Los ingredientes esenciales del falafel: un viaje culinario por Oriente Medio

El falafel, un plato vegetariano muy popular, es una de esas cosas tan deliciosas que le gustan a todo el mundo. Es descrito a menudo como unas albóndigas vegetarianas de garbanzo, y su entrada en nuestra gastronomía ha sido progresiva, pero hoy en día está bastante extendido por las cartas de los restaurantes de comida árabe y vegetariana. Es una elaboración que cada día está más presente en nuestro país y en muchos otros, perfecta para vegetarianos y veganos, saludable, nutritiva y muy sabrosa.

El falafel es una receta típica de la cocina de Oriente Medio, aunque se desconoce su origen exacto. Algunos creen que viene de la India, donde se cocinaba con pan especiado, otros defienden que viene de Egipto, Israel, Líbano y muchos países más.

Este plato resume todo lo mejor de la dieta mediterránea: legumbres, verduras y, por supuesto, aceites de oliva. Y todo ello empleado una técnica de cocina también muy ligada a la cultura mediterránea, la fritura. Aquí los aceites de oliva son imbatibles.

Mapa de Oriente Medio

Ingredientes principales del falafel

La base principal de este plato son los garbanzos, si bien no es el único ingrediente. El falafel se elabora con garbanzos, habas (el falafel egipcio) o una mezcla de ambos, que se trituran con cebolla, especias e hierbas hasta formar una masa homogénea.

Lo ideal es usar garbanzos crudos porque los de bote ya están cocinados y lo más probable es que tu falafel se vaya a desmoronar o quede demasiado blando. Antes de preparar la receta de falafel como tal, debes dejar los garbanzos en remojo durante un mínimo de 24 horas.

El protagonista de este plato, el garbanzo, aporta numerosos beneficios nutricionales. Como legumbre, es rica en proteína, fibra, y ácidos grasos insaturados. Además, es fuente de niacina y vitamina E y posee un alto contenido de tiamina, vitamina B6 y folatos. En cuanto a los minerales, son fuente de calcio y tienen cantidad de hierro, magnesio, potasio y fósforo.

Garbanzos secos en un bol

Hierbas y especias para realzar el sabor

Una forma de hacer que el falafel sea más sabroso es usar especias enteras en vez de molidas y tostarlas en una sartén antes de molerlas en un mortero o molinillo. Las hierbas aromáticas como el perejil y el cilantro son fundamentales para el sabor característico del falafel.

Las especias más comunes incluyen comino en polvo, cúrcuma, pimienta y sal.

Especias y hierbas frescas

Otros componentes esenciales

Además de los garbanzos y las hierbas, los ajos y las cebollas son ingredientes clave que se pican junto con el perejil y el cilantro para formar la base aromática del falafel.

La levadura en polvo o impulsor químico se incorpora para darle a la masa una textura más ligera y esponjosa. La harina de garbanzo también es un ingrediente importante; su función principal es espesar y homogeneizar la masa. Es mejor que no añadas toda la harina de garbanzo de una vez: si te pasas, los falafel podrían quedar demasiado secos.

Receta básica y proceso de elaboración

Para hacer falafel tenemos que planificarnos, ya que es necesario dejar en remojo los garbanzos un mínimo de 24 horas antes de ponernos manos a la obra. Puedes dejar los garbanzos remojando hasta por 2 días, después de 12 horas los metes a la nevera para que no empiecen a germinar. Hay que vigilar para que no se queden sin agua durante este tiempo.

Una vez listos los garbanzos, los escurrimos y secamos bien con papel absorbente. No queremos que aporten nada de humedad a la masa para que esta sea manejable. Podemos extenderlos sobre un paño de cocina limpio y esperar a que estén bien secos.

Cómo COCER GARBANZOS para que queden TIERNOS y DELICIOSOS | Truco FÁCIL

Ponemos los garbanzos hidratados y secos en el vaso de una batidora potente o procesador de alimentos y añadimos la cebolla (pelada y cortada en cuartos), el diente de ajo (pelado), las hojas de cilantro y perejil frescos y el comino molido. Trituramos hasta obtener una pasta homogénea, sin llegar a hacer un puré.

A continuación, salpimentamos al gusto y añadimos la harina de garbanzo y el impulsor químico (o levadura en polvo). Mezclamos bien. Dejamos reposar la masa mínimo durante media hora en la nevera, cubierta con papel film para que no se seque. Si tienes un robot de cocina el resultado será una masa más fina y más agradable. Con la licuadora el trabajo puede ser un poco más difícil.

Ahora es el momento de empezar a hacer bolitas. Para ello vamos cogiendo masa con ayuda de una cuchara y le vamos dando forma redonda. Hacemos una bola con las manos y luego la aplastamos ligeramente.

Opciones de cocción: frito o al horno

Aunque no soy amiga de las fritangas, los falafel sí me gusta hacerlos fritos y la verdad es que no hacen tanto reguero como otras frituras. La opción frita hace que nuestro falafel quede crujiente por fuera y jugoso por dentro.

  • Para freír: Calentamos abundante aceite vegetal en una sartén y freímos a fuego medio alto hasta que estén dorados. Esto lo haremos en tandas de cinco o seis para que no baje la temperatura. Escurrimos sobre papel absorbente antes de servir para que absorba el exceso de aceite.
  • Para hornear: Al horno quedan un poco más secos. Si horneas el falafel, calienta el horno a 200 ºC o 400 ºF, pon las bolitas en una bandeja de horno y hornea unos 15 minutos por cada lado o hasta que se doren.
Falafel frito y falafel horneado

Cómo disfrutar del falafel

Por lo general, el falafel se consume con pan pita y una salsa de yogur o de tahina. A nosotros nos gusta sin pan pero con alguna salsa; será porque me parecen que llenan bastante, es como comer carne. Tradicionalmente se sirve como entrante o plato principal, depende del apetito y de las preferencias de cada persona. Puede, a su vez, ir acompañado de una buena ensalada o como cena rápida dentro de un bollo de pan de pita o de una tortilla de trigo.

La masa del falafel congela estupendamente. Puedes congelar el falafel sin cocinar: simplemente formas las bolitas, las colocas sobre una bandeja y las llevas al congelador por una media hora o hasta que se pongan firmes, luego las guardas en un envase o bolsita con cierre. Siempre puedes dejar los falafel boleados, freír los que vayas a consumir en el momento y congelar el resto (igual que hacemos con las croquetas, por ejemplo).

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