Congelar alimentos es un recurso que muchos consumidores utilizamos para aprovechar o mantener la comida durante más tiempo. El tomate frito, en concreto, sí se puede congelar, también el casero, siempre que se deje enfriar la salsa completamente primero.
La salsa de tomate es una de las más extendidas por todo el mundo y una de las que más se usa en casa, y si es casera aún mejor. Además de ser versátil y con multitud de aplicaciones en la cocina, se puede conservar sin problema.

Por qué congelar tomate frito casero
Congelar tomate frito natural nos permite disfrutar del sabor del verano en nuestros platos durante todo el año, especialmente cuando los tomates de temporada están en su punto máximo de sabor. Es ideal para esos días en los que vamos con prisas y no podemos emplear mucho tiempo en cocinar, o para aprovechar grandes cantidades de tomate fresco.
Preparar nuestra propia salsa de tomate es una tarea muy sencilla y que merece la pena repetir casi cada semana. Es una de esas cosas que nunca deberían faltar en la nevera de cada casa, muy versátil y con multitud de aplicaciones en la cocina.
Como hacer TOMATE FRITO CASERO muy ROJO - TRUCOS Y SECRETOS
Ingredientes para el tomate frito casero
- 2kg de tomates maduros (los tomates tienen que ser carnosos, los de pera son aconsejables aunque hay otras variedades muy aptas para ello)
- 1 cebolla
- Unas hojas de albahaca fresca
- 1 cucharadita rasa de sal
- 1 cucharada sopera de azúcar
- Aceite de oliva
- Opcional: un poco de ajo, zanahoria
Elaboración de la receta de tomate frito
Para hacer el tomate frito casero, sigue estos pasos:
- Preparar los tomates: Damos un pequeño corte a los tomates y los escaldamos en agua hirviendo durante 5-10 segundos. Los ponemos bajo el grifo de agua fría, pelamos y cortamos en trozos no muy pequeños. Si prefieres no pelarlos, una vez hecha la salsa tendrás que pasarlos por el chino para eliminar las pieles.
- Sofrito: Ponemos el aceite de oliva en la sartén o cazo que vayamos a utilizar, añadimos la cebolla muy picadita (y la zanahoria si decides usarla) y las hojas de albahaca. Con el fuego medio bajo, dejamos hasta que la cebolla quede totalmente pochada y tome un precioso color dorado. Esto es fundamental para darle un toque de sabor potente a la salsa.
- Cocción del tomate: Añadimos el tomate troceado, la sal y el azúcar. Si queremos, este es el momento de subir algo más el fuego ya que el tomate soltará bastante agua y así aceleramos el proceso (sin pasarse para evitar que se queme). Tapamos con una tapa que tenga orificios para dejar salir el vapor y así evitamos que se manche toda nuestra cocina de salpicaduras.
- Reducción y espesado: Una vez el agua del tomate se haya reducido, bajamos el fuego y removeremos de vez en cuando para comprobar que no se ha pegado. Este proceso tardará unos 30 minutos dependiendo de los tomates. Una vez tenga la textura deseada, retiramos. Comprobamos que está bien de sabor y, si no es así, podemos rectificar de sal o de azúcar.
- Opcional: Triturar: Si no te gustan los trocitos de tomate o cebolla, puedes triturar la salsa. También se pueden pasar directamente por el pasapurés de agujeros grandes para eliminar piel y semillas.
El tomate está listo para ser comido, guardado en el frigorífico o envasado.

Métodos de conservación
Cuando sobra salsa, ya sea de pasta o de cualquier otra receta, muchos piensan en recurrir al congelador para salvar los restos. La mejor receta que podía hacer era tomate frito porque además de que nos encanta y que puedo integrarla en muchas otras elaboraciones la puedo conservar sin problema. Si vas a hacer bastante cantidad tienes dos opciones:
1. Congelación
El tomate se congela fenomenal. Para congelarlo, se pueden usar bolsas de plástico para congelador, recipientes herméticos o tarros de vidrio aptos para congelación, con cierre, y espacio de sobra en ellos, ya que, al solidificarse, la salsa aumentará en volumen. Es importante dejar enfriar la salsa completamente antes de meterla en el congelador. Lo ideal es hacerlo en porciones pequeñas, para descongelar solo lo que se va a utilizar.
Los tarros, una vez congelados, se conservarán en perfecto estado hasta 6 meses. Para descongelar, solo tendrás que sacarlo el día de antes y dejarlo que se descongele de manera natural en el frigorífico.

2. Envasado al vacío (al baño maría)
Si has decidido envasar al vacío porque la cantidad merece la pena o simplemente quieres hacer unos preciosos botes para regalar, el proceso es el siguiente:
- Esterilizar los tarros: Pon a hervir en abundante agua los botes con sus tapas durante 5-10 minutos, o lávalos en el lavavajillas en un programa largo a máxima temperatura. Sécalos y reserva hasta tener listo el tomate. Los tarros deben de estar esterilizados.
- Rellenar los tarros: Una vez tenemos nuestro tomate frito, lo rellenamos en sus tres cuartas partes con la salsa de tomate muy caliente (mejor recién apagado el fuego, poniendo una cuchara dentro del tarro para evitar roturas). Si quieres, puedes añadir un chorreoncito de aceite de oliva virgen extra. Tapamos inmediatamente.
- Baño maría: Ponemos los tarros tapados en una olla o cazo y los cubrimos de agua. Los tendremos al baño maría durante media hora aproximadamente.
- Enfriar y guardar: Una vez pasado este tiempo, sacamos los tarros y dejamos enfriar totalmente a temperatura ambiente antes de etiquetar y guardar. De esta manera, se conservará perfectamente varios meses en la despensa o un lugar fresco.
Recuerda que si no utilizas todo el sofrito una vez abierto el tarro, debe guardarse en la nevera y consumir antes de una semana.
Tabla comparativa de métodos de conservación
| Método de conservación | Duración | Preparación previa | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Refrigeración | 3-4 días | Ninguna | El tomate fermenta muy rápido, consumir en corto plazo. |
| Congelación | Hasta 6 meses | Enfriar completamente la salsa | Usar recipientes aptos para congelación, dejar espacio por expansión. Descongelar en refrigerador. |
| Envasado al vacío (Baño María) | Varios meses | Esterilizar tarros, rellenar caliente | Ideal para grandes cantidades. Una vez abierto, refrigerar y consumir en una semana. |