Gestión Inteligente de Cerdas: Nutrición y Bienestar Animal

El manejo de cerdas en grupo presenta tanto ventajas como desafíos, especialmente en lo que respecta a la alimentación. Cada animal tiene necesidades y ritmos de consumo distintos, lo que puede dificultar la provisión equitativa de alimento. Para abordar esta problemática, se ha desarrollado un sistema de alimentación a demanda que integra tecnología y práctica de manera eficiente. La clave de este sistema reside en las estaciones de autobloqueo, diseñadas para permitir que cada cerda coma sin interrupciones y evitar que otras accedan al comedero.

El funcionamiento se basa en la tecnología RFID. Cada cerda lleva un transpondedor en su crotal, que el sistema reconoce al ingresar a la estación. Si la cerda tiene derecho a alimento, se dosifica desde la tolva de almacenamiento en pequeñas porciones individuales. Durante este proceso, la puerta detrás de la cerda permanece cerrada, eliminando la competencia y las peleas por el pienso. Este procedimiento claro es rápidamente comprendido por los animales, facilitando la adaptación.

Una estación puede ser compartida por hasta 20 cerdas. Para un mayor número de animales, simplemente se amplía la cantidad de estaciones. La reequipación de naves existentes es sencilla. El controlador 510pro, con su pantalla táctil, puede instalarse de forma flexible en el pasillo de la nave o en la oficina, protegiendo los componentes sensibles de las condiciones del entorno de la granja.

El manejo en grupo de cerdas ofrece beneficios significativos:

  • Alimentación individualizada para cada cerda.
  • Control centralizado mediante el controlador 510pro, accesible desde la nave o la oficina.
  • Monitoreo constante y visión general del estado de los animales, incluso a distancia, gracias a BigFarmNet y la aplicación MySow.
  • Posibilidad de añadir funciones adicionales como marcadores de color, detectores de celo o dosificación extra de agua.
  • Una atractiva relación entre el rendimiento y el precio del sistema.

El resultado es un sistema de manejo de cerdas que proporciona tranquilidad a los animales durante la alimentación y asegura al ganadero que cada cerda recibe exactamente lo que necesita.

Infografía sobre el sistema de alimentación a demanda para cerdas con RFID

En el ámbito de la sanidad animal, la dependencia exterior en el sector porcino implica riesgos, haciendo esencial asegurar el estatus sanitario de toda la cabaña. La lucha contra la resistencia antibiótica es una prioridad para la Unión Europea, que ha impulsado estrategias y planes nacionales para abordar esta cuestión. España, por su parte, aprobó su primer Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) en 2014.

En el plano medioambiental, la producción porcina puede tener un impacto considerable, especialmente en relación con la emisión de nitratos y amoniaco a la atmósfera, así como gases de efecto invernadero. Las normativas actuales buscan cumplir con los objetivos climáticos de España y de la Unión Europea, promoviendo una estrategia de desarrollo para el sector porcino que minimice estos impactos e integre los retos sociales y medioambientales.

Las normativas establecen requisitos para las explotaciones porcinas, incluyendo la adecuación de las instalaciones, la bioseguridad y el bienestar animal. Se hace especial énfasis en garantizar un nivel mínimo de bioseguridad, con niveles progresivos de protección según la dimensión de la granja. En cuanto al bienestar animal, se busca evitar prácticas rutinarias perjudiciales y fomentar un entorno que permita a los animales expresar comportamientos naturales.

La adecuada gestión de los estiércoles es crucial para la protección del medio ambiente. Se promueven medidas para prevenir la generación de residuos y mitigar los impactos adversos de su gestión. Además, se implementan programas de reducción de emisiones atmosféricas, incluyendo gases de efecto invernadero, óxido nitroso y metano, mediante la aplicación de Mejores Técnicas Disponibles.

Un aspecto fundamental es la formación adecuada del personal en contacto con los animales. Todos los requisitos establecidos en la norma deben estar documentados a través de un Sistema Integral de Gestión de las granjas de ganado porcino. Este sistema asegura el cumplimiento de los compromisos de reducción de contaminantes y emisiones, garantizando la aplicación homogénea de la normativa europea en todo el territorio nacional.

Diagrama de flujo de un sistema de gestión integral para granjas porcinas

En cuanto a las instalaciones y equipos, deben mantenerse en buen estado, someterse a limpieza y desinfección periódica, y optimizar el consumo de agua. Se requiere un vallado perimetral para aislar la explotación de la entrada de personas y animales silvestres, así como para minimizar la entrada de vectores de enfermedades. Las instalaciones deben ser adecuadas para prevenir la transmisión de agentes infecto-contagiosos, y se deben implementar medidas como arcos de desinfección o vados sanitarios para vehículos.

Se deben disponer de vestuarios con separación entre zona limpia y sucia, y medios suficientes para el lavado de manos. La entrada de vehículos a la explotación debe minimizarse, y los vehículos de visita deben estacionarse fuera del vallado perimetral. El semen de ganado porcino debe proceder de centros autorizados. Es recomendable disponer de una zona o espacio específico para la observación y aislamiento de animales que deban ser apartados por razones sanitarias o de bienestar animal.

El suministro de agua debe ser de calidad, y las explotaciones de cebo y transición de lechones deben operar bajo el sistema "todo dentro-todo fuera". Se permite el llenado por módulos siempre que se mantenga el aislamiento sanitario y se completen en un plazo máximo de diez días. Las explotaciones de autoconsumo deben contar con una delimitación adecuada de sus instalaciones y asesoramiento veterinario.

En el contexto del bienestar animal, las cerdas de preparto muestran patrones naturales de comportamiento de construcción de nidos, como hozar y buscar materiales. Estas conductas están influenciadas por factores hormonales y ambientales. La inhibición de estos comportamientos puede tener efectos perjudiciales en el parto, la lactancia y el bienestar de las cerdas.

En la naturaleza, las cerdas se desplazan para encontrar un lugar adecuado y construir un nido, utilizando sus patas y hocicos, y recolectando materiales. El nido protege a las crías de depredadores y del frío, y les permite termorregular y ocupar el espacio para la lactancia. Las jaulas de parto, aunque diseñadas para reducir la mortalidad de lechones por aplastamiento, pueden aumentar las muertes por otras causas y perturbar el comportamiento natural de las cerdas, generando estrés y disminuyendo su bienestar.

Las cerdas alojadas en corrales con paja muestran un comportamiento más similar a la construcción de nido, incluyendo hozar y buscar materiales, en comparación con las cerdas en jaulas. La provisión de materiales de anidación, como la paja, y el espacio disponible pueden fomentar la expresión del comportamiento de construcción de nido. La libertad de movimiento también es importante para la motivación de este comportamiento.

La inhibición del comportamiento de construcción de nido en cerdas alojadas en jaulas puede aumentar las concentraciones de cortisol y ACTH en plasma, así como la densidad de receptores de opiáceos. Esto puede influir en el parto y el rendimiento de la lactancia temprana. El confinamiento continuo y la interferencia del comportamiento natural pueden generar estrés, estereotipias y un deterioro del bienestar de las cerdas.

El comportamiento de construcción de nido se inicia por un aumento de las concentraciones plasmáticas de prolactina. Si bien la oxitocina puede estar relacionada con la terminación de este comportamiento, su papel no está completamente claro. La construcción de nidos inducida por materiales y espacio de anidación abundantes se ha asociado con un aumento de las concentraciones de oxitocina en plasma en cerdas de preparto.

Comparativa visual de cerdas en jaulas de parto vs. corrales con paja

En cuanto a las prácticas de manejo, se monitoriza a los cerdos para detectar signos tempranos de mordedura de cola y se responde aumentando la cantidad y variedad de materiales para hozar, como paja y pellets de remolacha. Estos materiales desvían el comportamiento exploratorio natural de los cerdos, previniendo brotes y reduciendo la gravedad de las lesiones. Los cerdos reciben materiales de enriquecimiento diarios para estimular comportamientos naturales y reducir el estrés.

En una explotación específica, se utilizan cerdos cruzados (Landrace/Yorkshire × Duroc) alojados en corrales con una densidad de 0.40 m² por cerdo. El suelo es parcialmente de slat para facilitar la gestión del purín. No se mezclan cerdos con colas cortadas e intactas. La ventilación es difusa y la iluminación se ajusta a 12 horas diarias de luz artificial, complementada con luz natural.

La alimentación se realiza mediante un comedero largo con pienso seco, permitiendo que todos los cerdos coman simultáneamente. Tras el destete, los lechones se mantienen con sus camadas originales, mezclando dos camadas por corral para favorecer la socialización. Se realiza un seguimiento diario de la salud y se interviene ante los primeros signos de mordedura de cola, añadiendo materiales como cuerda de sisal, cajas de cartón o sacos de yute. En casos graves, se retira al cerdo agresor.

Esta práctica requiere un 30% más de espacio por cerdo y un empleado adicional a tiempo completo. La paja y el heno pueden causar problemas en los sistemas de purines. La práctica es aplicable a todos los cerdos en crecimiento, desde el destete hasta el sacrificio, y es escalable para granjas de todos los tamaños, previa evaluación económica y de viabilidad.

Enriquecimiento ambiental en lechones de recría

En resumen, la gestión inteligente de cerdas combina la nutrición precisa con un enfoque en el bienestar animal. Los sistemas de alimentación a demanda y las instalaciones adecuadas contribuyen a un manejo más eficiente y a la salud de los animales. Las prácticas de enriquecimiento ambiental y la atención a los comportamientos naturales de las cerdas son fundamentales para reducir el estrés y mejorar la calidad de vida de los animales, lo que a su vez repercute positivamente en la productividad de la granja.

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