El Cordero Blanco: Simbolismo y Significado en la Tradición Judeocristiana

Al leer la Biblia, nos encontramos con muchos objetos, personas y eventos que pueden tener múltiples significados y una gran trascendencia. Podemos notarlos superficialmente, pero inadvertidamente desestimar su importancia o pasar por alto su simbolismo. Uno de los símbolos más recurrentes y con un profundo significado en la tradición judeocristiana es el cordero blanco.

Cordero blanco en un campo verde

El Cordero en el Antiguo Testamento: Un Símbolo de Sacrificio y Salvación

El símbolo del cordero no es exclusivo de la tradición judeocristiana. Por su aspecto y comportamiento natural, como también por su color blanco, se ha considerado al cordero como el animal del sacrificio por excelencia. Los antepasados de Israel fueron clanes pastores seminómades, dedicados sobre todo al ganado menor: ovejas y cabras.

Orígenes en las Celebraciones Nómadas

La comida de Pascua judía (Pesaj) probablemente tenga como antecedente alguna comida festiva de celebración del año nuevo, coincidiendo con la primavera. “Un rito muy antiguo de los pastores nómades; en primavera, época en que paren las ovejas, se sacrifica y se come un cordero (asado al estilo de los nómades y comido por entero para no dejar nada del animal sagrado cuando se levantan las tiendas); se marcan con su sangre las estacas de las tiendas para apartar las influencias maléficas que podrían dañar a la vida de la tribu y sus ganados. El mismo nombre (pascua) evoca la idea de saltar, cojear, y podría proceder de una danza sagrada que acompañaba a aquellos ritos”.

La Pascua Judía y el Éxodo

Esta antigua fiesta para celebrar la primavera, ligada por lo tanto a los ciclos de la Naturaleza, se resignifica por un hecho histórico: el éxodo, la salida de Egipto, ocurrido en la noche de la primera luna llena de primavera, aproximadamente en el año 1230 a.C. Dios dio instrucciones específicas para la celebración de la Pascua:

  • Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito.
  • Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel.
  • Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman.
  • Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas.
  • No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas.
  • No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer.
  • Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano.

La sangre del cordero es la señal de pertenencia al pueblo de Yavé y es también la señal de la salvación. El carácter de celebración familiar que tuvo la Pascua, con los años se vio modificado con la ley que exigía que los corderos fueran sacrificados en el Templo de Jerusalén. La Pascua pasó a ser una fiesta de peregrinación.

Pintura de Moisés liderando a los israelitas en el Éxodo

Prefiguración del Sacrificio de Jesús

Vemos un presagio del sacrificio de Jesús cuando Abraham e Isaac ofrecen un carnero a Dios; y de nuevo durante la última plaga en Egipto, cuando Moisés dirige a los hebreos a untar sangre de cordero en los dinteles y postes de sus casas, simbolizando la sangre que brota de la cabeza y las manos de Jesús en la Cruz durante el sacrificio supremo de su crucifixión.

El Cordero de Dios en el Nuevo Testamento: Jesucristo como Redentor

«Cordero de Dios» (en griego antiguo: Ἀμνὸς τοῦ Θεοῦ, Amnos tou Theou; en latín: Agnus Dei) es un título para Jesús que aparece en el Evangelio de Juan. La doctrina cristiana sostiene que el Hijo de Dios, Jesucristo, escogió sufrir la crucifixión en el Calvario como un signo de su total obediencia a la voluntad de su divino Padre, como un «agente y servidor de Dios».

Juan el Bautista y la Proclamación del Cordero

El título «Cordero de Dios» para Jesús aparece en el Evangelio de Juan, con la proclamación inicial «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» en Juan 1,29, siendo reafirmado al día siguiente en Juan 1,36. Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él.

El bautismo de Jesús | Relatos animados del Nuevo Testamento

Jesús como Cordero Pascual

El concepto cristiano de un Cordero de Dios se basa en el judío Korbán Pésaj. Los primeros seguidores y seguidoras de Jesús eran todos judíos que celebraban Pascua comiendo el cordero año tras año. Conocían el simbolismo de ese cordero y la memoria de la liberación hecha por Dios en Egipto, liberación que tuvo como señal la sangre del animal. La muerte de Jesús, interpretada a la luz del Espíritu Santo, es una nueva Pascua, un nuevo Éxodo. Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto.

En el cristianismo, agnus Dei o agnusdéi (traducido del latín, Cordero de Dios) se refiere a Jesucristo como víctima ofrecida en sacrificio por los pecados de los hombres, a semejanza del cordero que era sacrificado y consumido por los judíos durante la conmemoración anual de la Pascua.

Cuadro del Cordero de Dios de Zurbarán

El Cordero en el Libro del Apocalipsis

Un cordero parecido a un león que se eleva para entregar la victoria después de haber sido sacrificado aparece varias veces en el Libro del Apocalipsis. El libro del Apocalipsis incluye más de veintinueve referencias a un cordero como león («inmolado pero en pie») que entrega la victoria en una forma que recuerda al Cristo resucitado. En la primera aparición del Cordero en Apocalipsis (Apocalipsis 5,1-7) solamente el cordero (que es de la tribu de Judá, y la raíz de David) es encontrado digno de tomar el libro del juicio de Dios y romper los sellos. En Apocalipsis 21,14 se señala que el Cordero tiene doce apóstoles. La entrega del rollo (es decir, el libro que contiene los nombres de aquellos que serán salvados) al cordero resucitado significa el cambio de papel del cordero.

«Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios, enviados a toda la tierra. Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.» Y en la visión oí la voz de una multitud de Ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos.»

Representación del Cordero Místico en el Políptico de Gante

El Simbolismo del Cordero Blanco en el Arte y la Liturgia

La representación del Agnus Dei en el arte cristiano ha seguido, desde los primeros tiempos, unas características fijas. Se trata de la imagen de un cordero con la cabeza aureada, y muchas veces herido por una lanza en el pecho o degollado, que agarra con su pata delantera derecha un estandarte coronado por una cruz. De este cuelga un pendón, bien con el Crismón, bien con la imagen de una hostia, bien con una cruz latina. Este signo cristiano procede de las primitivas comunidades que sufrieron persecución en época romana, y es un símbolo del martirio como imagen del sacrificio de Jesucristo en la Cruz. En los siglos posteriores predomina el uso del símbolo en referencia al Apocalipsis.

Iconografía del Cordero de Dios

Por otra parte, el que quien hubiera aplicado a Jesucristo la prefiguración del cordero pascual fuera san Juan Bautista, es la causa de que en muchas de sus representaciones iconográficas aparezca este santo portando un estandarte con un pendón que reza: Ecce Agnus Dei, ecce qui tollis pecata mundi (Jn 1, 27). Un tema religioso habitual desde el Renacimiento en el arte cristiano es la Virgen con Jesús y san Juan Bautista niños.

La figura de un cordero degollado, pero en pie, alude al pastor y al vexilo que mostró el Resucitado, según el Arte. La cabeza aureada indica la divinidad, la perfección divina. Los siete cuernos hacen referencia a la plenitud de poder del Cordero de Dios, mientras que los siete ojos que hacen referencia a la omnisciencia de Dios.

Estandarte con la leyenda

El Agnus Dei en la Liturgia

El título «Cordero de Dios» se utiliza ampliamente en las oraciones cristianas, y «Agnus Dei» se usa como una parte estándar de la misa católica desde el siglo VII, así como en las liturgias occidentales clásicas de las Iglesias anglicana y luterana.

En la misa de rito romano, el Agnus Dei es una oración que se reza poco antes de la Comunión, tras la oración Ad pacem, y forma parte del rito de la fracción del pan. Poco después muestra la hostia consagrada sobre el cáliz a los fieles mientras recita: Ecce Agnus Dei, ecce qui tolit pecatum mundo. A lo que el acólito responde: Domine non sum dignus...

Sacerdote elevando la hostia en la misa

El Color Blanco y su Simbolismo

El color blanco, considerado color acromático junto con el color negro, se caracteriza por su estrecha relación con los pigmentos procedentes de la tierra y de la manufactura humana, como los derivados del plomo, zinc, estaño o titanio. El color blanco es el símbolo principal de la luz y de lo eterno. Por ello se asocia directamente con Dios -uno y trino-, con los ángeles -criaturas de luz-, y con los santos. Es el color de la ancianidad de Dios Padre, como símbolo de la experiencia, por eso se asocia a los ancianos del Apocalipsis y al Papa. También es símbolo de virginidad y de pureza, por eso se asocia con la Virgen María y con todas las santas vírgenes que murieron en castidad. Por extensión, se asocia con todos aquellos que han sido iluminados con el don de la santidad, pero que no han sido afectados por la sangre roja del martirio.

Los animales más vinculados a la inocencia o la suavidad -como el unicornio, la oveja del sacrificio o el cordero de Pascua-, se relacionan con valores positivos por su pelaje blanco y su vinculación a lo divino. El blanco también es el color de la paz, como la paloma que Dios hace volar sobre Noé, para hacerle llegar el fin del diluvio y, por ende, la paz entre Dios y los hombres.

Se utiliza el color blanco en las principales celebraciones vinculadas con la vida de Jesús, con la vida de la Virgen y con las conmemoraciones de los santos no mártires. También para recordar las fiestas de los ángeles y de aquellos que confesaron la fe en su vida, pero no murieron por su causa. Fiestas tan importantes como la Navidad, la Epifanía, la Purificación, la conmemoración de la Última Cena el Jueves Santo o el Domingo de Pascua utilizaban en la Edad Media vestiduras litúrgicas de color blanco, sustituidas en algunos casos por el dorado. Por extensión, se vestían vestiduras blancas también en los dos tiempos fuertes que siguen a la Navidad y a la Pascua, así como en las fiestas eucarísticas como el Corpus Christi, en la administración del sacramento del bautismo -incluso se vestía al neófito con un traje blanco-, en las sagradas órdenes y el matrimonio.

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