Las almendras son uno de los frutos secos más consumidos del mundo desde tiempos muy antiguos. Y no es casualidad. Es la reina del aperitivo y del picoteo a deshoras, ingrediente esencial de la repostería y de una multitud de platos. Es una joya culinaria. Los frutos secos de cáscara son pequeñas joyas de la naturaleza, un alimento muy rico en nutrientes y también lleno de posibilidades gastronómicas. Son un producto básico de mi despensa, el picoteo perfecto y un ingrediente mágico para multitud de recetas.
Si las compramos crudas nos salen mucho más baratas, y tostarlas nosotros, como veréis, es muy sencillo. Salvo ocasiones puntuales, y si tenemos acceso a un tostadero de confianza, siempre merece la pena invertir tiempo en tostar las almendras, avellanas o pistachos en casa. Mi primer motivo personal para no adquirir frutos secos tostados comerciales es la falta de control del punto de cocción. Tengo debilidad por un buen tueste y supone una desilusión masticar un puñado de almendras que están casi crudas, sin ese crujir aromático tan sabroso y casi adictivo. Los frutos secos pierden propiedades organolépticas rápidamente desde que se abren y mucho más a partir del tueste; cuanto más frescos sean, mejor. Y otro motivo de peso es el precio, ya que, por regla general, una misma marca venderá más caro el producto tostado de fábrica. Además podemos controlar específicamente la materia prima, apostando por producto local y de temporada, comprando la cantidad justa a granel. La razón definitiva es que siempre es mucho más satisfactorio elaborar nuestros alimentos en casa. Recuperar esa relación más cercana con los ingredientes para tomar conciencia del esfuerzo en prepararlos, y disfrutar del proceso. Es relajante ver cómo se van tostando, liberando ese delicioso aroma que inunda la cocina, y probar la primera almendra recién tostada cuando aún sigue ligeramente tibia. El producto artesano recién hecho no tiene ni punto de comparación con las marcas comerciales. Solo está la excepción, como decía al principio, de los tostaderos tradicionales, que desgraciadamente son cada vez más difíciles de encontrar.
A continuación, te mostramos diferentes métodos para tostar almendras como un/a auténtico/a profesional. Escoge la técnica que más vaya contigo y con tus elaboraciones.
Métodos para Tostar Almendras
Tostado en Horno
Precalentamos el horno a 180º. ¡Vigilad! Colocamos las almendras sobre la bandeja en una sola capa. No es necesario añadir aceite porque las almendras, a altas temperaturas, ya sueltan su propio aceite. Sacarlos del horno cuando veamos que las almendras se empiezan a dorar. - Hay que vigilar con el horneado porque pasa en un momento de «almendras tostadas al horno» a «almendras chamuscadas al horno».
Escalda las almendras tal y como te hemos enseñado anteriormente para retirarles la piel. ¡Importante! Coloca un papel vegetal sobre la bandeja de horno. Esparce las almendras de modo que no queden apiladas. No es necesario que añadas aceite, porque este fruto seco ya desprende el suyo propio. Puedes salarlas ahora o después de tostarse. Precalienta el horno a 180º-200ºC y cuando la temperatura sea la óptima, introduce las almendras. Pasados unos minutos remuévelas para que se tuesten uniformemente. El tiempo de horneado variará en función de la potencia de tu horno u otros factores (si las almendras están partidas o enteras…). Por eso, te recomendamos que las primeras veces estés bastante pendiente y apagues el horno cuando hayan adquirido un tono dorado. Si no las has salado antes, toca hacerlo ahora. Con sal gorda están deliciosas.
El horno es mi método favorito porque, sinceramente, me encanta cocinar cualquier cosa con este aparato. El día que toca encenderlo procuro aprovechar para varias elaboraciones, como asar verduras, hornear pan o gratinar algún plato de pasta. Una vez completamente fríos, guardar en un recipiente hermético en un lugar fresco, seco, sin olores y lejos de la luz del sol. Es muy importante no perder de vista el horno porque pueden pasar de "casi crudos" a "carbonizados" en cuestión de pocos minutos. Hay que tener en cuenta que no siempre se mostrarán muy tostados en el exterior, especialmente si conservan la piel; por eso es buena idea tomar una pieza y comprobar el punto por dentro, con cuidado de no quemarnos.

Tostado en Sartén
Si quieres conseguir que tus almendras fritas queden en su punto justo de textura y sabor, lee con atención las siguientes líneas. Porque, aunque freír almendras sea sencillo, es todo un arte. Y, como todo, ¡tiene sus trucos! ¿Perdón? ¿Es que hay almendras más adecuadas que otras para freír? Sí, tal cual. Aunque muchas veces la decisión de usar una u otra variedad depende más del gusto personal de cada uno.
Pon la sartén al fuego, con 500 mililitros de aceite de oliva virgen extra. Introduce unos 300 gramos de almendras peladas en el aceite (escáldalas previamente para sacarles la piel con más facilidad). Retira las almendras cuando hayan adquirido una bonita tonalidad dorada, escurriendo bien el aceite. Colócalas sobre un plato con papel de cocina para que absorba el excedente de aceite, es la clave para que queden bien crujientes. Sálalas con abundante sal marina y ¡rápido a la mesa!
Empezamos poniendo una sartén al fuego y echando el aceite en ella. Cuando las almendras hayan soltado todo el exceso de aceite, las colocamos en un plato cubierto con papel de cocina, de este modo se absorberá todo el exceso de grasa que aún conserven y quedarán muy crujientes. Para terminar, las salaremos abundantemente con sal marina.
Tostado en Microondas
Pon unos 200 gramos de almendras crudas y peladas en un recipiente adecuado para el microondas. Añade entre 2,5 y 5 mililitros de aceite de oliva virgen extra. Calienta durante 2 minutos a velocidad media. Remueve y calienta 1 minuto más a potencia máxima. Como cada microondas es un mundo es mejor que vayas calentando por fases, hasta que le pilles el truquillo.
Preparación y Conservación
Seguramente sea una de las cosas que más odies: pelar almendras. Pero la cosa va a cambiar a partir de ahora. Te traemos un método muy rápido para quitarle la piel a este fruto seco sin esfuerzo. ¿No te lo crees? Escurre las almendras y déjalas que se enfríen lo justo para poder manipularlas. Retira la piel con la ayuda de tus dedos. Si dispones de un robot de cocina, también puedes pelar cómodamente las almendras crudas. Vuelca las almendras en un recipiente con papel absorbente.
Escalda las almendras tal y como te hemos enseñado anteriormente para retirarles la piel. Cronometramos 1 minuto justo, no más, las retiramos y las echamos en un escurridor, echándoles agua fría por encima inmediatamente. Ahora las pasamos a una bandeja donde podamos trabajar, sobre papel de cocina absorbente. Si queréis ir más rápido, ponéis otro papel de cocina por encima y frotáis fuerte. Las pieles se desprenden solas y os quedaréis con las almendras sin piel.

Las almendras caseras son uno de los snacks que más triunfarán entre tus invitados. Si quieres ahorrarte faena de última hora, prepáralas con antelación. Hazte con un bote de cristal. Es importante que el recipiente esté esterilizado y bien seco antes de introducir las almendras fritas y saladas. ¿Lo ideal? Introduce el bote de cristal en la nevera. Las almendras fritas te durarán unos 3 meses aproximadamente.
Variedades de Almendras Recomendadas
Hay muchas variedades de almendras, y aunque muchas veces la decisión de usar una u otra depende del gusto personal de cada uno, algunas son más adecuadas que otras para freír.
- Almendra Comuna: también conocida como almendra Valencia, es la más conocida en España. Y es una mezcla de variedades de almendra con magníficas cualidades.
- Almendra Largueta: de forma más estrecha y alargada que las demás clases, es un tipo de almendra ideal para elaborar postres, ensaladas, yogures e inclusive para comerlas como snack. ¿Lo mejor? Tiene un ligero amargor, que desaparece si se fríe.
- Almendra Marcona: es la más típica del Mediterráneo, muy apreciada por su gran calidad y propiedades organolépticas. Es la almendra más usada en la elaboración de mazapanes y turrones, ya que contiene un alto nivel de aceite natural.
- Almendra Guara: es alargada y de piel color marrón clarito, muy dulce al paladar, por lo que es una excelente opción para freír o tostar.
Es el nombre común de un grupo de almendras de alta calidad: Guara, Marta, Ferragnes, Garrigues, Lauranne, Ferraduel, Penta... Es la variedad típica del Mediterráneo, de forma redondeada y apreciada por su gran calidad y propiedades organolépticas. Por contener un alto nivel de aceite natural es la almendra más usada en la elaboración de turrones y mazapanes, pues cuando se muele no se convierte en harina sino que forma una pasta que es ideal para compactar el turrón. De forma alargada y plana, es la mejor variedad para preparar peladillas, garrapiñadas y freírse. Su facilidad de pelado tras ser tostada, la convierte en un magnífico snack. Variedad de sabor dulce, alargada y de piel color marrón claro.
Almendras Tostadas para Turrones
¡Ups! Lo primero que haremos será preparar la almendra, que es la base de este dulce. Sacamos y con ayuda de un robot o procesador de alimentos, trituramos hasta conseguir que quede fina. Mientras en un cazo ponemos el azúcar y la miel a fuego bajito, queremos que el azúcar se disuelva. Una vez disuelta el azúcar, retiramos del fuego, dejamos templar y añadimos también la clara de huevo. Añadimos ahora la almendra tostada y molida, la canela y la ralladura de limón. Mezclamos bien durante unos minutos y volcamos sobre un molde para turrón previamente aceitado (aceite de girasol está bien). Alisamos la superficie con una espátula y dejamos reposar durante unas horas en el frigorífico para que quede más compacta y ya solo quedará desmoldar y disfrutar!
Echamos las almendras en una bandeja de horno, las metemos en el horno y calentamos a 180º C. Retiramos del horno y vamos echando, poco a poco, en un batidor de mano para triturarlas al gusto, y reservamos. Podéis dejarlas muy finas o con algunos trozos pequeños que luego se noten al morder el turrón. Añadimos la ralladura de limón y la canela, mezclando, y añadimos la almendra molida sin dejar de mezclar. Vertemos la preparación sobre el molde para turrón, cubrimos con papel de horno y ponemos un peso encima. Este turrón de almendra lo podéis hacer ajustando los ingredientes de tal forma que tengáis un turrón de calidad superior (64% de almendras) o calidad Extra (50% de almendras).
Turrón duro o de Alicante🎄 CASERO Y CON UN SABOR ESPECTACULAR!
Beneficios Nutricionales
Hay cierta preocupación por los antinutrientes de los frutos secos, aunque no está del todo claro que supongan un problema real en una alimentación variada y equilibrada. Dejando el producto crudo en agua limpia y un poco de vinagre o limón durante unas 10-12 horas se consiguen liberar los nutrientes de los frutos, haciendo que sean más nutritivos y más digestivos, como explica la dietista-nutricionista Lucía Redondo. Es cierto que es más recomendable tomar los alimentos crudos, siempre que sean comestibles, seguros y no resulten indigestos en ese estado. Al tostarlos en su punto, sin pasarnos de temperatura ni tiempo, los frutos secos tostados siguen siendo un alimento muy saludable. Además, como señala Aitor Sánchez, dietista-nutricionista, tostándolos incluso son más digestivos y permiten absorber mayor cantidad de ciertos nutrientes al organismo, como las proteínas. Hay que tener en cuenta que precisamente ese punto de tueste hace que sean mucho más apetecibles y sabrosos, toda una tentación que conviene controlar si no queremos excedernos en su consumo.
Me gusta tener frutos secos tostados para picotear a modo de snack, también para llevar fuera de casa cómodamente en el bolso o la mochila. Añaden un punto crujiente y de sabor a todo tipo de platos y recetas, sumando así muchos nutrientes fácilmente. Combinados en cuencos de yogur, kéfir, queso fresco, fruta, o en smoothie bowls.
