El Aíd al-Adha, también conocida como la Fiesta del Sacrificio o el Día del Cordero, es la festividad mayor de los musulmanes. Esta celebración conmemora el pasaje recogido en el Corán, en el que se muestra la voluntad de Abraham (Ibrahim) de sacrificar a su hijo Ismael como un acto de obediencia a Dios.
Antes de que Dios interviniera para proporcionarle un cordero, Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su primogénito. Al final, Dios fue clemente y paró su brazo justo cuando iba a cercenar el cuello de su hijo. Agradecido, Abraham sacrificó en su lugar un carnero, y en imitación de ese acto, los musulmanes sacrifican animales en esta Fiesta Mayor del Islam.

Fechas y Nombres de la Celebración
Esta festividad, cuya fecha no es fija con respecto al calendario gregoriano, tiene lugar el décimo día del mes de Du al-Híyah (duodécimo y último mes del calendario musulmán Hichrí, también llamado Di al-Hach), lo que sucede setenta días después del Aíd al-Fitr (la fiesta que celebra la ruptura del ayuno de Ramadán).
Las fechas de la celebración varían de un año a otro, como ocurre con la Semana Santa. Al estar basado en un calendario lunar, como el resto de las festividades musulmanas, varía cada año. La Fiesta del Cordero se oficia durante 3 días y coincide con el final del peregrinaje anual a La Meca (Hajj).
En varios países del África musulmana, tales como Malí, Níger, Senegal o Benín, dan el nombre de Tabaski a esta fiesta, y una parte de los Amazigh en África del Norte la nombran Tafaska. En Marruecos, se le conoce como el Día del Cordero o Día del Sacrificio.
El Rito del Sacrificio
El Eid al-Adha se caracteriza por la ofrenda de un sacrificio animal como acción de gracias a Dios por salvar la vida de Ismael. Aunque lo más común es sacrificar una oveja o una vaca, de acuerdo con la región o país la ofrenda puede ser un toro, una cabra, una ternera e incluso un camello o un dromedario.
La tradición indica que la mañana del día de Aíd al-Adha, luego de la oración especial hecha veinte minutos después de la salida del sol, el jefe de cada familia es el responsable de sacrificar al animal, esto si la ley del país lo permite. De no ser posible, existe la autorización de que un carnicero o una tercera persona lleve a cabo esta tarea, siempre buscando causar el menor dolor, dirigiendo la cabeza del animal hacia La Meca y dejando que su cuerpo expulse toda la sangre, para que la acción -y la carne que resulte de esta- sea considerada halal.
Condiciones para el animal de sacrificio
- En el caso de los bovinos, el animal debe tener más de dos años de edad.
- En el de los ovinos, al menos seis meses, aunque lo más recomendable es que sean mayores de un año.
- Deben estar sanos y no tener ningún defecto físico (ceguera, miembro amputado, etc.).
Es un "sacrificio magnífico", lo que implica que se deben escoger carneros adultos de más de seis meses. Además, la calidad y salud del cordero deben ser impecables, razón por la cual los corderos que se sacrifican deben obtener en el matadero la certificación “halal”.
El Aíd al Adha o la Fiesta del Sacrificio queda mermada por la inflación
Celebración y Costumbres
La celebración en sí no es una obligación, como no lo es el peregrinar a la Meca al menos una vez en la vida, ya que están exentos quienes no tienen medios económicos para ir. Los musulmanes que no realizan la peregrinación a La Meca en este momento pueden celebrar Eid al-Adha en sus lugares de residencia, acudiendo a las mezquitas para la oración.
El musulmán acude a la oración tras haber realizado la ablución mayor o gusl y haberse ataviado con su mejor ropa, limpia y perfumada. Es costumbre estrenar ropa. Recita unos versículos del Corán que solamente se mencionan durante las dos fiestas anuales y en los entierros. Los musulmanes glorifican a Dios hasta que el imán inicia la oración recitando siete takbir (Allahu akbar) y haciendo dos prosternaciones (rakáa). Después el imán pronuncia una jutba (‘sermón del viernes’) a los miembros de la comunidad que se hallan presentes.
En esencia, La Fiesta del Cordero consiste en el sacrificio de un animal por parte de una familia. Generalmente cada familia reserva para su consumo sólo un tercio de la canal. Así, más de la mitad de la carne es repartida a los vecinos o amigos que no se han podido permitir comprar un animal y, por supuesto, a los más desfavorecidos. Nada se desperdicia.

Gastronomía Típica
Con la parte que la familia se reserva prepararán sus platos favoritos a base de carne de cordero. Se trata de un día en el que se celebra una gran comida en casa. Los musulmanes aprovechan muchas partes de la oveja o cordero creando platos especiales para la ocasión como el boulfaf, que suele ser la primera comida del día de la fiesta del sacrificio. Tras una siesta, la hora de la cena da la bienvenida al Douara, un plato parecido a un guiso.
Al banquete se suele invitar a los vecinos y a los amigos con los que se comparten los manjares. También se visita a los familiares que faltan y que ya no pueden compartir la celebración.
La Fiesta en Marruecos
Para la inmensa mayoría de los marroquíes, el Eid al-Adha es una de las fiestas mayores. En este día, es festivo en todo el país, de modo que si tu viaje coincide con esta fecha, es probable que encuentres muchos de los comercios cerrados, así como monumentos visitables con horario especial.
Si bien en muchos países musulmanes es obligatorio realizar el sacrificio de un animal (generalmente un cordero) para emular el que hizo Abraham, en Marruecos no se considera que esto sea obligatorio y se reserva más bien a aquellas familias que, por su desahogada situación económica, se lo pueden permitir.
El asado del meshwi, puede ser mediante brasas bajo tierra o bien ensartado sobre las llamas, acompañándose más tarde con limón, pasas, cuscús y otras elaboraciones.

El Hajj: Peregrinación a La Meca
La fiesta del sacrificio se celebra el décimo día del mes de dû-l-hijja y conmemora el final de la peregrinación a La Meca (hajj). La peregrinación a la Meca es el quinto pilar del islam. Se trata de un rito obligatorio para todo musulmán que disponga de salud mental y física, tiempo y poder adquisitivo suficientes para poder llevarlo a cabo. Sólo es obligatorio hacerlo una vez en la vida y puede delegarse.
El rito del hajj tiene orígenes preislámicos. Según los musulmanes, fue el profeta Ibrâhîm, ayudado por su hijo Ismâ҅îl, quien construyó la Ka῾ba, edificio dedicado a la adoración única de Dios (Allâh) y excluido de toda idolatría. Con el tiempo, se dice que el monoteísmo abrahámico se menospreció y las costumbres idólatras acabaron profanando el templo de la Ka῾ba.
