La Navidad se acerca, y con ella, la oportunidad de deleitar a nuestros seres queridos con platos exquisitos. Comprar pescados y mariscos frescos con antelación y congelarlos es una estrategia inteligente para ahorrar dinero y asegurar la calidad de nuestros menús festivos, ya que los precios de estos productos suelen aumentar considerablemente debido a la alta demanda en estas épocas. En Mariskito, tu pescadería online de confianza, poseemos un conocimiento profundo sobre cómo congelar marisco y pescado de manera correcta, garantizando que, una vez descongelados, conserven su calidad, sabor y textura óptimos.
La calidad final de los pescados y mariscos congelados depende directamente de su estado inicial. Un factor crucial es minimizar el tiempo transcurrido entre la compra y el proceso de congelación. No es aconsejable dejar el pescado o marisco en la nevera durante varios días antes de congelarlo, ya que esto puede afectar negativamente su frescura. Además, el método de congelación varía según el tipo de preparación deseada. Por ejemplo, el proceso no es el mismo para un pescado entero que para uno troceado. Si tienes previsto consumir el pescado en porciones específicas, como rodajas, lomos o filetes, es preferible cortarlo previamente en las porciones deseadas y congelarlo ya preparado.
Selección y Preparación de la Merluza
En Mariskito, seleccionamos a diario el mejor género subastado en las principales lonjas gallegas. Nuestro compromiso es ofrecerte productos de la más alta calidad, por lo que nos encargamos de limpiar y preparar cada pedido según las preferencias del cliente en nuestras instalaciones ubicadas en el Puerto de Vigo. El pescado fresco se prepara de diversas maneras: entero y limpio, en filetes, lomos o rodajas. En la ficha de cada producto, podrás especificar la preparación que prefieras, con todos los detalles que necesites.
La merluza es uno de los pescados blancos más apreciados en España, protagonista de innumerables recetas. En el mercado español encontramos merluzas del Cantábrico, reconocibles por su doble coloración: grisácea en la parte superior y blanca en el vientre. También están disponibles merluzas procedentes del sur de África, de gran sabor y con un atractivo color plateado. Es importante considerar que las merluzas pescadas con palangre (merluzas de pincho) suelen ser de mejor calidad que las capturadas con redes (merluzas de volanta), ya que estas últimas pueden perder brillo y textura al apretarse entre sí.
Al comprar merluza, debemos descartar aquellas piezas que se presenten pegajosas, con cortes en la piel o manchas. Evita también las que desprendan un olor desagradable similar al amoniaco, o las que tengan pupilas turbias o agallas sin color. La merluza debe conservarse siempre manteniendo la cadena de frío.

La Congelación como Medida de Seguridad y Conservación
Los pescados y mariscos de temporada son ideales para una Navidad sana y sabrosa. Congelarlos es una excelente opción para preservar su frescura y disfrutar de su sabor y beneficios nutricionales durante las fiestas. Además, la congelación previene la presencia de parásitos como el anisakis.
Si planeas conservar el pescado, evita almacenarlo en la nevera durante varios días antes de congelarlo, ya que con el tiempo se pierden nutrientes y frescura. Antes de introducir el pescado en el congelador, es fundamental limpiarlo adecuadamente. Lava bien el pescado bajo agua corriente para eliminar escamas, restos de sangre y cualquier residuo. Retira también todas las vísceras.
Para facilitar su consumo posterior, lo mejor es congelar el pescado en porciones individuales, como rodajas, lomos o filetes. De este modo, podrás descongelar únicamente la cantidad necesaria, evitando tener que descongelar el pescado completo. La congelación rápida es clave para prevenir la formación de cristales de hielo grandes que dañan la estructura de los tejidos. Aunque los congeladores domésticos no siempre logran una congelación tan rápida como los industriales, seguir las recomendaciones mejora la calidad del producto congelado.
El lugar más adecuado para almacenar el pescado en el congelador es la zona más fría, generalmente el primer cajón. Es importante que el pescado esté correctamente envasado para evitar la exposición al aire, que puede causar quemaduras por congelación y afectar su sabor. Puedes usar bolsas de plástico para congelación con cierre zip, recipientes herméticos o envolver las piezas en papel film.
Para llevar un buen control del tiempo de conservación, es recomendable etiquetar los envases con el tipo de pescado y la fecha de congelación. De esta forma, te asegurarás de consumirlo dentro del período recomendado.

Congelación y Anisakis: Una Relación Crucial
Uno de los problemas asociados al consumo de pescado mal cocinado o no congelado adecuadamente es el anisakis, un parásito que puede alojarse en nuestro sistema digestivo. La tecnóloga de alimentos Beatriz Robles señala que el anisakis solo aparece en pescados de agua salada y que su muerte se garantiza cocinando el pescado a más de 60 grados durante unos minutos. Sin embargo, para quienes deseen consumir pescado crudo o semicocinado, la congelación es esencial.
Las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) para eliminar las larvas de anisakis son:
- Comprar el pescado limpio y eviscerado. Las larvas se encuentran en las vísceras pero migran al músculo con el tiempo.
- Cocinar el pescado a una temperatura mínima de 60 ºC durante dos minutos.
- Si se va a consumir en crudo o con tratamiento ligero, congelarlo a -20 ºC durante al menos 5 días.
En el caso de querer consumir pescado crudo, es necesario congelarlo. Para eliminar el anisakis, se recomienda congelar el pescado durante cinco días si son piezas pequeñas, filetes o rodajas. Si el pescado es más grande y no está troceado, puede ser necesario prolongar este tiempo. La temperatura del congelador debe ser de -20 ºC o inferior.
La OCU también ofrece pautas sobre qué pescados es necesario congelar para evitar el anisakis. Solo es necesario congelar el pescado que se vaya a consumir crudo o semicocinado, como boquerones en vinagre, sushi, sashimi, ceviches, carpaccios, huevas de pescado crudas, arenques y otros preparados en salmuera o ahumados en frío. Si el pescado se cocina frito, asado o guisado, no es necesario congelarlo, ya que la temperatura a partir de 60 ºC inactiva el anisakis.
Para asegurarte de que el pescado está bien hecho, comprueba si la espina se despega fácilmente y si tiene un color mate. Pescados como el bacalao, las anchoas o los de agua dulce como truchas o carpas no presentan problemas de anisakis. Sin embargo, para consumir pescado crudo, la congelación es imprescindible.
Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, explica que el anisakis no suele encontrarse en peces de piscifactoría o de río, ni en moluscos. Las especies más propensas a hospedar anisakis suelen ser la merluza y el boquerón. La congelación durante cinco días a -20 °C es una medida efectiva para eliminar el parásito.
Métodos de Congelación y Conservación
Si no dispones de tecnología de ultracongelación, asegúrate de que tu congelador tenga al menos tres estrellas. Es importante no sobrecargar el congelador para permitir una congelación eficiente. Prepara el pescado en las raciones que vayas a consumir, límpialo bien y déjalo listo para descongelar.
La manera ideal de congelarlo es con una envasadora de vacío. Si no dispones de ella, envolverlo en film es una mejor opción que usar una bolsa. Cada vez más, la preocupación por consumir pescado de forma segura y saludable ha crecido en los hogares. Por ello, congelar el pescado previamente a su consumo y cocinarlo correctamente se convierte en una práctica fundamental.
Para conservar el pescado fresco en casa, lo mejor es hacerlo en los estantes inferiores del frigorífico, ya que es la parte más fría y, en caso de que el pescado suelte líquido, no contaminará otros alimentos. Si has comprado pescado al corte, retira el envoltorio y pásalo a un envase hermético.
Si vas a congelar un pescado que has comprado fresco, pregunta si ha sido congelado previamente; en ese caso, no puedes volver a congelarlo. Es esencial mantener la cadena de frío durante el transporte a casa. En el caso de pescados enteros, debes eviscerarlos y eliminar la cabeza, lavándolos bajo el grifo con agua fría.
Para congelar, retira el envoltorio original, cierra bien y mete en el congelador a -18 °C o inferior. Si no tienes un recipiente hermético, puedes envolver el pescado en papel de aluminio, asegurándote de tapar bien todo el alimento para evitar quemaduras por frío.

La congelación detiene el crecimiento de los microorganismos, pero no los mata. Por ello, el proceso de descongelación es tan importante como la congelación misma.
Descongelación Segura y Adecuada
Descongelar pescado de forma adecuada es esencial para mantener su sabor, textura y propiedades nutricionales. La forma más recomendada y segura es trasladarlo desde el congelador a la nevera. Este proceso permite que el pescado alcance gradualmente una temperatura más elevada, evitando cambios bruscos que puedan afectar su textura y sabor.
Coloca el pescado en un recipiente tapado dentro del frigorífico para evitar que libere líquidos u olores que puedan mezclarse con otros alimentos. Este método puede tardar entre 12 y 24 horas, por lo que lo ideal es sacar el pescado la noche anterior a su preparación.
Si necesitas descongelar el pescado más rápidamente, una opción segura es hacerlo en agua fría. Coloca el pescado dentro de una bolsa de plástico sellada para evitar que el agua entre en contacto directo. Luego, sumérgelo en un recipiente con agua fría. Es importante no usar agua caliente, ya que este método puede empezar a cocinar el pescado, afectando su textura y sabor.
Aunque el microondas ofrece una opción rápida de descongelado, no se recomienda para el pescado. El proceso de descongelado en microondas es más agresivo y puede hacer que el pescado se cocine parcialmente en lugar de simplemente descongelarse.
Para el marisco cocido o sin cáscara, lo más recomendable es sacarlo del congelador uno o dos días antes de su consumo y dejarlo en la nevera. Colócalo en un plato hondo y cúbrelo para evitar que los jugos se derramen. Sitúalo en la parte baja del frigorífico, donde la temperatura es más estable.
En el caso del marisco crudo con cáscara, el proceso puede ser más rápido. Una técnica eficaz consiste en sumergir el marisco dentro de una bolsa hermética en un recipiente con agua fría y sal durante aproximadamente 30 minutos. Evita métodos incorrectos como usar agua caliente o dejar el marisco a temperatura ambiente.
El pescado, una vez descongelado, no debe volver a congelarse por seguridad alimentaria. Si necesitas volver a congelar pescado descongelado, debes cocinarlo previamente e introducirlo de nuevo en el congelador lo más rápidamente posible, en un máximo de 2 horas.
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Conservación de Mariscos Congelados
Congelar el marisco de la manera adecuada garantiza que puedas disfrutar de su frescura y sabor incluso semanas después de su compra. Antes de meterlos al congelador, es necesario cocerlos como si fuesen a consumirse de inmediato. Para ello, es recomendable matarlos previamente, asfixiándolos en agua, y después proceder a la cocción siguiendo los tiempos adecuados para cada especie.
Una vez cocidos, se deben envolver cuidadosamente en un paño humedecido con el agua de cocción, lo que ayuda a conservar su humedad natural. El tiempo óptimo de conservación en el congelador para crustáceos como centollos y bueyes de mar es de tres a cuatro semanas.
Congelar pequeños crustáceos, como cigalas, gambas o langostinos, es un proceso sencillo. Sin embargo, en el caso de las cigalas, cuando se congelan en crudo, la cabeza puede ennegrecerse ligeramente, aunque esto no afecta su calidad. Es muy importante sellar correctamente el producto antes de congelarlo, utilizando papel film, bolsas de congelación herméticas o una envasadora al vacío. Estos pequeños mariscos pueden conservarse durante seis meses sin perder sus cualidades.
Congelar bivalvos correctamente es fundamental para preservar su sabor y evitar problemas de seguridad alimentaria. Los bivalvos, como mejillones, almejas y berberechos, deben cocinarse al vapor antes de congelarlos. Este proceso ayuda a que se abran las conchas, facilitando su preparación posterior. Es crucial asegurarse de que estén vivos al momento de comprarlos, ya que congelar un bivalvo muerto puede ser peligroso. Una vez limpios, los bivalvos deben sellarse adecuadamente en bolsas de congelación, papel film o envasados al vacío.
Es importante tener en cuenta que, tras la descongelación, los bivalvos no aguantan mucho tiempo y deben cocinarse inmediatamente para disfrutar de su frescura y evitar riesgos.

Con un poco de planificación y siguiendo estas recomendaciones, podrás sorprender a tus invitados con platos exquisitos estas navidades, conservando la frescura y el sabor de la merluza y otros pescados y mariscos.