El cultivo de tomate cherry, aunque puede parecer sencillo, requiere de una cuidadosa planificación y atención a detalles específicos para maximizar su rendimiento y calidad. Esta variedad de tomate, apreciada por su intenso sabor, color y valor nutricional, se ha convertido en un producto con gran potencial en el mercado hortícola, adaptándose bien a sistemas de cultivo bajo invernadero.
La campaña 2021/2022 ha sido un periodo marcado por el incremento de los precios de los combustibles y las materias primas, factores que han influido notablemente en los costes de producción agrícola. La confluencia de la recuperación post-COVID-19 y la crisis energética en Europa ha generado una espiral inflacionista. En este contexto, los costes de cultivo del tomate cherry alcanzaron los 81.525 euros por hectárea, un aumento del 23,9% respecto a la campaña anterior. Esta subida generalizada de los costes de producción afectó a partidas como la electricidad (102%), los fertilizantes (73%) y el combustible (53%).
Factores Clave para el Cultivo Exitoso
Para lograr un buen rendimiento en el cultivo de tomate cherry, es esencial seguir ciertas recomendaciones. La elección del lugar de plantación es fundamental; la planta de tomate requiere de mucha luz solar, pero no tolera ambientes excesivamente cálidos. Por ello, se recomienda ubicarla en un sector estratégico del jardín u hogar, lejos de árboles, edificios o arbustos altos que puedan impedir la correcta exposición solar. Los rayos solares no solo previenen enfermedades, sino que también favorecen una ventilación adecuada, promoviendo un buen desarrollo de la planta y una mayor producción de frutos.
El suelo ideal para el cultivo de tomate cherry es aquel con buen drenaje y un alto contenido de materia orgánica. El uso de abonos naturales y fertilizantes puede ser de gran ayuda para garantizar el desarrollo óptimo de la planta. Durante el crecimiento, es importante mantener la tierra húmeda al pie de la planta, regando cada vez que la superficie de la tierra esté seca.

Ciclo de Cultivo y Producción
El ciclo de cultivo del tomate cherry puede variar, pero generalmente se inicia con la siembra entre marzo y abril. Con los cuidados necesarios, se puede obtener una buena cosecha en un periodo de entre dos y tres meses. Una planta de tomate cherry puede producir un mínimo de ocho kilos por un periodo de dos meses, aunque el rendimiento puede oscilar entre 4 y 9 kilos por metro cuadrado, dependiendo de la época de cultivo y la medición. El coste por kilo en este tipo de cultivo puede variar entre 0,25 y 0,30.
La planta de tomate cherry se caracteriza por su rusticidad, siendo menos propensa a ataques de hongos y enfermedades que otras variedades de tomate. Además, no es atacada en la misma magnitud por ciertas plagas endémicas. Esto la hace especialmente adecuada para sistemas hortícolas bajo invernadero, donde se pueden controlar todos los factores climáticos.
El proceso de cultivo bajo invernadero implica varias etapas importantes. Tras la siembra y germinación (que dura entre 45 y 60 días), las plantas se trasplantan a una densidad de 2,5 por metro cuadrado. A los 35 días de la plantación, comienza la etapa de floración. A diferencia del tomate redondo, el cherry posee racimos con 50 a 70 flores cada uno. Durante la floración, se realiza el tutorado, consistente en guiar la planta mediante un hilo para sostenerla. Se realiza una poda apical para detener el crecimiento y potenciar la maduración de los racimos, así como un deshojado para favorecer la iluminación y ventilación.

Cosecha y Comercialización
La cosecha del tomate cherry se realiza cuando el tomate está rojo en la cima, priorizando el racimo más viejo. Las plantas presentan racimos con aproximadamente cincuenta frutos, similar a un racimo de uvas. Durante la cosecha, se seleccionan los tomates maduros, dejando intactos los verdes. Para llevar a cabo la cosecha en un invernadero de 1.000 metros cuadrados, se estima que basta con una persona, realizando la tarea diariamente o en jornadas de tiempo seco. Los tomates se recolectan en canastas y se trasladan a un galpón de empaque para su acondicionamiento.
Las modalidades de empaque más comunes son la venta a granel en cajas de cinco kilos o la distribución en cubetitas de plástico. El precio del kilo de tomate cherry puede variar significativamente según la oferta, oscilando entre 2,5 y 3 cuando la oferta es escasa, y descendiendo a 1,5 cuando hay superabundancia.
La comercialización del tomate cherry se realiza principalmente a través de tres canales: venta en mercados mayoristas como el Mercado Central, entrega directa a supermercados, o conexión con distribuidores que lo llevan a restaurantes y hoteles. Se recomienda comenzar con invernaderos de no más de mil metros cuadrados para evaluar las posibilidades de comercialización y adaptar el cultivo a la demanda.
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Es importante destacar que, si bien el tomate cherry requiere menos insumos para su cultivo, la cosecha demanda una cantidad considerable de horas hombre, ya que los frutos se recolectan individualmente. Por lo tanto, antes de ampliar la superficie de cultivo, es crucial analizar las posibilidades de comercialización para asegurar la rentabilidad.
En cuanto a sus propiedades, los tomates cherry presentan valores de azúcar más elevados que los tomates redondos, llegando hasta el 9% en algunas variedades, lo que les confiere un sabor más dulce y sabroso. Se están consolidando como un producto diferenciado, una "delicatessen", con un consumo cada vez más frecuente en diversos canales gastronómicos.
| Tipo de Tomate | Coste de Cultivo (€/Ha) (Campaña 2021/2022) | Coste por Kilo (€/Kg) | Rendimiento (Kg/m²) |
|---|---|---|---|
| Tomate Rama | 72.298 | 0,6 | 13 |
| Tomate Pera | 62.494 | - | - |
| Tomate Cherry | 81.525 | 0,25 - 0,30 | 4 - 9 |
