Pota a la Parrilla: Una Guía Completa para Cocinar este Delicioso Cefalópodo

La pota es un cefalópodo muy parecido al calamar, que se distingue por tener una textura un poco más dura y firme. Aunque comparte similitudes con el calamar, existen diferencias clave en su apariencia y textura que vale la pena conocer.

¿Cómo se diferencia la pota del calamar?

La pota y el calamar son 2 cefalópodos muy parecidos y diferenciarlos es muy fácil cuando están enteros. El cuerpo de la pota es alargado y estrecho, y la longitud de sus aletas es de aproximadamente el 33% de la longitud del cuerpo. En cambio, el calamar (Loligo vulgaris) es más pequeño y mide entre 15 y 25 centímetros de largo. La forma de las aletas del calamar es de rombo, son largas y estrechas y ocupan dos terceras partes de la longitud del cuerpo. Ahora ya sabes cómo diferenciar visualmente el calamar de la pota, pero las diferencias no terminan ahí. La pota es algo más correosa que el calamar, por lo que su textura es algo más dura y firme, sobre todo cuando se cocina durante mucho tiempo. Sin embargo, estas diferencias de sabor casi no se aprecian cuando estos mariscos se cocinan de las formas más habituales.

Diferencias visuales entre pota y calamar

¿Con qué otros nombres se conoce a la pota?

El término "pota" se utiliza comúnmente para referirse a cefalópodos de la especie Illex coindetii, a los que también se conoce como pota rubia, pota voladora o volador. El nombre de pota también puede usarse para referirse a la pota europea o pota negra (Todarodes sagittatus) o a la pota costera (Todaropsis eblanae). En países como Perú, el término pota se utiliza para referirse a la especie Dosidicus gigas, también conocida como calamar gigante, calamar de Humboldt, pota del Pacífico o potón del Pacífico, y cuyo tamaño puede llegar a ser muy superior al de las potas pertenecientes a otras especies. El término pota también puede referirse a la especie Illex argentinus, conocida popularmente como calamar argentino o pota argentina. Además, en algunos lugares a la pota se la conoce con el nombre de lura, pasamar o canana.

¿Cómo se limpia la pota?

La limpieza de la pota es muy similar a la del calamar y consta de los siguientes pasos:

  1. En primer lugar, se retiran las aletas y la cabeza junto con los tentáculos.
  2. Cortamos el cuerpo o manto de la pota longitudinalmente para obtener una lámina de pota, retirando la pluma que da consistencia al cuerpo.
  3. Retiramos la piel del cuerpo y la desechamos.
  4. Lavamos bien el cuerpo de la pota.
  5. Retiramos la fina membrana que está pegada y envuelve el cuerpo de la pota.
Proceso de limpieza de la pota

¿Es mejor cocinar la pota fresca o congelada?

En muchos lugares la pota solo se comercializa congelada, pero si puedes elegir entre pota fresca o congelada y buscas que la pota quede bien tierna al cocinarla, te recomendamos usar pota congelada. El motivo es bien sencillo: la pota, al igual que ocurre con otros cefalópodos, tiene una carne fibrosa. Al someter la pota al proceso de congelado y descongelado, las fibras de su cuerpo se ablandarán y quedará más blanda y tierna al cocinarla. Si compras pota fresca y no vas a congelarla, te recomendamos limpiarla y lavarla bien, escurrirla, secarla y meterla en un táper de cierre hermético, colocándola en la parte más fría de la nevera y consumiéndola antes de que transcurran 24 horas.

Cómo cocinar la pota a la parrilla

Cocinar la pota a la parrilla, a la plancha o en barbacoa es una excelente opción para disfrutar de su sabor y textura. Para lograr que quede tierna y sabrosa, es importante no extender el tiempo de cocción.

Una forma de prepararla es cortando el cuerpo de la pota en aros. Estos aros se secan y se rebozan pasándolos por harina y huevo. Otra opción es someter la pota a este tipo de cocción usando la plancha, una parrilla o la barbacoa. Es crucial no dejarla más tiempo del necesario, ya que de lo contrario se volverá dura y correosa.

Pota cocinándose a la parrilla

Consejos para una pota tierna

Para lograr que la pota quede tierna y blanda al cocinarla, existen varios métodos. Una forma habitual es elaborar un guiso de pota o cocerla en agua hirviendo. Para comprobar cuándo la pota está cocinada del todo, puedes utilizar un palillo e introducirlo en la parte más gruesa del cuerpo de la pota. Cocinando la pota de este modo conseguirás que quede blanda. También puedes cocinar la pota al vapor o en la olla rápida.

En casa, una receta sencilla y deliciosa consiste en cortar la pota (ya limpia) en pedazos más pequeños. Aunque vengan limpias, es recomendable quitar una telilla que tienen en uno de los lados, ya que al comer se nota un poco más tiesa esa parte. Por otro lado, se prepara un majado en un mortero con un poco de perejil, un diente de ajo picado y un poco de sal. Solo un diente de ajo es suficiente, ya que al dejarla reposar, la pota coge bastante sabor. A continuación, se mezcla todo con los trozos de pota, se tapa con film transparente y se deja en la nevera. Lo ideal es prepararla unas horas antes para que absorba mejor el sabor del ajo y del perejil.

Al cocinarla, se hace en dos tandas y no hace falta cocinarla mucho; se hacen enseguida. Unos dos o tres minutos por cada lado es suficiente. Si no estás muy segura de si están bien hechas, solo hay que sacar una y cortarla por la mitad; se nota un distinto tono de blanco en lo que está crudo. El tiempo es orientativo y depende del grosor de los trozos.

Hicimos Parrilla de Calamar Gigante con mi Papá

El resultado final son unas patatas tiernas y sabrosas.

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