura una rápida conversión de la urea en amonio, disponible para la microbiota ruminal.

La proteína dietaria que entra al rumen puede ser fraccionada por los microorganismos en AGV y NH3, o puede escapar la degradación y ser digerida en el intestino delgado como aminoácidos. Las proteínas de "sobrepaso" o no degradables en el rumen (PNDR) son particularmente importantes, y su valor nutricional depende de su perfil de aminoácidos esenciales, como metionina y lisina. Tratamientos físicos y químicos pueden proteger las proteínas, reduciendo su solubilidad y aumentando la cantidad de aminoácidos disponibles en el intestino delgado.

Metabolismo de las proteínas de sobrepaso en el rumiante

Optimización de la Fermentación Ruminal y la Digestión de Proteínas

La mejora de la eficiencia de la fermentación ruminal y la disponibilidad de proteína metabolizable en el intestino de la vaca pueden impactar positivamente los ingresos en las granjas lecheras. La proteína metabolizable se compone de proteína "bypass" (que evade la degradación ruminal) y proteína microbiana.

Algunos fitoquímicos de origen vegetal, como los taninos y los capsaicinoides presentes en el extracto de pimiento, pueden unirse a las proteínas, limitando su degradabilidad ruminal. Estos complejos son estables en el rumen pero se disocian en el ambiente ácido del abomaso, liberando aminoácidos esenciales en el intestino. Estudios han demostrado que la inclusión de fitoquímicos puede mejorar la producción de leche y la eficiencia alimenticia al modificar la fermentación ruminal y potenciar la concentración total de AGV y propiónico.

En la producción de carne de vacuno, el uso de dietas concentradas ricas en cereales es común. La sincronización de la degradabilidad ruminal del almidón de cereales (cebada y maíz) con fuentes proteicas de diferente velocidad de degradación puede maximizar la eficiencia de la fermentación ruminal. Investigaciones han explorado la caracterización de la fermentación ruminal y la degradabilidad de proteínas de suplementos vegetales en terneros en crecimiento, así como los efectos de la sincronización de la degradabilidad del almidón con fuentes proteicas.

Estos estudios sugieren que el nivel de fibra en la dieta puede influir en la fermentación ruminal y la degradación proteica, y que la sincronización de la degradabilidad entre fuentes de energía y proteína puede potenciar la fermentación ruminal, aunque los efectos sobre la digestibilidad total del tracto y el rendimiento animal pueden variar.

Aparato Digestivo del Bovino Rumen y su Fermentación

El abomaso, como verdadero estómago, juega un papel crucial en la digestión final de las proteínas. La secreción de ácido clorhídrico (HCl) y enzimas digestivas en el abomaso detiene la actividad microbiana y descompone las proteínas de las bacterias ruminales y las proteínas no degradadas en el rumen. Los aminoácidos resultantes son absorbidos en el intestino delgado, proporcionando al animal los bloques de construcción necesarios para sus propias proteínas y funciones corporales.

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