El mejor codillo de Frankfurt: Un viaje gastronómico por la ciudad del Meno

Frankfurt, la antigua Ciudad Libre del Sacro Imperio Romano-Germánico, ha pasado de ser una ciudad imperial a convertirse en uno de los centros financieros más importantes del país. Con apenas un millón de habitantes, cuenta con todo lo que una ciudad metropolitana puede necesitar. Pero eso no la convierte en un destino aburrido solo para stop overs y banqueros. Frankfurt puede presumir de tener una vibrante escena artística, tabernas tradicionales y restaurantes a la última y un carácter único, a medio camino entre una ciudad medieval y una futurista.

Skyline de Frankfurt con rascacielos y el río Meno

Un centro histórico reconstruido y un 'skyline' plagado de rascacielos

Entre 1939 y 1945, la ciudad quedó completamente arrasada por los bombardeos de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Apenas quedó en pie un 10% de la ciudad. La madrugada del 22 de marzo marcó un antes y un después en esta ciudad a orillas del río Meno. En solo una noche, el centro histórico desapareció por completo. Aquellos funestos tiempos pasaron y Frankfurt resurgió de sus cenizas. Tras años de arduo trabajo, en 2018 terminaron las labores de reconstrucción.

Hoy lo más característico de este renacer es Altstadt y la adoquinada plaza Römerberg, rodeada de edificios de entramado de madera de aspecto medieval, reconstruidos tal y como lucían antes de los bombardeos. Cada casa tiene su nombre y es aquí, durante las semanas del Adviento, donde se monta su fantástico mercadillo navideño.

Plaza Römerberg en Frankfurt con edificios medievales reconstruidos

Otros edificios que merece la pena conocer son el Römer, su ayuntamiento o la Alte Nikolaikirche, la Iglesia de San Nicolás y la Catedral Imperial de la ciudad dedicada a San Bartolomé. Fue de lo poco que quedó en pie y vale la pena subir los 328 escalones que separan su torre del suelo, para admirar una de las vistas panorámicas más impresionantes de Frankfurt.

Otra de las cosas que clamorosamente llama la atención del viajero, es esa yuxtaposición de un centro histórico medieval, rodeado de torres de rascacielos. Al tiempo que se reconstruía la ciudad, iba surgiendo su distrito financiero, ese que alberga lugares como la sede del Banco Central Europeo. Esta arquitectura vertical tan característica ha hecho que el distrito se conozca como 'Mainhattan', un acrónimo que une 'main' (el río Meno en alemán) con Manhattan. Sobre la zona, domina la Main Tower, a la que es posible acceder para subir a sus dos miradores, uno al aire libre para disfrutar de la panorámica y otro en el piso 53, que alberga un restaurante circular con ventanales de suelo a techo.

Vista panorámica de Frankfurt desde la Main Tower

Y no solo de rascacielos vive la ciudad. Para conectar con la naturaleza, acércate a Palmengarten, un jardín botánico de 1868, con un fotogénico invernadero con gran número de palmeras tropicales, rosaledas y jardines de flores y cactus, entre otros muchos alicientes.

Salchichas, sidra, un mercado y estrellas Michelin: la gastronomía de Frankfurt

Si Frankfurt es rica a nivel cultural, también lo es al gastronómico. Casi la mitad de su población está compuesta de inmigrantes, lo que ha ido perfilando una cocina propia, que va desde el tentempié a pie de calle, a estrellas Michelin, pasando por la cocina tradicional. Lo que está claro es que uno cuando viaja a Frankfurt, quiere probar uno de sus platos estrella. Sí, las salchichas que toman el propio nombre de la ciudad, conocidas comúnmente como frankfurter. Se elaboran con cerdo y se cocinan en agua hirviendo durante unos minutos. Pero también dominan a la perfección las bratwürste, que se asan en la parrilla. Ambas se sirven al gusto de cada espacio. Con ensalada de patatas, con puré, chucrut o dentro de un pan junto a mostaza y rábano picante. ¿Sitios para probarla? Restaurantes tradicionales como Ebbelwoi Unser o Zum Gemalten Haus, que la preparan y ahúman a baja temperatura.

Salchichas frankfurter con guarnición

En busca del mejor codillo de cerdo

Para aquellos que buscan el mejor codillo de cerdo en Frankfurt, hemos revisado diferentes fuentes para encontrar las mejores opciones, incluyendo favoritos como Apfelweinwirtschaft Dauth-Schneider, Apfelweinwirtschaft Atschel y Restaurant Paulaner am Dom. Estos lugares han sido mencionados por varios sitios y blogs de renombre, como TravelAwaits y Where2Go by MakeMyTrip, lo que los convierte en una apuesta segura para disfrutar de este plato tradicional.

Codillo de Cerdo a la Alemana Olla GM - Recetas con cerdo

Restaurantes destacados para probar el codillo de cerdo:

  • Apfelweinwirtschaft Dauth-Schneider: Un clásico para la sidra y la comida tradicional.
  • Apfelweinwirtschaft Atschel: Conocido por su ambiente acogedor y su auténtica cocina de Frankfurt.
  • Restaurant Paulaner am Dom: Ofrece un ambiente bávaro y especialidades de carne, incluido el codillo.

En el restaurante OBEN, situado en la planta 15 del hotel Meliá Frankfurt City, el chef ejecutivo Javier Barros, nacido en Alemania, entiende a la perfección ambas culturas. Lo mismo puedes probar unas croquetas, que un brioche con salchicha asada, para continuar con unos mini calamares con un estofado de cebollado y col en vermut o con codillo de cerdo Duroc braseado.

Codillo de cerdo braseado servido en un restaurante

Kleinmarkthalle: un paraíso gastronómico

Otro de los puntos neurálgicos de la cocina en Frankfurt es el Kleinmarkthalle, inamovible desde principios del XIX, que fue reconstruido en 1963. Flores, libros de segunda mano, vinos, quesos, productos locales como las siete hierbas con las que hacer la famosa salsa verde... Y unas de las salchichas más famosas de la ciudad, las de Schreiber, puesto en el que se forman colas y se puede disfrutar de uno de esos bocados que no se olvidan.

Alta cocina en Frankfurt

Los que buscan alta cocina con estrella, tienen grandes opciones como Gustav, el dos estrellas de Jochim Busch de cocina regional que plasma los paisajes de la zona, el francés contemporáneo Lafluer o Masa, del chef Masaru Oae que desde junio de 2021, lleva conquistando a todos los que se sientan en su mesa y disfrutan del menú omakase. En la planta 53 del hotel Meliá Frankfurt City, el chef Martin Weghofer practica una cocina con tintes asiáticos, que le ha valido el reconocimiento con su primera estrella Michelin en 2022.

Apfelwein: la sidra de Frankfurt

¿Qué bebemos para digerir tanta delicia? Sidra. Pero espera, ¿en Alemania la cerveza no era la bebida nacional? Sí, pero en Frankfurt lo tradicional es el Apfelwein, el vino de manzana que nosotros conocemos como sidra, que allí se elabora con manzanas Granny Smith o Bramley. Y lo mejor de todo, es que puedes degustarlo en un distrito casi dedicado a ello, el barrio de Sachenhausen.

Vaso de Apfelwein (sidra de manzana) en Frankfurt

Este distrito de la sidra, atesora más de una decena de espacios dedicados al Apfelwein. No te pierdas míticos como Wagner, de gestión familiar y en pie desde 1931, donde disfrutarlo acompañado de especialidades locales. Otras buenas opciones son Apfelwein Solzer, Hof Seppche que ameniza las tardes con música en vivo o Zur Sonne, siempre hasta los topes, donde decenas de parroquianos se agolpan en invierno junto a su chimenea en invierno y en su biergarten durante el verano.

Cafés y repostería

Si no eres tanto de bebidas alcohólicas, cuando el frío aprieta, lo mejor es refugiarse en alguno de los cafés del centro. En una de las más bellas casas del Renacimiento reconstruidas, la Haus zur Goldenen Waage, se encuentra la homónima Kaffehaus. Durante la reconstrucción de la casa, recuperaron los antiguos planos con los que restauraron mobiliario, paneles de madera y techos de estuco. Si ya el espacio en sí es como salido de un cuento, en el que te trasladas a unos 200 años atrás, más apetecible si cabe es lo que se muestra en sus vitrinas. Merengues de frambuesa o limón, tartaletas de fresa, gugelhupf o el käserkuchen mohn, un pastel de queso con semillas de amapola. ¿De beber? Cafés, tés y bebidas tradicionales, como el vino caliente Glühwein o un licor de nata con aroma de almendras. Otra de las grandes opciones es Hoppenworth & Ploch, que cuenta con varias localizaciones por la ciudad y trabajan con café de especialidad propios, venidos de diferentes partes del mundo, como Brasil, El Salvador, Guatemala o Etiopía.

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