Dona Croqueta: Activismo, Aceptación y Lucha contra la Gordofobia

Mara Jiménez, conocida en redes sociales como Croquetamente, es una figura destacada en el movimiento body positive. Con más de 460.000 seguidores en Instagram, esta artista multidisciplinar no solo crea contenido enfocado en la aceptación y la autoestima, sino que también es protagonista de la obra de teatro "Gordas", que reivindica la diversidad corporal. Su activismo contra la gordofobia, el odio hacia las personas gordas, y su labor de divulgación sobre experiencias y problemas mentales derivados de esta discriminación, le han valido el reconocimiento, siendo incluida entre las 100 mejores influencers según la revista Forbes en 2021 y nominada a los premios Ídolo en la categoría Conciencia Social en 2023.

Mara Jiménez en redes sociales

El Origen de Croquetamente: Una Historia de Superación

Jiménez creó Croquetamente tras años de anorexia y odio corporal, con la idea de ayudar a quienes padecieran trastornos de conducta alimentaria (TCA). Este espacio nació como un desahogo íntimo y se transformó en un faro para quienes luchan contra estos trastornos. Mara ha compartido su inspirador camino personal y creativo, narrando su propia experiencia con la anorexia y la mala relación con su cuerpo. Este proceso la llevó a crear una comunidad basada en la reflexión, el amor propio y la aceptación, destacando la importancia de poner límites y luchar contra las presiones culturales que aún perpetúan el rechazo corporal.

Una Adolescencia Marcada por la Discriminación

Mara Jiménez creció, como tantas personas, sabiendo que ser diferente iba a traerle problemas. Sufrió bullying en el colegio, su entorno familiar la puso a dieta y comenzó a recibir juicios constantes basados únicamente en su apariencia. Desde los 9 años, Mara recuerda haber recibido insultos como "foca", "vaca" y "gorda", siendo marginada por sus compañeros debido a su peso. Su adolescencia fue "horrorosa", ya que desde que se desarrolló, siendo una niña con ligero sobrepeso, empezaron a controlar sus cantidades de comida, alimentos y vestimenta. "Desde muy pequeña entendí que algo no era igual para mí que para el resto de mis compañeras de clase o familiares", afirma.

Con el tiempo, desarrolló un TCA, un Trastorno de la Conducta Alimentaria que la llevaba a hacerse daño con el único objetivo que pensaba que le daría la felicidad: estar delgada. Mara relata que, en su entorno, su madre, dedicada al mundo de la belleza, intentó que perdiera peso desde el minuto en que su cuerpo fue "más grande", limitándole alimentos y cantidades. "Si iba a un cumpleaños, no podía comer lo mismo que el resto o comerme la bolsa de chucherías de un cumpleaños", recuerda, señalando lo mucho que esto la afectó al ver que el resto de niños sí podían hacerlo.

Representación de bullying por gordofobia

La Experiencia con los Profesionales de la Salud

Mara Jiménez ha tenido experiencias desafortunadas con los médicos, quienes en más de una ocasión redujeron sus dolencias a su peso, llegando a humillarla y prescribirle pérdida de peso sin saber que estaba sufriendo un TCA. "Y no lo sabían porque ni siquiera se molestaban en preguntarme, lo único importante era lo que ponía la báscula y sin ellos saberlo, todavía alimentaban más la enfermedad que yo llevaba en secreto. Una verdadera locura", explica. Existen numerosos estudios que confirman que las personas gordas van mucho menos al médico por la vergüenza a la que se las somete.

Mara considera que la mentalidad de muchos nutricionistas, endocrinos y médicos es parte del problema, debido a su incapacidad de mirar más allá y de actualizar su forma de trabajar. "Hoy en día ya hay muchos estudios que avalan la salud en cuerpos grandes, ya hay múltiples maneras de abordar una pérdida de peso más allá de sacar una dieta del cajón", enfatiza. La autora subraya la importancia de mirar por el bienestar del paciente y no solo por lo aprendido en la universidad, ya que "es imposible que pretendamos tener una sociedad sana si les aterra ir al médico porque saben lo que les va a pasar".

La Recuperación y la Lucha Constante

Durante 10 años, Mara pensó que su TCA había remitido porque había dejado de vomitar. Sin embargo, llevaba a cuestas una enfermedad y una insatisfacción constante que la llevó a varias depresiones y pensamientos suicidas. A los 23 años, al iniciar una nueva vida en Murcia, se dio cuenta de que algo seguía sin funcionar: se sentía profundamente infeliz, irascible y avergonzada de sí misma. Fue entonces cuando decidió retomar la terapia, un camino difícil pero profundamente liberador.

La recuperación de un TCA, explica Mara, exige apoyo psicológico, nutricional y, en ocasiones, psiquiátrico, según la gravedad del trastorno alimentario. Para ella, el motor de su recuperación fue la frase "tiene que haber otra vida para mí", el deseo de dejar atrás el sufrimiento constante y comprometerse con su bienestar. Este proceso implicó restaurar la relación con la comida y el cuerpo, adoptar la alimentación consciente y adquirir herramientas para gestionar las emociones sin recurrir a los atracones, que son un recurso emocional cuando no se tienen otras herramientas.

Mara Jiménez (Croquetamente) visibiliza los TCA y su estigmatización en personas con sobrepeso

Poner Límites: Un Desafío en la Recuperación

Mara Jiménez relata que lo más difícil en su camino de aceptación fue poner límites con familiares y amigos. Tuvo que establecer distancia física y "silencio para colocar mis vivencias, mi historia, ubicar también a mis familiares en el lugar que correspondía y ponerme en primer lugar a veces". Reconoce que, en muchos sentidos, fue "cobarde", contando muchas cosas públicamente antes que a su propia familia por miedo a sentirse culpable o a que no la entendieran. "Lo importante es escucharse a una misma y saber hasta dónde estás dispuesta a llegar", aconseja.

¿Qué es la Gordofobia?

La gordofobia es el sesgo, la discriminación y el juicio que se emite hacia las personas gordas solo por el hecho de estarlo. Mara Jiménez desmiente la idea de que sea una "excusa para seguir siendo personas gordas", afirmando que "nadie en este mundo elegiría estar gordo en una sociedad tan tremendamente gordofóbica". Al igual que el racismo o la homofobia, la gordofobia es algo aprendido socialmente, no algo con lo que se nace. La falta de referentes de diversidad corporal en medios de comunicación, a menos que sean personajes caricaturizados, es un claro ejemplo de los mensajes que inconscientemente recibimos sobre qué cuerpos son socialmente aceptados y cuáles no.

La Cultura de la Dieta y los Intereses Económicos

Mara Jiménez cree que los intereses económicos, especialmente los de la cultura de la dieta, un negocio que factura miles de millones de euros al año, pesan mucho en la perpetuación de la gordofobia. También influyen los intereses en la sanidad y la economía, y la dificultad de la gente para aceptar ideas diferentes a las que se les han vendido toda la vida.

Infografía sobre la industria de la dieta

Mara Jiménez en la Actualidad: Humor y Resistencia

Hoy, Mara combate con risas a aquellos que tratan de hacerle daño. Sus videos de "Gente gorda haciendo cosas" se han viralizado, y ella aprovecha todo lo que los haters tienen que decir para inspirarse. Aunque reconoce que hay días en que los comentarios, especialmente aquellos que banalizan sobre su muerte, consiguen hacerle daño, ha llegado a un punto en el que tiene claro que el odio de los demás tiene que ver con sus propios miedos y heridas.

Relación con las Redes Sociales y los Haters

Mara se considera "súper afortunada" porque recibe mucho más amor que odio en sus redes sociales. Siente que los haters se echan para atrás al ver la "preciosa comunidad" que tiene y el amor que desborda en su cuenta. "Lo que pueda opinar gente capaz de desearme la muerte o malinterpretar un mensaje tan inclusivo dice todo de ellos pero nada sobre mí", afirma.

Mara Jiménez interactuando con su comunidad

La Palabra "Gorda": Reivindicación y Aceptación

La palabra "gorda" ha sido utilizada siempre como insulto para Mara. El bullying que sufrió desde los 9 años la hizo entender el valor moral que llevaba ese "gorda" y le ha costado muchos años poder utilizarla con normalidad e incluso educar a la gente a perderle el miedo. Aun así, entiende a quienes necesitan camuflarlo y usar palabras que les parecen más suaves, como "gordibuena", "curvy" o "rellenita".

Desafíos en la Compra de Ropa

Mara ha tardado mucho en entender que los tallajes parten de patronajes arbitrarios, algo que descubrió trabajando como modelo de patronaje. "Mi cuerpo puede ser una 42 pero en forma será completamente diferente a otro por lo que comprender eso y que no se tiene en cuenta la diversidad corporal a la hora de tallar prendas es importante para dejar de culpar a nuestros cuerpos", explica, recordando haber llorado mucho en los probadores durante su adolescencia.

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