La salsa de tomate casera es una receta tan versátil como deliciosa. Tener salsa de tomate casera en la despensa es aligerar el trabajo de cocina y disfrutar de los mejores platos. En plena temporada de la huerta llega un momento en que los tomates maduran muy deprisa y pueden empezar a estropearse; para solucionar este problema tenemos las tan sufridas conservas, que además duran mucho tiempo y nos pueden salvar en cualquier momento.

Selección y preparación de los ingredientes
Todo empieza con la elección del tomate. El punto justo de madurez marca la diferencia: deben estar firmes al tacto, pero no duros, y lucir un rojo intenso que promete sabor. Si bien para la elaboración nos sirve cualquier variedad, es importante que estén bien maduros. Te recomendamos que prepares esta receta con tomate pera, que es la que más gusta para la salsa por su abundancia de pulpa.
- Tomates maduros: La base principal de la conserva.
- Cebolla y ajo: Aportan cuerpo y profundidad al sabor.
- Pimientos: Ayudan a dar textura y un color más intenso.
- Hierbas aromáticas: Albahaca, orégano o tomillo, según tu preferencia.
- Toques finales: Un chorro de aceite de oliva virgen extra, sal y una pizca de azúcar para corregir la acidez.

Métodos de elaboración
Hay dos formas igualmente válidas para hacer la salsa de tomate tradicional: asando los tomates o cocinándolos en cazuela.
Opción A: Tomates asados al horno
Asar los tomates al horno es una excelente alternativa porque el horno hace casi todo el trabajo. Dispon las cebollas, los pimientos y los ajos en una bandeja apta para horno, coloca los tomates troceados encima, añade un chorro generoso de aceite de oliva y sal. Hornea durante una hora y quince minutos a 220ºC. El horneado habrá asado todo y los vegetales quedarán perfectamente confitados. Una vez listos, tritura la mezcla en un robot de cocina o pásala por un pasapuré para obtener una textura fina.
Opción B: Cocción tradicional en cazuela
Si prefieres la cocción directa, calienta aceite de oliva en una olla grande y sofríe la cebolla, el ajo y los pimientos picados. Cuando estén transparentes, añade los tomates troceados. Deja cocinar a fuego lento durante al menos 40 a 90 minutos, removiendo de vez en cuando. Si la salsa queda muy líquida, puedes cocinarla durante más tiempo hasta que alcance la densidad deseada.
¿Cómo se hace? Elaboración de salsa de tomate
Consejos para una conserva perfecta
Para asegurar la higiene, prepara botes de vidrio que estén muy limpios y esterilizados (puedes hervirlos en agua durante media hora). Al envasar, viértela en los frascos dejando un dedo de aire. Por último, vierte aceite de oliva hasta el borde del frasco para conservar la salsa en perfectas condiciones. Para hacer el baño María de conservación, llena una olla grande con agua para cubrir los botes hasta dos dedos por encima de su altura y déjalos hervir.
| Ingrediente | Función |
|---|---|
| Azúcar | Compensar la acidez del tomate |
| Aceite de oliva | Conservación y textura |
| Vinagre | Ayuda a la conservación y potencia el sabor |

Si prefieres no hacer el vacío, puedes congelar la salsa en porciones del tamaño deseado. Un truco muy útil es congelar pequeñas porciones en un molde para cubitos de hielo, facilitando así su uso en futuros sofritos. Recuerda etiquetar cada uno de los tarros con la fecha de elaboración para controlar su consumo.