Definir qué es exactamente una ensalada es una tarea complicada. Realmente el término solo alude a una mezcla de ingredientes entre los que tienen protagonismo los vegetales. Si bien lo asociamos a un plato frío, las ensaladas templadas abren otro mundo de posibilidades casi infinito. Habría que distinguir entre dos tipos de ensaladas templadas: las que efectivamente se conciben para tomarse con cierta temperatura, y las que añaden ingredientes cocinados.
Poca gente utiliza ya la expresión "ensalada templada", y es muy raro encontrarla en la carta de los restaurantes, pues hemos asimilado bien que no todo es lechuga y tomate con atún. Pero, en cierta manera, todavía permanece la idea de que una ensalada tiene una base de hortalizas de hoja.

¿Qué es una ensalada caliente o templada?
Una ensalada templada no es solo la que no se sirve fría. Teóricamente cualquier ensalada es susceptible de ser "templada" si en lugar de servirse fría se toma con cierta temperatura, en algunos o todos sus componentes. Por ejemplo, podemos saltear garbanzos cocidos con especias y servirlos sobre una cama de canónigos junto con rabanitos asados, o combinar escarola fresca con pechuga de pollo cocida y queso feta.
Hemos asimilado que ciertos vegetales se preparan de una manera concreta y otros se consumen crudos, pero todo tiene su vuelta de tuerca. Son muy típicas las ensaladas de patata, que si bien se puede tomar fría, también admite la versión tibia. Una vez cocidas enteras, se pelan aún en caliente, se cortan y se aliñan antes de que pierdan totalmente el calor, para que sean más sabrosas.
Otro clásico de las ensaladas, el huevo duro, se puede añadir en caliente, o mejor aún, escalfado o pochado al momento, dejando que la yema semilíquida bañe al resto de componentes.
Huevo poché con film o "huevo flor" 🥚 ¡Una guarnición muy elegante!
Vegetales para ensaladas calientes
Si a las lechugas sumamos las coles, espinacas, acelgas y hierbas como la rúcula, los canónigos, el espectro de esa base de hojas verdes se multiplica. Pero para que sean verdaderamente apetecibles, las ensaladas de hoja deben ser lo más frescas posibles. Las lechugas y demás son productos muy delicados que se estropean rápidamente una vez cortadas y manipuladas, y la humedad y el calor son sus peores enemigos. Para ello hay que diferenciar entre las hojas más suaves -todas las lechugas, básicamente- de las más duras, como las coles, que agradecerán mucho más las altas temperaturas.
Cocinando las hojas verdes
El famoso kale es casi incomestible directamente en crudo por su dureza, pero al frotar las hojas y marinarlas se vuelven más suaves. Las lechugas y otras hojas de ensalada se pueden asar al horno. En el caso de las lechugas, lo mejor es optar por ejemplares de gran tamaño o una textura más firme, como las grandes hojas de la romana o los cogollos. Buscamos que se chamusquen un poco por fuera, siempre sin llegar a quemarse, para cambiar por completo su textura y obtener nuevos sabores mucho más complejos gracias a la caramelización de sus azúcares naturales.
Las coles de cabeza redonda, como el repollo o la lombarda, se pueden cocinar también al horno o a la plancha, cortadas en gajos o cuñas, dejando que se tuesten bien por fuera mientras que las capas interiores se vuelven tiernas y jugosas. Las variedades duras como el kale o el radicchio se pueden asar o saltear troceadas en piezas grandes, solas o combinadas con otras verduras, por ejemplo floretes de coliflor o brócoli, o calabaza en cubos.

Una vez listas, dejaremos que se templen un poco antes de mezclarlas con los demás ingredientes, que pueden ser vegetales ya crudos o proteínas cocinadas previamente, como gambas, huevo, conservas de pescado o restos de pollo asado. Los ingredientes crudos y cocinados hay que mezclarlos justo antes de servir.
Recetas de ensaladas calientes para inspirarte
Después de la teoría pasamos a la práctica. Aquí tenemos una selección de nuestras mejores recetas de ensaladas templadas para llevar la inspiración a vuestras cocinas.
Ensalada caliente de col asada con vinagreta de pistachos, limón y parmesano
Durante los meses fríos, encontrar cenas que sean reconfortantes, saludables y fáciles de preparar puede ser un desafío. Una opción que he incorporado a mi rutina nocturna es una ensalada caliente de col asada con vinagreta de pistachos, limón y parmesano. Se trata de una opción deliciosa y saludable para las cenas invernales. Puesto que, combina ingredientes nutritivos y sabores intensos, ofreciendo una alternativa original a las ensaladas tradicionales.
Hornea la col durante 20-30 minutos, volteando las piezas a mitad de tiempo, hasta que estén tiernas por dentro y ligeramente tostadas por fuera. Mientras la col se asa, machaca o pica los pistachos. Por último, añade queso parmesano rallado y mezcla bien hasta obtener una vinagreta homogénea. Una vez asada la col, colócala en una fuente y vierte la vinagreta por encima.

Beneficios para la salud:
Esta ensalada caliente no solo es reconfortante, sino que también aporta múltiples beneficios para la salud. Gracias a la col blanca que es rica en vitaminas C y K, fibra y antioxidantes, favorece la digestión y fortalece el sistema inmunológico. Además, las semillas de lino o sésamo aportan ácidos grasos omega-3, fibra y lignanos, que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Mientras que el limón contiene un alto contenido en vitamina C y compuestos bioactivos que mejoran la absorción de hierro y actúan como antioxidantes.
Variaciones:
Si quieres darle a esta receta tu propio toque, puedes experimentar con diferentes tipos de col, como la lombarda o el repollo rizado. También puedes sustituir los pistachos por nueces, almendras o avellanas, y las semillas de lino por chía o amapola. Si quieres que tu cena sea más completa, opta por incorporar pechuga de pollo a la plancha, tofu marinado o garbanzos asados para aumentar el contenido proteico.
Ensalada caliente de vegetales frescos
Una ensalada diferente pero llena de sabor y versatilidad como acompañamiento. Prepárala utilizando vegetales de temporada que se cocinen bien.
Ingredientes:
- 1 Unidad Cebolla Morada
- 1 Unidad Pimiento Verde grande
- 1 Unidad Pimiento Rojo
- 1 Unidad Zucchini Amarillo
- 1 Taza Tomate Cherry
- 1 Taza Brócoli
- 1 Sobre Caldo de Gallina en polvo MAGGI ®
- 1/4 Taza Albahaca Fresca
Preparación:
- Prepara los vegetales: Pica la cebolla en aros, los pimientos en cubos y el zucchini en rodajas. Separa el brócoli en trozos pequeños y reserva.
- Cocina la ensalada: Calienta una cucharada de aceite en un sartén amplio. Una vez que el aceite esté caliente, añade la cebolla y los pimientos, y saltea hasta que la cebolla se vuelva translúcida. Luego, reduce el fuego a bajo y agrega los tomates y el brócoli. Cocina durante 4 minutos, salteando todo.
- Sazona y sirve: Una vez que la ensalada esté lista, retírala del sartén y colócala en un recipiente para servir. Añade el sobre de Caldo de Gallina en Polvo MAGGI® y la albahaca picada. Remueve bien para combinar todos los sabores y sirve inmediatamente.
Información nutricional:
| Nutriente | Cantidad por porción |
|---|---|
| Carbohidratos | 7.8 g |
| Energía | 45.4 kcal |
| Grasas | 0.6 g |
| Fibra | 2.4 g |
| Proteína | 4.3 g |
| Grasas saturadas | 0.1 g |
| Sodio | 1140.2 mg |
| Azúcares | 2.2 g |