El Silencio de los Corderos: Un Clásico del Thriller Psicológico y su Legado

The Silence of the Lambs (traducida como El silencio de los corderos en España y El silencio de los inocentes en Hispanoamérica) es una novela de misterio y terror escrita por Thomas Harris en 1988. La historia fue llevada al cine en 1991 por el director Jonathan Demme, consolidándose como un hito del thriller psicológico y un clásico del cine. La película, protagonizada por Jodie Foster como Clarice Starling y Anthony Hopkins como el Dr. Hannibal Lecter, fue un éxito rotundo, tanto de crítica como comercial, y cosechó los premios más prestigiosos del cine, incluyendo cinco Premios Óscar.

La Trama: La Caza de Buffalo Bill

La trama sigue a Clarice Starling, una joven aspirante a agente del FBI en Quantico, Virginia. Su rutina de entrenamiento se ve interrumpida cuando es convocada por Jack Crawford, jefe de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, para investigar el caso de un asesino en serie de mujeres apodado como Buffalo Bill. Este psicópata secuestra y mata a mujeres jóvenes para después arrancarles la piel, lo que ha puesto en jaque a la policía.

Clarice Starling entrevistando a Hannibal Lecter

Crawford encarga a Clarice una tarea peculiar: entrevistar al Dr. Hannibal Lecter, un brillante psiquiatra forense, también un peligroso asesino en serie y caníbal, recluido en el Manicomio de Baltimore para Criminales Dementes. La idea es obtener de Lecter un perfil psicológico de Buffalo Bill que ayude al FBI a encontrarlo. Starling trata de plantear el mandato de Crawford entrevistando a Lecter, sin olvidar que es un inteligente criminal agresivo.

La Compleja Relación entre Clarice y Hannibal

Hannibal aprovecha la situación para tratar de revivir los traumas del pasado de Starling. Clarice se da cuenta de que Lecter no brinda información verídica a menos que ella lo complazca con asuntos personales de su complicada vida que, de algún modo, sacien su morbosidad (do ut des). Hannibal comienza a dominar la mente confundida de Clarice, estableciendo una relación de codependencia y manipulación que es uno de los pilares de la película. Ella le explica que una noche oyó unos chillidos y al levantarse e ir al establo, de donde parecían provenir, descubrió que estaban matando a los corderos. Aunque quiso liberarlos, ellos no quisieron salir, por lo que cogió a uno y salió corriendo. Lecter le pregunta si aún sigue oyendo esos gritos en su mente y si cree que salvando a Catherine logrará acallarlos, lo cual ella admite.

El Dr. Frederick Chilton, responsable del Hospital de Baltimore, flirtea descaradamente con Clarice y escucha en secreto sus conversaciones con Lecter. Chilton le revela a Lecter que la oferta de Clarice era falsa, para luego ofrecerle un nuevo trato del que él también espera beneficiarse. Lecter, astutamente, acepta ser trasladado a Tennessee para tener una conversación con la senadora Ruth Martin, cuya hija, Catherine Martin, ha sido secuestrada por Buffalo Bill. Este secuestro aumenta el pánico en el país y presiona al FBI para actuar rápidamente.

La mente brillante y retorcida de Hannibal Lecter – Análisis psicológico

En el aeropuerto de Memphis, Lecter se entrevista con la senadora Martin y la atormenta aprovechándose de su angustia. Después le revela varios datos sobre Buffalo Bill, pero también da un nombre falso, «Louis Friend», que en realidad es un anagrama que Clarice descubre.

La Caza Final de Buffalo Bill

Siguiendo las indicaciones de Lecter, Clarice y Ardelia Mapp, su compañera de estudios, deducen que Buffalo Bill conocía a su primera víctima, Frederika Bimmel, y que deben redirigir la investigación hacia ella. Clarice viaja hasta Belvedere (Ohio), donde visita la casa de Frederika y descubre que era costurera. Las prendas del armario de la joven asesinada tienen parches idénticos a la piel arrancada de las víctimas. Clarice deduce entonces que Buffalo Bill busca transformarse haciéndose un vestido de mujer con piel humana.

Buffalo Bill y las crisálidas de polilla

De inmediato, Clarice telefonea a Crawford, quien le informa de que la teoría de la transexualidad coincide con uno de los casos de cambio de sexo rechazados por el hospital Johns Hopkins: Jame Gumb, quien años antes también había importado orugas vivas de Surinam y vive en Calumet City (Illinois), a las afueras de Chicago. Crawford y su equipo llegan a la dirección de Gumb en Illinois, pero encuentran la casa vacía.

Mientras, Clarice llega a la casa de una mujer para quien Frederika trabajaba, donde la recibe el propio Jame Gumb, quien dice llamarse «Jack Gordon». Al ver una crisálida de polilla de la especie Acherontia styx volando y posándose sobre uno de los ovillos de costura, Clarice se da cuenta de que ha dado con el asesino. Le pide usar su teléfono y, al ver que ha sido descubierto, Gumb huye hacia el enorme sótano de la casa. Clarice le persigue y allí encuentra a Catherine encerrada en un pozo. Gumb apaga las luces y deja el sótano en total oscuridad. Utilizando unas gafas de visión nocturna, Gumb sigue a Clarice y se dispone a dispararla por detrás. Al oír el sonido del percutor, Clarice se vuelve rápidamente y dispara su arma sobre Gumb, que cae muerto.

La Evasión de Lecter y el Legado de Clarice

Esa noche, Lecter escapa de su celda asesinando brutalmente a los dos guardias que le vigilan y haciéndose pasar por uno de ellos, disfrazándose con su uniforme y arrancándole la piel de la cara para usarla a modo de máscara, fingiendo así estar gravemente herido y logrando ser evacuado en ambulancia. La policía descubre el engaño demasiado tarde.

La fuga de Hannibal Lecter

Durante su ceremonia de graduación como agente especial del FBI, Clarice recibe una llamada telefónica de Lecter, que se encuentra en un aeropuerto en Bimini y le pregunta si los corderos han dejado de gritar. También le dice que no tiene ninguna intención de ir tras ella y le pide que haga lo mismo con él, pero Clarice responde que no puede prometer eso.

Producción y Recepción

La novela de Thomas Harris fue publicada en mayo de 1988. Antes de su publicación, Orion Pictures se asoció con Gene Hackman para adaptarla al cine. Hackman iba a dirigir y posiblemente protagonizar, pero se retiró del proyecto por considerarlo demasiado violento. Ted Tally fue contratado como guionista, y Jonathan Demme asumió la dirección. El presupuesto fue finalmente de US$19 millones.

Elenco y Actuaciones Magistrales

Para el papel de Hannibal Lecter, Demme consideró a varios actores, incluyendo Sean Connery, Al Pacino, Robert De Niro, Dustin Hoffman y Daniel Day-Lewis, pero finalmente lo ofreció a Anthony Hopkins, quien regalaría una de sus mejores interpretaciones. Hopkins basó su interpretación en la voz de la máquina HAL 9000 de 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick. La máscara que utilizó y que se volvería emblemática fue diseñada por Ed Cubberly. El gran mérito de Hopkins fue hacer brillar a un personaje en realidad secundario y anteponerlo al de Buffalo Bill en cuanto a interés en el público.

Jodie Foster mostró interés en interpretar a Clarice Starling inmediatamente después de leer la novela. Aunque Demme no estaba inicialmente convencido, Foster se quedó con el protagónico y demostró no solo su pasión por el personaje, sino sus innegables cartas interpretativas, ganando su segundo Oscar con este film. Ted Levine no tuvo problemas para quedarse con el papel de Jame Gumb alias Buffalo Bill, el verdadero villano del film. Levine realizó una notable performance, utilizando su profunda voz y una faceta casual que verdaderamente provocaba escalofríos. Anthony Heald encarnó al insoportable y arrogante Dr. Frederick Chilton. Diana Baker interpretó a la senadora Ruth Martin y Brooke Smith a su hija Catherine. Kasi Lemmons como Ardelia Mapp y Frankie Faison como Barney Matthews completaron el reparto.

Jodie Foster y Anthony Hopkins en el set

Rodaje y Ambientación

El rodaje de The Silence of the Lambs tuvo lugar entre noviembre de 1989 y marzo de 1990, principalmente en Pittsburgh, Pensilvania, y sus alrededores. La casa de Buffalo Bill se ubicó en Perryopolis, Pensilvania, y su interior se adornó inspirándose en la guarida del asesino serial Gary M. Heidnik. El exterior del Western Center cerca de Canonsburg, Pensilvania, fue utilizado como escenario para el Hospital Estatal de Baltimore. En un acto de cooperación inusual, el mismo FBI cedió sus instalaciones para que Demme filmara, e incluso algunos agentes actuaron en varias secuencias.

La mente brillante y retorcida de Hannibal Lecter – Análisis psicológico

Banda Sonora

La banda sonora de la película fue compuesta por Howard Shore, grabada en Múnich con su Orquesta Sinfónica. Shore logró introducir notas que se ajustan perfectamente al conjunto técnico del film (iluminación, vestuario, fotografía, actuaciones, etc.) según el requerimiento y las sensaciones de miedo, incertidumbre, suspenso y horror. En el soundtrack se incluyen fragmentos de La Flauta Mágica de Mozart y las Variaciones de Goldberg de Bach. También destacan American Girl de Tom Petty And The Heartbreakers, Goodbye Horses de Q Lazzarus para el grotesco baile de Buffalo Bill, y Hip Priest de The Fall.

Impacto y Crítica

The Silence of the Lambs se estrenó en Estados Unidos el 14 de febrero de 1991, recaudando US$273 millones a nivel mundial. La película fue aclamada por la crítica, que elogió las actuaciones de Foster, Hopkins y Levine, la dirección de Demme y el guion de Tally. Roger Ebert la incluyó en su libro The Great Movies, reconociéndola como una «obra maestra del terror». La película ganó los cinco Óscar principales: mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz y mejor guion adaptado, un logro que solo habían conseguido It Happened One Night (1934) y One Flew Over the Cuckoo's Nest (1975).

El American Film Institute la colocó en el quinto puesto de su lista de los 100 mejores thrillers, y los personajes de Clarice Starling y Hannibal Lecter fueron incluidos en las listas de 100 mejores héroes y villanos, respectivamente, ocupando Lecter el lugar número 1 como el mejor villano. Este film revitalizó y revolucionó el subgénero del thriller psicológico, que había permanecido aletargado en los años ochenta. La capacidad de generar horror sin recurrir al morbo excesivo y al gore más explícito fue uno de sus grandes méritos, haciendo partícipe al espectador de los métodos para analizar, estudiar y clasificar a los asesinos seriales.

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