Si hay una disciplina que deleita a todos los gourmets esa es la repostería. Desde el chocolate hasta el limón, se trata de crear delicias que se degustarán como postre o merienda para complacer a los que te rodean. Sin embargo, la repostería española y extranjera no es un arte fácil para los principiantes y lleva años perfeccionarse. En este artículo, te presentamos una guía práctica para que aprendas a elaborar un pastel desde cero, dominando los ingredientes, los utensilios y cada paso del proceso.

Los pilares de la repostería: ingredientes y utensilios
Para iniciarse bien en el arte de los bizcochos y pasteles, es necesario contar con los elementos adecuados. ¡No puedes hacer una tortilla sin huevos! Tampoco puedes hacer tus pasteles sin harina, mantequilla y, por supuesto, azúcar. La harina es uno de los ingredientes básicos del pastelero y se encuentra en la mayoría de las recetas. En cuanto a la grasa, pensamos principalmente en el aceite o la mantequilla, ingredientes que se encuentran en casi todas las recetas de pasteles.
El kit básico del buen pastelero incluye utensilios que se pueden encontrar en todas las cocinas: cuchillos, cucharas, espátulas o incluso la batidora. También debe haber moldes para pasteles. Es muy útil para el pastelero disponer de un peso eléctrico para pesar los ingredientes, paso necesario para cada receta. Si quieres ser un crack de la repostería, tendrás que concentrarte a la hora de pesar los ingredientes y seguir las recetas metódicamente para tener éxito.
Tabla: Utensilios esenciales para principiantes
- Batidora: Eléctrica o de mano, indispensable para airear masas.
- Moldes: De diferentes tamaños según la receta.
- Espátula de silicona: Ideal para mezclar con suavidad.
- Peso eléctrico: Para garantizar la precisión en las medidas.
- Tamiz: Para evitar grumos en la harina.

Paso a paso: cómo elaborar un pastel desde cero
Hornear un pastel es tan simple como medir los ingredientes, mezclarlos en el orden correcto y no olvidar retirarlo del horno antes de que se queme. Para hacer un pastel de vainilla desde cero, primero precalienta el horno a 177 grados Celsius (o 350 grados Fahrenheit), y cubre con mantequilla la parte inferior y los lados de 2 moldes redondos para pastel de 23 centímetros.
- Preparación de secos: Cierne 2 tazas y 1/4 de harina multipropósito junto con 3 cucharaditas y 1/2 de polvo de hornear y 1 cucharadita de sal en un tazón grande. Cernir juntos los ingredientes secos ayudará a que el pastel quede ligero.
- Acremado: En otro tazón, coloca 1/2 taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente y 1 taza y 1/2 de azúcar. Acrema la mantequilla y el azúcar usando una batidora de mano por entre 3 y 5 minutos. Al acremar la mantequilla con el azúcar, la masa se airea, haciendo que el pastel quede ligero y esponjoso.
- Integración: Añade 3 huevos a temperatura ambiente uno por uno y sigue batiendo la masa hasta que quede uniforme y cremosa. Luego, añade al tazón los ingredientes secos de manera gradual mezclando a una velocidad baja. Termina la masa incorporando 1 taza y 1/4 de leche entera y 1 cucharadita de vainilla.
- Horneado: Divide la masa equitativamente entre los moldes para pastel y luego déjalos caer sobre una superficie dura para eliminar las burbujas de aire. Por último, hornea los pasteles entre 25 y 30 minutos, o hasta que introduzcas un mondadientes en el centro y salga limpio.
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Consejos de oro para el éxito
No sucumbas a la tentación de abrir la puerta del horno durante el proceso de cocción. Esto hará que escape el calor y podría hacer que el pastel se cocine de manera irregular. Cuando haya transcurrido la mitad del tiempo de cocción, gira el molde 180° de forma que te asegures de que se hornee con uniformidad. Asimismo, es importante dejar enfriar los pasteles por 15 minutos antes de desmoldarlos, y asegúrate de que estén completamente fríos antes de añadirles glaseado, ya que el calor hará que este se derrita.

La repostería es una carrera de obstáculos para quienes un día quieren convertirse en maestros pasteleros. La formación es la clave del éxito en la preparación de cualquier dulce. Por lo tanto, tendrás que practicar a diario para aspirar a convertirte en un pastelero algún día, recopilando recetas y poniendo algo de corazón a tus creaciones.