Las empanadillas son una delicia que ha conquistado paladares en todo el mundo, pero, ¿sabías cuántas curiosidades y datos interesantes tiene esta pequeña joya de la gastronomía?
Las empanadillas tienen sus raíces en la antigua Persia, donde se preparaban pasteles rellenos llamados «sambusak». Durante la Edad Media, estas delicias llegaron a Europa a través de la Ruta de la Seda y se adaptaron a los ingredientes locales. En España, las empanadillas se popularizaron en Galicia, donde se rellenaban con pescado y carne.
Es momento de innovar rellenos y, por ello, a continuación, te enseñaremos a elaborar unas deliciosas empanadillas fritas alemanas preparadas con relleno de repollo y pimiento morrón.

Empanadillas Fritas Alemanas o Pirok de Repollo
Estas empanadas suelen ser conocidas como
Conocidas como 'Kraut Pirok', este platillo es una comida típica de los alemanes del Volga. Se compone de una masa elaborada con levadura en forma de "bolsillo". Esta masa se suele rellenar de carne picada, repollo agrio (chucrut), cebollas y diversas salsas. El término 'pirok' proviene de la palabra rusa

Ingredientes y Preparación
Para la masa de las empanadillas caseras:
- Levadura fresca desgranada
- Agua tibia
- Un poco de azúcar
- Harina
- Grasa de cerdo derretida
Preparación de la masa:
- Coloca en un recipiente la levadura fresca desgranada y disuélvela en agua tibia y un poco de azúcar.
- Coloca la harina en un recipiente y haz un hueco.
- Echa la levadura, la grasa de cerdo derretida y la cantidad necesaria de agua tibia.
- Estira, corta discos y rellénalos.
Para el relleno:
Carne de cerdo, repollo y manzanas para este relleno diferente.
- Picar la carne de cerdo, la panceta, el repollo y las manzanas.
- Agregar el aceite en una cacerola y rehogar todo hasta que la carne de cerdo se blanquee.
- Cuando se evapore el líquido, bajamos el fuego y cocinamos hasta que todo esté tierno. Si es necesario, rectificar de sal.
Armado y cocción:
- Armar las empanadas colocando una porción de relleno en el centro, mojar ligeramente los bordes, cerrar y hacer el repulgue que prefieran.
- Freímos los rissóis en abundante aceite de la misma forma que freiríamos unas croquetas. Cuando estén doradas por todas partes, los dejamos sobre un colador o sobre un papel absorbente y ya se pueden comer.

Los Berliner o Krapfen de Carnaval
Estos dulces son típicos de la repostería alemana y austriaca, muy populares en el sur de Alemania y, sobre todo, en Baviera. Se suelen consumir a lo largo del invierno, aunque son particularmente populares durante Carnaval “Fasching“ (en alemán) y, concretamente, el martes de gordura o “Faschingsdienstag”.
Las berliner o krapfen de Carnaval, se disfrutan mucho más recién hechas, aunque aguantan bien un día si se guardan en un recipiente o bolsa hermética. Si las vais a tomar al día siguiente, entonces es mejor espolvorear de nuevo con azúcar glass y servir con una taza de chocolate caliente. Los berliner más ricos son los que están recién hechos.

Ingredientes y Preparación
Para la masa de los berliner:
- 50 ml. de leche tibia
- 20 g. de levadura fresca de panadería
- 250 g. de harina de fuerza W220 o harina de trigo con 11,5 - 12,5 % de proteínas
- 2 huevos M
- 25 g. de azúcar
- 2 ml. de esencia de vainilla
- Sal (unos 3 gramos)
- 25 g. de mantequilla
Preparación de la masa:
- Preparamos una masa de arranque calentando ligeramente la leche (la queremos tibia) en un recipiente amplio y agregando la levadura de panadero junto con 75 g de harina. Mezclamos bien hasta conseguir una masa lisa y suave.
- En otro recipiente amplio y hondo introducimos uno de los huevos y la yema del otro. Añadimos el azúcar, la esencia de vainilla y una pizca de sal, batimos.
- Por último añadimos el resto de la harina y la masa con la levadura.
- La introducimos en un recipiente amplio, previamente engrasado con un poco de aceite, cubrimos con un trapo limpio y dejamos levar hasta que duplique su tamaño.
- Dividimos la masa en 10 porciones, de unos 35-40 g cada una, y boleamos cada una de ellas. Las colocamos sobre una bandeja o tabla, con papel vegetal (para que no se peguen a la base).
Cocción y Relleno:
- Introducimos un par de bolas de masa en el aceite, no más para que no baje la temperatura del mismo, y freímos durante un par de minutos o hasta que la base se vea dorada. Entonces volteamos y freímos por el otro lado.
- Para rellenar las berliner introducimos un poco de mermelada en una manga pastelera con boquilla larga y estrecha (especial para este cometido). Pinchamos la boquilla en la berliner y la introducimos hasta la mitad, apretamos la manga pastelera según retiramos la boquilla lentamente.
Respetad todos los pasos, reposos y tiempos de levado para obtener un buen resultado tanto en sabor como en textura. Es importante respetar la temperatura del aceite y no caer en la tentación de subir o bajar el fuego. Procurad que esta se mantenga siempre, de no ser así, los berliner se nos quemarán enseguida por el exterior y el interior quedará crudo. El relleno que yo he usado es mermelada de fresa, pero podéis usar de cualquier otra fruta.
Sin freir. BERLINES HORNEADOS Tan ricos como los fritos
Rissóis Portugueses: Una Variante Rebozada
Podríamos definir los rissóis portugueses como una empanadilla, pero con matices, porque la masa de estos pequeños bocados no tiene mucho que ver con la de las empanadillas que conocemos en España. También se parecen a una croqueta porque llevan el mismo rebozado, aunque no siempre llevan bechamel. Al igual que las croquetas, los rissóis se pueden congelar perfectamente, por eso, cuando nos ponemos a hacerlas, merece la pena hacer una buena cantidad y congelarlos ya rebozados.
En Portugal, los rissóis normalmente se comen fríos, como aperitivo o entrante, o calientes, como plato principal, acompañados de alguna ensalada o de arroz con tomate. El relleno más habitual se hace con gambas ('rissol de camarão'), pero se pueden encontrar con otros muchos como carne picada, bacalao, cochinillo, jamón y queso o pollo ('rissóis de frango´).
Preparación de los Rissóis
Para el relleno:
Para preparar el relleno, se parte de un sofrito que puede ir ligado con bechamel (lo más habitual) o no.
Para la masa:
A diferencia de la de las empanadillas, la masa de los rissóis es una masa escaldada, es decir, se hace añadiendo la harina de golpe al líquido hirviendo.
- Para preparar la masa, ponemos el agua en un cazo junto con el aceite de oliva, la leche, la mantequilla y una pizca de sal.
- Bajamos el fuego al mínimo y añadimos la harina de golpe. Subimos un poco el fuego y cocinamos durante unos 5 minutos, removiendo la masa con una espátula.
- Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo y amasamos hasta que se enfríe completamente y podamos formar con ella una bola de textura lisa y uniforme.
Fritura:
A la hora de freír, si no tenemos freidora ni termómetro, pondremos abundante aceite en un cazo (no hace falta que sea muy grande, pues nos interesa que tenga profundidad), lo ponemos al fuego y para saber si está a la temperatura adecuada nos ayudaremos de un palillo de dientes. Freímos los rissóis en abundante aceite de la misma forma que freiríamos unas croquetas. Cuando estén doradas por todas partes, los dejamos sobre un colador o sobre un papel absorbente y ya se pueden comer. A mí me gustan más recién hechos, aunque también se pueden comer fríos.

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