El profundo significado de la frase "cuando los corderos se conviertan en leones"

La frase "Alzaos, alzaos una y otra vez, hasta que los corderos se conviertan en leones" ha resonado a lo largo de la historia, especialmente popularizada por la figura legendaria de Robin Hood. Esta potente expresión, que invita a los oprimidos y temerosos a transformarse en defensores valientes de la justicia, encierra múltiples capas de significado, abarcando desde la lucha social hasta profundas interpretaciones teológicas.

Robin Hood y su banda en el bosque de Sherwood

Robin Hood: un símbolo de rebeldía y resistencia

Robin Hood, uno de los personajes más famosos del folklore medieval anglosajón, es difícil de olvidar. Su capacidad de mantenerse en el imaginario colectivo de muchos millones de personas es notable. En la última aventura del épico arquero de Sherwood, interpretada por Russell Crowe, aparece esta frase de antología: "Levantaos, una y otra vez, hasta que los Corderos se conviertan en Leones".

Esta es una frase motivacional que cumple su objetivo: impulsar a los timoratos y frágiles a convertirse en guerreros dispuestos a entregar la vida por lo que creen justo. La frase se ha convertido en un canto a la rebeldía contra la tiranía y el mal gobierno, y ciertamente parece ideada para repetirla una y mil veces en tiempos de tribulación.

Robin de Locksley se nos refleja de modo casi unánime como un jovial personaje que ha sido proscrito por su lealtad al rey legítimo de Inglaterra, usurpado por su hermano Juan sin Tierra, rey de pésima fama. La mayor parte de relatos sobre Robin Hood coinciden en este punto, desde la versión cómica para niños de Disney, hasta la minuciosa reconstrucción histórica de “Robin Hood el magnífico” de John Irvin.

El relato se ha mantenido casi incólume a lo largo de los siglos, a pesar de todas esas variantes. Robin traduce su frase como "que nunca hay que darse por vencido". La historia de Robin Hood, aunque históricamente deja mucho que desear, como alegoría está muy bien, destacando el papel decisivo de la rebeldía en la historia de los pueblos.

Infografía: evolución de la leyenda de Robin Hood en el cine

El significado de "cordero" y "león" en el contexto de la lucha

Decir que un hombre es un cordero es llamarlo manso y dócil. Sin embargo, en el contexto de la frase, se refiere a aquellos que son miedosos o cobardes. Deuteronomio 20:8 dice: “Y añadirán los oficiales: Si alguno de ustedes es miedoso o cobarde, que vuelva a su casa, no sea que desanime también a sus hermanos”. Esto implica que los cobardes no tienen lugar con los valientes.

La opción es sencilla: o te vuelves a tu casa a envejecer sometido y con la invisible letra escarlata de cobarde, o peleas arriesgando tu vida para ganar tu libertad y proteger tu dignidad. Hay un odio que nos vuelve sanos, la capacidad de detestar lo que daña al mundo. Aquello que detestamos dice mucho sobre quiénes somos, qué valoramos y qué nos preocupa. Estamos definidos por lo que amamos y por lo que odiamos, y hay que actuar para defender las cosas que amamos. El odio del mal protege el bien.

Robin Hood - "Alzaos una y otra vez hasta que los corderos se vuelvan leones"

Una interpretación inversa: Jesús de Nazaret y la transformación de leones en corderos

Frente a la interpretación de "cuando los corderos se conviertan en leones", se propone una visión inversa, inspirada en las opciones de vida que tomó Jesús de Nazaret. En el imaginario colectivo de sus contemporáneos, la esperada venida del Mesías estaba rodeada de una expectativa bélica. Pero Jesús optó desde sus inicios por renunciar a ser un Mesías milagrero o un Caudillo al estilo de los Zelotes o Macabeos.

El rostro de Dios que reveló Jesús abría sus puertas de amor y misericordia a toda esa masa paupérrima de gentes cuyas vidas se mantenían lejos de la salvación según la óptica del liderazgo judío de su tiempo. El Reino de Dios llegó liberando a los enfermos, librando a los posesos, perdonando a los pecadores y abriendo las puertas del Reino a toda la gente que vive en la pobreza extrema.

Pero por sobre todo, Jesús de Nazaret optó por mostrar en sus acciones lo que puede hallarse en lo más íntimo de Dios: el amor, traducido en una vida entregada a la humildad y el servicio. Jesús se negó rotundamente al liderazgo patriarcal que había en su tiempo, estableciendo en su comunidad el principio de "Servir y no ser Servido. Ser el Menor para ser el Mayor".

Tan radical fue su opción, que él mismo optó por llamarse con el título "El Hijo del Hombre", habiendo tantos otros títulos mesiánicos más extraordinarios. Desde sus comienzos, la comunidad cristiana llevó este principio en su seno, donde el liderazgo estaba basado no en la soberanía ni la desigualdad de unos sobre otros, sino en una comunidad donde todos somos hermanos.

Representación de Jesús de Nazaret enseñando

El León y el Cordero en el Apocalipsis

Típicamente, cuando alguien piensa en el "león y el cordero", tiene en mente Isaías 11:6, debido a que frecuentemente se cita de manera incorrecta: "El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito. El becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos". Sin embargo, el verdadero pasaje del "León y el Cordero" se encuentra en Apocalipsis 5:5-6.

Ambos, el León y el Cordero, hacen referencia a Jesucristo. Él es tanto el León conquistador de la tribu de Judá como el Cordero que fue inmolado. Estas descripciones representan dos aspectos de la naturaleza de Cristo.

La sala del trono celestial en Apocalipsis 4-5

La escena en Apocalipsis 4-5 tiene lugar en la sala del trono celestial. Juan es "arrebatado en el espíritu" a esta sala, donde recibe una serie de visiones que culminan en la victoria definitiva de Cristo al final de los tiempos. Apocalipsis 4 nos muestra la alabanza interminable que Dios recibe de los ángeles y de los 24 ancianos.

El capítulo 5 comienza con Juan viendo un rollo en la "mano derecha del que estaba sentado en el trono". Un ángel proclama: "¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?" Juan comienza a desesperarse cuando nadie se presenta, entonces uno de los 24 ancianos lo anima diciéndole: "No llores más", y señala que el León de la tribu de Judá ha venido para tomar y abrir el rollo. Este León de la tribu de Judá es una referencia a Cristo.

Cristo como el León de Judá

La imagen del león transmite realeza. En Génesis 49:9, cuando Jacob bendice a sus hijos, se refiere a Judá como un "cachorro de león", y en el versículo 10 aprendemos que "el cetro no se apartará de Judá". El cetro simboliza señorío y poder. Esta fue una profecía de que la línea real en Israel descendería de Judá, cumpliéndose cuando David ascendió al trono. Esta imagen de la realeza se refuerza cuando se describe a Jesús como la "raíz de David", remitiéndonos a las palabras del profeta Isaías: "Entonces un retoño brotará del tronco de Isaí, y un vástago dará fruto de sus raíces... Acontecerá en aquel día que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, que estará puesta como señal para los pueblos, y será gloriosa Su morada" (Isaías 11:1, 10).

Cristo como el Cordero inmolado

Jesús es digno de abrir el rollo porque Él "ha vencido". Venció al pecado y a la muerte en la cruz. La victoria de Cristo en la cruz está simbolizada por Su apariencia como un "Cordero que parecía haber sido inmolado" (Apocalipsis 5:6).

Antes del éxodo de Egipto, Dios ordenó a los israelitas tomar un cordero sin defecto, inmolarlo y untar su sangre en los postes de las puertas de sus casas (Éxodo 12:1-7). La sangre del cordero inmolado apartaría al pueblo de Israel del pueblo de Egipto cuando el ángel de la muerte viniera por la noche. Aquellos que tenían la sangre del cordero serían perdonados.

Siglos después, cuando Juan el Bautista vio a Jesús acercarse, proclamó ante todos: "Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

La propuesta: "Levantémonos una y otra vez hasta que los Leones se conviertan en Corderos"

En Apocalipsis 5, el relato nos lleva a un culto celestial. En medio del trono aparece Dios con un libro en su mano que registra la historia de la humanidad. La pregunta es ¿Quién desatará los sellos del libro? Nadie en todo el Universo es digno de tan imponente tarea. Juan (autor del libro) llora porque nadie puede tomar las riendas de nuestra historia y darle sentido y un final.

En ese momento clímax, alguien le dice que no llore, porque el León de la Tribu de Judá ha vencido. Juan busca un León, pero en la escena no aparece un león, sino un Cordero que en su lana tiene las marcas de haber sido sacrificado, pero aún así se levanta invicto sobre la muerte. Está hablando de Jesús.

¡Qué imagen más rica en sentido! El León prometido es un Cordero. Un Cordero que ha vencido no a través de la prepotencia, sino a través de ser fiel hasta la muerte. Luego, en el capítulo 11, aparece una imagen misteriosa: Dos testigos, que tienen el poder sobre los elementos de la naturaleza, de sus bocas salen fuego para quienes quieran herirlos. Pero en todo el tiempo en que profetizan no logran ningún cambio. Solo después de que mueren y son resucitados la gente reconoce a Dios.

La tesis es la misma. No es con nuestras fuerzas, ni con nuestras capacidades, solo cuando estemos dispuestos a morir, Dios hará el resto. Aunque esta reflexión y muchas otras no llegarán a provocar cambios contundentes en el presente, porque los modelos actuales son mucho más atractivos.

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