La imagen de un ratón devorando un trozo de queso es un cliché tan arraigado en nuestra cultura que rara vez nos cuestionamos su veracidad. Desde dibujos animados hasta refranes populares, la asociación entre ratones y queso parece innegable. Sin embargo, la realidad es bastante distinta a lo que nos han hecho creer.
Cualquier exterminador de plagas o el dueño de una tienda de mascotas te diría un rotundo ¡no! Los roedores tienen un un sentido del olfato muy sensible y determinados quesos emiten olores que son repulsivos para ellos. Según un estudio del doctor David Holmes, de la Universidad Metropolitana de Manchester, los ratones comerán cualquier cosa cuando tienen mucha hambre, pero prefieren granos, frutas y alimentos dulces.
La idea de que a los ratones les gusta el queso es uno de los mitos zoológicos más extendidos de la historia. Nadie sabe a ciencia cierta cómo empezó, pero la teoría más aceptada especula con que tuvo que ver con los almacenes de granos, carnes muy saladas y queso de hace cientos de años. Los granos y la carne debían estar tapados para alejar a los insectos, pero el queso necesitaba "respirar" y no estaba tan bien resguardado. Como afirmaba el doctor Holmes, un ratón con hambre come cualquier cosa y en este caso era el queso, y las pequeñas marcas de sus dientes los delataban.
Todo empezó con una pequeña bola de pelo en un pasillo mal iluminado. Ay. No, en serio: Ay. Desde ese preciso momento, el tema se convirtió en el centro geográfico de toda conversación de ascensor, primero; y en un asunto de Estado, después. Que si "qué hacemos con esta invasión", que si "cómo puede ser tan caro el presupuesto que nos han mandado" o que si "yo tenía doce suéters de angora guardados en una caja y ahora están hechos un siete, ¿esto lo cubre el seguro de la comunidad?". No exagero si os digo que en las últimos meses se ha hablado más de roedores que el 5G de la vacuna del COVID, el volcán de Palma y la llegada de Messi al PSG. Al menos en mi edificio. Que les cogí un extraño cariño, vamos. Y, por eso mismo, no me lo esperaba. Jamás. Nunca. De ninguna manera vi venir algo como esto: resulta que a los ratones no les gusta el queso.
Mi primera reacción al enterarme (por casualidad, hace unos días) fue sentirme engañado. El problema es que no me lo podía tomar como algo personal: la idea de que a los ratones les vuelve loco el queso es uno de los mitos zoológicos más extendidos de la historia. Sin embargo, no encontró ningún estudio científico que avalara el amor por el queso. Es más, tras analizar con detalle los patrones alimenticios de roedores (tanto domésticos como salvajes), se dio cuenta que el queso ni siquiera estaba entre sus alimentos favoritos. Lo pueden comer y, de hecho, lo comen cuando no hay otra cosa disponible.

En realidad, los ratones prefieren comer alimentos con azúcar. Es decir, cosas como frutas, granos de cereales o chocolate. El queso (sobre todo, cuando es "fuerte") no solo no les gusta demasiado, sino que, siempre segú Holmes, podría incluso ser perjudicial, ya que el queso no es una parte natural de la dieta del ratón y no parece que lo toleren muy bien.
¿Por qué siempre que vemos una pelcula, especialmente de dibujos animados, y aparece un ratón, este suele ir acompañado de un gran trozo de queso o de hecho desea poder comerlo? ¿Es algo real? ¿A los ratones les gusta el queso? Si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta de que tal vez todo sea fantasía dado que principalmente el queso no se encuentra sin más en la naturaleza de modo que no es que sea un alimento de fácil acceso para los roedores, entonces ¿a qué viene que pensemos que a los ratones les gusta tanto el queso?.
La verdad sobre la dieta de los ratones
Los ratones son animales omnívoros que, si es necesario, especialmente si viven cerca de los humanos, no desdeñan la carne o incluso los productos lácteos. En algunos casos, en resumen, incluso se puede apreciar un trozo de queso, a pesar de que si queremos buscar un buen cebo para atraparlos, antes que un trozo de queso, es mejor utilizar un cuadradito de chocolate.
En realidad, lo que más le gusta a los ratones son los alimentos más dulces. De hecho, su dieta natural consiste en frutas, semillas, granos y alimentos ricos en azúcar. Los ratones domésticos (Mus musculus) se han extendido por todo el mundo y, cuando se trata de comida, no son especialmente exigentes. Según Megan Phifer-Rixey, bióloga evolutiva de la Universidad Drexel, un ratón doméstico come prácticamente cualquier cosa que esté cerca. Eso puede incluir cereales, insectos, basura y, sí, queso, si está disponible. Pero el queso no es, ni mucho menos, el alimento favorito de los ratones.
A los ratones domésticos les encanta la mantequilla de maní. “Tienen un buen sentido del olfato y su olor es bastante fuerte”, explicó Phifer-Rixey. Además, la mantequilla de maní contiene muchas proteínas y grasas que los ratones encuentran atractivas. Muchos exterminadores y especialistas en control de plagas recomiendan la mantequilla de maní como cebo para ratones.

Si los ratones no son exigentes con los alimentos que comen, ¿por qué no les gusta el queso? No es tanto que no les guste el queso sino que existen otras comidas que les gustan más. Al igual que nosotros, los ratones toleran diferentes tipos de sabores como el dulce, el salado e incluso ácidos. El sabor de un alimentos afecta al hecho de que un ratón lo coma o no (aunque raramente ocurre esto último).
Se entiende que la razón por la que los ratones no aceptan el queso de una trampa para ratones es su olor. Los ratones tienen un olfato muy sensible y se rigen por la sensación que le producen los olores de un alimento para determinar si se lo comen o no. Seguro que sabes que algunos quesos a veces producen olores un tanto fuertes. Esto es suficiente para que los ratones lo descarten a la hora de comer.
No obstante, si un ratón está hambriento, lo que es bastante complicado teniendo en cuenta que comen unas 15-20 veces al día, puede que piquen algo de queso si ésta es la única comida que tienen a su alcance, pero el olor no es lo suficientemente tentador como para que los ratones se vean seducidos a ir hacia una trampa para ratones.
El origen del mito
Entonces, si los ratones son simplemente ambivalentes con el queso, ¿de dónde surgió la idea de los ratones amantes del queso? Esa pregunta, por desgracia, no parece tener una respuesta definitiva.
Una teoría aparentemente no probada que circula por Internet es que antiguamente la gente guardaba el queso en estanterías abiertas, a diferencia de otros alimentos almacenados en tarros o colgados del techo. Como el queso estaba al alcance de los ratones, es posible que la gente viera ratones comiendo su queso, lo que dio lugar a este supuesto moderno, o eso dice la historia.

El origen de la idea puede remontarse a cientos o miles de años. Desde Tom y Jerry hasta The Farmer in the Dell, la cultura pop está llena de ratones a los que les encanta el queso. Pero, ¿de verdad les atrae a los roedores este alimento? No exactamente, según algunos expertos.
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Más allá de la cultura popular, la realidad es que los ratones son animales que se adaptan a su entorno. Si bien prefieren alimentos dulces, no son selectivos y comerán lo que esté disponible, incluyendo el queso si no hay otra opción. Sin embargo, su agudo sentido del olfato puede hacer que ciertos quesos fuertes sean menos atractivos que otras opciones más sabrosas y aromáticas como la mantequilla de maní o el chocolate.