Las redes sociales han hablado y el pan con chicharrón de cerdo se ha proclamado como el mejor desayuno del mundo en el particular concurso que puso en marcha el streamer Ibai Llanos. En pleno mes de agosto, Llanos anunció el Mundial de Desayunos, un torneo en el que se han enfrentado los distintos platos con los que países de todo el mundo hacen frente al inicio del día. Perú y Venezuela fueron los elegidos para llegar a la final: el primero lo hizo con su típico pan con chicharrón, tamal y café pasado -filtrado-, mientras que el segundo alcanzó la recta final de la competición con las arepas reina pepiada, acompañadas de huevo, plátano frito, frijoles negros, queso rallado, carne mechada y maltín -una bebida a base de malta de cebada-.
Fue Perú quien se acabó haciendo con la victoria tras una ajustadísima votación cuyo resultado anunció Ibai el pasado sábado a través de sus redes sociales. La suma de votos en la final supera los 25 millones -Perú obtuvo 12,8 millones, mientras que Venezuela se quedó muy cerca, con 12,6; la votación se realizaba a través de redes sociales, dando me gusta al comentario con el nombre de cada país-.

El Mundial de Desayunos, lejos de quedarse en una divertida anécdota de redes sociales, ha movilizado a instituciones de varios países, que han impulsado la votación por sus desayunos patrios de todas las maneras posibles. Y aunque a nadie se le escapa que lo que hace mejor a un desayuno tiene más que ver con las costumbres y tradiciones gastronómicas de cada lugar y, por supuesto, con los gustos personales de cada uno, es imposible pasar por alto el compromiso de Perú con su gastronomía. Presentadoras de televisión, informativos, periódicos, creadores de contenido y municipios enteros -como Magdalena del Mar, que preparó el pan con chicharrón más grande del mundo- se han movilizado de forma masiva para que este típico sanguche peruano llegara al puesto número uno. Hasta la presidenta del país, Dina Boluarte, pidió el voto en las redes sociales de la Presidencia de la República del Perú y, tras conocerse la victoria, celebró el triunfo en un acto oficial al grito de “aplauso para nuestro pan con chicharrón”.
“En Perú, cuando hay algo de comida en lo que mínimamente tenemos posibilidades de ganar, se vuelve una locura”, explica Gary Llempén, del Grupo Ceviche, que cuenta con varios restaurantes especializados en diferentes estilos de cocina peruana en Barcelona. Unos días antes de que se anunciara el país ganador del Mundial de Desayunos, Perú quedó eliminado del Mundial de Fútbol 2026 tras perder contra Uruguay, a lo que el propio Ibai quitó hierro, diciendo que lo que de verdad importaba era que Perú había llegado a la semifinal del Mundial de Desayunos.
“Durante un mes, en el Perú no se ha hablado de nada más, hemos estado todos muy, muy metidos. Ha sido un fenómeno muy interesante y, para los peruanos que vivimos fuera, casi el doble”, cuenta Llempén. Más allá de compensar esta reciente derrota futbolística, ¿por qué los peruanos se vuelcan tanto con todo lo que tiene que ver con su gastronomía? El fundador de Grupo Ceviche cree que el hecho de no sobresalir en los deportes puede haber contribuido a que la búsqueda de la identidad del país se focalice en otros ámbitos: “Somos un país muy variopinto y nos ha costado entender que podemos tener un concepto de identidad común, y eso es lo que ha logrado la comida. Desde hace unos 30 años, se volvió el elemento que nos unió como país y en el Mundial de Desayunos lo hemos visto, hemos tenido algo de lo que enorgullecernos y ha habido un sentimiento de tribu muy bonito”.

El chef Jhosef Arias, que cuenta con cinco restaurantes de cocina peruana en Madrid, sirve pan con chicharrón en ADN Origen Perú (Mayor, 49, Madrid) y coincide en esta capacidad que tiene la comida y torneos como el Mundial de Desayunos para generar un frente común. “Como cocinero estoy muy agradecido, porque este tipo de acciones hacen mucho por unir al país. Hay una competición sana que fortalece lazos y une diversión, ocio y, sobre todo, cultura. Y me parece importante para los jóvenes, para que reconozcan sus ‘platos bandera’”.
Tanto Gary Llempén como Jhosef Arias han notado el “efecto Ibai” en sus restaurantes. “Nosotros tenemos un concepto que se llama Cholito Lindo (Cartagena, 285 y Felip II, 134, Barcelona; Progrés, 124, L’Hospitalet de Llobregat) que es una sanguchería y el plato estrella es el pan con chicharrón. Llevamos tres semanas agotando stock, hemos duplicado las ventas con respecto al mes pasado y el domingo -el día posterior a la final del Mundial de Desayunos- fue una auténtica locura. Por mí, que haya Mundial de Desayunos cada mes“. Arias coincide: ”Solemos vender unos 120 panes con chicharrón al día como mucho y este fin de semana hemos batido récords. El sábado a las cinco de la tarde agotamos existencias".
Más que un desayuno de diario, el pan con chicharrón es un desayuno de fin de semana. Francisco Villa Velasquez, chef y propietario de Sonqo Grilled Chickens (Francisco Silvela, 50, Madrid), donde sirven una variedad de desayunos peruanos, entre ellos el pan con chicharrón, explica que se trata de un típico desayuno dominical, que representa unión familiar. “Era habitual que, después de la misa de por las mañanas, al lado de toda iglesia o muy cerca, hubiera un mercado en el cual podías tomar un buen desayuno con un pan con chicharrón”. Su precio, aunque varía en función del local, suele oscilar entre los seis y los nueve euros, cantidades más que razonables teniendo en cuenta que se trata de un bocadillo muy contundente.
¿Qué lleva el pan con chicharrón?
Los tres cocineros coinciden en que, en cada región de Perú, lo preparan con un toque distinto, pero siempre respetando los ingredientes principales, que son cuatro: el pan de piso, más conocido como pan francés, crujiente por fuera y con mucha miga por dentro; el chicharrón (cerdo), que para que quede jugoso el mejor corte es la panceta; el camote (boniato), siempre frito en la propia grasa del cerdo; y la salsa criolla, que es una ensalada de cebolla, ajíes, lima y cilantro o hierbabuena, aunque en función de la región también se puede encontrar preparada con otras hierbas. “Y ya si eres más divertido, le puedes meter una cremita de rocoto”, añade el chef Arias.
Además, cada establecimiento tiene sus propios secretos para lograr un sanguche más saboroso. En Cholito Lindo elaboran el pan a diario de forma artesanal para asegurar la frescura y hierven la panceta durante horas antes de freírla. En ADN Origen Perú también resaltan la importancia de cocinar el cerdo a baja temperatura muchas horas, previamente marinado con sal, pimienta negra, ajo, hierbabuena y, en su caso, con un poco de salsa de soja “para darle un sabor más umami”. La fritura tiene que ser muy rápida, que dore por fuera y mantenga la carne jugosa por dentro. “Es esencial que el chicharrón quede crujiente, porque es el alma del bocadillo”, señala el propietario de Sonqo Grilled Chickens.

Gary Llempén, del Grupo Ceviche, concluye con una predicción: “Estoy convencido de que el pan con chicharrón va a ser el siguiente ceviche. En un país como España, que come pan a diario y donde el cerdo es ampliamente apreciado, va a dar que hablar”.
Historia y Origen del Chicharrón Peruano
En Perú amamos este manjar en los desayunos familiares, sobre todo, los domingos, cuando un pan con chicharrón reúne a todos alrededor de la mesa. Sin embargo, este delicioso plato tiene diversas presentaciones y una historia muy interesante. No se tiene certeza de cuándo exactamente se originó el chicharrón peruano pero, históricamente, tiene sentido que se haya popularizado gracias a la afición española por la carne de cerdo. De hecho, Francisco Pizarro amaba esta carne. La historia revela que este es un plato netamente criollo ya que, con el tiempo y heredado por costumbre inca, se mezcló esta carne frita con papas, camotes y maíz peruano. Los indígenas llamaban ‘cuchi’ al cerdo y este se adaptó a varios platos característicos peruanos: carapulcra, salchichas, tamales, jamones, adobos y muchos más.
La preparación consistía en trozar la grasa del cerdo, agregar carne y agua. Ahora, respecto a lo que conocemos como chicharrón esa es otra historia. Este consistía en la fritura de la grasa que se reservaba para tener la manteca. En Lima, el conocido pan con chicharrón tiene una versión muy tradicional. Este se elabora con carne muy suave y siempre se le acompaña con camote frito y la versión favorita de zarza criolla. En Andahuaylas, Apurímac, por ejemplo, el chicharrón es frito hasta que la grasa tenga una textura crujiente. Se le acompaña con papas nativas, zarza de cebolla, ají y yerbabuena. Las recetas varían por localidad y culturas. ¡Esto puede verse en todo Perú! En departamentos como San Martín, Puno y Arequipa, sus versiones son riquísimas. No cabe duda de que el sabor del chicharrón peruano, en todas sus versiones, es un clásico de nuestra gastronomía.
El Chicharrón en el Mundo
El chicharrón es una comida que en algunos países se obtiene tras derretir la grasa del cerdo, en otros se usa la grasa del cerdo para cocinar la carne y en otros consiste en una fritura de la piel del cerdo con o sin carne. También pueden obtenerse chicharrones de otros animales como vacas, pollos, pescados o corderos, o hacerse de harina, aunque en general son considerados de menor calidad.
La ciudad de Cochabamba es por excelencia el lugar del chicharrón, los sábados y domingos los restaurantes y locales preparan este plato a la vista de los consumidores. En Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay el chicharrón está asociado a un alimento de acompañamiento. Los chicharrones se obtienen de freír la grasa del cerdo (u otra grasa de preferencia, en Uruguay se utiliza exclusivamente grasa de vaca) a alta temperatura, con el fin de «achicharrar» lo más posible sin quemar.
En Chile, se sirven dentro de un pan o se incorporan a ciertos sustitutos del pan propios de la comida del sur del país, como milcaos, chochocas y churrascas. En las panaderías de muchos lugares se pueden comprar panes y roscas con chicharrones en su interior, y en zonas rurales es tradicional un gran pan de masa densa con chicharrones, conocido como tortilla con chicharrones. En Paraguay y Noreste de Argentina es típico el denominado «chicharrón trenzado», el cual consta de tres tiras de carne vacuna, generalmente tapa de asado o matambre hecho por lo común con la capa de carne que se saca de entre el cuero y el costillar de vacunos y porcinos, así como vacío, pella, sal y limón, o jugo de «naranja apepú» (variedad regional de la naranja). Esta preparación típica de la región guaranítica suele ser acompañada con mandioca frita o hervida. Su nombre se debe a la forma de trenzas de la carne antes de su cocción.
En Colombia, el chicharrón es una fritura de la piel del cerdo o de carne de cerdo con piel. En la Costa Caribe se come acompañado de bollo de yuca, de bollo limpio, de yuca cocida o como relleno de arepas al desayuno o a cualquier hora del día en expendios. Troceado se come como relleno de arepas. En la región cordobesa también se prepara en sancocho. En Cuba, los chicharrones (se suelen nombrar siempre en plural) se obtienen de freír la carne de puerco con la piel, previamente cortada en pequeños cuadrados. En Costa Rica el chicharrón está asociado a varios platillos típicos como el "Chifrijo". La mayoría de los ticos prefieren comer el chicharrón con jugo de limón (preferiblemente limón mandarina), con yuca o con tortillas. Ciertas personas lo sirven acompañado de un "pico de gallo" (tomate picado con cebolla y culantro).
En algunas partes de Andalucía llaman chicharrón a un fiambre típico que se elabora con diversos subproductos porcinos, mezclados con las partes grasas del cerdo, todo ello triturado, condimentado con pimentón, sal y pimienta negra en grano, y prensado, para consumirse cortados en lonchas, como aperitivo o en bocadillo con un chorreón de limón. Son distintos, sin embargo, los chicharrones de Jerez de la Frontera (Cádiz) y Chiclana de la Frontera (Cádiz), que se obtienen del cerdo después de derretir la manteca. Típicos de Jerez de la Frontera (Cádiz), se suelen hacer cocinados en su manteca con especias, existiendo varias chicharronerías dedicadas a su venta. En Castilla y León se identifican con las llamadas cortezas, y se suelen usar en la elaboración de bollería tradicional, como las bollas de chicharrones, o en la de embutidos, que se usan en diversos guisos y platos variados. En Segovia y en Ávila el chicharrón, es el elaborado por la fritura del entresijo del cerdo. En Cataluña los chicharrones, llamados llardons, se hacen compactando y luego friendo los trocitos de cerdo que quedan después de haber extraído la grasa, de manera que quedan en forma de laminitas doradas y crujientes. Se venden a peso en las charcuterías y, en época de Carnaval, también en pastelerías. Se pueden comer solos o usar, por ejemplo, para hacer cocas (coques) dulces o saladas.
En Galicia y el ala occidental de Asturias se llaman chicarróns, rixó(n)s, roxó(n)s o roxóis. En este caso son una preparación a base de carne de cerdo desmenuzada, cocinada lentamente en su propia grasa hasta quedar melosa. Antiguamente servían como sistema de conservación temporal de la carne del cerdo que no podría usarse de otra forma. Además, permitía extraer la grasa de esta carne ya que para su preparación se echan en una olla diversos restos generados durante el despiece del animal y la elaboración de embutidos o salazones: al cocerse y prensarse estos restos queda por una parte el magro (los chicharrones) y por otro la grasa de cerdo (que se utilizaba para cocinar y para conservar). Suelen consumirse como chicharrones prensados (la carne cocida se deja enfriar y se prensa en bloques) que se normalmente se presentan fríos y cortados en lonchas, o como chicharrones desmenuzados que se sirven calientes o templados y con la carne suelta. En Navarra y en País Vasco se denominan txantxigorris (en euskera). Esta comida es común encontrarla en las esquinas y comercios donde es preparado. La forma más común de comerlo es en el instante de ser sacados de la manteca hirviendo, colocándolos dentro de una tortilla de maíz recién hecha para envolverlos y rociarlos con jugo de limón al gusto.
Para degustar de un platillo más elaborado, los chicharrones guatemaltecos suelen acompañarse de platillos típicos especiales como: picado de buche de marrano con rábano, salpicón o pico de gallo; que son diferentes ensaladas. También hay una versión industrial del chicharrón, que es un chicharrón más magro, más crujiente pero menos tostado. Estos se encuentran en todas las tiendas y supermercados de ambos países como golosinas. En Italia, los ciccioli son tortas de grasa de cerdo que se preparan comprimiendo, secando y curando trozos de grasa. En México también se le llama así a la piel de cerdo limpia que se hace freír entera en manteca, hasta que ésta se torna esponjosa y crujiente. La piel puede incluir algo del tejido adiposo subcutáneo (chicharrón con gorditos), algo de carne o ir completamente limpia. Se suele guisar en salsa verde o roja con papas en trozos y/o con nopales. Con estos tipos de chicharrón se elaboran varios platillos, que se preparan de formas muy distintas. Cabe mencionar que los cueros del cerdo también se comen como botana, pero no se fríen, sino que se curan en salmuera o vinagre y se cortan en rodajas delgadas o en trozos. A esta botana simplemente se le llama cueritos, y se pueden acompañar solo con sal, limón y salsa picante o chile en polvo. Otra manera de comer estos «cueritos» es sobre un chicharrón de harina (imitaciòn del chicharrón crujiente) de unos 15 x 25 cm., untado de crema o frijol, acompañado por lechuga (o col) rayada, rodajas de jitomate y aguacate, y sazonado con salsa picante, limón y sal, y se les llama chicharrón preparado, que es una botana muy común en las plazas y mercados. En la región mexicana conocida como Comarca Lagunera, y en los estados del país como Sonora y Nuevo León, se pueden encontrar chicharrones de res con tripitas, ubres y bofe; en el caso neoleonés es popular el chicharrón de la Ramos. En Panamá es costumbre freír en su propia grasa trozos de cerdo con carne, grasa y piel partida en cuadrados. Se prepara en pailas de hierro, preferentemente sobre fogones de leña, en las que se añaden los trozos de cerdo sazonados con sal y especias. Es un acompañamiento para diversos platos típicos, aunque se acostumbra consumirlo mayormente en el desayuno, con patacones, carimañolas y otras frituras. El más popular consiste en trozos de carne de cerdo sin piel que se cocinan en su misma grasa y agua condimentados sólo con sal. Se sirve con camotes fritos o papas sancochadas y maíz tostado más salsa criolla (cebolla picada al hilo con limón y trozos de hierbabuena). El cerdo frito se sirve con papas, camotes y el mote, maíz autóctono. Chicharrón de cerdo con mote. Mercado de Huaraz. Es un plato típico que es elaborado con la piel grasosa del cerdo (comúnmente se le llama capa), friéndolo en aceite a altas temperaturas hasta dejarlo muy crujiente. Muy rara vez es elaborado con piel grasosa de otros animales pero usando grasa de cerdo. Se puede adquirir en las calles en los negocios informales (frituras o freidoras) de los pueblos, donde se puede ingerir con yuca, guineo verde (banano), ñame u otros víveres al igual que con tostones, pero la forma más común de comerlo es acompañado de casabe y se le adereza con limón o agrio. Los chicharrones de carne de cerdo, e inclusive de pollo, son considerados en la gastronomía venezolana como una exquisitez, consumida durante todo el año, muy especialmente en las fiestas navideñas; excepto en la Semana Santa. Es la piel con trozos de carne del cerdo recién beneficiado, fríta en aceite de cocina bien caliente, a su vez condimentado con un poco de sal. Cocinados en ollas de hierro macizo. Los platos más comunes, preparados a lo largo de la geografía de Venezuela, son las chicharronadas, que es una suerte de chicharrón guisado con tomates, cebolla, cebollín, pimentón o pimiento y otros. Están además la arepa de chicharrón, hallaquitas de chicharrón con ají, las caraotas acompañadas con chicharrón y ahuyama, cachapa (o arepa rellena) con chicharrón, los pasteles de chicharrón, los patacones, el asado llanero, con morcilla, chorizo, chinchurria y carne ahumada o carne curada.
Pan con chicharrón - Gastón Acurio
¿Es saludable el pan con chicharrón?
El triunfo del pan con chicharrón y el tamal frente al bolón verde de Ecuador en el Mundial de Desayunos organizado por el streamer español Ibai Llanos no solo ha generado orgullo en redes sociales, sino también una discusión en torno a qué tan saludable resulta este plato típico cuando se consume con frecuencia. Aunque es considerado un clásico de las mañanas de domingo en Lima y otras regiones, especialistas advierten que debe disfrutarse con moderación y acompañado de vegetales frescos para mantener un equilibrio en la dieta.
“La carne de cerdo ha sido catalogada por años como un alimento poco nutritivo dado que se le atribuye un gran contenido de grasa saturada; sin embargo, actuales investigaciones en países donde su consumo es masivo, afirman que el contenido y tipo de grasa que contenga dicha carne dependerá de la alimentación que reciba el animal”, explicó la especialista. De acuerdo con Agüero, si el cerdo ha sido alimentado en libertad con acceso a pasturas, la carne puede contener ácidos grasos poliinsaturados como el linoleico, conocido como Omega 3, además de aportar vitamina E, zinc, magnesio y hierro. Estos nutrientes hacen que su consumo, en la medida adecuada, contribuya a mantener funciones vitales como el sistema inmunológico y la salud muscular.
La nutricionista también recalcó que no todos los cortes tienen la misma proporción de grasa. “El contenido de grasa saturada dependerá del corte que deseemos comer. La panceta es uno de los cortes más grasosos, mientras que la pulpa de cerdo es considerada uno de los más magros”, detalló. Por ello, elegir cortes menos grasos puede marcar la diferencia entre un desayuno ocasional y uno realmente equilibrado. “Los estudios posicionan favorablemente a la carne de cerdo como alimento capaz de contribuir a la salud del consumidor, por su bajo aporte de grasa intramuscular y su riqueza en ácido oleico”, agregó Agüero, subrayando que este tipo de grasa monoinsaturada también está presente en productos considerados saludables como el aceite de oliva.
Cómo disfrutarlo sin riesgos para la salud
Aunque el pan con chicharrón se asocia a celebraciones y fines de semana, los especialistas recomiendan no abusar de su consumo. La combinación de pan, fritura y carne puede aportar calorías elevadas en una sola porción, por lo que se sugiere acompañarlo con ingredientes frescos para mejorar su perfil nutricional. “Disfrutemos de un delicioso pan con chicharrón, pero no excedernos en su consumo y preferir dejar de lado la corteza grasa que presente la carne de dicho animal. Acompañemos con una buena porción de ensalada fresca o sarsa criolla (cebolla con limón) para obtener un aporte considerable de fibra y así evitar un desbalance nutricional”, recomendó la licenciada Agüero.
El agregado de camote frito, característico en la preparación peruana, aporta carbohidratos y dulzura natural. Sin embargo, es la inclusión de vegetales la que realmente equilibra el plato, ya que la fibra ayuda a mejorar la digestión y a controlar la absorción de grasas. En ese sentido, el consejo de los nutricionistas es claro: el pan con chicharrón puede formar parte de la dieta, siempre que no se convierta en un hábito diario.
| Nutriente | Cantidad Aproximada |
|---|---|
| Calorías | 600-800 kcal |
| Proteínas | 20-30 g |
| Grasas Totales | 30-50 g |
| Grasas Saturadas | 10-20 g |
| Carbohidratos | 40-60 g |
| Fibra | 3-5 g |
Nota: Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar significativamente según el tamaño de la porción, los ingredientes específicos y el método de preparación.
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