La seguridad alimentaria es primordial para la salud, tanto la nuestra como la de nuestras mascotas. Saber identificar cuándo un alimento está en mal estado es fundamental para evitar riesgos de intoxicación. A menudo, recurrimos a nuestros sentidos para determinar si la comida es apta para el consumo, pero no siempre son indicadores fiables al cien por cien.

El almacenamiento: clave para la conservación
Uno de los motivos principales por los que los alimentos se echan a perder es una temperatura inadecuada en la nevera o un almacenamiento incorrecto. Una temperatura baja puede ralentizar o detener el crecimiento de bacterias y patógenos, mientras que una temperatura alta suele provocar un crecimiento rápido y exponencial. Las bacterias necesitan alimento, humedad, calor y tiempo para crecer y multiplicarse. Mantener un producto entre los 5 ºC y los 65 ºC durante más de dos horas es sinónimo de proliferación de patógenos, ya que a estas temperaturas, las bacterias pueden duplicar su número cada 20 o 30 minutos.
Es crucial que los alimentos no pasen mucho tiempo, como máximo dos horas, entre que se compran y se guardan correctamente. Para los alimentos húmedos, es importante consumirlos rápidamente una vez abiertos, con un tiempo máximo de cuatro horas fuera del refrigerador. Si es necesario guardarlos, pueden mantenerse en el refrigerador por un máximo de siete días.
En el caso de las croquetas o pienso seco, una vez que el empaque se abre, es crucial mantenerlas cerradas en su bolsa original o transferirlas a recipientes herméticos. Deben almacenarse en un lugar fresco, seco y alejado del sol. Esto evitará que se descompongan y ayudará a preservar su frescura, sabor y nutrientes. Si deseas usar un recipiente, coloca la bolsa entera dentro, sin transferir el pienso. Así evitarás exponerlo al aire y a olores externos, protegiendo la grasa del alimento y evitando el proceso de oxidación.
Almacenaje Correcto de las Croquetas
Señales de deterioro en diferentes alimentos
1. Cambios en la apariencia y color
Los alimentos pueden mostrar una película brillante, perder su color o presentar manchas oscuras (grises, marrones o verdes) a los pocos días de haberlos comprado. Sin embargo, no siempre son indicativos de que el alimento vaya a afectar a nuestra salud, pero es una clara señal de que no está en su mejor momento.
- Verduras: Las hojas verdes se reblandecen, afinan o adoptan una tonalidad marronosa. Las zanahorias se vuelven blandengues y de un color más anaranjado. En el caso de la coliflor, se deben observar manchas grises o marrones en la superficie de los ramos. Se pueden eliminar las partes afectadas y aprovechar el resto si el deterioro no es generalizado.
- Aguacates: Pierden su color natural en contacto con el aire, lo cual es normal y no implica que estén en mal estado.
- Alimentos enlatados: Si los envases están abombados, presentan rasguños o agujeros, el contenido puede estar malo o contener parásitos y bacterias. Tampoco debe tener un aspecto distinto al habitual, un color más apagado o desprender gas al abrirla, lo que indica fermentación.

2. Moho
La presencia de moho es una de las formas más claras de determinar que un alimento no está en su mejor momento. Aunque no es siempre tóxico, puede contener bacterias venenosas. Sus esporas se reproducen rápidamente y se extienden por toda la superficie. Si un alimento fresco posee un tallo flácido, es probable que el deterioro se haya producido en toda la planta por falta de humedad. Esto puede evitarse sumergiendo el vegetal en agua helada.
En el queso, los mohos superficiales se pueden retirar con un cuchillo. En cítricos, si no afectan a toda la fruta, se puede desechar la parte mohosa. Sin embargo, en mermeladas y productos similares, si se aprecia moho, es recomendable tirarlos.
3. Olor
El olor es un método muy fiable para comprobar el estado de algunos alimentos. Si el olor es rancio, acre o más fuerte de lo normal, es mejor no arriesgarse. Es especialmente útil con el pescado y el marisco, donde el olfato no suele fallar.
Sin embargo, el olor no es un buen indicador para saber si los alimentos son seguros o no para comer en todos los casos. Las bacterias que causan intoxicaciones no cambian ni el aspecto, ni el olor o el sabor de los alimentos.
4. Textura
A veces, un alimento no parece estropeado, pero la textura puede indicar lo contrario. Una textura viscosa es una primera muestra de contaminación bacteriana, especialmente visible en las carnes. Las verduras pueden reblandecerse o afinarse. En los congelados, la escarcha o "quemaduras" afectan a la textura y el sabor, aunque no necesariamente signifiquen que estén malos, sino un mal envasado.
5. Fecha de caducidad
La fecha de caducidad es una referencia importante, pero no siempre es el único indicador. Algunos productos pueden ser comestibles incluso una semana después de la fecha. Sin embargo, es la referencia más tenida en cuenta. Los huevos, por ejemplo, llevan un código que indica su fecha de caducidad.
Riesgos de las croquetas a granel
Comprar comida a granel para mascotas puede parecer económico, pero conlleva riesgos significativos si no se controla la calidad y seguridad del producto. Muchos establecimientos no mantienen un control adecuado del almacenamiento y conservación. Las croquetas suelen permanecer abiertas y almacenadas por períodos prolongados, exponiéndose a condiciones ambientales inadecuadas.
Además, en pequeños establecimientos, los costales abiertos pueden ser accesibles a animales callejeros, que pueden contaminar el alimento. Esto las hace propensas a la contaminación por microorganismos patógenos (como hongos, por ejemplo, Aspergillus flavus, que causa enfermedades estomacales) y fauna nociva (ratas, cucarachas, lagartijas, etc.), que son portadores de bacterias. Estos pueden convertirse en vectores potenciales de enfermedades infecciosas y contagiosas, poniendo en riesgo la salud de nuestras mascotas.
Síntomas de intoxicación alimentaria en mascotas
Si tu mascota consume croquetas en mal estado, puede manifestar uno o varios de los siguientes síntomas:
- Diarrea
- Dolor abdominal
- Babeo excesivo
- Fiebre
- Temblores
- Apatía
- Adormecimiento
- Sarpullidos
- Vómitos
Es importante prestar atención a la presencia de estos síntomas, especialmente si se producen de forma simultánea o continuada, ya que puede ser señal de que se debe acudir al veterinario de inmediato. La gravedad de los síntomas puede depender de la cantidad de bacterias y la edad de la mascota.

Consejos para identificar problemas en croquetas a granel
Para asegurar que el alimento de tus mascotas sea seguro y saludable, considera los siguientes consejos al comprar croquetas a granel:
- Identificación del producto original: Familiarízate con las características de las croquetas que tu mascota consume habitualmente (tamaño, forma, color, textura) para identificar si son las originales.
- Verifica el almacenamiento: Asegúrate de que las croquetas estén almacenadas en un lugar fresco, seco y alejado del sol. Evita comprar si están expuestas a la luz solar directa o a la humedad.
- Evalúa el empaque y la presentación: Si se venden en costales abiertos, verifica que estén bien cerrados o almacenados en recipientes herméticos para evitar contaminantes y plagas.
- Presencia de insectos y plagas: Busca señales de ratas, cucarachas u otra fauna nociva alrededor de las croquetas.
- Pregunta sobre la rotación del producto: Una alta rotación indica mayor frescura.
- Observa el estado de las croquetas: Examina cambios en color, textura o presencia de moho. Las croquetas oscuras, secas o con manchas pueden estar en mal estado.
- Olor del alimento: Un olor rancio o agrio puede indicar que las croquetas no están frescas.
- Consulta la fecha de caducidad: Pide información sobre la fecha de caducidad del lote.
- Observa comportamientos de tu mascota: Si tu mascota presenta síntomas como vómitos, diarrea o falta de apetito después de consumir croquetas a granel, podría estar relacionado con la calidad del alimento.