Preparar pizzas en casa puede ser una experiencia divertida y deliciosa, pero lograr la textura perfecta de la masa y el equilibrio de sabores requiere algunos trucos. La pizza es una de las comidas con más seguidores en el mundo. No solo porque resulta apetitosa sino porque tiene muchas versiones que permiten que todos puedan disfrutarla, a su manera. Agregar más sabor a tus pizzas de una manera original y con un resultado delicioso es algo muy simple de llevar a cabo. Aquí te presentamos varias maneras de agregar más sabor a tus pizzas para que puedas hacerlas aún más apetitosas.
La Importancia de la Masa
La base de una buena pizza es una masa bien preparada. El tiempo de elaboración de la masa y la calidad de los ingredientes son fundamentales. La masa de pizza sólo contiene cuatro ingredientes: harina, levadura, agua y sal. Menos es más en este caso, porque si se conocen los trucos y consejos se puede hacer una masa de pizza estupenda a base de esto. Asegúrate de que la masa repose lo suficiente para permitir que desarrolle su sabor y textura. Amasarla con paciencia y extenderla finamente garantizará una base crujiente.
Ingredientes para la Masa Perfecta
Además de un buen porcentaje de harina de tipo 00, que suele utilizarse para la masa de pizza, se puede añadir harina integral para hacer la masa más rica. No importa si se activa la masa con levadura fresca o seca, sólo varía la proporción. Si una receta específica levadura seca, puedes sustituirla simplemente por levadura fresca.
Un consejo crucial: Nunca se añade la sal al mismo tiempo que la levadura, ya que contrarresta su acción. Primero se amasa la masa y sólo después se añade la sal, junto con un chorrito de agua que se mantiene separada. Esto se debe a que la sal atrae el agua y no se quiere que la sal añadida extraiga agua de la masa. En ese caso, se corre el riesgo de que la masa se deshaga. Por cierto, la sal no se añade sólo para dar sabor, sino también para dar firmeza a la masa y para controlar el proceso de fermentación.
Las recetas suelen indicar que se necesita agua tibia, pero esto aumenta las probabilidades de que la masa se deshaga. Para la masa básica de pizza, se recomienda utilizar agua a una temperatura de entre 5 y 10 ºC. Como resultado, la masa fermenta antes de subir, el proceso es más largo, pero está controlado.

Amasado y Fermentación
Amasar la masa manualmente requiere cierta habilidad. Su finalidad es activar la formación de gluten en la masa de pizza. Al hacerlo, deja que la masa ruede por la superficie de trabajo ejerciendo una ligera presión con la palma de la mano. Es posible que, tras unos 20 minutos de amasado manual, la masa aún no esté suave y lisa. Lo que puedes hacer entonces es dejar reposar la masa de 10 a 15 minutos en un bol cubierto con film transparente. A continuación, amásala unos minutos más y notarás que la masa está más lisa y elástica. De eso se trata exactamente: una buena masa de pizza es flexible y elástica y no se pega. Si amasas la masa en una amasadora con gancho, tardará menos tiempo en amasarse correctamente.
Durante la fermentación y la subida de la masa, es importante tapar herméticamente el recipiente que contiene la masa con film transparente, nunca con un paño. De este modo, no llega el oxígeno y el proceso tiene lugar en el propio entorno de la masa. El calor producido por la masa permanece en este ambiente y es necesario para que el proceso se desarrolle sin problemas.
Una vez porcionada y enrollada la masa, coloca las bolas de masa en un recipiente de plástico con cierre hermético, donde el tamaño desempeña un papel crucial. Esto se debe a que no debe ser demasiado grande, ya que esto hará que la masa suba y se retraiga.
Otras Técnicas para Potenciar el Sabor de la Masa
Masa Fermentada: Un Paso Más Allá
Si quieres, puedes dar un paso más y hacer la masa de pizza definitiva. En este proceso, primero se crea un pre-fermento, a base de harina, agua y levadura, que hace que la masa -y por tanto la base- sea aún más sabrosa y aromática gracias a un prolongado proceso de fermentación. Sólo hay que mezclar, no amasar, los ingredientes del pre-fermento, que es más firme que la masa final.
Un detalle importante a la hora de elaborar el pre-fermento es la temperatura del agua que se añade. Para ello, utiliza la regla del 55: Tomas el número 55 como punto de partida y le restas la temperatura de la harina y la temperatura ambiente. El número que queda es la temperatura deseada del agua.
Como el pre-fermento es muy firme, para esta masa fermentada se utiliza siempre una amasadora de pie para amasar la masa final. El tiempo de amasado es más corto porque el gluten ya se ha desarrollado durante el proceso de fermentación del pre-fermento. A continuación, porciona y redondea la masa y, como en el caso de la masa básica, deja que las bolas de masa suban en un recipiente de plástico.
Añadir Ingredientes a la Masa
Se pueden lograr sabores inéditos mediante la adición de ingredientes saborizantes a la masa base. Por ejemplo, puedes preparar la masa con semillas y frutos secos, lo que logra un contraste entre la suavidad y los pequeños tropezones crujientes.
Otra variante no muy común se da en la elaboración de la masa con que se preparan las pizzas. Por ejemplo, la pizza estilo Chicago lleva en su masa harina de maíz, lo que la hace más gruesa y saciante que la tradicional. Untar mantequilla por encima de la masa y enrollarla. Volver a aplastarla con el rodillo. Hacer esto varias veces (enrollarla y aplastarla).

Elaboración y Horneado
Dar Forma a la Base
Tras la fermentación final, llega el momento de dar forma a la base de la pizza, es decir, de estirar la bola de masa. Utiliza siempre una buena cantidad de sémola y no harina o sémola. La sémola está hecha de un tipo de trigo duro, por lo que apenas se pega a la masa. La harina y la sémola sí se adhieren y se queman durante la cocción, provocando un sabor amargo.
Estira la masa de pizza estirando y presionando la bola hasta conseguir una base igual. No lo hagas solo desde el centro, la base de la pizza debe tener un grosor uniforme.
La Salsa y los Toppings
Ahora que tienes la base de masa perfecta, es importante cubrirla adecuadamente con salsa de tomate y toppings. Por regla general, unta la base de la pizza con unos 100 gramos de salsa fría. La salsa no debe ser demasiado aguada; se puede colar para eliminar el exceso de humedad. Básicamente, no se hierven los tomates para la salsa. En las recetas de pizza Básica y Perfecta, como excepción, se cocinan los tomates en el Big Green Egg para darles más sabor. Además, no hagas puré de la salsa de tomate con una batidora de mano o en una licuadora, ya que esto rompe las semillas, dando como resultado una salsa anaranjada. Si es necesario, póntelo fácil con una lata de tomates pomodoro pelados que trituras o mueles en un molinillo de alimentos.
Para la cobertura, los ingredientes deben estar fríos y no demasiado húmedos. Ten en cuenta también el tiempo de cocción de los ingredientes con los que vas a cubrir la pizza. Si un ingrediente se cuece en 30 segundos mientras que tú horneas la pizza durante 5 minutos, entonces es mejor omitir este ingrediente.
Pon siempre hierbas verdes frescas en la base para evitar que se quemen y ralla siempre el queso sobre la pizza después de hornearla, ya que también se quema. El calor de la pizza hace que el queso se derrita al instante. Si quieres cubrir la pizza con jamón de Parma, por ejemplo, hazlo también después. Es un desperdicio dejar cocer un ingrediente que se ha secado cuidadosamente.
Por último, no cubras la pizza con demasiados ingredientes. Un exceso de salsa o de ingredientes puede empapar la pizza. En algunos restaurantes, los comensales tampoco pueden pedir un relleno extra, porque entonces la pizza no estará equilibrada.

Horneado a Alta Temperatura
Un truco esencial para pizzas perfectamente horneadas es precalentar el horno a una temperatura alta, idealmente alrededor de 230-260°C. Esto garantiza una cocción rápida y uniforme, logrando una base crujiente y burbujeante. En hornos de leña profesionales se llegan a alcanzar temperaturas de 400-500ºC. En casa, se debe poner el horno a casi el máximo (240-250ºC) con la función ventilador encendida, colocando la pizza en la bandeja central. En hornos eléctricos, se puede empezar poniendo la pizza en la bandeja inferior del horno para que la resistencia inferior haga que la masa se ponga crujiente y luego subirla los dos últimos minutos a la bandeja superior para conseguir que la pizza se dore homogéneamente.
El uso de una piedra para el horno es opcional pero muy recomendable. La piedra consigue que al meter la masa esta pierda la humedad mucho más rápido y así se logre una masa mucho más crujiente. Otra técnica es pre-hornear la masa extendida pero sin ningún ingrediente durante 1-2 minutos en el horno, lo justo para que pierda un poco de elasticidad y humedad.
Receta de Pizza casera, como hacer una pizza fácil, rápida y a la vez deliciosa
Consejos Adicionales para Pizzas Deliciosas
- Experimenta con diferentes tipos de queso para darle a tu pizza una dimensión de sabor única. Combina mozzarella para la textura clásica, queso parmesano para un toque salado y queso azul para un sabor más audaz.
- La versatilidad de las pizzas caseras te permite experimentar con una variedad de ingredientes frescos. Opta por productos de temporada y utiliza hierbas frescas para realzar el sabor.
- Si te gusta el borde relleno de queso, coloca trozos de queso cerca del borde de la masa antes de doblarla y sellarla.
- Utilizar mozzarella fresca es una buena opción; un truco es apretarla con un paño de cocina para que pierda humedad.
- Si utilizas cebolla o pimiento, sofríelos antes un poquito en la sartén y añádelos luego a tu pizza, así evitarás que se quemen.
- Echa los ingredientes frescos al final, una vez que sacas la pizza del horno. Por ejemplo, esto funciona muy bien si utilizas cecina o bresaola, boquerones o anchoas, foie, etc. De esta manera, consigues que no se tueste el ingrediente en el horno y la pizza tenga mucho más sabor.
- Ralla un poco de parmesano, pecorino o grana padano una vez que hayas terminado de hacer la pizza. La verdad es que le da muy buen sabor.
Siguiendo estos trucos, podrás disfrutar de pizzas caseras que rivalizan con las de tu pizzería favorita. La clave está en la calidad de los ingredientes, la atención a los detalles y la experimentación con sabores y texturas.