Cuando se presentan síntomas como vómitos y diarreas, característicos de la gastroenteritis o de otros problemas estomacales o digestivos, la hidratación es crucial para evitar la deshidratación. El suero oral o la limonada alcalina son las mejores opciones durante las primeras 24 horas, a diferencia de las bebidas isotónicas para deportistas que no contienen las sales minerales necesarias en estos procesos.
En cuanto a la alimentación, se recomienda una dieta blanda o astringente, evitando alimentos como cereales integrales, grasas saturadas y, en algunos casos, la leche. Es un mito común que la leche es "mala" para la diarrea, pero es importante matizar algunas cuestiones.

La leche y la diarrea: ¿Cuándo evitarla?
"Cuando estamos enfermos por algún problema digestivo, el consumo de leche y lácteos puede estar contraindicado o no, dependerá de la patología de base", explica Andrea Calderón, dietista-nutricionista y secretaria científica de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Por ejemplo, si la diarrea es puntual y no ha habido daño en la mucosa intestinal, no es necesario retirar la leche. Sin embargo, en casos de diarrea persistente, se recomienda su retiro temporal debido al posible déficit puntual de lactasa, la enzima que digiere la lactosa.
Andrea Calderón sostiene que "quitar la leche no hará que nos curemos antes, solo que tengamos menos síntomas en ese momento". Una alternativa es consumir leche en raciones más pequeñas o tomar leche sin lactosa durante unos días, ya que la lactosa en estos productos ya viene predigerida, lo que facilita su digestión.
Otros lácteos como el yogur o el queso tienen mucha menos lactosa. Los lácteos fermentados y quesos curados son mejor tolerados, aunque los últimos, al ser altos en grasa, no son la mejor opción durante un episodio de diarrea. Además, los productos fermentados como el yogur o el kéfir contienen microorganismos probióticos que pueden ser beneficiosos.
La lactosa y su papel en la digestión
La lactosa es un azúcar natural presente en la leche, que constituye el 5% de su composición y juega un papel importante en la absorción del calcio. El organismo produce naturalmente una enzima llamada lactasa, que descompone la lactosa en azúcares simples para su absorción intestinal. Las personas con intolerancia a la lactosa no producen suficiente lactasa, lo que impide la correcta digestión de este azúcar. La lactosa no digerida llega al intestino grueso, donde las bacterias la fermentan, produciendo gases, hinchazón y diarrea.

Diarrea en niños: Manejo de la lactosa
La diarrea aguda, frecuentemente causada por infecciones bacterianas o virales, es común en la infancia. En niños pequeños con diarrea aguda, puede producirse un déficit temporal de lactasa, lo que dificulta la digestión de la lactosa y puede empeorar o prolongar la diarrea.
Estudios han demostrado que los alimentos sin lactosa pueden reducir la duración de la diarrea en aproximadamente 18 horas en niños con diarrea aguda que no son alimentados predominantemente con leche materna. Sin embargo, esta evidencia es de baja a muy baja calidad y el efecto es modesto.
La prescripción rutinaria de fórmulas o leche sin lactosa en niños menores de 5 años con gastroenteritis aguda ha sido una práctica extendida. No obstante, las guías de práctica clínica actuales no indican el uso rutinario de fórmulas sin lactosa en casos de gastroenteritis aguda de manejo extrahospitalario.
Para los lactantes alimentados con leche materna, se recomienda la continuación del amamantamiento durante todo el curso de la gastroenteritis aguda, ya que es la mejor manera de garantizar su estado nutricional e hidratación. En casos de diarreas prolongadas, gastroenteritis complicadas, niños con enfermedades de base o diagnosticados con intolerancia a la lactosa, se aconseja la retirada temporal o definitiva de la lactosa bajo supervisión pediátrica.
El niño que tiene diarrea
Mitos y realidades de la leche sin lactosa
Existe la creencia de que la leche sin lactosa es más ligera y digestiva para todos, pero esto no es cierto. La leche sin lactosa no es más ligera ni tiene menos calorías o carbohidratos que la leche normal. Su valor nutricional es idéntico.
La leche sin lactosa solo es más digestiva para las personas con intolerancia. Para las personas tolerantes a la lactosa, su consumo habitual puede ser contraproducente, ya que el organismo podría dejar de sintetizar lactasa por sí mismo, lo que podría llevar a una intolerancia a la lactosa progresiva.
La lactosa también favorece la absorción del calcio. Los tolerantes no presentan diferencias significativas en la absorción de calcio al consumir leche normal o sin lactosa. Sin embargo, para los intolerantes, el consumo de pequeñas cantidades de lactosa puede actuar como prebiótico, estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas que favorecen la absorción del calcio.
La intolerancia a la lactosa debe ser diagnosticada por un médico, no por autodiagnóstico. Si se deja de consumir lactosa sin un diagnóstico, se pueden enmascarar otros problemas digestivos como la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn.
¿Qué hacer frente a la diarrea?
El manejo de la diarrea varía para cada persona. Es fundamental consultar a un proveedor de cuidados de la salud para obtener recomendaciones personalizadas. No se deben tomar medicamentos para la diarrea sin antes hablar con un médico, ya que en algunos casos podrían ser perjudiciales.
Pautas alimentarias
- Haga comidas pequeñas: Consuma 6 o más comidas “chicas” al día. Son más fáciles de digerir.
- Dieta BRATT: Para diarrea aguda (1 o 2 días), siga la dieta BRATT (plátanos, arroz, puré de manzana, tostadas y té). Es baja en fibra, grasa, cafeína y lactosa. No se debe seguir si la diarrea es persistente o crónica.
- Reintroducción gradual de alimentos: Después de la dieta BRATT, agregue lentamente verduras, frutas y lácteos sin lactosa.

| Alimentos recomendados | Alimentos no recomendados |
|---|---|
| Plátanos | Cereales integrales |
| Arroz | Grasas saturadas |
| Puré de manzana | Leche con lactosa (en casos de diarrea persistente) |
| Tostadas | Alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar |
| Yogur (natural, sin azúcar) | Alimentos con alto contenido de fibra |
| Caldo | Bebidas azucaradas (jugos, refrescos, energéticas) |
| Pollo cocido sin piel | Suplementos nutricionales líquidos (altos en azúcar y grasa) |
| Pescado blanco cocido | Bebidas isotónicas para deportistas |
Prevención de la deshidratación
La diarrea aumenta el riesgo de deshidratación. Se recomienda tomar al menos de 8 a 10 vasos (8 onzas) de líquidos al día para reponer los fluidos perdidos. Beba pequeñas cantidades de líquido con frecuencia, incluyendo sopas claras, caldos, gelatina y soluciones de rehidratación oral.
Cuidado de la piel alrededor del ano
La diarrea puede irritar la piel alrededor del ano. Para prevenir la irritación, utilice toallitas húmedas sin perfume, aplique cremas protectoras con vitaminas A y D o óxido de zinc, o use almohadillas de hamamelis. Tome baños de asiento según sea necesario.