La elaboración del queso es un proceso fascinante que involucra varias etapas cruciales para obtener el producto final deseado. Uno de los pasos más importantes y delicados es el corte de la cuajada, una fase que determina en gran medida la textura, el contenido de humedad y el rendimiento del queso.
La Importancia del Corte de la Cuajada
La cuajada, que es esencialmente leche de alta calidad coagulada, debe ser dividida en porciones pequeñas para facilitar la eliminación del suero. El corte de la cuajada es uno de los parámetros que todo quesero debe conocer a fondo. Según el tipo de queso, el corte puede ser más o menos intenso, y existe una dimensión ideal del tamaño del grano para cada variedad.
El punto de corte es fundamental. Si la cuajada está demasiado blanda, el corte romperá el entramado proteico, permitiendo que componentes como la grasa y las proteínas se solubilicen en el suero. Esto resulta en la pérdida de rendimiento y la formación del temido "polvo de queso" o suero lechoso. Por otro lado, si el corte se realiza cuando la cuajada ya ha endurecido demasiado, obtener un grano uniforme se vuelve difícil. Un corte rápido puede resultar en un grano muy pequeño, mientras que un corte lento puede arrastrar el grano, creando un tamaño irregular y más grande de lo deseado.
Por lo general, el corte debe comenzar muy lentamente para evitar pérdidas de rendimiento. La obtención de un grano uniforme y del tamaño requerido es de gran importancia para lograr el producto final deseado. El tamaño del grano influye directamente en la sinéresis, es decir, la eliminación del suero. Cuanto más pequeño sea el grano, más fácilmente se endurecerá y secará, lo cual es particularmente interesante para quesos de larga maduración.

Herramientas y Técnicas para el Corte
Para llevar a cabo el corte de la cuajada, se utilizan herramientas especializadas. Una de ellas es la lira para cortar la cuajada, una rejilla especial diseñada para este propósito. La habilidad y la experiencia del quesero son esenciales para manejar esta herramienta y lograr el tamaño de grano adecuado.
El proceso de corte se inicia una vez que la cuajada ha alcanzado la consistencia deseada. En Queso Hinojosa - Felipe Hernández Vacas S.L., por ejemplo, se espera hasta tener la certeza de que la cuajada tiene la firmeza buscada antes de proceder a cortarla. El corte se realiza primero a una velocidad lenta y luego se va incrementando gradualmente, según el criterio del productor.
El tamaño de los trozos de cuajada cortada es decisivo para la salida del suero. Generalmente, el diámetro de los granos de cuajada suele estar entre 5 y 15 milímetros. Estas dimensiones son importantes no solo para la consistencia del queso, sino también para la posterior eliminación del suero.
Procesos Posteriores al Corte
Una vez formado el grano deseado, el proceso continúa con el endurecimiento y secado del mismo, en el caso de los quesos de pasta no lavada. Para los quesos de pasta lavada, se procede a lavar la cuajada. Este lavado consiste en eliminar la lactosa, disminuyendo así la acidez del queso, ya que la lactosa se transformaría en ácido láctico por acción de las bacterias. Al lavar la cuajada, se reemplaza el suero por agua, lo que ayuda a mantener el grano húmedo sin problemas de acidez excesiva. Esta operación puede realizarse inmediatamente después del corte o después de haber batido y endurecido un poco el grano.

Tras el corte y el lavado (si aplica), se procede a endurecer el grano para expulsar el suero restante. Esto se logra mediante agitación, un proceso conocido como sinéresis. Si se requiere una expulsión más acentuada del suero, se calienta la masa hasta la temperatura recomendada para el tipo de queso, pudiendo superar los 40ºC en quesos de pasta cocida. El calentamiento debe ser gradual, incrementando la temperatura aproximadamente un grado y medio cada tres minutos.
El punto final del batido se determina por la experiencia: los granos deben tener "personalidad", es decir, al apretarlos en la mano y extenderlos, deben volver a separarse en granos. Si al aplastar el grano se forma una pasta, significa que aún no está suficientemente endurecido.
La velocidad del batido es crucial para mantener los granos en suspensión y evitar que se aglomeren en el fondo de la cuba. Cuando la leche es muy ácida, los granos pueden flotar en el suero, dificultando su descenso.
Separación del Suero y Moldeado
Una vez que el grano está convenientemente endurecido, se procede a separar el suero. Esto puede hacerse en la misma cuba o en un "strainer" (colador especial). Es vital que la cuajada no se enfríe durante este proceso, ya que dificultaría la salida del suero. Sin embargo, un pre-prensado prolongado con excesivo calor podría endurecer demasiado la cuajada, formando una corteza.
El siguiente paso es el moldeado. La cuajada desuerada se introduce en moldes, que actualmente suelen ser de plástico y están fabricados con materiales autorizados para uso alimentario. Para quesos frescos sin prensar, se utilizan moldes de rejilla que se forran con gasa y se llenan con la cuajada.

Ingredientes y Equipamiento Esenciales
La elaboración del queso, y en particular el corte de la cuajada, requiere de ciertos ingredientes y equipamientos:
- Leche: El ingrediente principal. Puede ser de vaca, oveja o cabra. La leche cruda, si está certificada, es la mejor opción. En su defecto, se recomienda leche pasteurizada fresca.
- Cuajo: Contiene enzimas que precipitan las proteínas de la leche, formando la cuajada. Puede ser de origen animal (quimosina), vegetal (cardo) o bacteriano.
- Cultivos lácticos (fermentos): Bacterias que aportan acidez y ayudan a la coagulación.
- Cloruro Cálcico: Se recomienda especialmente con leche pasteurizada para compensar la pérdida de calcio.
- Lira para cortar la cuajada: Herramienta esencial para dividir la cuajada.
- Tela de quesero: Paño especial que permite la salida del suero.
- Moldes: Para dar forma al queso.
- Termómetro: Fundamental para controlar la temperatura, especialmente en quesos fermentados.
Elaboración de Queso fresco. Cortando la cuajada con la lira de corte.
La correcta ejecución de cada uno de estos pasos, desde la adición del cuajo hasta el corte preciso de la cuajada, es fundamental para garantizar la calidad y las características organolépticas del queso final.