Castellar de los Pucheros: Un viaje a través de la historia y la cultura en Jaén

En la Comarca del Condado de Jaén, sobre una loma, asomado a un mar de olivos, se encuentra Castellar, un municipio en la zona noreste de la provincia de Jaén. Este municipio ha sido testigo del paso de culturas milenarias que han dejado su impronta, lo que le ha valido ser uno de los "Pueblos Mágicos del Sureste de España". La presencia del hombre en esta tierra se remonta al Neolítico, con vestigios arqueológicos localizados en su término que datan del 3000-2000 a. C., entre el periodo de la Edad del Cobre Final y la Edad del Bronce.

Castellar es una localidad y municipio español situado en la parte centro-este de la comarca del Condado, en la provincia de Jaén. Limita con los municipios jienenses de Montizón, Chiclana de Segura, Sorihuela del Guadalimar, Villanueva del Arzobispo, Iznatoraf y Santisteban del Puerto; y con el municipio ciudadrealeño de Villamanrique. Su extensión superficial es de 159 km² y tiene una densidad de 23,57 hab/km². La parte norte del término, contada desde el río Montizón, es montañosa y pertenece toda ella a Sierra Morena, con una extensión de 5142 hectáreas. La parte central del término, comprendida entre la cordillera donde se asienta el pueblo y el río Montizón, es un amplio valle de unos 7 kilómetros de anchura, y una extensión de 2596 hectáreas. El clima es benigno e ideal para el cultivo del olivo. Está alejada unos 300 kilómetros del mar Mediterráneo y separada de él por las cordilleras Ibérica y Penibética, por lo que es continental, ya que las brisas templadas de este no le pueden llegar.

Mapa de la ubicación de Castellar en la provincia de Jaén

Historia Milenaria: Desde el Neolítico hasta la Edad Moderna

Las primeras poblaciones de estas tierras se remontan al neolítico. Uno de los hallazgos más interesantes es el de la cueva de la Sima (Yacimiento Cueva de la Sima) al sur de Castellar, con un conjunto sepulcral colectivo del neolítico. También hay vestigios de poblados del Argar próximo a Castellar o el cortijo de la Capilla (Yacimiento Cortijo de la Capilla) en dirección a Chiclana. Hacia el suroeste, un cerro cerca de Fuente la Teja (Yacimiento Cerro frente a la Fuente la Teja) y del Cerro Morongo (Yacimiento Cerro Morongo) cerca del arroyo del Tobazo. Es frecuente el hallazgo en algunos lugares del término de la característica cerámica de paredes obscuras, por haber sido fabricada con una técnica reductora y en algún caso con un pulimento o bruñido en la superficie. A estos elementos acompañan en ocasiones las hachas o las azuelas pulimentadas, como evidencia de haber practicado la agricultura. Bajo las casas debieron disponerse los enterramientos a la manera argárica, muy diferente a las tumbas colectivas o a los dólmenes conocidos en el sur de la provincia. A esta idea apuntan los hallazgos de cistas en dos sitios de los citados: el Cortijo de la Capilla y la Sima. Se trata de cajas fabricadas de piedra y enterradas en el suelo donde el cadáver se inhumaba habitualmente en posición fetal, con las piernas recogidas y vuelto hacia un lado.

Época Íbera y Romana

Castellar fue un importante lugar en la época de los iberos. Se hallaba en el territorio ibérico de la Oretania. En las inmediaciones de Castellar se localiza uno de los grandes centros de culto de los iberos, el Santuario rupestre de la Cueva de la Lobera, que debió tener una importancia considerable a partir de la segunda mitad del siglo IV a. C. Por su posición estratégica a él acudirían gentes procedentes de ambos lados de Sierra Morena. Numerosos exvotos encontrados en el mismo. A mediados del siglo I después de Cristo se observa un impresionante desarrollo de casas de campo romanas, que tradicionalmente se han definido como villae. Más de veinte sitios en superficie como El Dorado con una cisterna circular de más de diez metros de diámetro, la del Cortijo de la Parrilla, con mas de cuatro hectáreas el Ayozar, la Sota, etc. Se realizó una excavación arqueológica en una de ellas: El Campillo de la que se ha podido estudiar el sistema de calefacción y conducción de aguas. La Huerta del Hornero cerca del camino vecinal del Tobazo y del río Guadalimar, era un centro de mayor tamaño que los demás. La presencia romana también es notable como lo demuestran las varias vías romanas que atraviesan el término y los numerosos hallazgos de esta época, como los localizados en la zona de El Campillo, posible ciudad romana donde se han descubierto varias viviendas, calles, columnas de un probable edificio público, capiteles, una necrópolis; en el río Guadalimar también hay hallazgos del Imperio romano del siglo II al IV de nuestra era como las sepulturas de los Fulvios, cerámicas y cistas de un cementerio. Hay que mencionar también las grutas de gran profundidad, siete sepulturas del período Argárico y del tipo en fosa o cista, acompañados de restos humanos, cerámica, hachas. De esta misma época romana son villas como las del Cortijo de la Parrilla y El Dorado. La Espinosa o Consolación, fue un poblado existente desde la invasión romana y que continuó hasta el siglo XVIII.

Recreación de un asentamiento íbero en Oretania

La cueva de la Lobera. Investigación de un santuario ibero

La Reconquista y el Señorío de los Benavides

La primera vez que aparece el nombre de Castellar es en las poesías del cronista musulmán Darray al-Qastall, natural de Jaén, en los comienzos del siglo XIII. Castellar fue una de las primeras localidades conquistadas por el rey de Castilla Fernando III a los musulmanes de las dinastías nazaríes en 1226. No obstante, hasta el final de la conquista castellana, esta tierra tuvo que soportar la incursión de las tropas nazaríes en sus dominios. Consta noticia de 1235 por la que Fernando III insta a Santisteban a poblar aquellos parajes que antes lo estuvieron, lo cual sugiere que la aldea islámica sería abandonada tras la conquista castellana, y repoblada posteriormente. En 1371 se menciona a Castellar cuando Enrique II castiga a Santisteban por su apoyo a Pedro I, entregándola en señorío, junto a todas sus aldeas, a Mendo Rodríguez de Biedma, que después tomaría el apellido de Benavides, al heredar el mayorazgo de don Juan Alfonso de Benavides. En 1473 Enrique IV hizo merced a Día Sánchez de Benavides y Dávila del título de conde. Durante la Edad Media y Moderna, la historia de Castellar estuvo vinculada a la casa de los Benavides, quienes desde 1371 fueron señores, condes a partir de 1493 y, posteriormente, duques de Santisteban del Puerto en 1793. La dinastía de los Benavides fueron primero señores desde 1371, luego condes en 1473 y posteriormente duques de Santisteban del Puerto en 1793. Desde la instauración del condado en 1473 comenzarían a desarrollarse una serie de litigios entre los tres pueblos que formaban el Condado -Santisteban, Castellar y Navas- algunos de los cuales han perdurado hasta nuestros días. Punto culminante de estos litigios es la resolución de 1798 conocida como "escritura de la concordia", por la que se establecía la cesión por parte de la casa señorial de una serie de terrenos a los tres pueblos y como contrapartida la cesión de terrenos baldíos al Condado de Santisteban.

Patrimonio Histórico y Cultural

Castellar es un mosaico de paisajes verdes, un mar de olivos, tierras rojas, dehesas, laderas y valles, arropado por Sierra Morena. Pasear por sus calles, admirar sus monumentos, conocer sus museos y saborear y llevar a casa su gastronomía y productos locales (especialmente el aceite de oliva) es un lujo que nos podemos permitir. Sus calles y edificios nos hacen trasladarnos a época medieval. Será el agua el que nos de la bienvenida al entrar, con la fuente del caño, la que nos de indicios de ese paso del tiempo y de la importancia de estos rincones.

Monumentos y Edificaciones Históricas

  • Ex Colegiata de Santiago Apóstol: Declarada Monumento Histórico Artístico, es una sobria construcción de elegantes proporciones que data del S. XVII. Es uno de los edificios emblemáticos. Edificio renacentista construido entre los años 1642 y 1648, siendo elevada a rango de Colegiata por el Papa Inocencio XII en el año 1692.
  • Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación: Asentada sobre un antiguo castillo visigodo reconstruido en el siglo X por los árabes y cuyo torreón sirvió de base a la torre del actual templo. Es de pasado medieval, de estilo protogótico. Su construcción se inició en el siglo XIV, sobre el viejo recinto defensivo del que aprovechó algunos elementos, de la que cabe destacar su magnífica torre, que se encuentra bien conservada, convertida en campanario. Es una nave única con altar y coro, que ha sufrido diversas reformas, siendo su portada del siglo XVII.
  • Santuario Ibérico de la Cueva de la Lobera: Situado a 1,5 km. de Castellar, sobre una cornisa rocosa que alberga unas cuevas que fueron utilizadas como viviendas en las civilizaciones pasadas, es un asentamiento emblemático de la arqueología ibérica. Ubicado sobre una cornisa rocosa en lo que se conoce como los Altos del Sotillo, se trata de un asentamiento emblemático de la arqueología ibérica; se encuentra sobre una importante vía de comunicación de la antigüedad: la Vía Heraclea. Destacar el núcleo central constituido por la conocida Cueva de la Lobera. Es un abrigo no muy profundo que se hallaba próximo al menos a dos manantiales de agua, la Fuente del Caño y la del Sotillo.
  • Castillo de Consolación: En la loma de Montesinos, junto a la ermita de la consolación, se conservan los restos de lo que fue la torre del homenaje del Castillo de la Consolación, hoy desmochada y en estado semirruinoso. Hoy en día conserva su arco apuntado en la entrada, la amplia saetera y el acodamiento en la disposición de la entrada. La población contó con una pequeña fortaleza, de la que solo quedan algunos restos, posiblement en el siglo XIV. Este castillo sería convertido en palacio entre los siglos XVI y XVII. Las excavaciones efectuadas en 1992 en el palacio, dirigidas por Mª C. Pérez y J.L. Castillo, permiten conocer la estructura que tenía la fortaleza en época medieval. La muralla, de sillares irregulares, con un grosor de 1,50 m encerraba un espacio cuadrangular, ligeramente achaflanado en su esquina noroeste debido a su adaptación a la base geológica. Próxima a este chaflán se encontraba la puerta principal. En el interior de este recinto se encontraba la torre, aislada, con unas dimensiones aproximadas de 10,14 m de lado en el exterior, un grosor de muros de 2 m y una altura de 15 m.
  • Museo de Arte Ibérico (Museo del Exvoto): Se ubica dentro de la torre del homenaje del siglo XIV, conocido como Castillo Pallarés.
  • Museo de la Memoria Histórica de Castellar: El edificio cuenta con tres plantas de exposición. En la primera planta, podemos hacer un recorrido histórico desde los orígenes de Castellar hasta nuestros días. La segunda sala de exposición, está dedicada al museo del paisaje.
  • Plaza de la Constitución: Representa el centro monumental del pueblo, flanqueado por la Colegiata de Santiago, la Casa Consistorial y la escultura en bronce de la “Dama Íbera”, obra del escultor Constantino Unghetti Álamo, en un brillante homenaje al pasado íbero de este municipio.
Vista de la Ex Colegiata de Santiago Apóstol en Castellar

Naturaleza y Paisajes

Castellar está ubicado en la comarca del Condado de Jaén, en la zona noreste de la provincia. El sitio de su emplazamiento es la cima de una montaña a 749 m sobre el nivel del mar (en la plaza del Ayuntamiento), entre las cordilleras montañosas de La Loma y la de Sierra Morena y confrontando con la de La Muela. Los castellares son cerros que presentan en la cima una meseta caliza, elevada sobre una base de materiales más blandos, en este caso, arcillas y areniscas triásicas, que le dan aspecto de fortaleza. En este punto, el camino se encuentra flanqueado por tres castellares, el cerro del Castellar (338 metros), el de Jalifa o Borregales (361 metros) y el del Algarrobo (359 metros). Entre estos dos últimos discurre el cauce del arroyo de los Azares, superado por el viaducto de mismo nombre. En el cerro del Castellar se han encontrado flechas, hachas pulimentadas, cuchillos, e incluso una espada, datada en torno al siglo III antes de Cristo, depositada en el museo arqueológico de Villamartín (Cádiz). Son también de esta época los restos de las murallas existentes en la cima de dicho cerro ya que en aquel momento eran frecuentes los fuertes enfrentamientos entre romanos, cartagineses e iberos.

Los parajes naturales más bellos se encuentran en el sur de su término, donde se hallan las estribaciones de Sierra Morena. La Sierra del Oro, al norte del núcleo urbano, en el macizo de Sierra Morena, es un paisaje típico del bosque mediterráneo, destacando especialmente la presencia de la encina. También posee esta zona una rica y variada fauna. El término de Castellar de Santiago entra dentro del Lugar de Importancia Comunitaria y de la Zona de Especial Protección de las Aves de las estribaciones de Sierra Morena. Asimismo, fue declarada Área Crítica y Zona de Dispersión e Importancia del águila imperial ibérica y del buitre negro, además de ser Zona de Importancia del lince. Por si fuera poco, podemos disfrutar de una amplia red de vías pecuarias para pasear y disfrutar del paisaje a pie o en bicicleta.

Paisaje de olivos en la comarca del Condado de Jaén

Gastronomía

Castellar es sabor, recetas que recogen el paso del tiempo y que la dotan de una gastronomía única. Platos de contraste, como los andrajos con liebre. En Castellar se presume de producir los mejores espárragos camperos de la provincia de Jaén, y los preparan en vinagrillo, o con “cabetes”, que son las habas tiernas, o en tortilla. También dispone la villa en su territorio una factoría marisquera. Platos tradicionales de esta villa son los “calandrajos” con hierbabuena, ya sean de liebre o de bacalao, y que en otros lugares reciben el nombre de andrajos, harapos o guiñapos. De la misma familia de los platos farináceos con carne son los “galianos”, lo que indica que Castellar ha sido paso de pastores trashumantes. También plato tradicional de Castellar es el “ajoharina”, guiso de verduras, patatas y harina con pimentón, que se toma como gachas espesas, y que guarda reminiscencias de la “sajina” árabe de los pobladores de al-Ándalus, y de los más antiguos “pultes” romanos. Propio de las matanzas del cerdo es el “ajopringe”, hecho con el hígado aderezado con especias y pringue, ya sea manteca del cerdo o aceite de oliva. Dentro de este tipo de viandas donde “ajo” significa triturado, en Castellar se preparan el “ajoquemao” y el “ajo mortero”.

Plato de andrajos con liebre, una especialidad gastronómica de Castellar

Fiestas y Tradiciones

  • El 21 de marzo se lleva la imagen de San Benito, patrón de la villa, a su ermita, situada a un kilómetro del pueblo.
  • Por San Marcos, el 25 de abril, había costumbre de irse al campo, una vez que había sido bendecido por el santo evangelista sacado en procesión. La Romería de San Marcos tiene lugar el 25 de abril en el paraje de la Herrumbrosa, cercano a Sierra Morena.
  • Las fiestas de la patrona de la villa, la Santísima Virgen de Consolación. Los actos comienzan los días 1, 2 y 3 de mayo, cuando después de algunos rituales previos, realizados el último día de abril, como llevar el estandarte desde la casa del hermano mayor hasta la ex-colegiata de Santiago, la misa con el canto de la Salve, la bendición de los estandartes y el pregón de la romería, al día siguiente todos se desplazan hasta el santuario de la Virgen, situado a cuatro kilómetros de la población, donde tiene lugar la ofrenda floral y un entrañable acto denominado "darle las buenas noches a la Virgen". El 8 de septiembre, celebración de la Natividad de la Virgen, se celebraban las fiestas más genuinas de Nuestra Señora de Consolación, con encierros de toros, que ya constaban en los anales del siglo XVIII.
  • Castellar dispone de plaza de toros. Los amantes de los espectáculos taurinos no se arrepentirán de pasar las fiestas que Castellar celebra durante el mes de agosto en las que el toro se convierte en el verdadero protagonista del festejo.
  • Destacan la banda municipal de música Santa Cecilia en la procesión de Ntro.
Romería de la Virgen de Consolación en Castellar

Infraestructuras y Servicios

Los cultivos ocupan más de la mitad de su término municipal y se encuentran al sur, donde predomina el olivar, aunque la vega del Guadalquivir da lugar a cultivos hortícolas, industriales y forrajeros. La actividad económica gira en torno a la agricultura y en especial a la olivicultura. Dispone de dos almazaras cooperativas, dos industriales y otras dos particulares.

Transporte y Comunicaciones

  • Actualmente, Castellar tiene asignadas tres licencias de taxi.
  • Hay dos líneas para el transporte de viajeros en autobuses, concedidas a las empresas Sepulvedana y Travimeta, existiendo líneas directas que enlazan con las localidades cercanas y además con Linares, Úbeda, Jaén y Madrid.
  • Respecto a la comunicación por carretera, la A-6203 (Úbeda-Villamanrique), atraviesa el casco urbano.

Educación y Salud

  • Hay un centro de educación infantil y primaria, el CEIP Román Crespo Hoyo, en la calle de Román Crespo, s/n.
  • Uno de Enseñanza Secundaria Obligatoria, el IES Colegiata de Santiago, en la ctra. de Villacarrillo s/n.
  • Un Centro de Adultos Sección de Educación Permanente, el Vicente Soto, en la calle del Calvario s/n.
  • Una Guardería Infantil Temporera en la c/ S.
  • Consultorios. Centros de salud.

Deporte y Ocio

  • Dos pistas de petanca.
  • Dos pistas polideportivas de Colegio Primaria.
  • Una piscina municipal.
  • Una pista polideportiva en Instituto ES0.
  • Pista polideportiva municipal.
  • Campo de fútbol municipal "S. Parroquia de Ntra. Sra. Ermita de NªSra.

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