El bacalao en Guarda: un viaje gastronómico al corazón de Portugal

La exquisita cocina del país luso, con el bacalao como producto estrella, es un tesoro que hay que conocer. Son muy pocos los restaurantes lusos donde no hemos podido resistirnos al hechizo de este plato. En cuanto en la carta aparecen las tres palabras mágicas “bacalhau a brás”, hay poco que discutir.

Una asignatura pendiente era comer en Guarda, la ciudad más alta de Portugal. Situada a 160 kilómetros de Salamanca, se levanta a 1.056 metros en una colina otorgándole en tiempos pasados una importancia estratégica capital. De ahí su castillo, su muralla y, ante todo, su catedral. Un templo que más bien parece una fortaleza y que se levanta poderoso en su coqueto casco antiguo.

Porque para disfrutar de Guarda no hay que quedarse abajo, hay que ascender poco a poco dejando atrás naves industriales, edificios y casas bajas. Hay que coronarla. Allí, en su parte vieja, es donde da gusto comer en Guarda. Pequeños restaurantes con precios muy económicos donde tocar el cielo con la receta que inventó el señor Braz.

Mapa de Portugal con la ubicación de Guarda

El origen del Bacalao a Brás

Un buen día el señor Braz se encontraba en su pequeña taberna del Barrio Alto de Lisboa con unos pedazos de bacalao. Le habían sobrado de preparar otras recetas y obviamente no iba a tirarlos. Se le ocurrió que una buena forma de aprovechar esos restos era mezclándolos con patatas fritas, huevo batido y cebolla. De una manera casual y sin pretenderlo, el señor Braz había creado uno de los buques insignia de la gastronomía portuguesa, el bacalao a braz, a brás o braseado.

Ilustración del Señor Braz cocinando bacalao

Dónde comer bacalao en Guarda

Un principio fundamental a la hora de comer en Guarda o en cualquier otro sitio de Portugal es hacerlo donde acuden los portugueses. Es un principio también aplicable a otros países y significa una garantía de que, con muchas posibilidades, se acertará.

Opciones recomendadas

Guarda tiene restaurantes con más clase y muy demandados como el Belo Horizonte (Largo de Sao Vicente, 2) donde un plato de bacalao a brás cuesta 11 euros (teniendo en cuenta además que los tamaños en Portugal son considerables). También nos recomendaron Solar da Beira (Rua Francisco de Passos, 9), con precios también muy ajustados y un aroma a tradición que encandila. Un sitio de batalla, pero tremendo en calidad y precio: Solar da Beira. Allí, con la cordialidad típica del país, comimos un plato de carnes con embutidos: panceta, churrasco, chorizo, morcilla, etc. También un bacalhau à brás (o dorado) el típico de allí, un revuelto con patata, huevo y bacalao muy meloso e imprescindible. Los dos platos, o bandejas porque allí la comida viene en bandeja, con una ensalada, los aperitivos (paté de sardina y mantequilla), una botella de vinho verde, agua y café por solo, ¡flipad! 28 euros. Si tienes opción, no lo dudes.

Nuestra elección: Restaurante Portas do Sol

Sin embargo, optamos por una opción incluso más barata, pero que cumple ese principio de clientela local al que nos referíamos. El restaurante Portas do Sol (Rua Dr. Lopo de Carvalho, 41), ubicado junto a la puerta del Sol o de la Estrella de la muralla guárdense, es una auténtica delicia. Local pequeño, pero limpio, con un trato muy cercano y agradable y una calidad en la cocina incuestionable. En cuanto uno abre su reluciente puerta roja, numerosos clientes se agolpan en la parte derecha de la barra. Tranquilos, no son comensales esperando una mesa. El restaurante Portas de Sol sirve comida para llevar y son muchos los guardenses que acuden allí para hacerse con su ración de bacalao a brás o de cualquier otra cosa.

Fachada del Restaurante Portas do Sol en Guarda

Experiencia en Portas do Sol

Un amable caballero llamado Luis nos acomoda en una mesa y canta los platos del día. Porque en el restaurante Portas do Sol hay que guiarse por esa opción y lugar de pedir la carta. Eso sí, para contar con un abanico más amplio es fundamental acudir pronto, ya que de lo contrario es posible que algunos de los platos se hayan terminado. Y pronto es por ejemplo las 12:30 horas portuguesas.

En nuestro caso tuvimos suerte y nos ofrecieron de entrada una sopa de legumbres y para continuar bacalao a brás, bacalao con natas, pollo asado o cerdo a la brasa. Nos quedamos por supuesto con los dos bacalaos regados con un vino blanco de la casa que marida a las mil maravillas. La sopa, deliciosa. Un auténtico regalo para el cuerpo para abrir boca y especialmente cuando las temperaturas comienzan a bajar.

Receta de Bacalao à Bràs desde 2,60€ por ración

El Bacalao a Brás y Bacalao con Natas en Portas do Sol

En dos bandejas típicas de los restaurantes tradicionales portugueses, llegaron sendos bacalaos. El de nata, exquisito. Estamos acostumbrados al que comemos en el restaurante O Telheiro de Aveiro, más compacto y gratinado. En este caso era más jugoso y cremoso, con los pedazos de bacalao más grandes y con un sabor excelente. De nota. Pero vamos con nuestro favorito. El bacalao a brás se llevo un notable muy alto. Patata paja muy finita, buena cantidad de bacalao, jugoso y sabroso. No faltaron las aceitunas negras y el toque de esta casa, que en este caso fue un poco de zanahoria rallada.

Plato de Bacalao a Brás servido en un restaurante portugués

Postres y precios

Para cerrar, los siempre imprescindibles postres portugueses. En el restaurante Portas dos Sol elaboran un pudim (flan) de quitarse el sombrero. Tampoco se queda para atrás su molotov, preparado con claras de huevo, azúcar y caramelo. Ambos de un tamaño considerable. El toque dulce a una comida excelente.

¿El precio? 6,50 € euros cada uno y 1 euro cada café. Luis nos despidió con una sonrisa y nosotros con un ‘obrigado’ por habernos dado tan bien de comer.

Precios de platos en Guarda (referencia)
Restaurante Plato Precio (€)
Belo Horizonte Bacalao a Brás 11.00
Portas do Sol Bacalao a Brás / con Natas (Plato del día) 6.50
Portas do Sol Café 1.00
Solar da Beira Comida completa (2 platos, ensalada, aperitivos, vino, agua, café) 28.00 (para dos personas)

Otras experiencias gastronómicas cerca de Guarda

En una excursión por pueblos de Salamanca decidimos cruzar la raya y meternos en la parte portuguesa, para ver alguno de sus pueblos, esos pueblos que antes se visitaban para comprar toallas y repostar barato y que ahora tienen chinos y las gasolina más cara que aquí. Pero también cruzamos la frontera para comer, porque Portugal tiene una cocina espectacular. La primera parada fue en Almeida, una fortaleza del siglo XVII que merece la pena visitar. Es pequeña, no da para mucho, pero un paseo por ella resulta de lo más agradable. Además, a pesar de ser un sitio turístico, mantiene el encanto del Portugal con más encanto. Para tomar algo entramos en 4 Esquinas, un antrazo pero con todo el sabor del país. Sin lujos, con un camarero con un acento tan cerrado que no se le entendía apenas. Pedimos caracoles, era pronto, ni las 12 del mediodía, y nos dijo que no tenía. Por lo que nos ofreció un par de panes de chorizo, un tipo de preñao pero de chorizo en lonchas. Luego se lo pensó mejor y nos trajo un ración de caracol real (9€), el típico de allí, algo más pequeños y preparados en una salsa de aceite y ajo. Un exquisitez que acompañó con unas tostadas de mantequilla.

Además de la propuesta de comer en Guarda, merece la pena acercarse hasta Aveiro para gozar de una gastronomía más costera y con una gran relación calidad-precio. Por su parte, en la localidad de Monfortinho, famosa por sus termas, probamos uno de los mejores bacalao a brás de toda Portugal.

tags: #comer #bacalao #en #guarda #portugal