El relato "¡Adiós, Cordera!" de Leopoldo Alas, conocido como Clarín, es una obra que se enmarca en la colección de cuentos publicada en 1893. Este cuento, junto a otros, forma parte de una producción literaria que surgió en una época de transición espiritual e ideológica en España. El contexto de finales del siglo XIX, marcado por la persistencia de la tradición religiosa frente a una minoría laica emergente, influyó en el enfoque literario, inclinándose hacia el espiritualismo y la renuncia a explicaciones puramente materiales o genéticas para el comportamiento humano.
A pesar del cambio en el enfoque literario, los supuestos ideológicos subyacentes en la obra de Clarín se mantienen firmes: la denuncia de la sociedad urbana como un ente hipócrita, mezquino y desprovisto de valores morales y espirituales. Este trasfondo contextual es crucial para comprender la perspectiva desde la cual se narra la historia de "¡Adiós, Cordera!".
El cuento narra la historia de dos niños gemelos, Pinín y Rosa, quienes viven en el prado Somonte junto a su padre, Antón de Chinta, y la vaca Cordera. La madre de los gemelos, Chinta, había fallecido tiempo atrás. La familia, de escasos recursos, reside en las proximidades del camino de Oviedo a Gijón, y su subsistencia depende en gran medida de Cordera. La presencia de los postes de telégrafo y las vías del tren en el prado Somonte despierta el interés y el entusiasmo de los gemelos por la tecnología y la conexión con el mundo exterior. Sin embargo, Cordera reacciona con miedo y desconfianza ante estos elementos del mundo desconocido.
La precaria situación económica de la familia obliga a Antón, a pesar de su reticencia y profundo afecto, a vender a Cordera. Para los gemelos, la vaca representa el amor de madre, mientras que para Antón simboliza los ahorros de toda una vida de arduo trabajo y privaciones. La venta de Cordera marca un punto de inflexión en sus vidas. Tras su partida, los gemelos se despiden de ella al pasar el tren, llevándola al matadero.
Años después de esta dolorosa despedida, durante la guerra Carlista, Pinín, ya convertido en un joven fuerte, también se ve forzado a despedirse de su hogar y su vida anterior. El joven es reclutado por el gobierno como "quinto" para combatir en la guerra, siendo, al igual que Cordera, consumido por el "progreso" de los ricos.
El cuento se estructura en tres partes principales: el planteamiento, el nudo y el desenlace. En el planteamiento, se presentan los personajes centrales -Rosa, Pinín y Cordera- y las profundas relaciones sentimentales que los unen. El nudo introduce los problemas económicos que aquejan a la familia y la difícil decisión de Antón de separarse del animal. Una subparte dentro del nudo detalla la venta de Cordera, donde el precio excesivo que Antón le pone, paradójicamente, revela la ternura que siente por ella y la lucha interna que experimenta.
El desenlace irrumpe con la fatalidad, rompiendo los lazos que unían a la familia. La obra, a través de su narrador omnisciente, tiene la capacidad de acceder a los pensamientos y sentimientos de cada personaje, ofreciendo una visión completa de sus experiencias. El narrador conoce los hechos en su totalidad y relata los sucesos en tiempo pasado, siguiendo un orden cronológico. El ambiente descrito es predominantemente natural y abierto, característico del realismo, con detalladas descripciones que contextualizan la narrativa y los sentimientos de los personajes.

Uno de los aspectos más notables del cuento es el uso del antropomorfismo en el personaje de Cordera. Desde su nombre, escrito con mayúscula, se le otorgan rasgos humanos, humanizándola y tratándola como un miembro más de la familia. La vaca muestra razonamiento, experiencia y la capacidad de tomar decisiones, como su resistencia a comunicarse con el mundo civilizado. Cordera es, de hecho, la primera en criticar aquel mundo artificial del progreso que, irónicamente, conducirá a su fin. La metáfora del tren como "la gran culebra de hierro" refleja la amenaza del progreso y la inevitable adaptación del mundo rural a este. Clarín, a través de esta narrativa, cuestiona el discurso dominante de la sociedad sobre el progreso.
El ruralismo es uno de los temas centrales de "¡Adiós, Cordera!". El discurso ambiental del ruralismo presenta el entorno rural como un espacio de orden, libertad y virtud moral, enfatizando la paz de la vida y la comunidad. Las prácticas ambientales de la familia de Antón, como el cuidado de Cordera y el tiempo que los gemelos pasan en el prado disfrutando de la naturaleza, reflejan esta visión ruralista. La inocencia de Rosa, su profundo amor por su familia y Cordera, y su agónica despedida, evidencian su integridad moral.
El cuento también aborda la temática de la violencia y su impacto en las sociedades en transición de lo tradicional a lo moderno, como se analiza en estudios como el de Cristina Moreiras-Menor, quien utiliza las ideas de Michel Foucault sobre biopolítica para interpretar la violencia ejercida contra los recursos de subsistencia de la población rural. La violencia del Estado, manifestada a través de marcos narrativos, se ejemplifica en la obra.

Michael Nimetz, por su parte, reflexiona sobre la soledad en el cuento, que evoluciona de una placidez feliz a una desesperación palpable, sugiriendo que Clarín plasmó un dolor íntimo y una desilusión vital. José Luis Cifuentes Honrubia destaca la importancia de los espacios en la estructura significativa del cuento, especialmente el prado Somonte, que representa la bondad, la tranquilidad y la vida auténtica. Honrubia también identifica los temas de la unión y la separación, y la vida y la muerte, como una postura dialéctica, y subraya la conexión entre el mundo desconocido ("la civilización") y los protagonistas.
El estilo de Clarín en este relato es de una feliz expresión, caracterizado por la sencillez, la cuidada selección del lenguaje y el ensamblaje metafórico de los viajes de Cordera y Pinín en tren. El contraste entre la vida natural y apartada del prado Somonte y el progreso representado por el telégrafo y el ferrocarril es lacerante. Para los más pobres, estos avances no aportan beneficio alguno, sino que se convierten en elementos destructores que facilitan el arrebato de sus bienes o de sus seres queridos.

El narrador omnisciente, al conocer la totalidad de los hechos y los sentimientos de los personajes, permite al lector experimentar la ternura, la inocencia de los gemelos, la resignación del padre y la desconfianza de la vaca ante el avance de un progreso que, en última instancia, traerá consigo dolor y pérdida. La obra deja una profunda carga reflexiva sobre el coste humano de dicho progreso, omitiendo el desenlace final de los viajes en tren, pero dejando entrever la inevitable conclusión de muerte y dolor, especialmente para los más vulnerables.
¡Adiós Cordera! de Leopoldo Alas "Clarín"
La obra cuestiona la visión idílica y bucólica del progreso, mostrando cómo para los más desfavorecidos, este se revela como un elemento negativo y destructor. La lectura de "¡Adiós, Cordera!" nos invita a reflexionar sobre la denuncia social, la crítica política y la profunda humanidad que Clarín supo plasmar en sus relatos, dejando una huella imborrable en la literatura española.