Cocinar no siempre tiene que ser sinónimo de gasto. Las croquetas son una de las maneras más ingeniosas, fáciles y ricas de aprovechar cualquier alimento. ¿Quieres saber cómo hacer croquetas como un profesional? Vamos, como tu madre o tu abuela, que sin duda son las reinas de las croquetas en todas las casas.
Las croquetas son originarias de Francia, pero en España son muy populares y se consumen habitualmente como aperitivo. Si te gustan las recetas fáciles y rápidas que te solucionan el enorme problema de qué hacer de comer, las croquetas deberían ser uno de tus platos estrella.
Es verdad que su elaboración requiere algo de tiempo de reposo, sobre todo si te decantas por hacer la bechamel en casa, pero también es verdad que cuentan con la ventaja de poder prepararse con antelación ¡y hasta congelarse! Tan fácil como hacer más de la cuenta y tirar de ellas siempre que lo necesites. Admiten un montón de rellenos, con lo que son una de las mejores bazas de la cocina de aprovechamiento.

El secreto de las croquetas perfectas: la bechamel
Aunque puedes comprar la bechamel ya preparada, un recurso estupendo cuando vas muy justo de tiempo, a la hora de hacer croquetas es preferible hacerla tú mismo, ya que así puedes hacerla tan espesa como quieras. La bechamel es una de esas recetas sencillas que deberías saber hacer sí o sí, pero que a veces da un poco de respeto. Le sucede lo mismo que al gazpacho u otras recetas de toda la vida: todos la hacemos, pero cada uno de una manera.
Para la bechamel, necesitas encontrar el balance perfecto entre sabor, consistencia, harina, mantequilla y leche. Una bechamel de consistencia media puede lograrse con 50 gramos de mantequilla, 50 gramos de harina y 500 ml de leche. Si necesitas una pasta más sólida, puedes reducir la leche a 400 ml. Lo suyo es agregarle más leche para una consistencia más líquida.
Para que la bechamel coja más gusto del resto de ingredientes de tu croqueta, puedes usar mitad leche y mitad caldo de la preparación. También puedes usar mitad mantequilla y mitad aceite de oliva virgen extra. Un buen AOVE aportará sabor a la preparación. Si haces croquetas de jamón o utilizas algún ingrediente que en la cocción suelte algo de grasa, puedes reducir un poco la cantidad de mantequilla.

Elaboración de la bechamel
- Calienta una sartén grande a fuego medio y derrite la mantequilla en ella. Agrega enseguida la harina y liga hasta hacer una pasta, cocinándola unos instantes sin dejar de remover.
- Ve vertiendo la leche muy poco a poco, removiendo continuamente, para que se vaya integrando y te quede una mezcla suave y espesa. Puedes usar leche fría o a temperatura ambiente si la sartén está caliente (jamás hirviendo). Si la sartén está más bien fría, calienta un poco la leche.
- Cuece unos 10 minutos más, y añade sal y una pizca de nuez moscada. La nuez moscada, si es fresca, mejor que mejor.
- La bechamel estará lista para croquetas cuando, al revolver, se desprenda sin problemas de las paredes del cazo. Una vez espesa, vacía la masa en una fuente y deja enfriar. Es mejor dejarla de un día para otro en la nevera.
Para evitar que quede con una costra seca, cubre la superficie con papel film y deja reposar en la nevera.
Bechamel para croquetas 3 Tipos de Croquetas fáciles y rápidas
Croquetas de pan y jamón ibérico: una receta de aprovechamiento
La propuesta de hoy son unas Croquetas de Pan y Jamón, elaboradas con los restos de pan duro de la semana que nadie quiere y una punta de Jamón Ibérico hervido del caldo, que hace un par de días que ronda por la nevera.
Ingredientes para croquetas de pan y jamón
- 250 gr. de Pan sin gluten
- 3 Huevos
- 400 ml de Leche
- 1 Trozo de Jamón Salado hervido del Caldo
- Queso emmental rallado
- Sal y Pimienta
- Aceite de oliva virgen extra (para freír)
Preparación
- Corta el pan en rebanadas no excesivamente gruesas y remójalas en leche durante al menos 30 minutos para que se empapen bien. Escurre la leche sobrante del pan.
- Corta muy pequeñito el jamón.
- Pon el pan en un recipiente hondo, añade los huevos y trincha la mezcla con un tenedor.
- Agrega el jamón, el queso rallado, la sal y la pimienta, y remueve todo el conjunto para que quede homogéneo.
- Deja reposar un rato en la nevera.
- Con la ayuda de una cuchara forma las croquetas.

Formado y rebozado de las croquetas
Una vez fría la masa, se hace trocitos y se le da forma de croqueta. Puedes darle forma con dos cucharas o, si eres más osado, utilizar mangas de plástico desechables con una boquilla grande para formar churros gordos que luego se cortan en porciones croquetiles. Este método es muy cómodo para el formado.
El rebozado tradicional se hace pasando las croquetas por huevo batido y luego por pan rallado. Si te gusta el rebozado bien grueso puedes usar directamente Panko. Para rebozados más finos, pan rallado, que puedes hacer tú mismo dejándolo muy finito, ideal para quienes se hacen su propio pan sin gluten o sin harinas refinadas, por ejemplo. Si usas el método de formado con manga pastelera para el rebozado es más cómodo pasar las croquetas primero por pan rallado, luego por huevo y una segunda vez por pan.

Fritura de las croquetas
Fríe las croquetas en abundante aceite hirviendo hasta que se doren. Deben freírse en bastante aceite caliente que las cubra. Caliente no es hirviendo; debería estar a 180º C (aunque en la investigación hubo abuelas que no daban el brazo a torcer y aseguraban que debía estar entre 150º y 170ºC), es decir que no eche humo. Usad buen aceite de oliva para freír, aguanta mejor que el de girasol la temperatura de la fritura, y evitad que humee, no debe pasar de 180º porque si empieza a humear significa que lo estás degradando y estropeando sus bondades nutricionales.
Una vez fritas, déjalas sobre papel absorbente para que suelten el aceite. Si las tomas para cenar, es preceptivo hacerlo ya en pijama… como si fuerais niños ;-).
Variaciones y adaptaciones de croquetas caseras
Las croquetas admiten un montón de rellenos, con lo que son una de las mejores bazas de la cocina de aprovechamiento. Desde pollo asado, pechuga de pollo o cocido, hasta el tradicional jamón, el sabroso chorizo y el atún, el gran todoterreno. Si quieres aprovechar los restos de un cocido, puedes preparar estas deliciosas croquetas de cocido. Si en casa hay algún celíaco, estas croquetas sin gluten os vendrán de perlas. Para tus croquetas sin gluten, puedes utilizar harina sin gluten de Schär (también vale utilizar Maizena, almidón de maíz) o harina de garbanzo, aunque esta última influenciará al sabor final.
Si quieres croquetas sin lactosa, cambia la mantequilla por AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) y utiliza leche sin lactosa. También tienes la opción de utilizar leche de soja (sin azúcar). La coliflor es una verdura muy rica en vitaminas y minerales, pero muy difícil de hacer comer a los niños. ¡No me digáis que después de ver este vídeo no os han entrado unas ganas locas de probar estas croquetas de brócoli! Y si sois fans del queso, no podréis resistiros a estas croquetas de queso.

Además de freírlas en la sartén, también puedes hacer las croquetas en la freidora de aire. ¡Todo son ventajas!
Consejos para conservar y congelar
Lo más habitual es preparar muchas croquetas, ya que te pones a ello, y congelar una parte, para consumir otro día. Antes de freírlas, cubre la bandeja con papel film y lleva al congelador durante 5 horas aproximadamente. Retíralas de la bandeja y ponlas en una bolsa de congelación. Puedes leer nuestro post especial sobre cómo conservar y congelar croquetas.