La auténtica Tortilla Española sin Cebolla: Un Debate Gastronómico y una Receta Imprescindible

La tortilla de patatas, o tortilla española, es un gran clásico de la cocina española, perfecto para disfrutar como pincho con una cerveza. Sin embargo, existe un eterno debate que divide a los españoles: ¿con cebolla o sin cebolla?

Aunque la presencia de la cebolla genera una confrontación de opuestos, muchos defienden que el huevo, la patata y un buen aceite de oliva son la combinación perfecta para crear un plato de diez. De hecho, Dani García, un reconocido chef, se ha declarado firme defensor de la tortilla de patatas sin cebolla, eligiendo la patata Kennebec, también llamada patata gallega.

Tortilla de patatas sin cebolla en un plato

Es importante destacar que la tortilla de patatas es una receta relativamente moderna, con poco más de 200 años de trayectoria. Las patatas llegaron de Perú y Colombia en el siglo XVI, pero no arraigaron en España hasta dos siglos más tarde. Las primeras patatas andinas se citan en las cuentas del Hospital de la Sangre de Sevilla el 27 de diciembre de 1573.

Para desilusión de los adictos a la cebolla, hasta 1940, nuestras tortillas de patatas solo se elaboraban con patatas y huevos. La incorporación paulatina de las cebollas es bastante posterior a la gestación de la receta.

Receta de Tortilla Española sin Cebolla

Aprender a preparar este plato icónico es mucho más fácil de lo que crees. Una buena fritura, un buen reposado y un cuajado rápido son los pasos que te llevarán a disfrutar uno de los platos preferidos de los españoles.

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 g de patatas para freír (se recomienda patata Kennebec o gallega)
  • 5 huevos grandes (o 6 medianos)
  • 500 ml de aceite de oliva (de calidad, como Picual o Hojiblanca)
  • Sal

Elaboración paso a paso:

  1. Preparar las patatas: Pela y lava las patatas. Córtalas en rodajas finas, de unos 2 o 3 milímetros de espesor. Si son muy gordas, córtalas primero por la mitad a lo largo. Es importante quitarles todo el almidón posible a las patatas ya cortadas. Lávalas una y otra vez, hasta que veas que el agua sale transparente. Puedes sumergirlas en agua fría para evitar que se oxiden.
  2. Freír las patatas: En una sartén grande a fuego medio, calienta abundante aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, añade las patatas poco a poco. Fríelas a fuego medio-bajo durante una media hora, moviendo las patatas de abajo a arriba de vez en cuando para evitar que las del fondo se quemen. Las patatas se cocinan a fuego medio, entre fritas y pochadas.
  3. Escurrir las patatas: Cuando la patata empiece a ablandarse y a dorarse, retira el exceso de aceite. Puedes usar un colador grande y colocar debajo otra sartén para recoger el aceite.
  4. Batir los huevos: En un bol grande, bate los huevos y añade una cucharadita poco colmada de sal. No seas rácano, ya que no hay nada más triste que una tortilla de patatas sosa. Para un punto intermedio, ni muy huevosa ni muy seca, se recomienda usar ocho huevos por kilo de patata.
  5. Mezclar patatas y huevo: En cuanto estén las patatas ya fritas, sácalas y mételas inmediatamente en el huevo batido. Lo más calientes posibles. Escúrrelas antes, pero no sufras si cae algo de aceite, le da su punto. Remueve la mezcla sin machacarla. Verás que el huevo se cuaja un poco por el calor que conserva la patata. Esto hará que la mezcla coja cuerpo y luego te será más fácil manejarla, porque chorrea menos.
  6. Reposo: Deja la mezcla del huevo y las patatas reposar al menos 10 minutos, para que se empapen bien. Algunas personas recomiendan dejar reposar la mezcla media hora, machacando ligeramente con un tenedor para que se mezcle mejor y la patata absorba el huevo, dejando la tortilla cremosa.
  7. Cuajar la tortilla: Engrasa con 1 cucharada de aceite una sartén antiadherente de unos 23 centímetros de diámetro y ponla a calentar a fuego medio-alto. Cuando la sartén esté bien caliente, vierte la mezcla de huevo y patatas. Dale forma redonda, recogiendo los bordes.
  8. Dar la vuelta: A los 3-4 minutos, dale la vuelta a la tortilla. Puedes voltearla con ayuda de un plato llano o al aire (si eres valiente). Vuelve a echar una cucharadita de aceite y cocínala por el otro lado durante 3-4 minutos más.
  9. Servir: Déjala reposar un momento. La tortilla de patatas está mucho mejor si se sirve templada, o incluso un poco fría.

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Consejos para una Tortilla Perfecta:

  • Control de la temperatura: La clave para hacer la tortilla es el control de la temperatura del fuego. Para no equivocarte, lo mejor es que lo mantengas medio-suave para que se cuaje poco a poco y no se queme.
  • Textura deseada: Dependiendo si te gusta más o menos hecha, ajusta los tiempos de cocción. Si la prefieres un poco líquida por dentro, pon el fuego un poco más fuerte para que se cuaje rápidamente por fuera y apártala a un plato. Si quieres que quede perfectamente cuajada, mantén el fuego muy suave.
  • El reposo: El reposo de las patatas fritas dentro del huevo batido es fundamental para mezclar sabores y conseguir una tortilla jugosa por dentro.
  • Experimenta: Aunque es una receta clásica, te recomiendo experimentar. Puedes aromatizarla añadiendo especias o hierbas aromáticas a tu gusto, por ejemplo, un poco de pimentón dulce, comino, curry, orégano, tomillo, romero o albahaca.

La tortilla de patatas se mantiene como el sol de nuestro universo en la restauración. El pincho de tortilla para desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar se mantiene, siendo un plato que encaja en cualquier momento del día.

Diferencias entre tortilla de patatas con y sin cebolla

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