Asar pollo en un asador de gas es una excelente manera de preparar una comida deliciosa y jugosa para cualquier ocasión. Ya sea para una reunión familiar o una cena con amigos, el pollo asado es un clásico que siempre agrada. Con los consejos y técnicas adecuados, podrás dominar el arte de asar pollo y sorprender a todos con tus habilidades culinarias.

Preparación del pollo para asar
Para lograr un pollo asado perfecto, la preparación es clave. Desde la elección del corte hasta el sazonado, cada paso contribuye al resultado final.
Elección del corte de pollo
La elección del corte de pollo es el primer paso para el éxito en la parrilla. Algunos cortes funcionan mejor que otros, según lo que busques. Si buscas un pollo a la parrilla jugoso y sabroso, los muslos son una excelente opción. Su mayor contenido de grasa los mantiene húmedos y añaden un rico sabor ahumado. Por otra parte, las pechugas de pollo son una opción popular por su sabor suave y magro. Son versátiles y se pueden utilizar en muchos platos. Sin embargo, requieren un cuidado especial para evitar que se sequen.
Existen varios cortes y estilos de pollo a la parrilla, y como asador, es fundamental conocerlos de memoria. Cada corte de pollo tiene sus propias ventajas y requiere diferentes técnicas de asado:
- Pollo entero: Este corte es perfecto para asar a fuego lento e indirecto. Puedes cocinarlo aplanado (sin espina dorsal) o sin espinar.
- Muslos de pollo: Gracias a su mayor contenido de grasa, este corte es jugoso y sabroso, sin necesidad de preparaciones especiales. Los muslos de pollo con hueso retienen la humedad gracias a la grasa que los rodea, lo que resulta en una carne rica y tierna.
- Piernas y alitas: Estos cortes son ideales para asar a fuego alto rápidamente. Al conservar la piel, se dorarán perfectamente, conservando los jugos.
- Pechuga de pollo: Un corte magro que no solo es más saludable, sino que también requiere un cuidado especial para evitar que se seque.
Marinadas, condimentos y salmuera
Un pollo a la parrilla, sabroso, jugoso y crujiente, es un pollo bien preparado. Los sabores intensos y los resultados jugosos se logran no solo a la parrilla, sino también mediante un reposo adecuado, marinados, condimentos secos y salmuera.
Marinar el pollo en bandejas aptas para parrilla con chimichurri o marinadas cítricas le ayudará a lograr el sabor argentino característico, a la vez que realza el sabor natural de la carne, conserva su jugosidad y asegura su ternura. Para un sabor óptimo, marine el pollo durante al menos 30 minutos a 2 horas. Los adobos funcionan mejor con cortes sin hueso, ya que son más flexibles y se absorben fácilmente en la mezcla.
Sin embargo, al asar un pollo entero o cortes con hueso, se puede realzar el sabor aplicando un aliño seco (una mezcla de especias y hierbas) debajo de la piel entre 15 y 30 minutos antes de asar. Por otro lado, al presionar la mezcla sobre la piel se crea una hermosa costra y un acabado crujiente. Si prefiere sabores más sencillos, poner el pollo en salmuera de 30 minutos a 4 horas antes de asarlo puede ser muy beneficioso, dependiendo del tamaño de los cortes. La solución de agua salada ayuda al pollo a retener la humedad durante la cocción, evitando que se seque y realzando su sabor natural.

El chef británico Simon Rimmer recomienda aliñar la mantequilla con cualquier sabor; uno de los que más le gustan es estragón y limón. Para hacer que los sabores penetren en la carne, basta con separar la piel de la carne y rellenar el espacio con la mantequilla a las hierbas para que adquiera humedad en abundancia. En cuanto a los líquidos, le gusta usar una pale ale o una stout oscura para aportar una generosa cantidad de sabor y buen aroma.
La receta es ahora más fácil de preparar que nunca usando el soporte para asar pollos de Weber. Su diseño “2 en 1” incorpora un vaso central que sostiene el pollo y le aporta sabor, con lo que contribuye a conseguir una piel crujiente y una carne jugosa, mientras que la bandeja te permite cocinar al mismo tiempo tus guarniciones de verduras preferidas. Aunque se suele llamar pollo a la cerveza, en realidad lo único importante es usar un líquido: podría ser agua saborizada, cerveza o vino.
¡Así se prepara el mejor pollo asado en casa!
Temperatura ambiente antes de asar
Finalmente, para una cocción uniforme y un sellado más efectivo, saca el pollo del refrigerador unos 20-30 minutos antes de asarlo, justo el tiempo suficiente para que se enfríe. No dejar reposar el pollo a temperatura ambiente antes de asarlo suele resultar en una cocción desigual. Si tienes poco tiempo, golpee suavemente las partes más gruesas (como la pechuga de pollo) hasta obtener un grosor uniforme. Esto asegura que las partes más delgadas no se cocinen demasiado mientras las más gruesas aún estén crudas.
Técnicas de asado en asador de gas
Asar pollo en un asador de gas requiere de ciertas técnicas para asegurar que quede cocido uniformemente, jugoso y con una piel crujiente.
Precalentar y engrasar la parrilla
Repasar los fundamentos es esencial para lograr resultados consistentes y de calidad. Primero, precaliente la parrilla. Si usa una parrilla de gas, configúrela a fuego medio-alto (aproximadamente 200 °C) y déjela precalentar de 10 a 15 minutos. Después, engrase las rejillas. Con pinzas y una toalla de papel humedecida en aceite, frote suavemente las rejillas para evitar que se peguen y lograr una piel dorada y crujiente. Es importante engrasar las rejillas después de que la parrilla alcance la temperatura deseada.
Configuración de zonas de calor
Para obtener los mejores resultados en su parrilla de gas, deberá configurar dos zonas de calor: directa e indirecta. Esta configuración le permite controlar cómo se cocina el pollo.
- Método de fuego directo de dos zonas: Apila la mayor parte de las brasas en un lado y una cantidad menor en el otro. Esta configuración te ayudará a mover el pollo entre las zonas para lograr una cocción uniforme.
- Método de fuego indirecto de dos zonas: Apile todas las brasas en un lado y deje el otro lado vacío.

Sellar y cocinar indirectamente
Selle y luego cocine indirectamente. Coloque el pollo a fuego directo durante unos minutos por cada lado para que la piel quede dorada y crujiente. Selle los muslos y las alitas de 3 a 4 minutos por lado a fuego medio, para que la carne se cocine bien sin quemar la piel. Una vez sellados, baje el fuego para evitar que se quemen. Para pollos o muslos enteros, después de sellarlos, pase las piezas a fuego indirecto para una cocción lenta. Si su parrilla tiene tapa, ciérrela para una cocción uniforme.
Saber cuándo usar calor directo o indirecto puede marcar la diferencia al asar a la parrilla. El calor directo funciona mejor para cortes más delgados, como pechugas de pollo deshuesadas o alitas. La temperatura alta los cocina rápidamente, lo que le da ese sabor ahumado y esas hermosas marcas de cocción. Para cortes más gruesos, como muslos o contramuslos con hueso, el calor indirecto es la mejor opción. Permite que el pollo se cocine de manera uniforme sin quemar el exterior. Comienza con el calor directo para obtener una piel crujiente y luego mueve el pollo a la zona más fría para terminar de cocinarlo.
Tiempos de cocción
Los tiempos de cocción varían según el corte y el tamaño del pollo. Un termómetro para carne es la mejor manera de garantizar que el pollo esté bien cocido y no seco (74 °C).
- Pechuga de pollo: Asar de 6 a 8 minutos por lado a fuego medio-alto, volteándola suavemente con pinzas para evitar que se seque. El tiempo total de cocción depende del grosor de las pechugas. Los cortes más gruesos pueden tardar cerca de 20 minutos, mientras que los más delgados pueden estar listos en 12 a 15 minutos.
- Muslos: Asar a la parrilla de 12 a 15 minutos. Comience colocándolos con la piel hacia abajo sobre el fuego directo. Gírelos de vez en cuando hasta que la piel esté dorada y crujiente.
- Piernas: Se dorarán a fuego directo durante 10 minutos de cada lado, dándoles la vuelta cada pocos minutos para evitar que se quemen. Luego, se las pasa a la zona más fría durante 15 a 25 minutos más.
- Pollo entero: Asar a la parrilla de 45 a 60 minutos, dependiendo de si está abierto.
El pollo con hueso tarda más en cocinarse que los cortes deshuesados. El hueso actúa como aislante, lo que ralentiza el proceso de cocción. Las pechugas con hueso pueden tardar hasta 30 minutos, mientras que las deshuesadas se cocinan en 20 minutos o menos. Al asar las patas de pollo, las que tienen hueso necesitarán más tiempo en la zona de calor indirecto para cocinarse por completo.
Voltear y rociar
Darle la vuelta y rociarlo con aceite es fundamental para asar el pollo de manera uniforme. Dale la vuelta al pollo solo una o dos veces para evitar perder esas marcas de sellado perfectas. Dar la vuelta demasiado también puede provocar una cocción desigual. Rociar el pollo con la salsa le aporta humedad y realza el sabor. Pincele el pollo con una marinada o salsa durante los últimos minutos de cocción. Esto lo mantiene jugoso y le da ese sabor clásico del pollo a la parrilla.
Verificación de la cocción y reposo
Asegurarse de que el pollo esté bien cocido y jugoso es crucial. Un termómetro de carne y el tiempo de reposo adecuado son tus mejores aliados.
Uso del termómetro para carne
Para asegurarte de que el pollo quede perfectamente cocinado, tienes que asegurarte de que su temperatura llega a los 75ºC (165°F). El termómetro Weber iGrill es estupendo, porque te hace todo el trabajo. Inserte el termómetro en la parte más gruesa del pollo, evitando el hueso. El uso de un termómetro no solo mantiene el pollo a salvo, sino que también evita que se cocine demasiado. El pollo demasiado cocido puede secarse rápidamente, especialmente en una parrilla de carbón. Por lo tanto, controle la temperatura para obtener resultados jugosos y sabrosos.

Verificación visual de la cocción
Si no tienes un termómetro para carne, aún puedes comprobar si está listo con señales visuales. Observa los jugos cuando cortas el pollo. Si son transparentes, es probable que el pollo esté listo. Otro truco es comprobar la textura. El pollo bien cocido se siente firme, pero no duro, cuando lo presionas con pinzas. Para mayor seguridad, corte el pollo en la parte más gruesa. La carne debe estar completamente blanca, sin manchas rosadas.
Tiempo de reposo
Una vez que hayas retirado el pollo de la parrilla, resiste la tentación de cortarlo de inmediato. Dejarlo reposar es un paso crucial que conserva todos esos deliciosos jugos. Cuando el pollo se cocina, los jugos se mueven hacia la superficie. Si lo cortas de inmediato, los jugos se derramarán y el pollo quedará seco. En lugar de eso, coloque el pollo a la parrilla en un plato limpio o una tabla de cortar y cúbralo con papel de aluminio. Déjelo reposar durante unos 5 a 10 minutos. Esta breve espera permite que los jugos se redistribuyan de manera uniforme por toda la carne, resultando en un pollo jugoso y sabroso.
Errores comunes a evitar
Incluso el asador más experimentado puede cometer errores que resultan en resultados deficientes. Conocerlos te ayudará a evitarlos.
- Usar pollo frío: No dejar reposar el pollo a temperatura ambiente antes de asarlo suele resultar en una cocción desigual.
- Voltear el pollo demasiado pronto: Voltear el pollo antes de que esté listo puede romper la piel si aún está pegada a la parrilla, arruinando el sellado y la textura. Espere hasta que el pollo se despegue fácilmente de la parrilla sin resistencia antes de voltearlo.
- Omitir el tiempo de reposo: Dejar reposar el pollo de 5 a 10 minutos antes de cortarlo permite que los jugos se redistribuyan, manteniendo la carne tierna y sabrosa.
- Cocer demasiado las pechugas de pollo: Para evitar que se sequen, use un termómetro para carnes para retirarlas de la parrilla una vez que alcancen los 74 °C.
- Que el pollo se seque: Es un error común al asar a la parrilla, pero puedes evitarlo con algunos trucos simples. Poner el pollo en remojo antes de asarlo conserva la humedad y crea una barrera protectora contra la desecación. En este caso, un termómetro para carne es tu mejor aliado. Controla la temperatura interna para asegurarte de que el pollo esté bien cocido, pero no demasiado. Intenta que la temperatura sea de 75 °C para que el pollo quede perfectamente jugoso. Después de asarlo, deja reposar el pollo unos minutos.
Guarniciones y servicio
La parrillada es una comida versátil que se puede servir de diversas maneras y combina a la perfección con numerosas guarniciones.
Si prefiere un toque más refrescante, marine el pollo con una combinación de ralladura de limón, ajo y tomillo. Después, exprima mitades de limón asado por encima justo antes de servir para darle un toque más intenso. Calentar el limón ayuda a liberar su jugo, lo que facilita su exprimido. Otra opción es servir el pollo como parte de un asado al estilo argentino, con pollo, choripán, provoleta, verduras a la parrilla y guarnición de ensalada de tomate o papa fresca.

Yo he servido el pollo de la imagen con unos cogollos de lechuga pasados por la plancha, unas patatas asadas y unos tomates de temporada para darle frescor. Otras buenas guarniciones como la parrillada de verduras, aprovechando que tenemos encendido el fuego, pero también podrías servir el pollo asado con unas patatas fritas y una ensalada de tomate. Acompáñalo con una rebanada de pan caliente y crujiente. La textura del pan complementa perfectamente al pollo. Sírvelo junto con una sopa ligera como una de tomate y albahaca o una de pollo con fideos para una comida reconfortante y satisfactoria.
El jugoso pollo a la parrilla también puede transformar una clásica ensalada de pan italiana en un solo plato. Asa una hogaza de pan ciabatta junto con el pollo, luego corta ambos en trozos del mismo tamaño. Mézclalos con mozzarella fresca, tomates picados, pepinos y una vinagreta fuerte. Para darle un toque extra, decora el pollo con hierbas frescas como perejil o cilantro. Una pizca de semillas de sésamo o un chorrito de salsa de mostaza y miel también pueden agregarle atractivo visual y sabor.