La carne de pollo es una de las más versátiles y populares en la cocina, apreciada por su sabor y jugosidad. Sin embargo, si la cocinamos en exceso, puede quedar seca y arruinar cualquier receta. Hervir pollo es una técnica sencilla y saludable que, si se hace correctamente, nos permite obtener una carne tierna y llena de sabor.

Se pueden hervir todas las partes del pollo, desde las pechugas, los muslos, contramuslos, alitas o incluso un pollo entero troceado. Dependiendo de las partes a cocinar, el tiempo de cocción varía. El secreto para conseguir que el pollo hervido quede jugoso radica en el proceso de cocción: inicialmente, comenzaremos la cocción con fuego alto para llevar el agua a ebullición. Sin embargo, una vez que alcancemos este punto, es crucial reducir el fuego y permitir que el pollo se cocine a fuego lento. Esta técnica garantiza que el pollo retenga su humedad interna, lo que se traducirá en una textura mucho más blanda.
Preparación básica del pollo hervido
Para que el pollo hervido no resulte pesado ni desabrido, el secreto es cocinarlo en un caldo bien sabroso. Lo primero es poner a hervir el agua en la cacerola elegida, añadiendo los ajos, la cebolla, el morrón (si se usa), la pimienta y el ramo aromático en el cual no puede faltar el apio. Se pueden usar apio, tomillo y estragón frescos, ataditos. Es importante llevar el agua a fuego fuerte hasta que rompa el hervor. Más o menos a los 7 minutos desde que rompió el hervor, el caldo ya tendrá color y sabor. Incorporar el pollo, dejar que retome el hervor y luego tapar y continuar la cocción a fuego suave.

Importantísimo: nunca añadas el pollo al líquido caliente y mucho menos hirviendo. Coloca las pechugas con los aromáticos en una cazuela u olla ancha y alta, y llénala de agua fría o de la mezcla líquida que estés usando. Si el agua está muy fría y/o hemos sacado al momento las pechugas de la nevera, tardarán más en cocerse, pero lo importante es que no asustemos al pollo aplicándole calor fuerte directamente. Dispón la cazuela llena sobre el fuego de la cocina que se adapte mejor a su diámetro y enciende el fuego o la potencia a un nivel medio. Otro punto clave es que jamás debe romper a hervir a borbotones. Queremos pochar. Cuando empiecen a salir burbujitas y notes que el líquido emite calor en forma de vapor, es el momento de bajar la potencia a una intensidad baja. Lo ideal es disponer de un termómetro de cocina digital de lectura instantánea, o uno específico para carnes.
No queremos pollo crudo por dentro -jamás comas carne de ave que no esté completamente cocinada, es peligroso-, pero tampoco pasada. El tiempo que suele tardar varía en función del tamaño de la pieza, la temperatura de cocción, el líquido usado o incluso el tipo de pollo, así que no conviene fiarse solo del reloj. Pero, para hacernos una idea, una pechuga corriente de hoy en día necesitará unos 10-15 minutos desde que el agua alcanza ese punto por debajo de la ebullición, si las cueces con la tapa puesta.
Según el tamaño de las presas, aproximadamente a los 25-30 minutos, añadir las verduras en trozos no muy chicos. Para controlar si el pollo está bien cocido puede bastar con verlo, como es el caso de la pata: comienza a desarmarse.
Como Cocer Pechugas de Pollo
Tiempos de cocción según el método y el corte
Las opciones de cocinado son muchas, y vamos a ver cada una de ellas.
1. Cocer pollo en olla o cazuela convencional
Si te decides por una cazuela convencional, de las de toda la vida, el pollo estará listo en 25-30 minutos. Escoge una olla alta para que entre todo el pollo y no se salga el agua. Preparamos una olla grande y ponemos las pechugas de pollo enteras dentro, vertemos como un litro y medio de agua y cubrimos el pollo, un dedo más o menos. Ponemos la cazuela a hervir a fuego medio durante 15 minutos, y cada 5 minutos le damos la vuelta a las pechugas. Apagamos el fuego y tapamos con la tapadera. Dejamos reposar el pollo en el agua caliente durante 10 o 15 minutos, hasta que esté bien cocido y alcance una temperatura interna de 75º C (165º F). Retiramos las pechugas de pollo del agua y colócalas en una tabla de picar grande.
2. Cocer pollo en microondas con función horno
Si tu microondas tiene función de horno, puedes hacerlo tú mismo. Elige un recipiente apto para microondas. Es mejor tener el pollo troceado. Sazónalo y pon las especias que más te gusten, rocíalo con un poco de aceite de oliva, un chorrito de vino blanco y un limón exprimido. Tendrás el pollo en 20 minutos.
3. Cocer pollo con Thermomix
Para cocer pollo con Thermomix, debes trocearlo antes para poder distribuirlo en el vaso de Thermomix.
4. Cocer pollo en olla GM (olla a presión eléctrica)
La olla GM es una olla a presión, pero eléctrica que permite controlar la temperatura de forma fácil. Para cocer el pollo en este tipo de olla, también necesitamos trocear el pollo con anterioridad, para que podamos meterlo en el recipiente y para que se haga antes. Cerramos la olla y dejamos cocinar en un programa de 15 minutos a 110º C.
5. Cocer pollo en olla exprés
La olla exprés es una de las ollas clásicas, que la mayoría de la gente tiene en casa y es la forma para cocer pollo de forma rápida. Esta forma de cocción es muy fácil y no tiene ninguna complicación. Al ser la olla más grande y alta, se podrá meter el pollo casi entero. Se introducen todos los ingredientes a la vez y se deja cocer 10-15 minutos.
6. Cocer pollo al vapor
Cocinar al vapor es una técnica mucho más sana, conserva el color y sabor de los alimentos, y además la pérdida de nutrientes es menor, que si lo cocemos en agua. Con esta técnica, puedes realizar dos recetas a la vez, una en el agua que se está cociendo y otra en el cestillo de vapor. Para cocer pollo al vapor, no necesitas una gran olla, ya que puedes hacerlo simplemente en una sartén. Tan simple como colocar agua en el fondo aromatizado a tu gusto, y encima el cestillo de vapor. Cuando el agua comience a hervir, coloca las pechugas en el cestillo, tápalas y baja el fuego al mínimo, en 6-8 minutos tendrás unas pechugas de pollo cocinadas al vapor. Te recomendamos darle la vuelta a la mitad de cocción.
A continuación, se presenta una tabla resumen de los tiempos de cocción aproximados para pechuga de pollo según el método:
| Método de Cocción | Tiempo de Cocción Aproximado (Pechuga de Pollo) |
|---|---|
| Olla/Cazuela convencional | 25-30 minutos |
| Microondas (con función horno) | 20 minutos |
| Olla GM (eléctrica a presión) | 15 minutos (a 110º C) |
| Olla exprés | 10-15 minutos |
| Al vapor (en sartén con cestillo) | 6-8 minutos |
*NOTA: Si el pollo está congelado, es necesario descongelarlo con anterioridad.
Cómo conservar y usar el pollo hervido
Cuando tengas el pollo cocido, lo mejor es que se enfríe y guárdalo en la nevera. No lo dejes a temperatura ambiente. Un pollo cocinado y guardado en la nevera lo podrás consumir hasta 3 días después de haberlo cocinado.
Para conservar el pollo hervido no tienes que esperar a que se enfríe del todo. Una vez pasados 10 minutos, guarda las pechugas en recipientes de cierre hermético, mejor si puedes extraer parte del aire con un dispositivo de conservación al vacío a corto plazo. Para que se conserven mejor, recomendamos envasar por separado cada pechuga o la cantidad que vayamos a emplear en cada comida, de tal modo que el envase solo se abra una vez. También podemos filtrar el caldo de la cocción y guardar las pechugas hervidas sumergidas en ese líquido, para que ganen incluso un poco más de sabor en la nevera.
Hay mil maneras de consumir pechugas de pollo hervido, tanto en frío como en caliente. Es un recurso estupendo para sumar proteínas a cualquier plato rápidamente, desde cualquier ensalada a sopas y cremas de verduras. Combínalas con verduras, arroz cocido, cuscús, quinoa, noodles asiáticos, pisto o menestra. Las formas más fáciles de emplear el pollo en casa son en dados o en hilos. Para rellenar tacos, arepas, empanadas, empanadillas, lo más fácil es cortar en daditos el pollo cocido (más o menos del mismo tamaño) y guardar en una bolsa zip, así lo tienes listo para ensaladas en cualquier momento. Para rellenar arepas o tacos, una pastela, pastel de pollo o una empanada, lo que hacemos es desmenuzarlo, bien la pechuga u otra parte del pollo cocido con tenedores o con nuestras manos. Así ayudamos a conservar su jugo además de evitar quemaduras, ya que es mejor deshebrar cuando recién ha salido de la cocción. Luego lo metemos en bolsas zip o en un recipiente hermético y a la nevera.