Hacer tomate en conserva y guardarlo todo el año es una excelente manera de aprovechar la abundancia de tomates frescos durante la temporada de cosecha y disfrutar de su sabor y nutrientes durante los meses en los que no están disponibles. Este proceso, que combina técnicas tradicionales con consejos de seguridad modernos, puede ser una actividad gratificante y deliciosa.
El final del verano es la época ideal para realizar conserva de tomate. Si te preguntas qué puedes hacer para consumir tomates de temporada a lo largo de todo el año, en sus múltiples variantes, estás en el sitio adecuado, porque vamos a contarte cómo hacer conserva de tomate. La calidad de las frutas y verduras de temporada es siempre preferible, y conservar una cierta cantidad de la que disponer es siempre un acierto en la cocina. ¡Además de que está riquísimo! Sin embargo, existe una problemática cuando hablamos de frutas y verduras de temporada: se concentran grandes cantidades en un corto periodo de tiempo y aumenta el riesgo de malgastar y tirar grandes cantidades de comida.
Aprender cómo hacer tomate en conserva en casa nunca está de más, pues el tomate natural es uno de los ingredientes que solemos usar a menudo en nuestro día a día para hacer salsas, guisos, gazpacho y salmorejo, zumos, mermeladas y, para los más atrevidos, ¡incluso cócteles! Además de su versatilidad en la cocina, el tomate destaca por su alto valor nutricional. Contar con esas conservas nos ahorrará mucho tiempo y en más de una ocasión nos sacará de un apuro. En este artículo te contamos todas las claves para preparar de forma muy sencilla tres tipos de tomate en conserva: entero, triturado y frito, para que siempre tengas a tu alcance este ingrediente tan preciado y rico, y no tengas que prepararlo de nuevo.
¿Te atreves a hacer tomate en conserva conmigo? Unas conservas de tomate natural vienen muy bien para tenerlos siempre a mano para nuestros platos de diario, para el sofrito, para una salsa, para unas tostas, etc. La cantidad de tomate queda totalmente a vuestra elección, nosotros hemos preparado unos cuantos kilos pero cada uno lo puede hacer según sus necesidades.
El primer paso es seleccionar tomates de buena calidad, preferentemente maduros y firmes, sin partes blandas ni manchas. ¿Qué variedad de tomates prefieres?
Proceso de elaboración de conservas de tomate
El envasado tiene la función de proteger adecuadamente al producto de la contaminación por agentes externos, tanto bióticos como abióticos. Los envases para la venta al consumidor de tomate en conserva suelen ser metálicos, de vidrio o de combinaciones cartón-plástico-aluminio. La elección de cada envase es función de la presentación del producto (entero, triturado, frito, etc.) y del tiempo y las condiciones en las que se quiera conservar.
1. Preparación de los botes de cristal
El cristal es un material ideal para las conservas, además de que es el más ecológico. Para los botes de cristal, hemos reutilizado los que vamos «gastando» en casa y que vamos guardando en una caja. Esterilizamos los botes: comenzamos por escoger los botes de cristal que vamos a utilizar y comprobamos que las tapas encajan y cierran perfectamente. Antes de envasar los tomates, es crucial esterilizar los frascos y tapas para evitar el crecimiento de bacterias. Retiramos, los dejamos enfriando y luego los secamos bien.

2. Preparación del tomate
Preparamos los tomates: Lavamos muy bien los tomates y les quitamos las hojas que puedan aportar. En primer lugar lavamos bien los tomates y les quitamos las hojas que puedan tener. Un buen truco que no se nos tiene que olvidar es el de realizar una cruz con el cuchillo en la parte inferior del tomate, la cual luego nos facilitará mucho el trabajo de pelarlos para quitarles la piel.
2.1. Escaldado y pelado
Escaldado: Haz una pequeña incisión en forma de X en la base de cada tomate. Sumérgelos en agua hirviendo por unos 30 segundos y luego transfiérelos a un recipiente con agua helada. Tras este tiempo, los sacamos y pasamos por agua fría para cortar la cocción, y esperamos a que se templen para poder cogerlos sin quemarnos. Pelado: Una vez fríos, pela los tomates. En este paso, agradeceremos la cruz que hemos realizado anteriormente con el cuchillo, porque empezaremos a pelarlos desde ella, y veréis como sale la piel a la perfección.

3. Tipos de conserva de tomate
3.1. Tomate entero en conserva
Para conseguir unas ricas conservas de tomate entero, lo primero que debes hacer es escaldar los tomates en una olla al fuego. Este primer paso te permitirá pelarlos con mucha facilidad. Una vez estén pelados, introdúcelos en unos cuantos frascos de cristal previamente esterilizados y añade un par de cucharaditas de zumo de limón. No olvides presionarlos un poco con un utensilio de madera procurando que no quede aire en su interior, pues podría estropear tus conservas. Ponlos al baño maría durante unos 30 minutos para que queden bien cerrados herméticamente asegurando que el agua los cubre en su totalidad.
Es suficiente con escaldar los tomates pelados y meterlos en el frasco. Añade unas gotas de limón para optimizar su sabor y conservación si lo deseas. Adición de líquido: Añade a cada frasco una cucharadita de sal y, si lo deseas, una cucharadita de zumo de limón para aumentar la acidez.
3.2. Tomate triturado en conserva
Tritura los tomates con una picadora o batidora. Después, tritura los tomates en la batidora y rellena los tarros de cristal de tu elección previamente esterilizados con el contenido. Después de triturar los tomates, pásalos por el pasapuré para que quede muy fino, sin grumos. Añade dos cucharaditas de café por cada kilo de tomate triturado y procede a la cocción del recipiente para conservarlo de manera segura.

3.3. Tomate frito en conserva
Si te estás preguntando cómo hacer tomate frito en conserva, y eres de los que lo prefiere al triturado, sólo tendrás que lavar bien los tomates para después colocarlos en una cazuela al fuego con un poco de aceite de oliva y sal. Al ser una salsa, puede que frías los tomates (mezclados con otros vegetales, por ejemplo). Es preferible que el tomate al freír no lleve sal y que esta se le agregue cuando se vaya a usar.
4. Envasado y esterilización
Cierre: Limpia los bordes de los frascos con un paño limpio y seco para asegurar un sellado adecuado. El último paso es procesar los frascos cerrados en un baño de agua hirviendo para conservarlos. Coloca los frascos en una olla grande, cubriéndolos completamente con agua. Una vez finalizado el procesamiento, retira los frascos del agua y déjalos enfriar sobre una superficie protegida. Cocer al baño María 20 minutos. Los frascos se ponen en el agua fría y se empieza a contar los 20 minutos a partir de que el agua empiece a hervir. Se limpian bien los tomates. Introducir estos tomates cortados en trocitos en frascos (no llenar del todo, dejar una cámara de aire para que no exploten al ponerlos al baño María), tapar, cerrando bien los tarros para aislarlos bien del aire exterior, el cual no deberá entrar. Meter los frascos en una cacerola con agua fría (baño María) cuando el agua empiece a hervir; tenerlos 20 minutos. Los botes se colocaran boca arriba, con la cámara de aire que se deja continuara, pero en ella se ha hecho el vacío (es decir que está el sitio, pero no hay aire) con el baño María. Se dejan los botes en el agua hasta que esta esté tibia.
Tras el escaldado y el rellenado de la conserva con el líquido de gobierno a una temperatura elevada, se procede al cerrado del envase y a la esterilización del mismo. De este modo se consigue eliminar levaduras, mohos y microorganismos que son los principales responsables en la alteración de los alimentos. De éstos los más resistentes al calor son las bacterias, que además son las que suelen causan la mayor parte de las intoxicaciones, debido a las toxinas que producen. Es muy importante que este fuerte tratamiento térmico altere en el menor grado posible el valor nutritivo del alimento y todas sus características propias.
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5. Conservación y almacenamiento
Si has hecho tus conservas siguiendo todos los pasos y los guardas en un lugar fresco, seco y oscuro, pueden durar perfectamente hasta un año manteniendo todo su sabor y calidad. Cuando abras un bote, escúchalo: ese “pop” es la señal de que está en perfecto estado. Una vez abierto, guárdalo en la nevera y consúmelo en 6-7 días para disfrutarlo al máximo. Antes de guardar tus conservas caseras, te recomendamos que etiquetes los botes con la fecha de envasado y que los mantengas en un lugar fresco, seco y oscuro.
Estas conservas caseras de tomate natural aguantarán perfectamente varios meses. Cuando abráis el bote escucharéis un característico «pop» que indica su estado óptimo de conservación.
Consejos adicionales
Si quieres darles a tus conservas de tomate un toque diferente, agrega unas hojas de albahaca troceada y unos ajos enteros machacados antes de cerrar los frascos, y ¡convertirás tus platos en una explosión de sabor!
