La lenteja (Lens culinaris Medik.) es una planta herbácea anual perteneciente a la familia de las Fabaceae, conocida por su alto valor nutricional y su larga historia como alimento para el ser humano. Su cultivo se remonta a miles de años, siendo una de las primeras especies vegetales domesticadas en Oriente Próximo.
La planta de las lentejas se caracteriza por ser una hierba anual que puede alcanzar hasta 75 cm de altura. Sus tallos son delgados, angulares y cubiertos de una fina pilosidad. Las hojas son compuestas, alternas, y están provistas de hasta 7 pares de foliolos ovales sin peciolo. Las flores, de diversos colores como blanco, rosa o púrpura, se agrupan en largos pedúnculos, hasta un total de 4 flores por grupo. El fruto es una vaina de entre 1.5 y 2 cm de longitud, que contiene en su interior dos semillas aplanadas, de aproximadamente medio centímetro, que son las comestibles lentejas.

Características del Cultivo de Lentejas
Condiciones Climáticas y de Suelo
Las lentejas son un cultivo de climas fríos y no toleran temperaturas extremadamente cálidas ni muy frías con tendencia a heladas. Requieren un periodo libre de heladas de al menos 4 meses para una producción óptima. La siembra se realiza a finales de invierno en climas más fríos y en otoño en climas más cálidos, con recolección en verano (junio-julio, o agosto en zonas frías).
En cuanto a la humedad, las lentejas necesitan un cierto grado de humedad en el momento de la siembra, aprovechando a menudo las lluvias estacionales. Posteriormente, se adaptan a climas con precipitaciones anuales que varían entre 300 y 900 litros. Sin embargo, son muy sensibles a los terrenos poco permeables y con mal drenaje, ya que los suelos inundados provocan pudrición en las raíces.
El suelo preferido para el cultivo de lentejas es de naturaleza arenosa, poco compactado y con buen drenaje, con un pH entre 6 y 8. Los terrenos en pendiente son ideales por facilitar el drenaje. Las lentejas no toleran suelos salinos ni encharcados, los cuales propician enfermedades radiculares.

Siembra y Germinación
La siembra de las lentejas se realiza creando surcos poco profundos, de unos 3 a 5 cm de profundidad, y separando las semillas unos 5 cm. Es crucial enterrar las semillas a una profundidad equivalente a 3 veces su tamaño. Tras la siembra, se riegan para favorecer la germinación y asegurar un buen contacto entre la semilla y el suelo, evitando burbujas de aire.
Para facilitar la germinación, se recomienda remojar las semillas durante la noche previa a la siembra. En huertos urbanos, una alternativa es germinar las semillas entre algodones humedecidos antes de trasplantarlas al suelo o macetas. La densidad de siembra óptima es de 100-200 plantas por metro cuadrado.
La rotación de cultivos con lentejas es beneficiosa, especialmente en cultivos de cereal, ya que ayuda al control de gramíneas como el vallico, bromo o cola de zorro.
Riego y Humedad
Aunque las lentejas son resistentes a periodos de sequía, es importante mantener el suelo húmedo, especialmente en las etapas iniciales del cultivo. Se recomienda un riego periódico, pero moderado, para evitar el encharcamiento y la pudrición de las semillas. La humedad adecuada es fundamental para que las bacterias simbióticas (Rizobio) que fijan nitrógeno en las raíces puedan desarrollarse correctamente.
Fertilización
Generalmente, las lentejas no requieren aportes significativos de nitrógeno, ya que lo obtienen del aire a través de la simbiosis con la bacteria Rizobio. Sin embargo, si la población de estas bacterias es insuficiente, la planta puede volverse amarilla y reducir su producción. En estos casos, se recomienda un aporte de unos 20 kg de nitrógeno por hectárea.
El fósforo es esencial para el buen crecimiento de las raíces y la fijación de nitrógeno. Se recomienda aplicar fosfatos a razón de unos 20 kg/ha en la siembra. El potasio también favorece el crecimiento, aplicándose óxido de potasio (K2O) a razón de unos 20 kg/ha. En caso de deficiencia de azufre, se aplicarán unos 11 kg/ha.
Tareas de Mantenimiento y Control de Plagas
Control de Malas Hierbas
Las lentejas son muy sensibles a la competencia de las malas hierbas, por lo que su eliminación es crucial. Se recomienda aplicar medidas de control en rotación con cultivos anteriores. Hierbas como el cardo campestre (Cirsium arvense) y la grama (Agropyron repens) son competidoras habituales y deben ser eliminadas cuidadosamente. Dado que las lentejas no toleran bien los herbicidas, se aconseja consultar con un especialista y, siempre que sea posible, optar por la eliminación manual.
Plagas y Enfermedades
El cultivo de lentejas puede verse afectado por diversas plagas y enfermedades:
- Pulgones: Principalmente el Aphis craccivora (pulgón negro), que se alimenta de la savia de la planta, provocando zonas secas y debilitamiento.
- Gorgojos: Las especies Bruchus lentis y Bruchus sinaticornis son las más comunes. Las larvas perforan las semillas, reduciendo la calidad y cantidad de la cosecha.
- Hongos:
- Fusarium oxysporum y Fusarium sp. Lentis: Causan marchitez vascular, llevando a la muerte de la planta.
- Ascochyta fabae: Provoca la rabia o ascoquitosis, manifestándose con manchas oscuras y circulares en hojas, tallos y semillas, lo que puede causar la caída de las hojas.

Para prevenir estas afecciones, es importante revisar las plantas periódicamente y tomar medidas preventivas contra hongos.
Cosecha y Utilización
Cosecha
La recolección de las lentejas se realiza cuando la planta alcanza su madurez fisiológica y la humedad de las semillas es inferior al 14%. Esto ocurre a finales de primavera o en verano, generalmente entre 80 y 110 días después de la siembra. En el momento de la cosecha, las plantas suelen estar secas. Se cortan los tallos por la base y se cuelgan boca abajo en un lugar seco y ventilado para que las vainas se sequen completamente.
Una vez secas, se sacuden los tallos para que caigan las semillas. La cosecha puede realizarse con maquinaria específica o con la cosechadora de cereal. Los restos secos de la planta pueden ser utilizados para fabricar abono orgánico.

Utilización
La principal utilización de la planta de lenteja es para la obtención de sus semillas comestibles. A diferencia de otras leguminosas, la planta entera no se usa comúnmente como forraje para animales, sino que se deja esparcida sobre el terreno para que incorpore nitrógeno al suelo. Las lentejas son un alimento muy nutritivo, destacando por su alto contenido en proteínas vegetales, fibra, hierro, niacina, folato, fósforo, potasio y magnesio. Son una excelente alternativa a fuentes de proteínas de origen animal, siendo beneficiosas para la dieta, especialmente en casos de anemia o durante el embarazo.
En la gastronomía, las lentejas se consumen cocidas en sopas, potajes, purés, guisos y ensaladas. Molidas, se incorporan a harinas para la elaboración de panes. Las semillas germinadas, las hojas y las vainas tiernas también pueden consumirse como vegetales.
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Se les atribuyen también propiedades medicinales, como ser laxantes y útiles para el estreñimiento. En la India, se les considera afrodisíacas, aunque sin evidencia científica. Las lentejas se conservan adecuadamente en lugares secos y protegidos de la luz, preferiblemente en tarros de cristal bien cerrados, durante aproximadamente un año.