La germinación de semillas es un proceso fascinante y gratificante, pero a veces puede resultar frustrante cuando los resultados no son los esperados. En particular, cuando se utilizan enraizantes y aun así las alubias negras no germinan, es natural preguntarse qué está fallando. Aprender a germinar correctamente es fundamental para evitar los errores más frecuentes que pueden impedir el éxito de este proceso. A continuación, repasamos los factores clave que influyen en la germinación y cómo abordarlos para lograr alubias negras saludables.

Errores comunes en la germinación de semillas
Seguramente todos, al empezar a germinar, pasamos por la fase en que los germinados no nos salen bien. Hay varios errores comunes que pueden obstaculizar la germinación de las alubias negras, incluso cuando se utiliza un enraizante. Es crucial identificar y corregir estos problemas para asegurar el éxito.
1. Uso de semillas inadecuadas
La razón más frecuente por la que las semillas no germinan es que no se están utilizando las semillas adecuadas. Es esencial utilizar semillas específicas para germinar, lo que asegura que no han recibido ningún tratamiento que inhiba o debilite la germinación. Además, deben ser semillas ecológicas, libres de manipulaciones, pesticidas y cualquier tipo de contaminantes. La calidad de las semillas es vital: puede que las semillas no sean de buena calidad o que ya estén muy pasadas y parte de ellas hayan perdido la capacidad de germinar. En este caso, no todas prosperarían y las que no crecen, al pudrirse debido a la humedad, pudrirían a las otras.
2. Germinador inadecuado
No utilizar un buen germinador es otro error común. Los germinadores deben cumplir el objetivo de permitir la humedad y oxigenación necesarios para que se pueda producir el proceso de germinación. Algunos germinadores producen encharcamientos de agua por un mal drenaje o no permiten una buena aireación. La limpieza inadecuada del germinador también es un factor crítico; estos deben ser de materiales limpios y fáciles de limpiar, tanto por el material como por la forma. Cerámica y cristal son buenos materiales. El barro sin barnices, de alta calidad, es también un material interesante, puesto que, al ser poroso, permite absorber la humedad del ambiente, manteniendo un clima húmedo constante en el interior favoreciendo la germinación. El plástico no es el material más recomendable para contacto con alimentos, aunque si está certificado sin bisfenol A ni ftalatos puede ser una opción correcta para las rejillas, en tarros o platos de germinación, cuando se dispone de menor presupuesto. Si se utiliza un tarro con gasa, se debe poner especial atención en esta gasa o tela, ya que absorbe el agua del remojo, agua que no es limpia y se genera un medio propicio para el crecimiento bacteriano.

Además, no todas las semillas germinan en todos los germinadores. Las semillas mucilaginosas deben germinarse extendidas y con humedad permanente, en un germinador de plato (son mucilaginosas las semillas que generan mucílago al mojarlas, como albahaca, berro, mostaza, rúcula). Las semillas no mucilaginosas (brócoli, alfalfa, fenogreco, girasol, lombarda, rábano, mungo…), no requieren estar extendidas y podemos germinarlas con más facilidad en tarros (sin embargo, las semillas mucilaginosas no germinan en tarros). Las alubias negras son semillas no mucilaginosas, por lo que un tarro germinador puede ser una opción adecuada si cumple con los requisitos de drenaje y aireación.
GERMINAR LEGUMBRES | Jacquie Marquez
3. Falta de luz
No hay que germinar en la oscuridad, privando a las semillas de luz. Muchas veces se cree que, como las semillas crecen en tierra que está oscura, la germinación también se debe hacer en oscuridad. Pero si se hiciera de este modo, las semillas no crearían clorofila y su metabolismo no sería completo. Por lo tanto, los tarros y platos de germinación pueden y deben estar donde reciban luz, al menos desde el momento en que han brotado.
Factores adicionales que afectan la germinación y el crecimiento
Aunque el texto original se centra en las semillas de cannabis para algunos nutrientes, la información sobre carencias y excesos de nutrientes, así como el pH, es aplicable de manera general a muchas plantas, incluidas las alubias negras. Un enraizante por sí solo no puede corregir problemas fundamentales de nutrición o ambiente.
Desequilibrio de nutrientes y pH
Los excesos y carencias de nutrientes son problemas difíciles de detectar en cualquier planta. Muchas veces se cree que son carencias o excesos de nutrición y en realidad son problemas con el riego o el pH. Antes de considerar los problemas de nutrición, asegúrese de comprobar que no se trata de un desequilibrio del pH, un problema de riego inadecuado o un problema en el tamaño de maceta.
Niveles de pH
Una de las características sorprendentes y frustrantes del cultivo es que las plantas pueden tener déficits nutricionales aunque se les haya proporcionado un equilibrio alimenticio. Para que la absorción de nutrientes pueda tener lugar a nivel de raíz, el pH tiene que estar a un nivel determinado. Si el medio de cultivo resulta demasiado ácido o demasiado alcalino, los nutrientes no pueden ser absorbidos. Antes de intentar identificar cualquier deficiencia, es importante comprobar que el pH está en el nivel adecuado. Las plantas que crezcan en tierra (o en medios similares) deberían llegar a un pH aproximado de 5.8-6.8. A medio camino, sobre un pH de 6.3, sería ideal. Es recomendable saber el pH natural del agua local y recordar que el pH varía, no dar por sentado que siempre permanece en el mismo nivel.

Nutrientes esenciales
Para identificar adecuadamente un exceso o una carencia se han de saber qué tipo de nutrientes son los que nuestras plantas necesitan y como actúan. Los nutrientes se clasifican en estas clases según la cantidad de energía metabólica que aportan a la planta:
- Nutrientes primarios: Nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Los más importantes ya que es la energía metabólica que más utiliza la planta.
- Nutrientes secundarios: Calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S). Son los segundos en aportar energía, además actúan mejorando la ingesta de nutrientes primarios.
- Micronutrientes u oligoelementos: Boro (B), manganeso (Mn), zinc (Zn), hierro (Fe), cloro (Cl), cobre (Cu), silicio (Si) y unos cuantos más. Imprescindibles para tener un desarrollo óptimo y la mayor calidad posible.
Otra clasificación muy importante es la de movilidad de los nutrientes, pues hay nutrientes que fluyen con facilidad por toda la planta y otros que no. Usar esta información puede ayudar a identificar mejor dónde está la carencia o el exceso con tan solo observar si el cambio en las hojas está en la parte de arriba o de abajo.
- Nutrientes móviles: Nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), magnesio (Mg), zinc (Zn).
- Nutrientes inmóviles: Calcio (Ca), boro (B), cloro (Cl), cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn), silicio (Si), azufre (S).
A continuación, se detalla la importancia de algunos de estos nutrientes y los síntomas de su deficiencia o exceso, aunque el enraizante se enfoque en el desarrollo de raíces, estos nutrientes son cruciales para el crecimiento general de la planta una vez germinada.
Nitrógeno (N)
El nitrógeno, un macronutriente móvil, desempeña un papel importante en la fotosíntesis y la formación de proteínas vegetales esenciales. Aumentar la cantidad de nitrógeno en el abono con restos de comida, recortes frescos de la poda y recortes de hierba puede ser beneficioso.
Carencia de Nitrógeno
Los síntomas de la deficiencia de Nitrógeno (N) pueden incluir cuando las hojas inferiores se vuelven amarillas durante la fase vegetativa o al principio de la fase de floración. Si la planta está perdiendo una gran parte de las hojas amarillas y el color amarillento avanza rápidamente, la planta puede mostrar signos de poco crecimiento y parecer no prosperar. Los pecíolos y tallos pueden tornarse de un tono algo rojo o púrpura. Las hojas inferiores se vuelven amarillas, pierden brillo y el color amarillo comienza a subir por toda la planta. Las hojas continúan amarillas pero ahora se curvan y decoloran, comenzando a caer. Las plantas son más bajas y con hojas más pequeñas, pudiendo experimentar una floración prematura y baja producción.
Para solucionar la deficiencia de Nitrógeno (N), la mejor manera es usar un nitrógeno soluble en agua para que vaya directamente a las raíces. Las plantas deficientes en nitrógeno absorberán la mayor cantidad de nitrógeno posible y la planta volverá a su color verde brillante. La planta tardará unos días en recuperarse, dependiendo del grado de carencia. En sistemas de cultivo hidropónico, la recuperación es más rápida que en tierra con abonos orgánicos. Las hojas amarillas no se recuperarán y deberán ser eliminadas. Si se cultiva en exterior, se puede utilizar abono a base de estiércol compostado.
Exceso de Nitrógeno
Demasiado nitrógeno le da a la planta un aspecto espeso y verde oscuro, pero esto la deja más indefensa ante las enfermedades y los insectos. Otra cosa es que los tallos comienzan a ser privados de elasticidad y fragilidad, afectando el sistema de transporte de agua. Las hojas inferiores toman un color verde oscuro, el verdor de la planta tiende a subir, el follaje se debilita, los tallos se debilitan y la cosecha sabe a verde.
Para solucionar el exceso de Nitrógeno (N) en la fase de crecimiento, se debe reducir o eliminar el abono de crecimiento durante unos riegos. En la fase de floración, si ocurre durante las dos primeras semanas, se actúa igual que en crecimiento. Si ya está avanzada la floración (tercera semana), los excesos de nitrógeno no son tan habituales, pero si ocurren, se debe retirar el abono base y seguir abonando solo con un PK sin nitrógeno añadido. En caso de sobrefertilización más acentuada, se puede realizar un lavado de raíz para limpiar el sustrato del exceso de nutrientes y, seguidamente, realizar un riego con las dosis adecuadas de PK.
Fósforo (P)
El fósforo también actúa como un macronutriente móvil. Tiene un papel esencial en la fotosíntesis y la síntesis proteica, y es un componente fundamental del ADN. Añadir hongos micorrícicos al suelo puede mejorar la absorción del fósforo. El exceso de riego y las bajas temperaturas (inferiores a 15°C) pueden dificultar la absorción de fósforo.
Carencia de Fósforo
Los síntomas de la deficiencia de Fósforo (P) normalmente empiezan a afectar a las hojas más viejas en la parte inferior de la planta. Estas hojas pueden empezar a manifestar un aspecto brillante y cambiar de color a un tono más oscuro de verde, azul y gris. Además, desarrollarán manchas de color violeta y marrón, se pondrán muy secas y se volverán más gruesas. Los tallos de la planta también pueden volverse de color violeta o rojo brillante. Los síntomas también incluyen retrasos en el crecimiento de la planta, retraso en el crecimiento de las raíces y el florecimiento. Las hojas nuevas crecen delgadas y desarrollan clorosis, aparecen quemaduras en las puntas y bordes de la hoja, menor espacio intermodal, y pueden aparecer deficiencias de Zinc, Hierro, Calcio y Magnesio. Las hojas inferiores se curvan y les salen manchas, y las puntas de las raíces presentan una muerte regresiva.
Potasio (K)
El potasio ayuda a regular la absorción de CO₂ y desempeña un papel importante en la fotosíntesis. Este nutriente móvil también colabora en la producción de ATP (la unidad de energía celular).
Carencia de Potasio
La deficiencia de potasio se manifiesta en unas hojas con las puntas y bordes marrones o amarillos, el rizado de las hojas y un mayor estiramiento. Las deficiencias de potasio son extremadamente raras en sistemas hidropónicos. Para prevenir, se debe tener cuidado con los fertilizantes y utilizar algas orgánicas como pulverizador foliar.