La Antártida, el continente blanco, es un lugar de desafíos extremos donde la alimentación juega un papel crucial en la supervivencia y el bienestar de sus habitantes. Lejos de ser monótona, la gastronomía antártica ha evolucionado desde las raciones básicas de los primeros exploradores hasta las sofisticadas comidas que se disfrutan hoy en día, tanto en las bases científicas como en los cruceros turísticos.

La Alimentación de los Exploradores Pioneros
La dieta de los pioneros de la Antártida podría sorprender en algunos aspectos. Al principio del siglo XX, la cocina en aquellas expediciones podía ser realmente lujosa. Por ejemplo, en la Expedición Nimrod de Shackleton (1907-1909), se incluían entre los alimentos comestibles, destinados a sostener a 15 hombres por hasta dos años, 1.600 libras del "mejor jamón York", 1.260 libras de sardinas, 1.470 libras de tocino enlatado y 25 cajas de whisky.
En la expedición Terra Nova de Robert Falcon Scott (1910-1913), las fiestas en el Cabo Evans podían incluir pan recién salido del horno, carne de pingüino estofada en una gelatina de grosellas rojas y tarta de ruibarbo. El mismo Scott dejó constancia en su diario: "Nunca nos cansamos de nuestro plato y se oyen exclamaciones todas las noches".
Muchos fabricantes de alimentos suministraban productos a las expediciones de forma gratuita para su posible publicidad. La supervivencia de estas tripulaciones incluía desde focas y pingüinos hasta ponis sacrificados.

Un descubrimiento sorprendente fue un bizcocho de frutas horneado hace un siglo, encontrado dentro de una lata de la marca británica Huntley & Palmers, que, gracias al frío extremo del Polo Sur, estaba "casi comestible". Este bizcocho, probablemente llevado por Robert Falcon Scott en la expedición de Terra Nova, era un alimento con alto contenido de energía, ideal para las condiciones antárticas.
Alimentos clave para los primeros exploradores:
- Pemmican: Una mezcla de carne seca, fruta deshidratada, grasa y otros ingredientes. Originario de los pueblos indígenas norteamericanos, fue popular entre los exploradores antárticos por su larga conservación y alto valor energético.
- Galletas para trineo: Galletas sencillas, resistentes y mantecosas con alto contenido energético, también muy populares entre los exploradores antárticos. Se podían servir con queso o diversas cremas para untar.
Explorador busca hito antártico
La Cocina en las Bases Científicas Modernas
Hoy en día, la comida antártica suele ser deliciosa y sorprendentemente gourmet. Sin embargo, los científicos destinados en las sorprendentemente alejadas bases de investigación de la Antártida no comen (afortunadamente) pinnípedos ni aves no voladoras capturados. El Tratado Antártico prohíbe la caza, la pesca y la recolección en el Continente Blanco.
La gran mayoría de los alimentos se importan a la Antártida. Se traen diversos alimentos congelados y desecados junto con ocasionales y muy bienvenidos envíos de productos frescos, complementados en algunas bases, como las estaciones McMurdo y Davis, con verduras y hierbas cultivadas hidropónicamente. En algunas estaciones polares se cultivan pequeñas cantidades de verduras y hierbas.
En las bases antárticas se trabaja mucho con carbohidratos debido al frío extremo. Una persona en la Antártida consume el doble de calorías diarias que una persona en el continente. Se utilizan muchas verduras, que están congeladas y enlatadas, lo que permite mantener la mercadería y utilizarla durante el año. Las frutas y los huevos son muy difíciles de conseguir en el territorio antártico, por lo que los cocineros experimentan con los ingredientes que tienen a su disposición y se las ingenian para preparar platos de todo tipo.

El sargento ayudante del Ejército Argentino Cristian Hidalgo, instructor antártico con experiencia en las bases Belgrano, Carlini y Esperanza, instruye a los cocineros sobre los secretos de la alimentación antártica. Él pone énfasis en que una de las características de la alimentación en el continente blanco es que "hay muchos elementos deshidratados y hay que saber cómo utilizarlos. Por ejemplo, una cucharada sopera de huevo deshidratado equivale a uno natural. El gusto es muy similar. Y no solo eso, sino que liga todo y pueden hacerse budines, flanes, tortas, etcétera".
También enumera que, en esas condiciones, tienen zapallos, zanahorias, algunas frutas como bananas, manzanas, perejil y ajo.
La gastronomía en las estaciones polares suele reflejar el país al que pertenece la estación. Los exploradores en el terreno suelen tener acceso a alimentos de alto valor energético, como el chocolate.
El rol del cocinero en la Antártida
El sargento Hidalgo resalta que el objetivo del cocinero en la Antártida es que todos se sientan contentos y acompañados, como en casa, aun estando lejos de la familia. "El cocinero es el primero que se levanta y el último que se acuesta. La premisa es que la gente esté contenta con la comida. Es muy lindo que te feliciten por tu trabajo".
El cocinero que va a la Antártida tiene que saber hacer facturas, bizcochos, masa de hojaldre, tapa de empanadas, tapas de pascualina y el pan de todos los días. "Afuera hace muchísimo frío y como el trabajo es muy riguroso por las condiciones del clima, entonces entrar y comer algo rico levanta el ánimo", asegura Hidalgo.
Los asados argentinos se realizan en un quincho que hay en la Casa Principal. Además, los sábados religiosamente se cocinan pizzas.
Ejemplo de un menú antártico: Flan casero
Con 120 gramos de huevo en polvo (que equivalen a 12 huevos frescos), 240 cm3 de agua fría, 200 gramos de azúcar, un litro de leche, caramelo y esencia de vainilla, se puede preparar un flan casero de excelencia. "Acá no se puede airear por el tema del huevo, que no es fresco, pero aún así queda muy bueno", señaló el cabo segundo Leal.
Desafíos y peculiaridades de cocinar en la Antártida
El acto de cocinar en el Continente Blanco está plagado de dificultades. Los libros de cocina tradicionales y los tiempos de cocción resultan poco prácticos e imprecisos en estas condiciones climáticas únicas. El agua hierve unos 12 grados por debajo de lo normal en el Polo Sur, y los hornos a menudo se comportan mal porque el calor no circula uniformemente en la baja presión atmosférica. Muchos ingredientes también reaccionan de forma diferente en esta presión atmosférica más baja, así como a mayor altitud y aridez extrema.
Las estaciones de investigación antárticas modernas dependen en gran medida de innovaciones como las comidas liofilizadas, que transforman la forma de preparar y consumir alimentos en el continente.

Celebraciones y Comidas Especiales
El Día del Solsticio de Invierno, la principal festividad antártica, que se celebra durante el solsticio de invierno (20 o 21 de junio) y que se observa desde principios del siglo XX, muchas estaciones de investigación antárticas ofrecen un banquete festivo de varios platos.
Dado que no se realizan entregas de suministros de invierno a las estaciones, los ingredientes para este festín suelen traerse con varios meses de antelación. El banquete suele incluir exquisiteces especiales que no se sirven habitualmente en las estaciones, como diversas bebidas alcohólicas, bistec o langosta. También se festejan cumpleaños con hamburguesas y tortas dulces, y las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.
Comida a Bordo de Cruceros Antárticos
Un crucero por la Antártida ofrece a menudo una experiencia sorprendentemente epicúrea. Desde desayunos bufé bien surtidos y almuerzos en cubierta hasta cenas de varios platos con mariscos, carnes, pastas y ensaladas, las experiencias culinarias son sorprendentemente deliciosas. Es posible disfrutar de comidas tan bien preparadas como las de un restaurante, incluso con tierna carne y albóndigas, mientras se navega por las maravillas heladas.
