Guía completa para el cuidado y lavado del kéfir de leche: Consejos y buenas prácticas

Hacer kéfir en casa es todo un ritual que nos permite fermentar esta deliciosa bebida a nuestro gusto. Pero también es exigente: los nódulos del kéfir son delicados y se multiplican con rapidez. El kéfir es una bebida fermentada similar al yogur, rica en probióticos que sirve para mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmunológico.

También llamamos kéfir a la colonia microbiana que permite hacer esa fermentación y que toma la forma de unos pequeños nódulos blancos o transparentes que se añaden a la leche o al agua azucarada, dando lugar al kéfir de leche y al kéfir de agua. En el caso del kéfir de leche, los gránulos se alimentan de la lactosa naturalmente presente en la leche para acometer la fermentación.

Nódulos de kéfir de leche

¿Es necesario lavar el kéfir de leche? La respuesta real

Lavar el kéfir es una de las dudas más comunes y también una de las prácticas que más errores genera. En la mayoría de los casos, no es necesario lavar los búlgaros y hacerlo de más puede debilitarlos. La mayoría de las veces, NO. El kéfir es un ecosistema vivo de bacterias y levaduras que se mantiene estable gracias a su propia microbiota. Lavar sin necesidad puede arrastrar parte de esa comunidad y volverlo más lento o inestable.

  • El kéfir se enjuaga solo en situaciones puntuales.
  • Lavar de más puede frenar la fermentación.
  • El tipo de kéfir (leche o agua) cambia la recomendación.

Por qué casi nunca conviene lavar el kéfir a diario

Cada lavado puede arrastrar microorganismos beneficiosos. El cultivo suele fermentar más lento y con menos fuerza. Los nódulos pueden achicarse, ablandarse o desarmarse.

Qué pasa si lavas el kéfir cada vez que lo cuelas

  • Fermentación cada vez más lenta.
  • Kéfir más líquido y con menos cuerpo.
  • Nódulos debilitados o inestables.

Cuándo SÍ hay que lavar el kéfir (casos excepcionales)

Contaminación visible

  • Manchas verdes, negras o rosadas.
  • Pelusa o moho.
  • Olor fuerte, rancio o químico.

Si hay moho u olor desagradable persistente, el cultivo se descarta.

Accidentes puntuales

Un derrame o contacto con algo indebido puede justificar un lavado suave, pero no debe transformarse en rutina.

Cómo lavar el kéfir sin dañarlo (si realmente hace falta)

Agua correcta

  • Filtrada, mineral o hervida y enfriada.

Temperatura del agua

  • Nunca fría de heladera.
  • Nunca caliente.
  • Siempre a temperatura ambiente.

Cómo hacerlo

  • Utiliza un colador de plástico o acero inoxidable de buena calidad.
  • Aplica un hilo suave de agua, sin frotar los gránulos.
  • Volver a alimentar inmediatamente.

Utensilios no metálicos para kéfir

¿Se lava igual el kéfir de leche y el kéfir de agua?

Kéfir de leche

En general no se lava. Si se hace, debe ser muy ocasional y seguido de buena alimentación. No es necesario enjuagar los gránulos ni los tíbicos del kéfir con agua después de cada tanda, aunque puedes hacerlo si quieres un par de veces al mes. Utiliza utensilios de cocina que no sean metálicos: tanto el colador, como la pala para remover los gránulos, deben ser de plástico, de vidrio, madera o bambú, o de acero inoxidable.

Kéfir de agua

Tolera un poco más el enjuague, pero lavarlo seguido también lo debilita.

Mantenimiento y conservación del kéfir de leche

Es necesario cambiar la leche o el agua al kéfir con frecuencia, ya que fermenta a temperatura ambiente. Cada 24 horas aproximadamente, tanto en el kéfir de leche como en el de agua, es aconsejable hacer una renovación del líquido. Para una correcta conservación del kéfir, es necesario que siempre esté sumergido en un medio húmedo donde pueda reproducirse sin problemas.

Además de un medio húmedo, las cepas también necesitan un mantenimiento periódico para su correcto crecimiento. Para mantenerlo se debe realizar un lavado con agua y un «saneamiento» o limpieza de las cepas. La frecuencia de este lavado dependerá de la rapidez con la que se reproduzcan las cepas.

Proceso de fermentación de kéfir

Cómo hacer KEFIR DE LECHE

¿Cómo limpiar el kéfir para un buen mantenimiento?

Una correcta conservación también reside en la eliminación de esas cepas que ya no sean reproducibles y, por tanto, no fermentables, con lo cual no nos aportan sus beneficios. Este proceso de limpieza o “saneamiento” se puede realizar mediante la inspección de las cepas a simple vista cuando se aprecie cambios de textura y color de estas. Solo debemos fijarnos en el color que adquieren. Si dejan de ser un blanco frío y empiezan a tener tonos más cremosos y cálidos, deberemos retirarlos en este momento.

Igualmente, procederemos a su eliminación si su viscosidad difiere de la original, perdiendo elasticidad y volviéndose más densos de lo habitual. Si se realizan todos los sistemas de conservación correctamente pero, aun así, observamos algún cambio extraño en su olor, sabor o estructura, se recomienda prescindir de su consumo con el fin de evitar posibles repercusiones negativas en la salud del consumidor.

Pausas en la producción de kéfir y conservación

Tanto para los excedentes de las colonias de kéfir como en el caso que queramos tomarnos un respiro en la producción de nuestra pequeña granja casera de probióticos, la pregunta es la misma: ¿qué hacemos con los gránulos de kéfir y los tíbicos que nos sobran o que no vamos a usar en un tiempo? Hay dos escenarios diferenciados en la conservación del kéfir:

Pausas cortas: de una semana hasta máximo un mes

Basta con guardar los gránulos de kéfir en leche o agua azucarada, según corresponda, y almacenarlos en la nevera, cambiándoles el líquido semanalmente. El frío reduce la velocidad de la fermentación y los mantiene vivos durante más tiempo. Para asegurarnos que tengan suficiente alimento, los pondremos en un recipiente grande y añadiremos mayor cantidad de leche o agua que la que acostumbramos a poner.

Deshidratar los gránulos de kéfir

Enjuagamos con agua mineral, de botella o filtrada, los gránulos de kéfir y los extendemos para que se sequen sobre un plato, fuente de vidrio o papel absorbente. Los cubrimos con otro pedazo de papel absorbente para protegerlos. Los colocamos en algún lugar en donde no les dé el sol y con cierta ventilación. De vez en cuando, podemos darles la vuelta. Al cabo de unos días (entre 3 y 5 normalmente, pero depende de si es verano o invierno), los gránulos de kéfir se habrán secado y lo sabremos porque el color se ha intensificado, son duros al tacto y sin resto de viscosidad. Una vez seco, se puede guardar deshidratado.

Gránulos de kéfir deshidratándose

Congelar el kéfir sobrante

Empezaremos colando los gránulos de kéfir sin lavarlos para después ponerlos en una bolsita de plástico y añadir una cucharada bien de leche o de agua. No se trata de sumergirlos en líquido abundante, solo de darles una humedad del medio del que se alimentan. Colocarlos en un táper y meterlos en el congelador. Congelados, los gránulos de kéfir aguantan varios meses en el congelador. Después de colarlo, y secarlo, si se desea descansar una temporada, se puede congelar.

¡Atención! Si usted los congela pierden propiedades. Puede que sus kéfir sigan dándole yogurth o creciendo pero estos ya no tienen propiedades.

Cómo recuperar el kéfir una vez se ha secado, congelado o dejado en la nevera

Para descongelar y reactivar los gránulos de kéfir

Para descongelar los gránulos, ponerlos en la nevera antes de pasarlos a temperatura ambiente. Si es kéfir de leche, añadiremos, una vez descongelados, leche y dejaremos fermentar 24 horas. Descartaremos la primera tanda y así sucesivamente hasta que el kéfir tenga su sabor habitual. A las levaduras y bacterias les toma un tiempo y unas cuantas fermentaciones recuperar su poder transformador. En caso de haber sido congelado, se realizará el mismo procedimiento aunque previamente se debe descongelar en nevera. Una vez descongelado en la nevera, se le añadirá agua y azúcar para que recupere su actividad. Cuando la haya recuperado, se sacará de la nevera, se colará bien y se le añadirá leche.

Si se ha mantenido seco

Necesitará ser hidratado de nuevo durante 15 días, en cualquiera de los dos medios anteriores, es decir, en agua o en leche.

Para recuperar un cultivo de kéfir debilitado

  • Alimentación diaria.
  • Temperatura templada (22-25 °C).
  • No volver a lavarlo por varios días.

Cuándo conviene empezar con nódulos nuevos

  • No recupera actividad.
  • Olor dudoso persistente.
  • Nódulos muy desarmados.

Qué hacer con los gránulos de kéfir y los tíbicos que nos sobran

Estas son algunas de las opciones que tienes para dar salida a la abundancia de búlgaros en tu casa.

Múltiples usos para los excedentes de kéfir

Ser donante de kéfir

Hay páginas webs y bases de datos que listan los donantes de kéfir en todo el mundo. Las donaciones entre amigos o en páginas web son muy comunes, ya que los granos de kéfir se cultivan en ambientes líquidos y se multiplican, por lo que es necesario retirar una porción para evitar su crecimiento excesivo.

Regalar gránulos de kéfir a la familia y amigos

Llevarlos a tu herbolario de confianza

Comer los gránulos de kéfir

Aunque suene extraño, los gránulos de kéfir contienen proteínas, lípidos, polisacáridos y cultivos de bacterias. No son tóxicos, son comestibles, y pueden ofrecer probióticos complementarios a los que tomamos con la leche o el agua fermentada. Tienen un sabor tirando a agrio y una textura gomosa, parecida a la de una golosina, sin el dulzor. Hay a quien le gusta picar unos cuantos mientras cuela el kéfir o añadirlos a algunas comidas. Se pueden espolvorear en las ensaladas, untarlos como si fueran queso en las tostadas o integrarlos en purés o batidos de frutas. Toma pocos al principio y fíjate en si te gustan y te sientan bien.

¡Importante! No dar a bebés menores de un año. Jamás mezclar con miel de abeja, pues la miel de abeja es un antibacterial natural para la salud y los kéfir son una bacteria. Tampoco mezclar con cítricos: limón, naranja, vinagre, ajos, cebolla u otros (en caso de hacer mayo kéfir) (o quesito untable...).

Añadirlos al compostaje

Propio o ajeno. Los microorganismos presentes en los nódulos del kéfir son perfectos para ayudar en la descomposición de la materia orgánica.

Usos cosméticos

Puede echarlo a un frasco de dosificador en Spray y aplicar en la noche sobre: la piel, rostro o el cabello. En la piel o rostro: disminuye manchas, ayuda a volver la humectación natural de la piel, previene acné y actúa como tratamiento para imperfecciones o causas del acné o problemas de psoriasis.

Beneficios del kéfir para la salud

El kéfir es rico en probióticos que son bacterias específicas como la Lactobacillus Kefiri, que ayudan a combatir e inhibir el crecimiento de bacterias que dañan el organismo y producen enfermedades, como la Salmonella y la E. coli. Por otro lado, el kéfir es rico en un polisacárido llamado kefiran, con propiedades antimicrobianas que ayudan a combatir la Candida albicans, un hongo que puede infectar algunas partes del cuerpo.

Además, los probióticos del kéfir mejoran la absorción de nutrientes, y contiene otros componentes importantes para mejorar la resistencia ósea, incluidos el fósforo, el calcio, el magnesio, la vitamina D y la vitamina K2. Se puede consumir una vez al día, por ejemplo, en el desayuno o en la merienda. El kéfir favorece el tránsito intestinal, facilitando la evacuación y reduciendo la hinchazón abdominal durante la primera semana. No obstante, se sabe que en exceso puede causar malestar gastrointestinal, por ello se recomienda la ingesta de 1 vaso (240 mL) de kéfir por día.

Beneficios del kéfir en la salud intestinal

Preguntas frecuentes sobre el lavado y cuidado del kéfir

¿Hay que lavar los búlgaros de kéfir?

No, salvo en situaciones puntuales. Lavar de más los debilita.

¿Con qué agua se lava el kéfir?

Con agua sin cloro, siempre a temperatura ambiente.

¿Cada cuánto se lava el kéfir?

No tiene frecuencia fija.

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