La harina de avellana es un ingrediente versátil y delicioso que puede elevar tus creaciones culinarias, tanto dulces como saladas. Si buscas una alternativa sin gluten, nutritiva y llena de sabor, aprender a hacerla en casa es una excelente opción. Además de aportar un sabor único, esta harina es sin gluten, lo que la hace apta para celíacos y personas con intolerancia.
Nuestra harina de avellana tostada se elabora a partir de avellanas cuidadosamente seleccionadas y tostadas, garantizando un producto 100% natural, fresco y lleno de sabor. En nuestra tienda puedes comprar harina de avellana tostada de calidad premium, ideal para tus recetas dulces y saladas.
Aprender a hacer tus propias harinas sin gluten en casa puede resultar más fácil de lo que pensabas. Hoy te quiero enseñar cómo preparar tu propia harina de coco, sin gluten y de manera totalmente artesanal, para que puedas disfrutar, a un bajo costo, tus postres preferidos. La harina de almendras tiene muchos beneficios para nuestra salud; cuida nuestro corazón y arterias. Es apta para celiacos y para personas que hacen una dieta baja en carbohidratos. Ideal para postres, galletas y bizcochos, así como para la elaboración de panes.
Hay dos procesos para elaborar la harina de almendras. ¿Eres intolerante al gluten? ¿Quieres evitarlo por cuidar tu salud? o simplemente ¿quieres llevar una alimentación sin gluten? Entonces este post es para ti. Hoy te cuento cómo hacer Harina de Garbanzos Artesanal en casa, ideal para preparar todo tipo de tartas para celíacos. Y lo mejor de todo es que ¡sale muy barata!
Hace un par de semanas comenzó la Serie Básicos, camino hacia una repostería saludable y consciente, y lo hicimos con la deliciosa receta de Mantequilla de Maní. Hoy continúo con la misma, ahora enseñándote a hacer harina de almendras y/o avellanas en casa. Si ya leíste mi eBook acerca de las Leches Vegetales, quizás ya sabrás de manera muy superficial cómo hacer la harina de almendras y/o avellanas, sin embargo acá te lo vuelvo a aclarar por si acaso. Si aún no has leído mi eBook, te invito a suscribirte a este bello y mimado blog, y obtendrás en tu correo el link para descargarlo, además de convertirte en miembro de mi lista VIP, con quienes comparto mucha más información y regalos a través del Newsletter Saludable.
En fin, a lo que vamos, a la receta.
Receta de Harina de Avellana Casera
La harina de almendras o avellanas es un subproducto del proceso de preparación de la leche de dichas semillas. Por lo que primero el proceso será el que utilizamos para la obtención de leche.
Ingredientes:
- 1 taza de avellanas, con piel, al natural.
- 3 tazas de agua
Preparación:
- Remojar las semillas en una taza de agua mineral filtrada, por al menos ocho horas.
- Una vez transcurrido el tiempo de remojo, desechar el agua de remojo, enjuagar las semillas con agua fresca y colocar solo las semillas en la licuadora. Si se desean pelar, esto no es estrictamente necesario, ya que la cáscara tiene nutrientes que es interesante conservar.
- Añadir una o dos tazas de agua a la licuadora junto con las semillas de avellana.
- Licuar hasta que la mezcla se vea blanca como la leche y se observen pocos grumos.

Ahora viene la parte clave para la obtención de la harina.
- Se debe colar la mezcla utilizando un colador de tela, tipo el que usaban nuestras abuelas para colar café, o si no dispones de uno así, entonces utiliza una tela de algodón limpia, sobre un colador metálico.
- Con las manos bien limpias, deberás estrujar la tela del colador, ejerciendo presión para separar de la pulpa la mayor cantidad de líquido posible.
- Una vez bien exprimida la pulpa, colocar en una bandeja para horno y extender a lo largo.
- Hornear a 100ºC por espacio de 30 minutos.
- Al haber transcurrido el tiempo, revisa la pulpa y con una cuchara remueve para verificar que toda ella esté seca. Si no lo está, déjala en el horno unos minutos más hasta que al revisarla esté toda seca.
- Retira del horno y coloca en la licuadora (previamente lavada y secada), y procesa por espacio de 20 segundos, de esta manera la pulpa que quizás estaba hecha grumos se convertirá en un polvo más fino.
- Almacena la harina en un recipiente cerrado y guarda en el refrigerador para mayor duración.

Nota: El líquido remanente del proceso es la conocida leche de avellanas.
Usos y Beneficios de la Harina de Avellana
La harina de avellana tostada es un ingrediente natural elaborado a partir de avellanas seleccionadas, tostadas y molidas finamente. Hace un par de semanas comenzó la Serie Básicos, camino hacia una repostería saludable y consciente, y lo hicimos con la deliciosa receta de Mantequilla de Maní. Hoy continúo con la misma, ahora enseñándote a hacer harina de almendras y/o avellanas en casa.
Si te gusta la famosa Nutella o Nocilla, pero huyes de los nocivos ingredientes que añaden en su fórmula, quédate para aprender a hacer una deliciosa crema de cacao y avellanas casera de forma 100% natural. Sin azúcares, sin aceite de palma ni otro ingrediente nocivo para tu salud. Ya llegó el viernes!!!!! Y con él, la receta dulce de la semana, en esta ocasión, un BROWNIE DE AVELLANAS Y SIN HARINA, qué os parece????? El resultado es simplemente espectacular, sabe como a Nutella, ya que hemos sustituido la harina por avellanas molidas, y estas avellanas son las que le dan ese toque diferente.
MI MEJOR RECETA DE POLVORONES DE AVELLANAS. Los polvorones caseros siempre han sido mi debilidad y, aunque cada año preparo variedades diferentes, estos polvorones de avellanas ocupan un lugar muy especial. La avellana tostada les aporta un aroma inconfundible, una textura suave y un sabor extraordinario que los hace irresistibles. Estoy convencida de que, si te animas a prepararlos, también se convertirán en tus favoritos.
En el amplio universo de dulces navideños, los polvorones son imprescindibles y compiten de tú a tú con los turrones más clásicos. Basta probar un polvorón artesano para descubrir el auténtico sabor de este bocado tan tradicional. Si te encantan los polvorones pero aún no te has decidido a hacerlos en casa, esta receta de polvorones de avellanas es perfecta para iniciarte. Son sencillos, agradecidos y, como siempre, seguir los pasos marcados es la clave para lograr un resultado espectacular.
¿Se pueden hacer polvorones CON MANTEQUILLA? Yo nunca los he hecho, tampoco hago tantos polvorones, pero me consta que hay gente que los hace con mantequilla, simplemente sustituye la cantidad indicada de manteca de cerdo por mantequilla/manteca de vaca. Si los haces con aceite, con 100 ml es suficiente. Los polvorones se conservan perfectamente hasta 15 o 20 días en una caja hermética. Los papeles de envolver los polvorones los compré en tiendas online como El Amasadero. Anímate, verás que una vez que tengas tus propios polvorones, ya nunca comprarás los industriales. Los puedes tener hechos 15 días antes de las navidades, así que manos a la obra.
Aquí tenéis un RECOPILATORIO DE RECETAS NAVIDEÑAS Y DE REYES que podéis consultar siempre que os apetezca y al que iré sumando las nuevas recetas que publique en los próximos días. Si hay alguna foto que véis en este recopilatorio y no la encontráis, es que aún no está publicada y se publicará antes de Navidad. A disfrutar.
Otras recetas que no puedes perderte: Ensaladilla rusa tradicional, Bizcocho gallego, Bacalao a la portuguesa, Filloas de caldo, Empanada gallega de mejillones, Tarta de queso NEW YORK cheesecake, Bizcocho de yogur y limón (manual y Thermomix), Verdinas con almejas y langostinos, Tarta de queso LA VIÑA, Bizcocho de yogur sin azúcar, Arroz negro, Cake de manzanas.
En María Lunarillos sabéis que somos grandes forofos de los dulces tradicionales de Navidad y con estos polvorones de avellana damos una vuelta de tuerca más al tema de polvorones y mantecados. Porque las avellanas dan un sabor fantástico a cualquier dulce, especialmente aparente en estos polvorones con tan pocos ingredientes. La receta es una fórmula muy clásica de polvorón con frutos secos, tomada de Webos Fritos, que se hace en un momento si descontamos el ratejo de tostar las avellanas. Pero el sabor es mucho mejor si lo hacemos nosotros en casa; las avellanas tostadas suelen estar requemadas y además se enrancian mucho antes que las crudas.
Y, por supuesto, recordad que tenemos en nuestra tienda todo lo necesario para que os salgan los polvorones perfectos, desde los cortadores pasando por rodillos con medidas, hasta los preciosos papelillos tradicionales.
Ponemos el horno a calentar a 130ºC. Las sacamos del horno y las frotamos entre los dedos o dentro de un trapo para quitar las pieles. No importa que alguna no se desprenda, no la notaremos apenas. Cuando las avellanas estén frías las trituramos en una batidora. Forramos con papel de horno una bandeja, volviendo los bordes hacia arriba, y ponemos la harina de repostería pesada en la báscula. La secamos y tostamos por lo menos 30 minutos, hasta que empiece a verse un poco coloreada y al removerla con un tenedor se aprecie mucho más suelta que la harina corriente. Ponemos en un bol grande la harina y la avellana molida, con la manteca ablandada y el azúcar glas. A mano o con un robot con pala mezclamos y trabajamos la masa, con paciencia porque le cuesta cohesionar. Con el robot puede tardar sus buenos dos minutos en cohesionar en una masa como la que se ve en la foto. Sacamos la mitad de la masa del plástico y la ponemos sobre la encimera enharinada abundantemente; la espolvoreamos también por encima. Hay que tratar la masa con cariño, como la de todos los polvorones, porque es muy frágil. Con un cortapastas redondo rizado o liso vamos cortando polvoroncitos y los vamos pasando a una bandeja de horno forrada con papel o con un tapete. Cocemos los polvorones en el horno a 175ºC durante unos 20 minutos, aunque conviene echarles un ojo hacia el final de la cocción, porque se tuestan rápidamente. Si nos gusta se pueden espolvorear con más azúcar glas una vez fríos y antes de envolver.
En mi humilde opinión estos polvorones de avellana para Navidad son de los más ricos que se pueden hacer; el sabor a avellana es acusado y hace que no necesiten ningún otro aroma adicional. Una delicia facilísima de preparar, como habéis visto.

Traductora de inglés a español y química durante 15 años en una vida anterior. Vivo en un pueblecito cerca de Madrid, Galapagar, y trabajo en casa; soy una gran afortunada. Tengo pareja y dos niños con poca sensibilidad gastronómica. De momento. Pero por lo que estoy aquí es por mi afición a la cocina en general y a la repostería en particular, que me viene de familia, de mi madre y de mi abuela paterna.
Coloque las avellanas en un recipiente y cúbralas con aproximadamente medio litro de agua fría. Déjelos remojar a temperatura ambiente durante aproximadamente 6 horas para que sean más suaves y fáciles de mezclar, recuerde cambiar el agua cada 2 horas o, si lo prefiere, puede dejarlos en remojo durante la noche en el refrigerador. Cuando la mezcla comience a volverse espesa y cremosa, agregue la parte restante de agua y una pizca de sal y continúe batiendo bien durante aproximadamente 4-5 minutos hasta que adquiera un color blanquecino y esos pequeños puntos negros de la piel de avellana se harán cada vez más pequeños. Exprima bien el paño de cocina para hacer toda la leche de avellana, luego transfiéralo a una botella de vidrio limpia y refrigérela. La leche de avellana se guarda en el refrigerador durante unos tres días. Antes de servir, agítelo bien ya que, al ser un producto natural, podría dividir la parte líquida de la parte densa durante el resto en el refrigerador.
Para la preparación de harina de avellana, coloque la okara (pulpa resultante de la leche de avellana) dentro de un plato para hornear, extiéndala bien sobre toda la superficie, luego déjela secar al sol en verano o en el horno a 60 ° en invierno (el tiempo de secado varía según la temperatura, basado en la cantidad residual de humedad y la cantidad de okara que desea convertir en harina). Cuando la okara esté perfectamente seca, colóquela en un molinillo de café y licúela hasta que esté suave y homogénea. ¡La harina de avellana está lista!