El Dulce Sabor de la Calabaza Cocida: Propiedades, Usos y Secretos Culinarios

La calabaza, este fruto de la calabacera comestible de forma redondeada y gran tamaño, de color amarillo o naranja y con una gran cantidad de semillas en su interior, es un ingrediente increíblemente versátil en la cocina. Aunque la mayoría de las personas la consideran una verdura por su uso común en sopas y platos salados, la calabaza es, de hecho, una fruta desde el punto de vista botánico, ya que proviene de la flor de la planta y contiene semillas. Pertenece a la familia de las cucurbitáceas, al igual que el pepino, el melón y el calabacín.

Su sabor suave y dulce la convierte en el acompañamiento perfecto para platos salados como guisos, cremas y purés, pero también brilla en dulces y postres. Las calabazas originales, que datan de hace más de 7500 años y son un cultivo prehispánico de México, eran más pequeñas, duras y amargas que las que conocemos hoy en día. Fue la conquista española la que llevó a esta hortaliza al continente europeo, y desde allí se extendió a todo el mundo.

Variedades de calabazas

¿A qué sabe la calabaza cocida?

El sabor de la calabaza, tal como la conocemos hoy en día, es inconfundiblemente dulce. Se puede decir también que tiene un toque de sabor similar al de la nuez, incluso hasta parecido al del caramelo. Hay formas de cocinar la calabaza que también pueden potenciar su sabor, como por ejemplo cuando se la cocina en el horno, el dulce se concentra más, y nos puede recordar a cómo saben las batatas o las zanahorias, otras verduras que se caracterizan por ser dulces.

Además de asada, proceso mediante el cual potenciamos su sabor y aroma, la calabaza también se puede consumir cocida. Una auténtica delicia de otoño que podemos preparar de muchas formas, ya sea hervida o al vapor.

Propiedades y Beneficios de la Calabaza

La calabaza tiene grandes propiedades nutricionales que la hacen muy aconsejable sea cual sea tu edad. Varios estudios revelaron que la calabaza tiene propiedades antidiabéticas y una gran cantidad de minerales, además de aportar vitaminas tan importantes como la A y la C. También contiene una alta cantidad de betacarotenos, un pigmento vegetal que actúa como antioxidante, ayudando al organismo a producir vitamina A y es importantísimo para que la piel tenga una buena salud, llegando incluso a reducir los signos de envejecimiento prematuro. También resulta de gran ayuda en tratamientos para la psoriasis o la piel seca.

Es especialmente recomendable durante la infancia, ya que ayuda a que la piel, los dientes y los huesos estén en buen estado. También contribuye a mejorar el aparato digestivo y el sistema nervioso. La fibra que contiene se hincha en el estómago, “llenando” lo suficiente como para crear una sensación de saciedad. Además, es baja en calorías, lo que la convierte en un ingrediente ideal para una dieta equilibrada. Las semillas de la calabaza son utilizadas desde hace muchos años en la medicina natural tanto para eliminar parásitos intestinales como para prevenirlos.

La calabaza es una aliada perfecta para consumir durante el embarazo y la lactancia, muy buena para el cuidado de los huesos y de la piel. Es una excelente opción también para protegernos de cálculos renales, así como para cuidar nuestro sistema digestivo de gastritis, úlceras y posibles estreñimientos. Por otro lado, es muy recomendable consumir calabaza durante los meses fríos del año, ya que colabora con la prevención de gripes, resfriados y faringitis o bronquitis.

Información nutricional de la calabaza

Cómo Elegir y Conservar la Calabaza

A la hora de elegirlas, ya sea de invierno o de verano, una práctica común es fijarse en que tengan la piel intacta y firme. Las mejores calabazas son aquellas que cumplen con el requisito de tener la piel intacta y gruesa, con su pedúnculo y un peso que en relación sea mayor a su tamaño. Fíjate en que sean de piel gruesa y pesadas en relación a su tamaño. Conviene elegir una que sea pesada para su tamaño, con la piel dura y firme, mate y sin daños visibles. El color debe ser uniforme con el tallo seco e intacto, lo que indica buena maduración.

Las calabazas aguantan bastante tiempo (hay algunas que pueden conservarse hasta por 6 meses). En verano, lo mejor es guardarlas en la nevera y consumirlas en breve. Una vez que partes la calabaza, aguanta más o menos una semana en la nevera. Cuando aún no hemos cocinado la calabaza, la mejor manera de que se conserve es protegerla de la luz directa y almacenarla a una temperatura más bien fresca, aunque no se recomienda que esté en la nevera, sino en alacenas o alguna despensa.

La calabaza cruda también se puede congelar, y de hecho esta es una de las mejores opciones para conservarla por aún más tiempo. Se recomienda pelar la calabaza y cortarla en trozos antes de guardarla en el freezer, para que sea más fácil su uso al descongelarla. Otra opción es recurrir a la técnica de envasado al vacío. Por último, también existe la posibilidad de congelar la calabaza cocida, si con ella habéis preparado alguna crema o puré, utilizando algún recipiente apto para congelación.

¿Cómo elegir Calabaza?

Preparación y Métodos de Cocción

La calabaza es perfecta para cocinar, pues puede hacerse de muchas formas, tanto en platos fríos como calientes, así como en dulces y salados. Generalmente, se consume cocida, salteada o asada para ablandar su pulpa. Antes de utilizarla es preciso cocerla.

Pelar la Calabaza

Pelarlas puede hacerse un poco difícil si no sabes cómo hacerlo correctamente. Pero no te preocupes, como casi todo, esto también tiene su truco: bastará con que la cuezas antes un poco cortada a trozos. Si te resulta difícil quitarla, prueba en hacer láminas para reducir el corte o prueba a meterla en el microondas 3-5 minutos, dependiendo del tamaño. Así será más fácil cortarla y evitarás accidentes con el cuchillo. Siempre que vayas a usarla, pásale antes un trapo húmedo.

Calabaza Hervida

La calabaza hervida es un plato casero que utiliza la calabaza como ingrediente principal. El método de cocción central consiste en cortar la calabaza en rodajas o trozos y hervirla en agua hasta que esté tierna. La preparación básica no añade ningún condimento, presentando un sabor dulce natural a través del propio sabor del ingrediente, y se puede elegir agregar azúcar o sal según el gusto personal. Este plato se caracteriza por su preparación sencilla y un tiempo de cocción relativamente corto (aproximadamente 30 minutos).

Durante la cocción es necesario controlar la cantidad de agua y la intensidad del fuego para garantizar una textura suave y blanda de la calabaza.

Puntos clave para hervir calabaza:

  • Preparación de los ingredientes: Es preferible utilizar calabaza madura con la piel lisa, la cual debe pelarse, quitarle las semillas y cortarse en trozos uniformes. Si se utiliza calabaza tierna, se puede conservar la piel, pero se requiere un lavado más exhaustivo para eliminar la pelusa superficial.
  • Gestión del agua: La cantidad de agua añadida inicialmente debe cubrir completamente la calabaza; no se debe destapar la olla para añadir más agua durante la cocción para evitar afectar la uniformidad del calentamiento.
  • Determinación del punto de cocción: El criterio es que los palillos puedan atravesar la calabaza con facilidad y que el corte no presente una textura fibrosa notable. Para calabazas viejas, es necesario prolongar el tiempo de cocción hasta 30 minutos.
  • Control de la reducción del caldo: Para quienes prefieran una textura más espesa, pueden destapar la olla en la etapa final para reducir el caldo, pero es necesario remover continuamente para evitar que se pegue al fondo.

Variantes de calabaza hervida:

  • Variante con sofrito: Primero se saltean dientes de ajo o rodajas de jengibre en aceite caliente para liberar su aroma, luego se añaden los trozos de calabaza y se sofríen durante 2 minutos para potenciar el sabor. Posteriormente, se agrega agua y se cocina a fuego lento, sazonando con una pequeña cantidad de sal.
  • Variante azucarada: Se añade azúcar blanco 5 minutos antes de finalizar la cocción. La cantidad debe controlarse entre el 1% y el 2% del peso de la calabaza para mantener un equilibrio en la dulzura. Es importante tener en cuenta que la adición de azúcar puede provocar que el fondo se queme o se pegue.

Otros Métodos de Cocción:

  • Asada al horno o en freidora de aire: Si, por ejemplo, la haces horneada o asada, en trozos grandes y con su piel, conseguirás que conserve todo su sabor y color. Para ello, córtala por la mitad y quítale las semillas. Después, vacía la pulpa, tritúrala. Puedes emplearla para purés y sopas. Se corta en lascas, rodajas o tiras y se hornea con un poco de aceite de oliva, sal y especias al gusto.
  • Salteada o rehogada: Se corta en cubos o tiras y se saltea junto a otras hortalizas (pimientos, cebolla…).
  • En tempura.
  • Zumos y ensaladas: La calabaza se puede comer cruda, como en una ensalada de espinacas y calabaza.

Condimentación y Combinaciones de Sabores

Su sabor y textura combinan bien con sabores como el de la almendra, la canela, la castaña, el jengibre, la manzana, el coco, aromáticas como romero o tomillo y setas.

Para hacerte la temporada de calabazas incluso más divertida y variada, te presentamos algunas de nuestras especias favoritas para condimentar la calabaza en un abrir y cerrar de ojos.

  • Especias exóticas: A la calabaza le van muy bien las notas exóticas del jengibre o del curry en polvo. Y el sabor del coco le da el toque final más increíble.
  • Especias orientales: Sus aromas picantes y dulces casan a la perfección con el sabor del ingrediente estrella del otoño.
  • Especias intensas: El aroma de la miel junto con el ardiente chile son la combinación imprescindible. La cebolla, la nuez moscada y la pimienta armonizan a la perfección con el sabor de la calabaza.
  • Especias dulces: La calabaza es bastante dulce. Por eso, no debería sorprenderte que sea un ingrediente ideal para postres. Se puede combinar con innumerables especias dulces como el anís, la canela, el cardamomo o la vainilla.

Consejos para condimentar:

  • Si estás pensando en hacer un sabroso puré de calabaza, te recomendamos sazonar bien el caldo en el que cueces la calabaza con sal, pimienta y nuez moscada. Justo antes de triturar la verdura, añade la mezcla de especias que prefieras.
  • Cuando haces la calabaza al horno, su aroma se intensifica. Corta la calabaza en rodajas y con ayuda de un pincel cúbrela con aceite y especias. Te recomendamos darle un tope final con Sal Fina de Roca para potenciar incluso más su sabor.

Recetas Destacadas con Calabaza

La calabaza es un alimento muy versátil, que puede incluirse en muchos platos, y por eso es el ingrediente común de recetas que ya os hemos presentado:

  • Sopas y cremas: Con la pulpa asada y añadiendo únicamente un poco de caldo vegetal, sal y pimienta, podemos obtener una deliciosa sopa/crema que podemos combinar con un huevo poché, unos frutos secos picados, perejil o tomillo.
  • Ñoquis: Unos riquísimos ñoquis de remolacha acompañados por crema de calabaza, o ñoquis de calabaza.
  • Risottos: Sabrosos risottos, tales como un risotto de calabaza y azafrán, u otra variedad también muy rica, pero con sake, el conocido picante japonés.
  • Platos sofisticados: Quinoa con calabaza y naranja, o una saltimbocca con naranja, calabaza y queso grana, una receta típica italiana.
  • Lasaña: Una receta alterna a la tradicional lasaña boloñesa y que además es rica en fibra y vitaminas.
  • Postres: Se puede incorporar a masa de bizcochos saludables, sustituyendo así el azúcar por el dulzor de la calabaza. Con Especias Pumpkin Pie se puede preparar desde la clásica tarta de calabaza americana hasta unos esponjosos gofres de canela pasando por unos originales mini pancakes con sirope de moras.
Plato de lasaña de calabaza

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