A todos nos puede pasar que nos distraigamos y dejemos la olla al fuego durante demasiado tiempo: un imprevisto decididamente desagradable porque a menudo no sólo sale perdiendo nuestra querida comida, sino también la olla. Pero no te preocupes: si el líquido se absorbe y el fondo de la sartén se vuelve negro, no está todo perdido. Una vez superado el desánimo inicial -y la tentación de tirarlo todo a la basura-, puedes utilizar remedios naturales para limpiar las superficies interiores y exteriores y dejar la olla como nueva.
La cena fue un éxito, pero al final tienes una montaña de platos que lavar y, sobre todo, una olla quemada: ¿cómo limpiarla si tiene residuos oscuros en el interior? Una solución muy fácil es ponerlo en remojo durante un cuarto de hora en agua caliente con una cucharadita de bicarbonato de sodio y zumo de limón.
Si la suciedad es muy superficial, también se puede utilizar agua, bicarbonato de sodio y sal gruesa y dejar cocer durante una media hora a fuego lento.
Limpieza de ollas de hierro fundido
Para tratar las parrillas y cacerolas de hierro fundido, por ejemplo, si ha adquirido uno de nuestros productos de la marca CLEANTEC, es preferible llenar la cacerola con agua tibia y dejarla en remojo, para luego lavarla de la forma habitual utilizando cepillos o esponjas de nylon (pero no esponjas metálicas ni detergentes muy agresivos que arruinarían el esmalte).
El bicarbonato de sodio es uno de esos ingredientes caseros que, segurísimo, tienes en casa. Lo mejor de todo es que no solo es útil en la repostería, sino que también es potente agente limpiador y tiene propiedades realmente mágicas.La verdad es que este producto nunca debería faltar en nuestras casas. Sobre todo si quieres mantener tus ollas y sartenes como nuevos. Hoy te contamos cómo usar bicarbonato para limpiar ollas, quitar la grasa más rebelde y devolverle su brillo natural. Ten en cuenta que estos consejos son útiles para ollas de acero, de aluminio o de hierro fundido.
Remedios caseros para el óxido en el hierro fundido
Que tal lo que se siente cuando olvidamos por all abajo en un cajón una olla de hierro y está completamente oxidada… ¡provoca botarla! El óxido es menos grave de lo que pensamos. Es el resultado de una reacción de oxidación y reducción conocida como redox. Estas dos reacciones siempre van juntas, porque cuando una sustancia se oxida, siempre es por la acción de otra que se reduce, una cede electrones y la otra los acepta. En nuestro caso el hierro de la olla pierde electrones que son transferidos al oxígeno.
Personalmente prefiero los trucos caseros a los químicos o productos abrasivos creados para combatir la oxidación. La sal gruesa es uno de los mejores “exfoliantes” para el hierro. Se cubre la superficie oxidada con sal, se le agregan unas gotas de aceite y se deja reposar unos diez minutos. La sal es abrasiva, así que ayudará a sacar el óxido y el aceite es un buen lubricante para la sal. Con la ayuda de un paño se frota la olla o cacerola con esta pasta y el óxido empieza a desprenderse de la superficie.
El plan B es cuando el óxido es moderado y funciona también muy bien: bicarbonato de sodio -que sirve para todo- y una papa partida a la mitad. Se rocía la superficie oxidada de la olla o cacerola con el bicarbonato y después unas gotas de limón. Se deja un momento y se frota con la papa partida por toda la superficie, poco a poco el óxido va desapareciendo.
Cuando el problema es leve y es sólo una ligera mancha de color rojizo, funciona muy bien calentar la olla o cacerola y frotar con medio limón; el óxido con el calor y el jugo de limón se desprende fácilmente.
Las fórmulas más eficaces para limpiar hierro son el ácido acético, el bicarbonato de sodio y el salfumán o aguafuerte. El ácido acético, presente en el vinagre blanco de limpieza, es un potente disolvente de suciedad. De modo que es eficaz en la eliminación del óxido sobre superficies como el hierro y otros metales sin dañarlos. Esto lo hace una excelente opción para limpiar hierro fundido o forjado. Sumerge el objeto oxidado sobre dicha solución mezclada con agua.
Un método de empleo de este producto muy eficaz consiste en llenar un cazo con agua, sal y bicarbonato y poner la mezcla a hervir. Cuando esté en ebullición, introduce los objetos de hierro dentro durante unos minutos.
Se trata de una mezcla de ácido sulfúrico, ácido clorhídrico y agua. En primer lugar, es importante tener mucho cuidado al usar salfumán, ya que los ácidos pueden ser nocivos para la salud. Aclarado este punto, ¿cómo se emplea? Se pueden realizar ambos pasos cuantas veces sean necesarias hasta eliminar el óxido por completo, tomando la precaución de secar bien para retirar los restos de ácido.

Limpieza de ollas quemadas
Otro dolor de cabeza que nos podemos encontrar en la cocina son las ollas quemadas. Aunque parezcan imposibles de recuperar, con bicarbonato de sodio podrías resucitarlas. Y realmente no necesitas demasiados utensilios extra.
Si las manchas de quemado están dentro de la olla, debes llenarla de agua caliente hasta cubrir todas las zonas quemadas. Agrega unas cuatro o cinco cucharadas de bicarbonato de sodio al líquido. Después, llévala al fuego y deja que el agua hierva durante 10 minutos. Verás que este proceso ayuda a ablandar los restos quemados. Para terminar, vacía la olla, espera a que se enfríe y frota con una esponja para retirar los restos.
Otra opción es usar la clásica pasta de bicarbonato con agua y esparcirla sobre las quemaduras.
La mezcla de vinagre blanco o vinagre de limpieza con bicarbonato tiene grandes poderes limpiadores. La efervescencia que produce el contacto entre ambos productos ayuda a eliminar hasta las manchas más resistentes. Para limpiar ollas con manchas difíciles, espolvorea bicarbonato de sodio en la zona y luego añade vinagre blanco para cubrirlo. Espera unos 20 o 30 minutos para permitir que los ingredientes actúen sobre las manchas. Finalmente, usa una esponja para frotar la superficie.
Porque cuando la comida se pega o el fondo está ennegrecido hay que echar mano de consejos profesionales para dejar la olla, sartén o cacerola relucientes. Oh, oh, huele a quemado… y si huele sabes que ya no hay vuelta a atrás. Tocará limpiar la olla para quitar el fondo quemado. Quizá logres salvar la comida, pero de frotar, nadie te libra.O sí, porque después de leer este artículo comprobarás que se trata de poner en práctica la artillería de los remedios y trucos de limpieza para la cocina y así poder retirar la capa quemada sin esfuerzo. Así la cacerola, olla o sartén estarán listas para el siguiente asalto.
Si después de frotar un poco la capa quemada sigue adherida y resulta más resistente de lo que imaginabas, no te preocupes. Existen algunos trucos efectivos que pueden ayudarte a eliminarla sin demasiado esfuerzo. A continuación, te compartimos varias soluciones que puedes probar para devolverle a tu olla o sartén su estado original.
Al cocinar, las manchas más difíciles se producen en el interior de la sartén. Empieza espolvoreando una cantidad generosa de bicarbonato sódico en las zonas quemadas de la sartén. A continuación, echa vinagre sobre el bicarbonato. Deja la mezcla en remojo durante unos minutos, para que la efervescencia pueda afectar a los restos de comida quemada. Utiliza un cepillo de cocina o una esponja suave para frotar con cuidado las zonas quemadas.
Espolvorea una capa de sal sobre las zonas quemadas de la sartén. Corta un limón por la mitad y exprime el zumo sobre la sal. Utiliza las mitades del limón para frotar las zonas quemadas con una ligera presión. Deja la mezcla en remojo durante unos minutos, para que la efervescencia pueda afectar a los restos de comida quemada.
Llena la sartén quemada con agua, la suficiente para cubrir completamente las zonas quemadas. Añade unas gotas de detergente para vajillas al agua. Pon la sartén en el fuego y hierve el agua. Dejar hervir el agua durante unos minutos. Retira la sartén del fuego y deja que se enfríe. Utiliza un cepillo de cocina o una esponja para limpiar la sartén y eliminar los restos.

Limpieza de ollas de acero inoxidable
Las ollas de acero inoxidable son famosas por su durabilidad y alta calidad. Muchos de nosotros las usamos para cocinar a diario. Sin embargo, frente al uso prolongado del tiempo, pueden acumular manchas y perder el brillo propio del metal. Afortunadamente, el bicarbonato de sodio es un ingrediente barato y que seguro tienes en casa. Úsalo para limpiar tus utensilios de cocina sin el riesgo de que se rayen.
La preparación básica que debes hacer es una mezcla de dos cucharadas de bicarbonato con una taza de agua caliente. Esta solución es eficaz y segura para usar en superficies de acero inoxidable. Para la limpieza básica, utiliza una bayeta o esponja y aplica la mezcla en la superficie de la olla. Frota suavemente en movimientos circulares para eliminar manchas difíciles y residuos. Finalmente, enjuaga con agua y seca con un paño limpio para evitar manchas de agua.Un tip extra: enjuaga con agua bien caliente para una limpieza efectiva.
Cómo quitar la grasa de las ollas con bicarbonato
Hay ollas que han sido tan utilizadas que es fácil acumular manchas de grasa sobre ellas. De hecho, quitar algunas de ellas parece una odisea imposible. Sobre todo si estas manchas llevan demasiado tiempo ahí o son residuos demasiado incrustados. Para quitar la grasa de tus ollas debes realizar una mezcla de agua con bicarbonato hasta obtener una pasta espesa. Después, esparce la pasta en las áreas con grasa acumulada. Deja actuar durante 20 minutos para que el bicarbonato haga su efecto y desintegre los residuos. Luego, usa una esponja para frotar la superficie. La grasa se desprenderá fácilmente y sin mucho esfuerzo.
Mantenimiento general de ollas y sartenes
Para empezar, hay que actuar sobre el exterior para eliminar todos los restos de comida resecos e incrustados en su superficie. Para ello, es imprescindible no usar jamás los estropajos de lana de acero tipo Scotch brite.
Para proteger la superficie y evitar que los alimentos se peguen a ella -o, lo que es peor, que los residuos del revestimiento acaben en el plato-, tenga cuidado al limpiarlo de no utilizar esponjas demasiado agresivas -como los estropajos- para evitar crear surcos y arañazos.
Si no puedes vigilar la olla todo el tiempo, asegúrate de añadir suficiente líquido a los alimentos que estás cocinando.
Recuerda que para alargar la vida de tus cacerolas, ollas y sartenes debes tener en cuenta las recomendaciones del fabricante en cuanto a poder lavarlas en el lavavajillas. Además, siempre es recomendable no dejar secar al aire estas piezas de cocina, sino secarlas con un paño suave.
Y, por supuesto, las más delicadas son aquellas cuyo interior está recubierto y esa "capa" de recubrimiento se puede dañar con productos abrasivos o arañar al usar utensilios inadecuados.
Mi SECRETO para QUITAR LA GRASA y el Sucio de mis Ollas y Sartenes
El mantenimiento de las sartenes es esencial para un uso prolongado y un rendimiento óptimo. Una limpieza regular y un buen cuidado de las sartenes las mantendrán perfectas y conservarán su calidad de cocción. Ya se trate de limpiar restos quemados, eliminar manchas o cuidar el fondo de la sartén. Con las técnicas de limpieza adecuadas, resulta sencillo y eficaz. No olvides seguir siempre los consejos del fabricante y tener cuidado con los abrasivos para evitar arañazos.