La pasta fresca ha ganado popularidad en los últimos años, y una variante interesante es la pasta hecha con lentejas. Este producto, que hasta hace poco se encontraba principalmente en tiendas especializadas, ahora está disponible en cualquier establecimiento de alimentación. Su versatilidad y sus beneficios nutricionales la convierten en una excelente alternativa a la pasta convencional. En este artículo, exploraremos cómo conservar la pasta de lentejas, tanto fresca como cocida, y descubriremos sus características y propiedades.

¿Cómo se elabora la pasta de legumbres?
El proceso de elaboración de la pasta de lentejas es relativamente sencillo. Se parte de la legumbre seca, a la que se puede retirar la cubierta externa, es decir, la “piel”, tal y como se hace de forma habitual con la lenteja roja. Así se consigue un sabor más agradable -menos amargo o terroso-, un aspecto más vistoso -colores más puros e intensos- y, sobre todo, una mejor textura, más suave y menos rugosa.
A continuación, las legumbres se muelen en seco para obtener una harina que posteriormente se mezcla con agua hasta lograr una masa firme y homogénea, pero también moldeable. Este es precisamente uno de los puntos que entraña más dificultad. En una masa convencional, elaborada con trigo, el gluten hace que la masa se pueda trabajar con facilidad. Pero esto no ocurre con las legumbres, ya que no contienen gluten.

Una vez formada esa masa, se introduce en una extrusora, que es una máquina que cuenta con depósito en cuyo interior hay un tornillo sinfín que va empujando la masa hacia un orificio de salida. Así, aumentan la presión y la temperatura, de manera que se producen ligeros cambios en la composición y la estructura de la masa. En dicho orificio se acoplan moldes con la forma deseada, según el tipo de pasta que se quiera: macarrones, hélices, fideos… Finalmente, la pasta se somete a un secado suave (a unos 50 ºC) durante varias horas. De este modo se reduce la humedad, lo que permite prolongar la vida útil y almacenarla sin necesidad de refrigeración.
Ingredientes y características
La pasta de legumbres está elaborada simplemente a partir de harina de legumbres y agua, y la mayor parte de esta última se retira durante el proceso de secado. Lo más habitual es utilizar garbanzo o lenteja roja, pero también hay pastas de guisante, soja, edamame, alubia o azuki (alubia morada). Sus características están determinadas por el tipo de legumbre utilizada, lo que se aprecia fácilmente en el sabor. La pasta de legumbres tiene sabor a legumbres: la de garbanzos sabe a garbanzos, la de lentejas a lentejas.
También la textura es diferente. Al no contener gluten, su consistencia es más frágil y su sensación en la boca, menos gomosa y menos cohesiva. En un primer acercamiento a este tipo de pasta, estas características podrían llegar a causar cierto rechazo, sobre todo entre personas a las que les cuesta probar productos nuevos. Pero no hay que olvidar que la pasta no se suele comer sola, sino acompañada de salsas o aliños, que se utilizan precisamente para ensalzar sus atributos.
Aporte nutricional
La composición nutricional de esta pasta también depende de la legumbre. Tienen una cantidad considerable de proteínas (en torno a un 22 %), hidratos de carbono (alrededor del 54 %) y fibra (en torno al 10 %), además de contener pocas grasas (4 %). La composición en aminoácidos resulta especialmente interesante cuando hablamos de legumbres como garbanzos o soja, dado que sus proteínas son de alto valor biológico. También es importante el contenido de minerales; por ejemplo, la de garbanzos y la de lentejas tienen cantidades significativas de hierro. Por otra parte, el aporte de energía es de unas 360 kcal por ración (100 g de pasta seca o 200 g de pasta cocida, aproximadamente). Para hacernos una idea, equivale a lo que aporta una tortilla francesa de cuatro huevos.

Antinutrientes
Las legumbres contienen de forma natural algunos compuestos, como fitatos o lectinas, entre otros, que se conocen genéricamente como antinutrientes porque pueden interferir en la absorción de minerales. Esto genera cierto temor o desconfianza en algunas personas y por ello tratan de evitar el consumo de legumbres. Sin embargo, no supone ningún problema porque el remojo y el cocinado eliminan buena parte de estos compuestos.
En el caso de la pasta, elaborada con legumbres secas que no se han dejado a remojo, tampoco hay problema porque el proceso de elaboración y, sobre todo, el cocinado también eliminan gran parte de estos compuestos. De todos modos, los beneficios de consumir legumbres superan con creces los posibles inconvenientes asociados a los antinutrientes. Además, si seguimos una dieta variada, compuesta por alimentos que tengan interés nutricional -frutas, verduras, hortalizas, huevos…-, el efecto de los pocos antinutrientes que podríamos ingerir a través de las legumbres es insignificante.
Conservación de la pasta de lentejas
Una vez que tengas tu pasta fresca de lentejas en casa, es crucial conservarla adecuadamente para mantener su frescura. La duración de la pasta fresca va a variar según el modo o la forma que consideres más oportuna para almacenar.
Cómo Conservar la Pasta Fresca al Huevo
Pasta fresca casera
Hay tres maneras básicas de conservar pasta fresca en casa: se puede secar, congelar o refrigerar. El método de conservación que elijas dependerá del tiempo que quieras guardarla.
- Refrigerar la pasta fresca (1 día de conservación): Por lo general, se puede refrigerar pasta fresca durante un día, pero tendrá un mejor sabor si se consume lo más fresca posible (en un plazo máximo de 18 horas). Colócala en el estante más bajo de la nevera, donde la temperatura es más constante. Evita la humedad, y asegúrate de que la pasta esté seca antes de guardarla. Si tu plan de comida cambia, puede guardar la pasta refrigerada en el congelador para conservarla durante más tiempo, pero asegúrate de hacerlo en el plazo de un día.
- Secar la pasta fresca (2-6 meses de conservación): Secar la pasta es el método ideal para la conservación a largo plazo. Este método también ayuda a ahorrar espacio en el frigorífico o el congelador. La pasta seca no necesita refrigeración y se puede guardar en un estante o armario de la cocina dentro de un recipiente hermético. Es fácil y práctico. Es fundamental asegurarse de que la pasta esté completamente seca antes de guardarla. Comienza por enharinar las tiras o formas de pasta en una pequeña cantidad de harina para evitar que la masa se pegue. Deja la pasta secar: puedes colocar tiras de pasta en una sola capa sobre una bandeja para hornear o un paño limpio, o colgarla de una rejilla de secado. Ten en cuenta que tendrás que dejar que la pasta se seque completamente al aire, lo que puede tardar 24 horas o más, dependiendo de lo cálida o húmeda que esté la habitación. Revisa la pasta cada pocas horas para ver cómo se está secando. Si la pasta se rompe por la mitad al retorcerla, ¡está lista! Si se dobla y flexiona, necesita un poco más de tiempo. Cuando la pasta esté completamente seca, ponla en un recipiente hermético en un lugar seco, como un armario, donde no esté expuesta a temperaturas extremas.
- Congelar la pasta fresca (hasta 8 meses de conservación): Si vas a guardar la pasta durante más de un día, lo mejor es congelarla, pues si se deja demasiado tiempo en el frigorífico, la humedad puede alterar su sabor y textura o favorecer el crecimiento de bacterias. La congelación también es la mejor opción para la pasta más gruesa, como los ñoquis.
- Congelar la masa de pasta en una bola: Forma una bola con la masa de pasta que te haya sobrado. Aplánala ligeramente y, a continuación, envuélvela con una capa doble de film de plástico resistente antes de introducirla en el congelador. De este modo, se mantendrá fresca durante aproximadamente 4 semanas.
- Congelar pasta cortada semiseca: Espolvorea la pasta cortada con harina para evitar que se pegue. Extiende la pasta en una sola capa sobre una superficie limpia, como una bandeja para hornear, un paño limpio o una tabla de cortar. Deja que la pasta se seque al aire durante una hora. Coloca la pasta semiseca en un recipiente hermético para congelarla.
- Formar nidos de pasta para secarlos y congelarlos: Toma un puñado de hebras de pasta y cúbrelas ligeramente con harina. Deja que cada puñado se seque en una bandeja para hornear u otra superficie plana y limpia durante unos 5 minutos. Agarra un pequeño manojo de un extremo con el pulgar y el índice y enrolla la pasta alrededor de la mano sin apretar. Retira la pasta de la mano y vuelve a colocarla sobre la bandeja para hornear o sobre una superficie plana. Deja que se seque un poco más con esa forma de “nido”, algo menos de una hora, hasta que los nidos mantengan su forma al levantarlos. Coloca los nidos de pasta ligeramente secos en un recipiente hermético en el congelador.
Pasta fresca comprada
La pasta fresca comprada se puede guardar en el frigorífico durante algo más de tiempo, de 2 a 3 días. Esto se debe a que está semicocinada para así alargar su conservación. Puedes mantenerla en su envase original, ya que la bolsa está cerrada herméticamente, pero si no quieres, puedes utilizar una bolsa de plástico sellable o un contenedor hermético. Almacena la pasta en un lugar oscuro y fresco, lejos de la luz directa del sol. Si la pasta fresca tiene una fecha de caducidad impresa, asegúrate de consumirla antes de esa fecha.
Conservación de la pasta de lentejas cocida
Si has cocinado más pasta de la necesaria, no te preocupes. Puedes almacenarla de la siguiente manera, el enfriamiento rápido. Después de cocinar la pasta, enjuágala con agua fría para detener la cocción y enfriarla rápidamente. Utiliza el aceite de oliva. Un paso sencillo y que ayuda mucho a mantener la pasta. Solo debes agregar un poco de aceite de oliva a la pasta cocida para evitar que se pegue. Por último, sírvela y guárdala en un contenedor hermético en la nevera.

Refrigeración de pasta cocida
La temperatura ideal para conservar la pasta cocida es entre 4°C y 6°C. Si la guardas en la nevera, asegúrate de que esté completamente fría antes de guardarla y guárdala en un recipiente hermético. La pasta cocida puede durar de 3 a 5 días en un recipiente hermético. Es importante que la pasta esté completamente fría antes de guardarla en la nevera.
Para que la pasta se conserve bien en el frigorífico, es fundamental haberla cocinado correctamente. Y en ese punto, tal y como te contamos en este artículo, deberás evitar sucumbir a la terrible tentación de enfriar la pasta con agua fría después de cocerla: una atrocidad mucho más común de lo que nos gustaría. Y es que, si hacemos esto, la pasta pierde su textura y porosidad, quedando lisa y blandengue. Por el contrario, si cocinamos la pasta “al dente” y después simplemente la escurrimos, el calor residual terminará de darle su punto perfecto. Después, simplemente hay que dejarla enfriar a temperatura ambiente.
Si no tienes recipientes herméticos, puedes guardar la pasta cocida en un plato cubierto con papel film. Ollas con tapa: si has cocinado la pasta en una olla y ha sobrado, puedes guardarla en la misma olla con la tapa puesta.
Congelación de pasta cocida
¡Sí, definitivamente puedes congelar pasta cocida! No tengas miedo por hacerlo. Empieza por cocinar la pasta fresca según las instrucciones, pero retírala del fuego un poco antes de que esté al dente. Haz que se enfríe, enjuagando la pasta con agua fría y, después, escúrrela bien. Una forma eficiente de almacenarla, es hacerla porciones, dividiéndola en porciones individuales o del tamaño deseado. Después, utiliza bolsas herméticas para colocar cada porción y elimina el exceso de aire antes de sellarla. Un punto fundamental es el etiquetado y la fecha de cada bolsa antes de congelarla. Por último, recuerda que se mantendrá bien durante 2-3 meses.
Muchos de nosotros congelamos la comida que nos sobra y la pasta cocida no es diferente. Solo hay que poner la pasta y la salsa recién cocinadas en una bolsa para congelar u otro recipiente hermético para conservarla de forma segura hasta un mes. Una solución excelente si llevamos una vida ajetreada es repartir la pasta en porciones individuales y congelarla en recipientes separados. Cuando queramos consumirla, bastará con sacar las porciones necesarias y calentarlas directamente del congelador, o bien descongelarlas previamente en el frigorífico durante la noche.
Descongelación de pasta cocida
Cuando estés listo para disfrutar de tu pasta cocida congelada, debes tener en cuenta algunos consejos sobre cómo descongelarla. Tienes que transferir la pasta del congelador al frigorífico, y déjala descongelar durante la noche. No debes dejarla en el exterior, no es una forma saludable de hacerlo.
Cuando se guarda la pasta en el congelador, el proceso de descongelación es igual de importante que el de congelación. Deja que se descongele a temperatura ambiente e intenta calentarla en una sartén con alguna salsa, no la recalientes en el microondas, ya que de esta forma perderá su textura.
Tabla de tiempos de conservación de pasta de lentejas
| Estado de la pasta | Método de conservación | Tiempo de duración | Notas |
|---|---|---|---|
| Pasta fresca casera | Refrigeración | 1 día (máx. 18 horas para mejor sabor) | Almacenar en recipiente hermético en la nevera, asegurándose de que esté seca. |
| Pasta fresca casera | Secado al aire | 2-6 meses | Enharinar y secar completamente (24+ horas) antes de guardar en recipiente hermético en lugar seco. |
| Pasta fresca casera | Congelación (masa en bola) | 4 semanas | Envolver en doble capa de film plástico. Descongelar en frigorífico. |
| Pasta fresca casera | Congelación (cortada semiseca) | Hasta 8 meses | Enharinar, secar al aire 1 hora, guardar en recipiente hermético. |
| Pasta fresca casera | Congelación (nidos) | Hasta 8 meses | Enharinar, formar nidos, secar ligeramente, guardar en recipiente hermético. |
| Pasta fresca comprada | Refrigeración | 2-3 días | En su envase original o recipiente hermético en la nevera. |
| Pasta cocida | Refrigeración | 3-5 días | En recipiente hermético a 4-6°C. Enfriar rápidamente y añadir un poco de aceite de oliva. |
| Pasta cocida | Congelación | Hasta 2 meses | Enfriar completamente, dividir en porciones, guardar en recipiente o bolsa hermética. |
| Pasta cocida con salsa | Congelación | Hasta 1 mes | Guardar en recipiente hermético o bolsa de congelación. |
Lentejas cocidas: un complemento perfecto
Las lentejas son las legumbres más rápidas y fáciles de cocinar. Para la cocción de las lentejas tenemos que tener en cuenta si antes las hemos puesto en remojo o no y también si las vamos a cocer en cacerola normal o en una olla express. Sin remojo en cacerola estarán de 30 a 60 minutos y en olla express de 10 a 20. Pon las lentejas y el agua fría en una cacerola. Si prefieres puedes echar caldo para darle más sustancia. Ponlas a fuego fuerte y sin tapar hasta que hierva y mantenerlas así dos o tres minutos. Después baja el fuego para que tengan una cocción lenta y suave para que no se rompa la piel. Si en algún momento vemos que las lentejas se nos quedan sin agua añade más siempre que sea caliente. Como hemos dicho antes vamos a dejar que cuezan entre 30 minutos y una hora hasta que estén blanditas. El tiempo de cocción se reduce entre 10 y 20 minutos al cocerlo en olla express pero todo el proceso de cocción es el mismo por lo que seguiremos los mismos pasos.
Si queremos conservar las lentejas cocidas en la nevera porque hayamos preparado de más y nos han sobrado, es mejor conservarlas en el mismo recipiente de la cocción con su agua o se pueden conservar en la nevera dentro de un recipiente hermético. Las lentejas cocidas se pueden conservar en la nevera, también bien cerradas en un recipiente hermético, por unos dos días. Una vez cocidas y enfriadas, se pueden congelar, si hemos usado todos los ingredientes frescos.

Recetas con pasta de lentejas
La versatilidad que nos ofrecen estas pastas, al igual que las convencionales, es muy amplia a la hora de combinarla con infinidad de ingredientes.
Boloñesa de lentejas
La boloñesa de lentejas es la receta perfecta para comer cuando sois muchos, porque puedes hacer fácilmente mucha cantidad. Y en caso de que seáis pocos en casita, como nosotros, es ideal para cocinar más de lo que vas a comerte y después congelar o envasar.
Ingredientes (para 10-12 raciones):
- 5-6 dientes de ajo
- 2 cebollas grandes
- 4 zanahorias medianas
- 4 Cdas AOVE
- 4 Cdas orégano y albahaca
- Sal y pimienta al gusto
- 320 gr de lentejas en crudo (dejar a remojo en agua la noche anterior)
- 2 Cdas de vinagre (potencia el sabor)
- Un par de puñados de nueces
Elaboración:
- Calienta el aceite en una olla.
- Añade el ajo picado y la cebolla también, picadita, con un poco de sal para que se vaya pochando.
- Para picar la zanahoria muy rápidamente y bien chiquitita, te traemos un tip: pélala, córtala en cubos y tritúrala en una picadora. En menos de 5 segundos estará picada muy pequeña y te ahorrarás muchísimo trabajo.
- Incorpora las especias, cocina 2 minutos a fuego fuerte y añade las lentejas junto con el tomate triturado y el vino o el líquido que vayas a utilizar.
- Incorpora también el vinagre y las nueces y deja que se cocine. Si has añadido lentejas ya cocidas, tendrás tu boloñesa lista en 15 minutos desde que comience a hervir. Si tus lentejas son secas, te llevará unos 30 minutos y muy probablemente tendrás que añadir algo más de líquido hacia el final de la coción, para que no se te pequen y se terminen de cocinar las lentejas.
- Cuando tu boloñesa esté lista, utiliza, si tienes, una batidora de brazo para darle unos «golpes» de triturado.
Pasta de lentejas con verduras salteadas
Elaboración:
- Hierve abundante agua con sal. Añade la pasta y cuécela 1-2 minutos menos de lo que indique el paquete (debe quedar al dente, porque luego se saltea). Escurre y reserva. (No tires aún el agua de cocción).
- Lava y corta las verduras: la berenjena y el calabacín, en dado medianos; los pimientos en cuadraditos; los tomates cherry por la mitad.
- Pica también el diente de ajo.
- Calienta una sartén amplia con buen aceite de oliva. Añade de ajo, dejar que cocine unos segundos. Añade la berenjena con una pizca de sal y dórala bien (3-4 min). Incorpora el pimiento y el calabacín. Saltea a fuego medio-alto. Agrega los tomates cherry, tomillo/orégano, sal y pimienta. Cocina unos minutos más hasta que las verduras estén tiernas, pero no blandas.
- Añade la pasta cocida a la sartén y mezcla con cuidado. Si está seco, añade un chorrito de agua de cocción o más aceite.
Pasta de lentejas con pesto de anacardos
Elaboración:
- Hierve abundante agua con sal. Cuece la pasta 1 minuto menos de lo que indique el paquete.
- Reserva medio vaso de agua de cocción y escurre con cuidado.
El pesto de anacardos:
- Si puedes, remoja los anacardos 30 min en agua caliente (pesto más cremoso).
- En una batidora o procesador pon: los anacardos escurridos, el ajo, la albahaca y el queso. Tritura y añade el aceite poco a poco.
- Ajusta sal y pimienta. Añade 2-4 cucharadas de agua de cocción hasta lograr la textura deseada. No debe quedar seco ni granulado.
Montaje y presentación:
- Vuelve a poner la pasta caliente en la olla o sartén (fuego apagado). Añade el pesto. Mezcla suavemente con pinzas.