Fábrica de Paños de Lana Miguel Cordero: Tradición textil en Val de San Lorenzo

La historia de la manta maragata se remonta al siglo XVIII, cuando los avispados maragatos comenzaron a desarrollar una industria textil en Val de San Lorenzo que llegó a albergar a centenares de artesanos. Hace tan solo unas décadas, la banda sonora que acunaba las calles de Val de San Lorenzo dejaba perplejo al visitante: eran los telares. En mi infancia, se escuchaban por todo el pueblo; se puede decir que en cada casa había uno.

Antiguos telares y maquinaria tradicional en un taller de Val de San Lorenzo

La lana de las ovejas se cardaba y se peinaba para luego fabricar paños. Desde mediados del siglo XVIII se inició el despegue de esta industria, creando productos que incluso traspasaron las fronteras de la provincia. Hoy, figuras como Miguel Cordero, de Paños de Lana, han conseguido casar la tradición con las demandas de los tiempos modernos, logrando que el género que fabrica en el Val de San Lorenzo sea reconocido por su calidad.

La evolución hacia la calidad: lana de merino

De la lana auténtica se decía tradicionalmente que resultaba incómoda porque picaba y que sus mantas pesaban. Sin embargo, este es un aspecto que se ha ido subsanando. La lana de ahora ya no pica ni pesa, según explica Miguel Cordero. Se ha pasado de utilizar lana de churra a lana de merina, lo que ha permitido quitarle peso y hacer que los productos resulten mucho más agradables al tacto. Esta fibra natural neutraliza olores, ayuda a regular la temperatura corporal -ya sea en verano o invierno- y es ultra duradera.

Producto Material Características
Mantas artesanales 100% Lana Merino Regulación térmica, hipoalergénica
Pañería y estameña Lana virgen Alta durabilidad, uso en trajes regionales

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El legado de los artesanos de Val de San Lorenzo

A pesar de que el Ayuntamiento de Val de San Lorenzo tiene su propio museo textil, visitar los talleres de estos artesanos es la mejor forma de conocer el proceso real. Laurentino de Cabo Cordero, otro de los referentes del sector, mantiene sus fábricas textiles con los conocimientos de antaño y máquinas con hasta 100 años de antigüedad. Él aplica las técnicas que aprendió de su padre, y este del suyo, remontándose hasta el año 1752.

El proceso completo incluye el cardado, el hilado, el tejido en el telar y el abatanado, un proceso similar al fieltrado que da al tejido la textura deseada. Aunque hoy en día enfrentan desafíos como la falta de apoyo institucional y la competencia de la "moda rápida", la artesanía sobrevive gracias a un público que sabe valorar la sostenibilidad y la identidad propia de un producto hecho con conciencia.

Detalle de una manta maragata tejida en telar tradicional

La fábrica de Miguel Cordero representa este esfuerzo por mantener vivo un oficio amenazado. Al elegir piezas elaboradas en Val de San Lorenzo, el consumidor no solo adquiere una prenda de abrigo de calidad superior, sino que apoya la conservación de un patrimonio cultural único en España. El taller, ubicado en la Calle Pedro Alonso, 21, sigue siendo un faro para quienes buscan textiles auténticos, duraderos y respetuosos con el medio ambiente.

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