Las avellanas son un bocado delicioso y nutritivo que podemos usar en multitud de recetas. Aunque quizá menos populares como picoteo que otros frutos secos como las almendras o los cacahuetes, tostar avellanas es un proceso crucial para intensificar su sabor y aroma, además de mejorar su textura, haciéndolas más crujientes y agradables al paladar. El proceso de tostado ayuda a liberar aceites naturales que enriquecen el aroma y sabor del fruto.
Se pueden encontrar ya tostadas, pero se recomienda adquirir avellanas crudas para disfrutar al máximo de su sabor y frescura. Comprar avellanas nacionales con su cáscara a granel sería la opción ideal, aunque también podemos aprovechar el formato del fruto seco ya pelado pero en crudo, siendo preferible optar por un producto envasado en atmósfera protectora, que mantenga al máximo su frescura.
Enteras, picadas, molidas o trituradas para hacer una crema o mantequilla casera, praliné o un untable goloso de cacao, las avellanas se pueden emplear como las más populares almendras en todo tipo de elaboraciones. Son una delicia sobre todo si se combinan con chocolate y nos gustan especialmente como aderezo de ensaladas, muesli y granola, panes y dulces.
Importancia del Tostado y Selección de Avellanas
El tostado de avellanas es un proceso crucial en la pastelería para intensificar su sabor y aroma. Al tostarse, las avellanas pierden cierta humedad natural, lo cual hará que tengan una textura más crujiente y su color se tornará dorado, gracias a sus grasas naturales. Las avellanas tostadas tienen sabor a nuez, aunque tostarlas demasiado podría quemarlas o que tengan un sabor amargo.
Al elegir avellanas para tostar, es fundamental considerar los diferentes tipos disponibles en el mercado. Las avellanas pueden clasificarse principalmente en avellanas europeas (Corylus avellana) y las avellanas americanas (Corylus americana). El tostado puede resaltar las características únicas de cada tipo. Por ejemplo, las avellanas europeas tienden a desarrollar matices más complejos cuando se tuestan, mientras que las americanas pueden quedar un poco más suaves.

Métodos de Tostado de Avellanas
Existen varios métodos para tostar avellanas, cada uno con sus propias ventajas y resultados en cuanto a textura y sabor.
1. Tostado en Horno
El horno es el método más cómodo y una de las técnicas más utilizadas para tostar avellanas. Un horno de convección es ideal, ya que permite una distribución uniforme del calor, lo que resulta en un tostado más parejo.
- Preparación: Se recomienda precalentar el horno a 180°C (350°F). Coloca las avellanas en una sola capa sobre una bandeja para hornear lo suficientemente amplia como para que no se amontonen, preferiblemente metálica o de vidrio, que transmiten mejor el calor. También es más recomendable una bandeja de color clarito, para que no se quemen tan rápido, no muy profunda y con borde fácil de agarrar. El papel pergamino también es útil para evitar que las avellanas se peguen y facilita su manejo.
- Tiempo: Se deben tostar durante aproximadamente 10-15 minutos.
- Control: Es importante revisarlas cada 5 minutos aproximadamente y removerlas con una espátula para evitar que se doren en exceso por un lado y asegurar que se calienten uniformemente. El aroma a nuez de las avellanas te indicará cuándo están listas, pero también es importante tener en cuenta el color: deben adquirir un tono dorado claro, pero no oscuro.
2. Tostado en Sartén
Tostar avellanas en una sartén es un método rápido y efectivo, ideal si no quieres encender el horno o solo tienes una pequeña cantidad de avellanas.
- Preparación: Calienta la sartén a fuego medio. Es mejor si la sartén es de hierro fundido o inoxidable, sin recubrimientos antiadherentes. Agrega las avellanas, asegurándote de que no se amontonen en exceso.
- Tiempo: Revuelve constantemente las avellanas durante unos 5-7 minutos, o hasta que estén doradas y fragantes.
- Control: Mueve las avellanas constantemente para evitar que se quemen en un solo lado y asegurar un tueste uniforme.

3. Tostado en Microondas
Ideal para una opción rápida, aunque tiende a resultar en un sabor menos desarrollado y una textura menos crujiente.
- Preparación: Coloca las avellanas en un plato apto para microondas en una sola capa.
- Tiempo: Tuesta las avellanas en intervalos de 30 segundos, revolviendo entre cada intervalo hasta alcanzar el dorado deseado.
4. Maquinaria Especializada
Existen máquinas de tostar diseñadas específicamente para nueces, que ofrecen un control preciso sobre la temperatura y el tiempo, garantizando resultados óptimos.
Consejos Cruciales para un Tostado Perfecto
Uno de los principales errores al tostar avellanas es no prestar atención al tiempo y la temperatura, lo que puede resultar en avellanas quemadas. Para evitar esto, es recomendable seguir algunas recomendaciones clave:
- Control del Tiempo y Temperatura: Vigila cuidadosamente las avellanas en cuanto empiecen a dorarse, ya que pueden quemarse muy rápidamente. El tiempo de tostado puede variar según el tamaño de las avellanas y el método que utilices.
- Distribución Uniforme: Distribuye las avellanas en una sola capa sobre la bandeja o sartén para asegurar que se calienten uniformemente.
- Remover Ocasionalmente: Controla el proceso cada pocos minutos, removiendo con una espátula para evitar que se doren en exceso por un lado.
Como pelar y tostar avellanas
Pelar las Avellanas Después de Tostarlas
La piel fina que recubre el fruto seco se puede retirar fácilmente y de forma rápida una vez hemos tostado las avellanas al momento. Al tostarlas, la cáscara saldrá más fácilmente. Es recomendable dejar enfriar las avellanas después del tostado antes de pelarlas, ya que esto facilitará el proceso.
Para ello podemos usar un trapo o paño de cocina viejo o de poco valor, limpio y que no huela a detergente o suavizante; solo tenemos que envolverlas aún calientes en la tela y removerla con suavidad sobre la mesa.
Otra opción, más cómoda, es usar el método del colador o rejilla. Todavía con las avellanas algo calientes, tenemos que situarlas sobre un colador de malla resistente encima de un recipiente, y remover con las manos, frotándolas suavemente pero con firmeza. El mismo método podemos usar con una rejilla de enfriar de repostería, con la ventaja de que las aberturas más grandes provocarán que casi todas las pieles caigan abajo.
No podrás pelar toda la cáscara de las avellanas, pero no importa; la cáscara le aporta color y nutrientes valiosos.

Conservación de las Avellanas Tostadas
Para conservarlas durante algunos días sin perder demasiado sus propiedades, recomendamos esperar a que se enfríen por completo antes de guardarlas en un recipiente de vidrio de cierre hermético, mejor si podemos hacer efecto vacío extrayendo el aire con algún dispositivo de corto plazo. Las avellanas tostadas pueden conservarse en un recipiente hermético en el congelador durante varios meses.
Realzar el Sabor de las Avellanas Tostadas
Para realzar el sabor de las avellanas tostadas, los mejores ingredientes incluyen la sal marina, que potencia el dulzor natural, y el chocolate negro, que complementa su perfil con un contraste amargo. Moler las avellanas ya tostadas y peladas nos dará un acabado más intenso y de color más suave.
Estas avellanas pueden usarse en diversas recetas o comerse así como están. Muchas personas les encanta comer avellanas tostadas solas, mientras que otras las agregan a ensaladas, platillos con carne y a otras recetas. Es difícil resistirse a devorar varias avellanas recién tostadas, frescas, aromáticas y muy crujientes, pero no conviene darse un atracón de golpe. Lo suyo es usarlas en recetas específicas.