Cuando oímos hablar de postres de la abuela, seguro que la gran mayoría sabe a qué nos referimos: postres tradicionales que preparaban nuestras abuelas y que saben a recuerdos de infancia y a amor eterno e incondicional. Esos son los dos ingredientes comunes a todas las llamadas «recetas de la abuela».
Los postres de la abuela son una mezcla perfecta de sabor y nostalgia, como queda demostrado en el flan de huevo de siempre, la tarta de galletas y chocolate, las torrijas o los buñuelos, todos ellos parte fundamental de nuestra tradición repostera.

El sabor de la tradición en cada bocado
La cocina de mi abuela olía a leche hirviendo, a cáscara de limón recién pelada, a canela en rama. No tenía batidora, ni moldes de silicona, ni termómetro. Solo tenía una cocina de gas, una cuchara de madera gastada por los años, y una libreta con las esquinas dobladas donde apuntaba todo lo que importaba: “8 huevos por litro”, “no remover cuando hierve”, “esperar a que enfríe del todo”. Había algo sereno en su forma de cocinar. Medía los tiempos con los ojos, probaba con la cuchara, sabía cuándo apagar el fuego solo con mirar la textura. Sus dulces salían siempre deliciosos: sencillos, exquisitos, suaves.
Eran los postres de las casas donde no se tiraba nada, donde el pan duro se convertía en torrijas y las claras de huevo en merengues. Algunos de esos postres los sigo preparando yo, aunque no siempre me salgan exactamente igual. Cada vez que los cocino, siento que rindo homenaje a la cocina de siempre, a mi abuela y a todas las abuelas que nos alimentaron y agasajaron con sus dulces cuando éramos niños.
Estos postres no necesitan técnicas sofisticadas. Necesitan memoria. Y tiempo. No se preparan con cronómetro ni con medidas exactas. Se hacen con calma, con las manos, con los recuerdos. Como lo hacían ellas. Como quizás, todavía hoy, lo hacen muchas abuelas. Y aunque ahora los ingredientes vengan del supermercado y los moldes sean de silicona, algo sigue igual: ese momento en que la cocina se llena de olor a leche caliente, a vainilla, a bizcocho recién hecho.
10 POSTRES o dulces típicos y TRADICIONALES de ESPAÑA PART I
Clásicos que perduran: postres antiguos españoles
Son muchos los postres antiguos que, a pesar de los años pasados, todavía podemos encontrar en nuestro país. Herencia de las distintas culturas que han vivido en España a lo largo de los siglos, principalmente de la árabe que tuvo una gran influencia en nuestra cocina, estos dulces forman parte de nuestra historia gastronómica y, en definitiva, de nuestra cultura. Pero estos ricos postres no hubiesen llegado hasta nuestros días si no fuera por las abuelas. Ellas, con todo su amor y paciencia, han sabido transmitir sus secretos culinarios a sus hijas y nietas y han conseguido que estas recetas sigan muy vivas en nuestra cocina.
Presentes en muchas partes de España, entre los postres antiguos destacan los deliciosos dulces monacales. Creados por las monjas de forma artesanal en los obradores de sus conventos, para el sustento de su comunidad religiosa, estas recetas centenarias constituyen una auténtica delicia.
Por eso, no podíamos dejar de incluir en nuestra selección las recetas de las yemas de Santa Teresa o los tocinillos de cielo. Si no los has preparado nunca, anímate.
Variedad de dulces caseros antiguos
- Buñuelos de viento: Ligados a las celebraciones de Cuaresma y de Semana Santa, aunque se pueden comer durante todo el año, los buñuelos de viento se llaman así porque son ligeros y esponjosos. Con una masa muy parecida a las rosquillas, que también se fríe y se reboza en azúcar.
- Huesillos extremeños tradicionales: La gracia de los huesillos extremeños es conseguir que tengan la forma de hueso. O sea: que sean cilíndricos y con los extremos más anchos.
- Leche frita: Con una textura cremosa y deliciosa, la leche frita es un dulce muy tradicional en el norte de España. Debe su origen a la necesidad de aprovechar los ingredientes que habitualmente había en las cocinas: leche, harina y huevos.
- Pestiños: Receta tradicional andaluza de origen árabe, los pestiños se suelen consumir, principalmente, en Navidad. Pueden tener forma cuadrada o rectangular y con las puntas pegadas formando un pañuelo.
- Flores fritas: Presentes en casi toda la Península Ibérica, las flores fritas, llamadas en muchos lugares como flores de carnaval, son una verdadera maravilla.
- Yemas de Santa Teresa: Elaboradas con solo tres ingredientes, yemas de huevo, azúcar y azúcar glas, las yemas de Santa Teresa son uno de los dulces de convento por excelencia. Muy típicos de la ciudad de Ávila, donde se elaboran desde hace siglos.
- Tocinillos de cielo: Creados a principios del siglo XIV por las monjas del convento del Espíritu Santo, en Jerez de la Frontera (Cádiz), el origen de los tocinillos de cielo, según cuenta la tradición, está ligado a la elaboración del vino de la zona. Los bodegueros usaban las claras de huevo para la clarificación del vino y donaban las yemas sobrantes a las monjas.

Recetas imprescindibles de la abuela
1. Natillas caseras
Abrir la nevera y encontrar natillas caseras era uno de esos momentos mágicos que nos regalaban nuestras madres y abuelas. Hoy puedes preparar las natillas de la abuela y conseguir un resultado tan rico como el que ellas lograban gracias a nuestra receta con todos los ingredientes, pasos y trucos necesarios para que queden en su punto.
El primer postre que no puede faltar en ninguna merienda son las natillas. Ponemos los huevos en un bol y los batimos con la leche y el azúcar. El truco era no dejar que hirviera. “Solo hasta que espese”, decía. Las vertía en cuencos de loza y les ponía encima una galleta María, que se hundía un poco pero nunca del todo. Después, a la alacena, tapadas con un plato, hasta que enfriaban.
Las natillas bien hechas deben tener una textura fina, sin grumos, y un color cálido, como la luz de la tarde. Nosotros, en Petitchef, recomendamos añadir un toque de vainilla y usar leche entera para conservar la cremosidad de siempre.

2. Flan de huevo
El flan de huevo de la abuela no se puede comparar con ningún otro. Hoy en día estamos acostumbrados a comprarlos en el supermercado más próximo, pero nada tienen que ver con los caseros. Un postre fácil y que cuenta con una serie de ingredientes de lo más simples: leche, azúcar y huevos.
Este postre, además de ser delicioso, permite conservar la esencia de la cocina tradicional. La combinación de leche, huevo y el toque de naranja y vainilla nos da un postre de sabor suave y textura cremosa, perfecto para acompañar con un café o disfrutar solo. Es una opción perfecta que siempre triunfa en la mesa, todo el que lo prueba, se enamora, te lo aseguramos.
Nada de pequeños flanes individuales. El flan de mi abuela era un megaflan, como ahora lo llamarían. Se hacía en un rústico molde metálico y el caramelo se preparaba al momento, con solo azúcar y un poquito de agua. Luego, los huevos y la leche se mezclaban sin batir demasiado, y al horno, al baño María, hasta que cuajara. “El secreto está en no pasarse con la cocción. Si tiemblan, están listos”, anotó una vez en su cuaderno. Y tenía razón. En La cocina completa, la Marquesa de Parabere defendía que el flan era uno de los postres más nobles que existen, siempre que se respeten el tiempo, la proporción de huevos y la paciencia.
Otra gran ventaja es la flexibilidad de la receta. Puedes añadirle ralladura de limón o una pizca de canela en la mezcla para darle un toque personalizado. Si prefieres una versión más crujiente, prueba a espolvorear azúcar sobre la superficie antes de hornear para conseguir una capa caramelizada. Así podrás adaptar el postre a tu gusto y el de tu familia.
Además, es el postre ideal para quienes tienen poco tiempo o poca experiencia en la cocina. La preparación es tan rápida y fácil que no necesitas ser un experto para conseguir un resultado delicioso. Incluso puedes hacerlo en compañía de los más pequeños de la casa, que disfrutarán del proceso tanto como del resultado final. ¡Este es un dulce que todos pueden preparar y disfrutar! Y si quieres llevar la receta a otro nivel, prepara este postre con antelación, ya que como muchos postres de crema, mejora con el reposo.

3. Arroz con leche
El arroz con leche es un postre tradicional muy representativo de nuestra gastronomía, especialmente en Asturias. No es difícil de preparar, pero esta receta con todos los trucos de la abuela te permitirá lograr una versión cremosa gracias a la cocción a fuego lento para conseguir un postre que parecerá de restaurante.
Se preparaba con lo que había en casa: arroz, leche, azúcar, limón y canela. Pero había que tener tiempo. Remover, siempre en la misma dirección. No dejarlo solo. “El arroz no perdona si te distraes”, solía decir mientras lo removía con mimo y paciencia. Cada familia tenía su versión. Unas lo cocinaban con mantequilla, otras añadían un chorrito de anís. El de mi abuela era espeso, ligeramente denso, con una lustrosa costra de canela por encima que se rompía al meter la cuchara.

4. Bizcocho casero
El bizcocho es una receta de repostería muy popular y fácil de hacer. Aquí te mostramos cómo preparar un bizcocho casero con la regla del 1-2-3, una técnica muy sencilla en la que medimos los ingredientes con un vasito de yogur de los que todos tenemos por casa. El resultado es delicioso y perfecto para recordar los desayunos y meriendas que nuestras abuelas nos preparaban.
El primero de los postres que no puede faltar en ninguna merienda es el clásico bizcocho de vainilla. Este dulce se caracteriza por su esponjosidad y sabor, tiene una textura que lo hace perfecto para acompañar una tarde lluviosa o un buen vaso de leche. Este bizcocho se prepara muy fácilmente, su secreto está en la mezcla de los ingredientes. Ponemos el yogur, la vainilla y con la medida del yogur le añadimos el aceite. Le incorporamos las 3 medidas de harina y la ralladura de limón. Por último, ponemos la levadura. Vertemos la masa en un molde engrasado y horneamos a 180º durante 45 minutos.
Era la merienda perfecta. Cuatro ingredientes: huevos, azúcar, harina y mantequilla. En la misma cantidad. De ahí su nombre. No había trampa. Solo paciencia para batir bien los huevos, para no dejar grumos y para no abrir el horno antes de tiempo. Era el bizcocho que se hacía cuando venía alguien a merendar, o cuando sobraban huevos. El que se mojaba en el vaso con leche caliente, el que se guardaba en una lata de galletas. Este bizcocho aparece en todos los libros de cocina clásicos. Teóricos clásicos de la cocina tradicional como Ortega, Parabere, incluso Escoffier, lo mencionan en sus obras.

5. Rosquillas
Es imposible resistirse a unas rosquillas caseras, uno de esos postres tradicionales que preparaban nuestras abuelas y que disfrutábamos a cualquier hora del día. Descubre cómo hacer las auténticas rosquillas caseras, cómo aromatizarlas y cómo disfrutarlas sin culpa. Un clásico de la cocina española que ahora podrás saborear en tu casa.
Las rosquillas son una receta de esa que todas las abuelas del país han realizado alguna vez para sus invitados. Llegar a una casa llena de esos aromas es como un viaje en el tiempo, acompañadas de un vino dulce o de un café, estas rosquillas desatarán pasiones y sonrisas allí donde estén. Prepararemos el aroma de las rosquitas hirviendo con un vaso de agua el anís. En un bol mezclamos los ingredientes, la clave de estas rosquillas es un buen amasado y tener las cantidades justas. Extendemos la masa y vamos creando las rosquillas. Para que queden bien hay dos opciones. Hacer una base rectangular y con un vaso ir cortándola, le hacemos un agujero en el medio. Calentamos aceite y empezamos a freír las rosquillas. Cuando estén listas escurrimos el aceite colocándolas sobre papel absorbente.

6. Magdalenas
¿Hay algo más clásico y entrañable que unas magdalenas caseras? Este dulce tan característico por su forma y textura esponjosa es muy sencillo de hacer con la receta adecuada. Aprende a preparar magdalenas al estilo de la abuela con esta receta. Lograrás que el aroma de su horneado impregne tu cocina y, lo mejor, harás disfrutar a toda tu familia con uno de los momentos más dulces.
Se hacían los domingos por la mañana. La cocina se llenaba de olor a ralladura de limón y a huevo batido. Estas magdalenas caseras perfectas subían sin ayuda de levadura química. Solo con el batido a mano y el reposo de la masa en la nevera. Ella usaba moldes metálicos con cápsulas de papel, y una cuchara para llenar cada hueco. Al final, espolvoreaba un poco de azúcar por encima. El horno hacía el resto. En el libro La cocina de nuestras madres de Carme Ruscalleda recoge una receta casi idéntica, donde la nata y la harina se combinan con cuidado, y la clave está en no mezclar de más. En Petitchef, proponemos dejar reposar la masa para que cojan mejor cuerpo al hornearlas. Funciona.

7. Tarta de la abuela
De manzana, de chocolate, de crema pastelera, con limón y canela... En cada familia se prepara de una manera, pero seguro que la tarta de la abuela forma parte de los recuerdos más felices de tu infancia. La tarta de la abuela que te proponemos desde Nestlé Cocina es un postre ideal para cualquier cena o comida, pero también resulta un bocado delicioso para la hora de la merienda o para acompañar el café y conseguir que estos momentos resulten mucho más placenteros.
En cuanto a su elaboración, esta tarta de la abuela es una receta muy sencilla de preparar en casa, perfecta si estás dando tus primeros pasos en el mundo de la repostería. Para hacerla, usaremos una base de galletas con un cremoso relleno de flan y como toque final, añadiremos una cobertura de delicioso chocolate negro. El resultado es un postre absolutamente divino, con el que cada bocado te sabrá a gloria. ¿Vas a quedarte sin probarla?
¿Te encanta el dulce pero hasta ahora no te habías atrevido con la repostería casera? Aunque este tipo de recetas tienen fama de ser complicadas y laboriosas, también existen postres realmente sencillos con los que ir practicando tus habilidades culinarias, como la tarta de la abuela que te invitamos a descubrir en esta ocasión. Dentro de la categoría de las tartas, estrellas indiscutibles del mundo del dulce, las tartas de galletas como esta tarta de la abuela representan una de las opciones más fáciles de preparar. Al usar galletas como base, estas tartas normalmente no necesitan hornearse, como cuando preparamos una tarta de bizcocho, así que también son muy rápidas de hacer. En el caso de esta tarta de la abuela, por ejemplo, su elaboración apenas te llevará media hora así que, ¡la falta de tiempo ya no es excusa!
¿Quieres algunos consejos para que esta tarta de la abuela te quede perfecta? Esta receta es tan fácil que realmente es imposible fallar. No obstante, como en cualquier postre, es importante que respetes las medidas de los ingredientes indicados en la receta para asegurarte un buen resultado final y sigas fielmente las instrucciones para su elaboración. Si quieres darle a esta tarta de la abuela tu toque personal, es preferible que reserves tu creatividad para la presentación. Para conseguir una apariencia más vistosa, puedes decorar esta tarta añadiendo unos frutos secos laminados o troceados sobre la cobertura de chocolate, como nueces o avellanas, frutos rojos o unas hojas de menta.

8. Pudin de pan
El pudin de pan es una de esas recetas dulces que las abuelas utilizaban para hacernos disfrutar de las meriendas y que, además, aprovechaban todos los recursos de los que disponían. Empezamos este pudin preparando el caramelo, ponemos las 4 cucharadas de azúcar, 1 de agua y 1 de zumo de limón en una sartén antiadherente. Seguimos aromatizando la leche con la piel de limón y agregamos el azúcar la calentamos en un cazo. Cuando haya hervido unos minutos, le incorporamos el pan seco troceado y quitamos el limón. Con la batidora conseguiremos una masa mucho más fina, le daremos un punto a la masa antes de ponerla en el molde.

9. Galletas
Las galletas de la abuela son siempre bienvenidas. Parecía que las abuelas tenían superpoderes capaces de crear unas deliciosas galletas en unos minutos. Sus secretos ocultos los descubrirás en esta receta especial. Empezamos estas galletas mezclando los ingredientes sólidos. Mezclamos los huevos con el extracto de vainilla y vamos incorporando la harina. Con esta masa en una manga pastelera, les daremos forma a nuestras galletas.
