Montar nata es una habilidad esencial en el mundo de la pastelería. Aunque parece un proceso sencillo, la nata montada perfecta requiere técnica y precisión. El único elemento realmente imprescindible es la nata líquida para montar. Sí, parece una obviedad, pero nadie nace sabiendo nada de cocina y todos hemos sido novatos alguna vez. Precisando un poco más, es aconsejable detenerse a leer bien las etiquetas de toda la variedad para montar que encontremos en el supermercado.
La nata tiene que estar muy fría. Para ello la guardamos en la nevera, en la parte más fría, durante el tiempo necesario. Podemos introducirla en el congelador 10-15 minutos antes de batirla, junto con los cuencos y las varillas que vayamos a usar. El frío es nuestro otro aliado (junto a la grasa…). La nata debe estar bien fría, en la nevera. Pero también el bol en el que la vamos a montar y mezclar la nata con el azúcar. Es recomendable ponerlo en el congelador antes de preparar nuestra nata montada. También se aconseja utilizar un bol metálico, así el frío se conserva y transmite mejor. El calor será nuestro enemigo para montar la nata. Necesitamos que está muy fría; nada de ponerse a montarla en cuanto volvemos del supermercado. La mantendremos en la parte más fría de la nevera hasta el momento de usarla. Un cuenco de metal o vidrio conservará el frío más tiempo que el plástico. Si en nuestra cocina hiciera demasiado calor, podemos trabajar colocando el bol sobre otro recipiente más grande lleno de cubitos de hielo. Si la nevera no enfría mucho podemos dejarla la nata unos 10-15 minutos en el congelador. Pero ojo, mucho cuidado con olvidarla dentro demasiado tiempo o corremos el riesgo de que se congele.
La calidad de la nata es crucial para obtener una textura y consistencia adecuada al montarla. Para asegurar que la nata se monte de forma óptima, es importante elegir una nata con un contenido de grasa de al menos el 35%. Este porcentaje de grasa proporciona la estructura y estabilidad necesarias para que la nata forme picos firmes. Algunos profesionales optan por natas con más del 38% de grasa, lo que les da una textura aún más cremosa y rica. Debemos utilizar nata para montar, la que contiene como mínimo un 35% de materia grasa. El único ingrediente realmente imprescindible es la nata líquida para montar. El mínimo de grasa que necesitamos para montar nata es de un 32%, pero recomiendo buscar marcas que ofrezcan más del 35%, siendo ideal una nata con 38% de materia grasa. Es precisamente esa grasa la que “montará” por la acción de las varillas. Podemos, eso sí, escoger nata sin lactosa si tenemos intolerancia; hoy en día hay varias marcas que ofrecen esta alternativa. En realidad son productos a los que se añade lactasa para que los intolerantes a la lactosa la podamos digerir, pero a efectos prácticos el resultado es el mismo. Debemos tener nuestra nata con un alto porcentaje de materia grasa (recuerda, con más de un 35% o no montará). Olvídate de las calorías… o no disfrutarás de ningún postre.
Al batir la nata lo que hacemos es crear una malla de aire, agua y grasa y de estos tres elementos el más importante para que se forme bien la malla es la grasa. La razón de batir no es otra que introducir aire en el producto: la grasa que tiene la nata empieza a rodear las burbujas de aire y crea una especie de película que lo recubre. Para montar nata correctamente, es importante comenzar a batir a una velocidad baja. Esto ayuda a incorporar aire de manera gradual, lo que permite que la nata se expanda de manera uniforme sin desinflarse. Empezaremos a batir a velocidad media con la batidora de varillas, con movimientos envolventes para llegar a todo el recipiente. Cuando la nata empiece a tomar cuerpo subimos la velocidad de la batidora a una potencia media-alta. Seguimos moviendo las varillas por todo el recipiente hasta que la nata haga ondas en la superficie. Debemos utilizar unas varillas, a poder ser eléctricas (la batidora de mano de toda la vida). Aunque para hacer nata montada solo se necesitan unas varillas (incluso un tenedor), lo cierto es que hacer el batido de manera manual llevaría mucho tiempo y esfuerzo… Es recomendable usar una batidora eléctrica, ya sea de mano o un robot de cocina, que lo hace solo. Debes empezar batiendo a velocidad media y, cuando esté espumosa y podamos empezar a añadir el azúcar, aumentamos la velocidad. En este punto debemos poner toda nuestra atención porque es aquí donde conseguimos una nata firme bien montada. Vertemos la nata en el cuenco frío, estrujando muy bien el brick o la botella por si la grasa más densa se quedara atrapada en una esquina. Empezamos a batir a velocidad media con la batidora de varillas, con movimientos envolventes para llegar a todo el recipiente. Cuando la nata empiece a tomar cuerpo subimos la velocidad de la batidora a una potencia media-alta. Seguimos moviendo las varillas por todo el recipiente hasta que la nata haga ondas en la superficie.
El momento adecuado para añadir azúcar es clave para obtener una nata bien montada. Lo ideal es añadir el azúcar (preferiblemente azúcar glas o en polvo para evitar grumos) cuando la nata ya ha empezado a espesar, pero antes de que llegue al punto de picos firmes. No es necesario añadir azúcar para montar la nata, pero en caso de añadirlo, siempre hacerlo poco a poco y sin dejar de batir en ningún momento, además deberá ser cuando la nata esté semi montada, ya que si lo hacemos cuando ya está montada, corremos el riesgo de que corte por un exceso de batido. El azúcar se incorpora una vez que está casi montada, y no más de dos cucharadas cada vez. El azúcar de grano medio o fino, -tipo caster en la terminología anglosajona- se incorpora mejor que el puro azúcar granulado corriente. Otra opción más fácil es emplear azúcar glasé, tamizado, comercial, pues además incorpora una pequeña cantidad de almidón que facilita su integración. El azúcar vainillado también es una buena alternativa. No recomiendo usar más de 100 g de azúcar por cada 200 ml de nata; mi consejo es empezar incluso con menos. Poco a poco en forma de lluvia vamos agregando el azúcar glas, no lo hagas todo de golpe.
Si utilizamos azúcar glasé, siempre hay que tamizarlo bien primero. En cuanto cambie el ruido, estate muy pendiente. Notarás que pasa de sonar líquida a tener un sonido más sordo. Ya falta poco. Vale la pena parar, mirar y seguir. Si por lo que sea se corta, por favor no la tires, no está estropeada, puedes hacer una deliciosa mantequilla o la puedes recuperar así. Si somos ágiles, podemos intentar recuperarla. El procedimiento es calentar la mezcla en un cazo a fuego bajo, y remover hasta que vuelva a ligar todo. Una vez tengamos una mezcla homogénea, es decir, vuelva a ser nata, retiramos el cazo del fuego, introducimos la nata en la nevera y una vez esté fría, volvemos a intentarlo. ¡Ojo! Es fundamental evitar batir en exceso la nata. Si se bate más allá del punto de picos firmes, las moléculas de grasa comenzarán a separarse, formando mantequilla y suero de leche, lo que inutiliza la nata para la mayoría de las aplicaciones en pastelería. Uno de los errores más comunes al montar nata es batir en exceso. La clave para evitarlo es estar atento al aspecto de la nata en cada etapa. Cuando se forman picos suaves, es el momento de reducir la velocidad del batido y observar con detenimiento. Otro error frecuente es trabajar con herramientas o nata a temperaturas incorrectas.
Como ingrediente opcional, adicional y excepcional, se puede añadir un colorante alimentario (para teñir la nata de algún color para decorar algún pastel, por ejemplo). Debe ser líquido para que se disuelva mejor. El aromatizante original de la crema Chantilly es la vainilla, aunque también podemos utilizar otros. La esencia o extracto de vainilla líquida da un sabor delicioso a la nata, aunque sea en pequeñas cantidades para introducir un leve matiz. Su aroma además nos permite reducir la cantidad de azúcar para acostumbrar el paladar a un sabor menos dulce. También podemos añadir otros aromas de repostería, aunque es mejor emplear ingredientes naturales. Ralladura fina de naranja, lima o limón, especias molidas, un poquito de licor, cacao en polvo, café instantáneo... Para haceros una idea, un litro de nata montada dobla su volumen.
Aunque la nata montada por sí sola es deliciosa, muchos profesionales buscan darle un toque de sabor adicional. Los sabores más comunes incluyen vainilla, cacao o licores. Cuando se añade sabor, es importante hacerlo de manera que no se altere la consistencia. Por ejemplo, los extractos de vainilla deben añadirse al mismo tiempo que el azúcar. Si se quiere añadir cacao, es recomendable tamizarlo antes para evitar grumos.
Crémor tártaro. 1 cucharadita (tsp) de crémor tártaro o ácido tartárico hace que se mantenga y aumente el volumen de la nata montada, quedando firme y brillante. Es opcional, pero un gran estabilizante. En este caso 1 cucharadita por cada 500 ml de nata líquida 35% de MG. Muy corriente en la repostería anglosajona y germana, cada vez es más fácil de encontrar en nuestro país. Se suele vender en pequeños sobres con las cantidades e instrucciones específicas.
Una vez montada, la nata puede empezar a desinflarse en poco tiempo, especialmente si se expone al calor o a corrientes de aire. Para evitarlo, se recomienda utilizar la nata montada inmediatamente después de prepararla. Sin embargo, si se necesita almacenarla, debe mantenerse en el refrigerador, cubierta con film transparente, durante un máximo de 24 horas. Para pasteles o decoraciones que requieran nata montada que se mantenga firme por más tiempo, la utilización de estabilizantes mencionada previamente es esencial.
Para decorar un pastel, rellenar un bizcocho o acompañar frutas, la nata montada es un recurso indispensable. Si la hemos montado correctamente podemos lucirnos con la decoración usando una manga pastelera, de boquilla lisa o rizada.

¿Qué es el Chantillí o Chantilly? Hay quien defiende que el chantillí es una mezcla de merengue y crema de mantequilla. La nata debe estar muy fría, entre 2 y 4º sería lo ideal. Si acabas de comprar la nata, puedes acelerar el proceso metiéndola en el congelador durante 20 minutos.
CREMA CHANTILLY CASERA PARA DECORAR PASTELES 🍰 CUPCAKES 🧁 TRUCO ✅
Ingredientes para una tarta pequeña: Para 4 0.4€/pers. 308kcal/100gIngredientesPara la nata montada: 75 g. de azúcar blanquilla200 ml. Nata montada y nata chantilli. Ponemos la nata bien fría en el recipiente bien frío y comenzamos a batirla con las varillas eléctricas o manuales, hasta que coja un poco de consistencia, añadimos entonces el azúcar glas y el queso mascarpone y seguimos batiendo hasta que esté bien espesa y montada.
¿Qué necesitamos para hacer nata montada? Necesitamos nata para montar de al menos un 35% de materia grasa, azúcar blanco y unas varillas, a poder ser eléctricas (la batidora de mano de toda la vida). El recipiente es conveniente que sea de vidrio o metálico y que tanto el recipiente como las varillas y la nata estén muy fríos. A la hora de batir es aconsejable subir y bajar las varillas para introducir aire. Se batirá con varillas metálicas a velocidad media hasta que coja cuerpo, en ese momento echaremos el azúcar glas poco a poco y seguiremos batiendo hasta que espese y se formen picos.
Otras opciones de estabilización:
- Leche en polvo: Por cada 200 ml de nata se añaden una vez montada la nata 2 cucharadas soperas colmadas de leche en polvo y se bate un poquito más para introducirla bien.
- Gelatina neutra en polvo: 1 cucharadita colmada por cada 250 ml de nata. Para ello ponemos la gelatina en una cucharadita de agua fría, unos minutos hasta que se hidrate, la metemos en el microondas a potencia máxima, 10 segundos, la dejamos templar, no enfriar del todo. Tiene que estar a unos 36ºCCuando la nata empiece a tomar cuerpo y haga picos suaves vamos añadiendo la gelatina en forma de hilo mientras batimos.
Consejos adicionales:
- Agita muy bien el brick antes de abrirlo y rebaña muy bien. Lo abres con las tijeras y con una lengua de silicona recupera toda la nata que haya pegada a las paredes, que cuanta más grasa tiene mejor monta.
- Hay quien pone una cucharada de queso cremoso, tipo filadelfia.
- Si has cocinado antes pica hielo para enfriar el vaso, pero no lo metas al congelador, que se pueden estropear los engranajes de las cuchillas. Se humedecen los pines de contacto y luego puede dar error la máquina. No te compliques y pica hielo si lo consideras necesario.
- La nata es estar vigilando. No hay que mirar el tiempo, más bien hay que estar mirando la abertura de la tapa. Depende de varios factores: la calidad de la nata, la cantidad, la temperatura que haya adquirido...una misma marca de nata te puede montar un día en segundos, y otro día en minutos...No te puedes separar de la máquina. En cuanto no salpique quitas el cubilete y vas vigilando, mirando atentamente.
- En cuanto oigas que cambia el ruido, estate muy pendiente. Notarás que pasa de sonar líquida a tener un sonido más sordo. Ya falta poco. Vale la pena parar, mirar y seguir.
- Puedes montar hasta un litro de nata. Se tarda un poco más, pero el resultado es mejor. Por cierto, qué bien monta la nata en el tm5, la primera vez que me puse a hacerlo me sorprendí.

Nata montada vs. Chantilly: Seguro que muchos de vosotros (bueno, de nosotros…) habéis utilizado a menudo nata montada comprada. Lo primero que haremos es explicar y diferenciar qué es la nata montada y qué es el chantilli. ¿Qué es la nata montada? ¿Qué es el Chantillí o Chantilly?
Importancia de la nata montada en repostería: No existe ni existirá un sustituto comercial comparable a la nata montada casera. Es imprescindible para decorar postres y bebidas, relleno básico de dulces como el roscón de Reyes o el versátil brazo de gitano, equiparable a la crema pastelera; por eso merece la pena el pequeño esfuerzo de prepararla en casa. ¿Sabes cómo hacer nata montada perfecta, dura y estable? Me sigue fascinando cómo la nata líquida se transforma casi por arte de magia en una crema densa y suave, cremosa, esponjosa y absolutamente deliciosa. Por supuesto, el proceso no es mágico: intervienen factores como el porcentaje de materia grasa, la temperatura y las leyes de la física. Pero montar nata es muy fácil si se conocen los pasos esenciales y cómo evitar los errores más frecuentes.
