Las alcachofas son las reinas de la temporada: además de saludables, son deliciosas y muy versátiles. Sin embargo, a menudo surge la duda de cómo deben cocinarse de forma fácil para que queden blanditas y no den mucho trabajo. Este artículo te guiará a través de diversas técnicas para lograr alcachofas tiernas y sabrosas, desde la elección hasta la cocción y el aprovechamiento de sus restos.
Cómo Escoger las Mejores Alcachofas
Para que todo salga bien, primero tienes que elegir correctamente las alcachofas. Apuesta por las que sean más pesadas respecto a su tamaño, con las hojas apretadas y de un intenso color verde oscuro, no amarronado ni café. Las hojitas que van pegadas al tallo y la dureza del mismo también pueden darnos bastante información sobre su frescura: cuanto más lozanas están las hojas y más duro y carnoso el tallo, mejor. Puedes encontrar buenos ejemplares en la Región de Murcia y en toda la Comunidad Valenciana, además de en Madrid, Cataluña, La Rioja, Andalucía y Navarra. También hay DOP, como la Alcachofa de Benicarló o IGP como la de Tudela.

Preparación Básica de las Alcachofas
Limpiar la alcachofa es un poco laborioso, pero una vez que te pones, las quitas rápidamente de en medio. El proceso general implica:
- Quitar las hojas exteriores más duras hasta llegar a las que están un poquito más amarillas y suaves.
- Pelar el rabo, idealmente con un pelapatatas.
- Cortar el extremo inferior y la parte superior, retirando las puntas duras y la pelusa interior si es necesario.
- Para evitar la oxidación, sumergir las alcachofas limpias en un cuenco con agua y unas cuantas ramas de perejil, añadiendo opcionalmente un chorrito de limón. Un buen truco para que queden completamente sumergidas es colocar encima un colador o escurridor grande.
Cómo limpiar y pelar alcachofas fácilmente
Métodos de Cocción para Alcachofas Blanditas
1. Alcachofas Hervidas
Una forma súper sencilla de cocinar las alcachofas es hervirlas.
- Sigue los pasos de limpieza anteriores.
- Pon una olla con abundante agua a fuego fuerte y una cucharadita de postre de sal.
- Cuando empiece a hervir, echa las alcachofas a la olla. Para evitar que se oxiden, puedes poner el mismo colador (siempre que sea metálico) sobre las alcachofas para que queden por completo dentro del agua.
- Baja un poco el fuego (aunque el agua debe seguir hirviendo) y deja que se cocinen unos 15-20 minutos. Puedes pincharlas con un tenedor para comprobar que ya están tiernas.
- Escúrrelas y alíñalas a tu gusto con aceite de oliva y sal. Si te gusta, les va genial un poquito de vinagre o zumo de limón.
Puedes comerlas nada más cocerlas, calientes y recién hechas, o consumirlas templadas o frías. Aguantan perfectamente en un recipiente cerrado en la nevera 3 o 4 días.

2. Alcachofas al Microondas
Si buscas rapidez y solo vas a preparar pocas, este método es ideal. Las dimensiones de los microondas impiden hacer muchas a la vez.
- Corta un poco la base de cuatro o seis alcachofas, lávalas y ponlas en un bol o recipiente apto para el microondas, con un chorrito de agua (o un estuche de silicona).
- Tapa con un plato o con film y programa entre 7 y 10 minutos a máxima potencia, dependiendo de lo grandes que sean las alcachofas y lo cocidas que te gusten.
- Pasado este tiempo, con mucho cuidado, aprieta un poco la base de una de las alcachofas: si ceden a la presión, están listas. Si están muy duras, programa dos minutos más.
- Cuando estén en su punto, destapa y espera hasta que las puedas manipular sin quemarte.
- Quita las hojas exteriores tirando desde la punta hacia abajo y parte las alcachofas por la mitad a lo largo.
Si no tienes microondas, prepáralas sobre una olla con agua hirviendo, en un colador o vaporera bien tapado: tardarán entre 35 y 45 minutos.
3. Alcachofas Asadas al Horno
Aunque necesitan bastante más tiempo, en realidad es la manera más fácil de hacerlas, ya que casi todo el trabajo lo hace el horno.
- Enciende el horno a 180 grados con calor arriba y abajo.
- Corta el tallo de las alcachofas lo justo para que se mantengan de pie (reservarlo para otras preparaciones).
- Sin sacar las hojas exteriores ni cortar las puntas, cogiéndolas por la base, dales unos golpes en el mármol de la cocina para que la inflorescencia se abra un poco.
- Una vez listas, pásalas a la bandeja del horno. Si es difícil que se aguanten de pie, se puede usar una cazuela o recipiente bajo para que queden un poco más juntas y se aguanten mejor.
- Aliña ligeramente por el agujero resultante con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. También se pueden añadir otras cosas, como mezcla de especias para caracoles o pollo.
- Ásalas durante aproximadamente una hora (45 minutos a una hora y quince), dependiendo de la cantidad, el tamaño de las alcachofas y la potencia real del horno.
- Comprueba que están listas presionando su base: si cede, ya están.
- Aliña un poco más y sirve. Están deliciosas en caliente, pero también se pueden comer frías.

4. Alcachofas Confitadas
Las alcachofas confitadas son ideales y muy sencillas de preparar, resultando suaves y melosas.
- Tornea las alcachofas y quítales los pelitos y hojas del interior si los tienen.
- Cúbrelas con aceite de oliva virgen extra en una olla de cocción lenta o en una cazuela.
- Programa la olla de cocción lenta en alta durante 2 horas. Mantén la olla tapada durante los primeros 30 minutos, después retira la tapa y termina la cocción con la olla abierta para que se confiten lentamente. Es importante que la temperatura del aceite se mantenga baja (idealmente a unos 70 grados y no más de 80) para que no se frían.
- A partir de la primera hora y media, comprueba el punto con una brocheta. Puede que estén lo suficientemente tiernas como para apagar la olla y retirar las alcachofas a otro recipiente.
- Cuando el aceite alcance la temperatura ambiente, viértelo de nuevo sobre las alcachofas.
Las alcachofas confitadas se pueden servir tal cual con unas escamas de sal, en una tostada con labneh o rellenas de picadillo de huevo duro, perejil fresco y anchoas o boquerones en vinagre.
5. Alcachofas Braseadas
Para alcachofas braseadas, córtalas un poco más gruesas, como de dos o tres milímetros.
- Rehoga un par de dientes de ajo enteros o abiertos por la mitad en aceite de oliva.
- Incorpora las alcachofas y dora un par de minutos.
- Sala, añade tres cucharadas de agua y tapa con una sartén que encaje para que se cocinen al vapor.
- Deja dos minutos y medio y repite la operación si siguen demasiado duras.
Puedes sustituir el agua por Jerez u otro vino blanco seco, añadir frutos secos picados, daditos de panceta o unas setas troceadas. Sírvelas sobre un puré de patata o boniato y un huevo a la plancha.
6. Alcachofas Fritas y Rebozadas
Para hacer chips ligeras, procede como con las alcachofas crudas, cortándolas en láminas muy finas y secándolas bien antes de freír. Para rebozarlas, puedes pasarlas por harina o sémola tamizada.
Aquí te mostramos una tabla comparativa de algunos métodos de cocción:
| Método | Tiempo aproximado | Textura | Nivel de dificultad |
|---|---|---|---|
| Hervidas | 15-20 minutos | Tiernas | Fácil |
| Microondas | 7-10 minutos | Tiernas | Muy fácil |
| Asadas | 45-75 minutos | Tiernas, con bordes ligeramente tostados | Fácil (requiere tiempo) |
| Confitadas | 60-75 minutos | Suaves, melosas | Moderado (requiere control de temperatura) |
| Braseadas | 5-10 minutos | Tiernas, ligeramente doradas | Fácil |

Guisos y Otras Preparaciones con Alcachofas
Hay un montón de guisos que mejoran si les añades unas cuantas alcachofas troceadas. Lo único que hay que tener en cuenta es el momento en el que las pones, para que no queden hechas un higo o duras como una piedra; entre 15 y 25 minutos será lo ideal, dependiendo del tamaño y la frescura de la hortaliza. Si no puedes escoger el momento porque te has iluminado cuando el guiso casi está listo, siempre puedes jugar con el tamaño y cortarlas más finas.
Puedes sumarlas a cualquier guiso de legumbres, estofados de carne, aves, pescado, moluscos, verduras o proteínas vegetales como seitán, tofu o tempeh. También quedan ideales en salsas para pasta o bases para risotto, arroz o salteados que incluso pueden usarse en bocadillos o convertirlas en un untable mezclándolas con garbanzos o judías, un poco de aceite y un chorrito de tu zumo de cítrico favorito.
Cómo limpiar y pelar alcachofas fácilmente
Recetas Específicas:
- Alcachofas con jamón: Pica bien el ajo y la cebolla y póchalos a fuego lento. Corta las alcachofas en mitades y tuéstalas hasta dorarlas. Mezcla con la cebolla pochada y agrega el jamón, dejando que se cocine. Agrega vino blanco y caldo de cocción de las alcachofas y sube el fuego para dar un hervor.
- Alcachofas a la plancha: Pela las alcachofas hasta llegar a la parte tierna y quita algún pelo. Córtalas en láminas finas y fríelas inmediatamente en una sartén con aceite caliente hasta que empiecen a tostarse.
- Alcachofas con almejas: En una fuente amplia, dora ajo muy picado y pocha cebolla en juliana. Cuando la cebolla empiece a tomar color, agrega harina, medio vaso del líquido de cocer las alcachofas y vino blanco, añadiendo también las almejas para que se abran.
- Alcachofas con gambas: Pela y saca los corazones de alcachofa, cortándolos por la mitad. Lamina ajo y dóralo ligeramente. Añade las alcachofas y riega con vino. Agrega perejil, zumo de limón, vinagre de manzana y agua o caldo hasta cubrirlas. Tapa y cuece a fuego medio. Añade las gambas peladas y cocina sin tapar hasta que reduzca el caldo.
Aprovechamiento de los Restos de Alcachofa
No tires las hojas exteriores ni los tallos de las alcachofas, se pueden aprovechar al máximo.
- Caldo: Las hojas se pueden usar para hacer caldo. Ponlas en una olla rápida con agua durante media hora. Puedes añadir ajo, cebolla, parte verde de puerro o cáscara de calabaza para más sabor.
- Tallos: Los tallos, bien limpios y sin la capa exterior, se pueden cortar en rodajas y añadir a cremas de verduras, salsas para pasta, salteados o estofados.
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