La expresión "El lobo y el cordero pacerán juntos" es una imagen poderosa y recurrente en diversas traducciones de la Biblia, especialmente en el libro del profeta Isaías (Isaías 11:6-9 y 65:25). Esta profecía describe un estado de paz y armonía en el que las criaturas que naturalmente son enemigas coexistirán pacíficamente. El texto original de Isaías 11:6-9 dice: "El lobo y el cordero pacerán juntos, y el león, como el buey, comerá paja, y para la serpiente el polvo será su alimento. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte -dice el SEÑOR."
Este pasaje no solo se refiere a la paz en el reino animal, sino que simboliza una reconciliación universal que incluye a los seres humanos, las religiones y las culturas. Para muchos, esta visión va más allá de una simple utopía; representa una esperanza tangible de que la paz y la reconciliación son posibles cuando las personas actúan conforme a principios de armonía y respeto.

Las dimensiones de la paz según Isaías
El libro de Isaías, particularmente en el llamado "Libro del Emmanuel" (Isaías 7-12), expone una gran esperanza centrada en la paz universal. Esta paz se manifiesta en varias dimensiones:
1. Paz humana: el niño como símbolo
La paz comienza desde el niño, el Emmanuel, que significa "Dios con nosotros". El niño sagrado, al que todos deben cuidar, simboliza el amor y la inocencia. Solo es posible la paz si los niños pueden vivir y crecer en amor, sin divisiones ni violencia. Recordando la invitación de San Ignacio a contemplar la encarnación y las tres personas de la Trinidad "mirando toda la haz y redondez de la tierra y todas las gentes […] en tanta diversidad: unos blancos y otros negros, unos en paz y otros en guerra […]" (EE 102 y 106), se consuela imaginar a Dios mirándonos con ojos tiernos e inocentes de niño. El sueño de un mundo sin divisiones o violencia, diríase infantil, es un impulso poderoso.
Día de la paz para niños 🕊️💙
2. Paz política: el buen gobernante
La paz política se expresa a través de los buenos gobernantes, dotados de sabiduría y consejo, capaces de crear la paz con su palabra. El signo de los buenos gobernantes es el niño pacificador, al que se debe amar. Es decir, los líderes deben priorizar el bienestar y el desarrollo de las generaciones futuras, fomentando un entorno de seguridad y amor.
3. Paz cósmica: la armonía en la naturaleza
La paz cósmica, es decir, del mundo en sí, se expresa en los animales salvajes que se vuelven hermanos: lobos y corderos, leones y bueyes, leopardos y cabritos. Todos juntos, pastando en paz sobre el campo, en una dieta vegetariana de concordia. Esta visión, aunque mítica en el sentido de que el mundo ha sido y es distinto, donde los leones comen a los cabritos, es una aspiración a un orden distinto de reconciliación universal. El poeta/profeta sabe que esa situación debe cambiar si queremos hacer una tierra habitable.

| Traducción | Lobo y cordero | León y buey | Serpiente | Mensaje central |
|---|---|---|---|---|
| Biblia de las Américas | Pacerán juntos | Comerá paja | El polvo será su alimento | No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte |
| Nueva Biblia Latinoamericana | Pastarán juntos | Comerá paja | El polvo será su alimento | No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte |
| Reina Valera Gómez | Pacerán juntos | Comerá paja como el buey | El polvo será su alimento | No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte |
| Reina Valera 1909 | Serán apacentados juntos | Comerá paja como el buey | El polvo será su comida | No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte |
| Biblia Jubileo 2000 | Serán apacentados juntos | Comerá paja como el buey | El polvo será su comida | No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte |
| Sagradas Escrituras 1569 | Serán apacentados juntos | Comerá paja como el buey | El polvo será su comida | No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte |
4. Paz entre hombres y animales
Los hombres han de convertirse en protectores, "pastores", de animales, a los que enseñan a vivir en paz. El hombre bíblico no es un "Rey León" que impone su paz pretendidamente superior, hecha de violencia, sino un rey-amigo, que puede expandir una vida de amistad sobre la tierra, en la línea del Rey-Cordero enamorado de Apocalipsis 21-22. En esta utopía caben todos: los animales que parecen superiores y los que se toman como inferiores, sin jerarquía de poder, sin imposición de unos sobre otros.

El mito de la coexistencia pacífica y la dieta vegetariana
El Génesis (Génesis 1:26-31) también presenta una visión primordial de coexistencia pacífica. Se supone que en principio los hombres y animales son vegetarianos, están llamados a convivir en paz, sobre un mismo espacio (nicho vital). Este pasaje entronca al hombre en el lugar y tiempo de otros vivientes, que son los animales y las plantas. El hombre forma parte del sexto día de la creación, lo mismo que los vivientes que parecen superiores (fieras del bosque, animales domésticos y reptiles). El hombre es pastor (cuidador y defensor) de los animales, no su dueño sanguinario.
La Biblia no ha querido presentar aquí ninguna lección de biología, pues parece que muchos animales (y hombres) han sido desde el principio carnívoros, sino un proyecto de reconciliación final, en un nivel utópico. Ella proyecta esa "paz utópica" hacia el principio simbólico (mítico) del tiempo, suponiendo que en su origen hombres y animales eran vegetarianos. Al presentar las cosas de esta forma, nuestro autor eleva la más honda protesta contra la forma de existencia actual de un mundo en el que hombre y animales viven de la muerte (matándose y comiéndose o aprovechándose unos de los otros).
Así supone que la violencia de la vida (especialmente la humana) no proviene de Dios, ni forma parte de la realidad originaria, sino que es consecuencia del pecado. Al principio (en su verdad fundante) las cosas eran diferentes, como indica el tipo de comida: "Os entrego como alimento toda hierba que produzca semilla y todo árbol que produzca fruto". Conforme a esta visión, el hombre originario debía ser vegetariano: comía tallos o semillas de plantas o frutas de los árboles. Vivía en paz sobre la tierra, recogiendo lo que ella le ofrecía como madre buena.
En este nivel, la Biblia supone que la comida de carne (que implica el sacrificio y derramamiento de sangre de animales) lleva en sí un elemento de violencia: no implica señorío del hombre sobre los animales, sino dictadura; no es un reinado humanizador, sino un esclavizamiento. En ese aspecto, ella está cerca de mitos y símbolos de pueblos antiguos que postulan una edad de oro (no violenta) en el origen de la historia. Avanzando en esa línea, ella aplica ese régimen de paz vegetariana a los animales (leones y panteras, serpientes y lobos de Isaías 11:1-9), de manera que todos los vivientes (cuadrúpedos, aves, reptiles) comerán la hierba verde, en paz con la vida de la tierra (Génesis 1:30).

La trascendencia del mensaje de paz
La imagen de "el lobo y el cordero pacerán juntos" es un camino realista y exigente de transformación ecológica: quiere una vida en que todos convivan de una manera no destructora sobre el mundo, en gesto de donación mutua. El hombre es así rey: se eleva sobre los animales, en cuyo espacio habita, no para destruirlos, sino para organizarlos en armonía. En este contexto se expresa y expande el gozo de Dios que se expresa en la bondad del conjunto de las criaturas: "vio Dios que eran en gran medida buenas" (Génesis 1:31).
Este sueño de paz universal, asumido de forma genial por la Biblia y situado en el comienzo de la creación, eleva su protesta frente al mundo actual, que es un campo de batalla en que se matan humanos y animales, de manera que solo los más fuertes y/o adaptados perduran. Pero las cosas no fueron, ni tienen que ser de esa manera para siempre. El camino del futuro, la verdadera ecología, empezará en el momento en que unos seres no tengan que matar a otros y en que todos (y en especial los más débiles) tengan posibilidades de existencia.