Diabetes gestacional y gazpacho: una guía completa para un embarazo saludable

Durante el embarazo, cuidar la alimentación es fundamental para garantizar el bienestar tanto de la madre como del bebé en desarrollo. Uno de los alimentos más consumidos durante el verano es el gazpacho, y surge la duda de si es bueno o no consumirlo si se tiene diabetes gestacional.

La diabetes gestacional es aquella que se diagnostica por primera vez en el segundo o tercer trimestre del embarazo, generalmente entre la semana 24 y 28. Afecta la forma en que las células utilizan el azúcar, lo que eleva los niveles de glucosa en sangre de la mujer embarazada, que a su vez se transmiten al feto.

Mujer embarazada midiéndose el nivel de glucosa

La incidencia de diabetes gestacional ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia señala que algunos estudios sitúan su prevalencia en torno al 12%. Esta situación multiplica el riesgo de complicaciones maternas, fetales y neonatales a corto y largo plazo. De no controlarse, puede haber consecuencias para la salud tanto de la madre como del bebé; en un futuro ese bebé podría padecer obesidad.

DIABETES GESTACIONAL

Existen varios motivos por los cuales puede subir la glucosa en sangre durante el embarazo. No todos los factores de riesgo son prevenibles llevando un estilo de vida saludable. Para determinar los valores normales de azúcar en sangre de la gestante, la dietista-nutricionista Irene Roth, miembro del Cuerpo Académico de la Academia Española de Nutrición y Dietética, apunta que “durante el embarazo, la glicemia en ayunas o antes de las comidas, no debe superar los 95 mg/dL”.

La dieta en la diabetes gestacional: pautas y recomendaciones

Una vez diagnosticada la diabetes gestacional, el primer paso es establecer una dieta adecuada y controlar el nivel de glucosa con un aparato antes y después de las comidas. El tratamiento de la diabetes gestacional a menudo se controla con dieta y actividad física; en otros casos, es necesario añadir fármacos como la insulina.

Para ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre es importante controlar cuántos, qué tipo y con qué frecuencia se consumen los carbohidratos. Es mejor comer carbohidratos complejos en lugar de simples. Los carbohidratos simples y refinados son bajos en fibra, por lo que se deben evitar o limitar. Se recomienda comer tres veces al día en raciones pequeñas o moderadas, y hacer de 5 a 6 comidas por día para evitar la hipoglucemia (niveles muy bajos de azúcar en sangre).

Alimentos recomendados y a evitar

Si tienes diabetes gestacional, es recomendable que evites en la medida de lo posible los alimentos con azúcar añadido y grasas saturadas. La forma de cocinar estos alimentos también es importante, se debe evitar cocinar rebozados, fritos y salsas que aporten mucha grasa. Del mismo modo, se deberían evitar los alimentos ricos en azúcares simples o alimentos refinados, ya que su índice glucémico es más elevado.

Aunque en el lenguaje popular se suele hablar de alimentos prohibidos, los dietistas-nutricionistas prefieren referirse a alimentos con limitaciones o de ingesta restringida. La fruta también contiene azúcares simples que elevan de forma rápida la glucosa en sangre, por lo que su consumo debe ser controlado.

Un truco fácil para modular la carga glucémica de una comida consiste en acompañar alimentos con un índice más alto con otros de índice glucémico más bajo. Y esa es una de las grandes virtudes de nuestra dieta mediterránea: podemos incorporar muchos alimentos de origen vegetal, ricos en fibra, que contribuyen a regular el aumento de la glucosa en sangre. La dieta mediterránea “es la mejor dieta que se puede seguir para cualquier tipo de alimentación”, asegura Irene Roth.

Pirámide alimenticia de la dieta mediterránea

Se puede y se debe aumentar el consumo de verduras, que son básicas en nuestra dieta mediterránea. Algunos ejemplos de alimentos recomendados incluyen:

  • Cítricos: mandarinas, pomelo, naranjas, kiwi. Son frutas ricas en fibra, flavonoides y vitamina C.
  • Hortalizas y verduras de hoja verde: espinacas, acelgas, crucíferas, apio, canónigos, diversas variedades de lechugas, zanahorias. Apenas aportan energía y son ricas en minerales y sustancias beneficiosas.
  • Cereales integrales: arroz integral, avena, pasta de trigo entero. Se pueden incluir en el desayuno o la merienda con yogur, o como parte de ensaladas.
  • Frutos rojos: cerezas, fresas y frambuesas.
  • Pescado azul: muy nutritivo y rico en ácidos grasos saludables, hierro y vitaminas.

El entorno familiar tiene un importante papel a la hora de ayudar a la mujer gestante a no caer en ‘dulces tentaciones’ si se ha diagnosticado diabetes gestacional. Es recomendable que la gestante no se sienta sola en sus cambios de alimentación o de costumbres.

Plato saludable con verduras, proteína y carbohidratos complejos

Distribución de comidas y macronutrientes

No existe una única dieta apropiada para la diabetes gestacional. Un reparto apropiado de los alimentos podría ser tomar en torno a un 35-45% de hidratos de carbono distribuidos a lo largo del día, intentando realizar tres comidas principales y entre dos y tres tentempiés (media mañana, merienda y recena) evitando períodos prolongados de ayuno. En cada ingesta se recomienda que haya hidratos de carbono en su cantidad justa, intentando controlar las cantidades de los mismos; sobre todo al principio puede ser recomendable pesar los alimentos. Es importante variar los menús a lo largo de la semana.

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En el desayuno, por ejemplo, se pueden tomar lácteos como la leche, el yogur o el queso fresco (aportan hidratos, proteína y grasa en caso de no ser desnatados), aportar hidratos mediante el pan, cereales como los de avena o alguna pieza de fruta.

Gazpacho y embarazo: ¿es seguro?

En verano apetece tomar gazpacho fresquito para combatir las altas temperaturas. Durante el embarazo hay que tener en cuenta algunas consideraciones para no correr riesgos, tanto si se trata de gazpacho casero como si hablamos de las opciones listas para consumir. Consumir gazpacho y salmorejo es seguro, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias en cuanto a la higiene y calidad de los alimentos.

Ingredientes frescos para gazpacho

La mayor preocupación durante el embarazo es un patógeno capaz de causar daños graves y permanentes sobre el feto e incluso abortos: la bacteria Listeria. Podemos eliminarla fácilmente con el cocinado porque las altas temperaturas acaban con ella. Pero podría estar presente en los alimentos que no cocinamos antes de consumirlos, sobre todo si permanecen mucho tiempo refrigerados porque, a diferencia de lo que ocurre con otras bacterias, Listeria es capaz de desarrollarse a bajas temperaturas. Por eso durante el embarazo es fundamental tener especial precaución con ellos.

Gazpacho casero

Si vamos a elaborar nuestro propio gazpacho en casa, se recomienda lavar y pelar bien las hortalizas que se utilicen sin piel (por ejemplo, el pepino) o lavar y desinfectar bien las que sí se utilicen con piel (por ejemplo, el pimiento). Para desinfectar los vegetales podemos utilizar alguno de los productos que se venden expresamente para ese fin. Una opción más económica y también efectiva consiste en emplear lejía apta para uso alimentario, siguiendo las indicaciones de la etiqueta.

Una vez que los vegetales están listos y el gazpacho preparado, se recomienda consumir inmediatamente y en ningún caso consumirlo una vez transcurridas más de 24 horas.

Gazpachos listos para consumir

Si vamos a optar por versiones listas para consumir pueden surgirnos más dudas porque existen diferentes alternativas en lo que respecta a su forma de procesado:

  1. Gazpachos no pasteurizados: Este tipo de gazpacho se conserva gracias a que se extreman las medidas de higiene durante su elaboración y se mantiene a temperaturas de refrigeración. Tienen la ventaja de que conservan los sabores y aromas frescos de las hortalizas, pero no son una opción segura durante el embarazo y deberían evitarse en este periodo de la vida.
  2. Gazpachos sometidos a un tratamiento térmico (pasteurizados): Durante su procesado se aplican determinadas temperaturas durante un tiempo concreto. Si la temperatura es muy alta y se aplica durante tiempos breves, se consigue un producto seguro, que dura mucho tiempo y que se puede almacenar a temperatura ambiente. Este tipo de gazpacho sí es seguro durante el embarazo. Si se aplican temperaturas más bajas durante tiempos más prolongados, se obtienen productos con mejor sabor y aroma pero que necesitan frío para su conservación. Estos productos son seguros para la población general y en principio también durante el embarazo. Pero la recomendación general en esta situación es la de evitar alimentos que pasen mucho tiempo refrigerados y no se calienten antes de ser consumidos.
  3. Gazpachos sometidos a altas presiones hidrostáticas (HPP): Una alternativa al tratamiento térmico consiste en aplicar un tratamiento basado en someter al producto a altas presiones, capaces de eliminar bacterias patógenas sin alterar el sabor y el aroma. En términos de seguridad, el tratamiento es equivalente a una pasteurización, por eso necesitan almacenarse en frío y se aplica la misma recomendación que en el caso anterior: evitar alimentos que pasen mucho tiempo refrigerados y no se calienten antes de ser consumidos.

En el mercado podemos encontrar muchas marcas de gazpacho donde no se indica el tipo de tratamiento que se ha aplicado. En estos casos puede servirnos como pista la forma de almacenamiento: si no necesita frío, se ha aplicado un tratamiento intenso y el producto es seguro. Si se vende en la zona de refrigerados y no se especifica que es un producto no pasteurizado, lo más probable es que haya sido pasteurizado.

Algunas marcas, como Majao, prestan especial atención a la seguridad alimentaria en todo el proceso de elaboración, seleccionando cuidadosamente las verduras y sometiéndolas a un riguroso proceso de lavado con agua clorada y desinfectantes específicos. Además, valoran la importancia de reducir el consumo de alimentos procesados durante el embarazo. Por lo tanto, puedes disfrutar de gazpacho y salmorejo Majao durante el embarazo con total tranquilidad, sabiendo que estás consumiendo un alimento seguro, nutritivo y libre de aditivos. Recuerda mantener siempre la cadena de frío y conservarlo entre 2º y 4º para garantizar su frescura y seguridad.

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