Zaragoza, una ciudad que late al ritmo de la gastronomía, ofrece un sinfín de opciones para los amantes del buen comer. Entre sus delicias, las croquetas y el cocido ocupan un lugar especial, elevándose a la categoría de arte culinario. Con su bechamel cremosa envuelta en pan rallado dorado, las croquetas nos transportan directamente a la cocina de la abuela y a esos momentos donde cada bocado es puro placer. En Zaragoza, esta tradición culinaria ha evolucionado hasta convertirse en todo un arte, con propuestas que van desde las más clásicas hasta las más innovadoras.
¿Listos para una ruta gastronómica que os hará salivar?

Ruta de las Croquetas por Zaragoza: Una Experiencia para el Paladar
Las croquetas son un plato tradicional que ha conquistado el corazón de muchos. De jamón, de boletus, de cocido… Podríamos hacer una lista interminable de los diferentes tipos que hay y a los que no nos podemos resistir. ¡En La Zarola nos encantan! Y es que… ¿a quién no le apetece picar una croqueta alguna vez? Las hay también de diferentes tamaños y formas; cuadradas, redondas, croquetones, minicroquetas… Innovar en la cocina a veces resulta un poco complicado pero en cuanto a croquetas se refiere, no hay problema.
Zaragoza es una ciudad de croquetas, y no hay otra cosa que anime más a un maño que verse de pie, frente a la barra de un bar, con una Ámbar fría en una mano para que calme las altas temperaturas del interior de la croqueta, que sujeta con la otra.
Paradas Obligatorias para los Amantes de las Croquetas
1. El Entalto
El Entalto se ha convertido en uno de los bares de referencia de la zona, y es que no puedes pasar por ahí sin parar a probar una de sus deliciosas croquetas. El Entalto se ha ganado el cariño de zaragozanos y visitantes por sus croquetas elaboradas diariamente y cocinadas al momento. Pero lo que realmente llama la atención son sus croquetas de inteligencia artificial: «Alegría» con borraja y setas, «Miedo» con calabaza y chili, «Sorpresa» con piña y queso patamulo, y «Enfado» con torrezno de Soria y puerro asado.
De longaniza, de bacalao, de boletus… todas ellas se caracterizan por ser grandes y compactas. El punto de partida del recorrido no podía comenzar en otro lugar. En la calle Mayor nº 50, otrora arteria de la romana Caesaraugusta, encontramos El Entalto, que es todo un clásico en el ambiente reivindicativo de la ciudad. Grandes y densas, podrían definir a las croquetas que sirven en este bar. La variedad es la que es: croquetas de ternasco, jamón, boletus y bacalao. Una vez que las pruebes no sabrás cuál elegir como tu favorita.

2. Bodegas Almau
En plena urbe, en el Tubo de Zaragoza, Bodegas Almau, fundada en 1870, es un gran referente entre los bares de la zona. En este establecimiento podemos encontrar una gran variedad de croquetas. Desde las de huevo frito, bacon y queso fundido, hasta las de jamón o tinta de calamar. A diario ofrecen más de 10 variedades distintas de croquetas con las que volverse loco. No dudes en pedir la de chocolate o chipirón.
3. La Ternasca
También en el Tubo, La Ternasca es otra parada obligatoria. Aquí podemos encontrar croquetas con las que quedarte saciado, grandes y contundentes. Como su propio nombre indica, son famosos por la croqueta de ternasco con foie, aunque hay una gran variedad entre la elegir.
4. Méli del Tubo
Tras el éxito del conocido Méli Mélo, los propietarios abrieron el Méli del Tubo, un nuevo espacio con tapas elaboradas con cariño y sofisticación, en un ambiente elegante y renovado. Si el Méli Mélo ya se caracterizaba por sus buenos pinchos, el Méli del Tubo los ha igualado, e incluso nos atreveríamos a decir que mejorado. En este nuevo local podemos encontrar un mix de croquetas dignas de hincarles el diente. Mix de croquetas de boletus y foie, jamón y cecina y conejo escabechado.
5. Doña Casta
En Doña Casta podrás encontrar una infinidad de croquetas entre las que elegir. Si preguntas a alguien dónde comer croquetas en Zaragoza, seguro que la respuesta es «en el Doña Casta». Y es que este bar es conocido por la variedad interminable de croquetas que ofrecen. Croquetas de jamón con queso y nueces, bacalao con trigueros, gallina con chocolate… Podríamos enumerar todas pero preferimos que seáis vosotros mismos quienes os acerquéis a conocer la variedad. En pleno corazón del Tubo, la Taberna Doña Casta se ha convertido en una parada obligatoria para los amantes de las croquetas caseras. Aquí podréis probar creaciones como las de cabrales con manzana, que combinan el sabor intenso del queso asturiano con el dulzor frutal, o las sorprendentes de morcilla con piñones. Las de boletus y foie son un auténtico lujo para el paladar, mientras que las de arroz negro con alioli nos transportan directamente a la costa mediterránea.
Croquetas de Jamón - Receta Tradicional muy Fácil y Caseras
6. CroquetArte
Si estás aquí es porque estás buscando los bares o restaurantes donde comer unas buenas croquetas en Zaragoza, así que no te puedes perder el Croquet Arte. Probablemente cuando llegues al establecimiento te cueste decidirte, ya que el escaparate que ofrece es variado y abundante, cuanto menos. Aquí encontrarás desde los sabores más tradicionales, hasta los más innovadores y sobre todo, las comerás recién hechas. Para llevar, congeladas o al momento, puedes elegir entre una gran variedad de croquetas. Uno de los lugares de visita obligatoria si quieres degustar unas croquetas de lo más especiales en Zaragoza es el Croquet Arte. Al entrar en él te costará decidirte por una sola, ya que tienen de todos los sabores, desde los más tradicionales hasta los más innovadores, y es que este establecimiento está especializado en el Arte de la Croqueta. Algunas de sus estrellas son la croqueta de carabineros, de salmón con puerros o de pollo al caramelo. Un dato importante es que este local también te ofrece 3 posibilidades: disfrutarlas ahí recién hechas, pedirlas para llevar o encargos a domicilio.
CroquetArte es tienda y degustación. CroquetArte es tienda porque se exponen las croquetas en las vitrinas, y se dispensan para llevar a casa en cajas de 6 o de 12 unidades para el tamaño estándar y de 12 o 24 para las croquetas de cocktail. Se pueden freír y que el cliente no tenga más que comérselas, bien en su casa o bien en un envase tipo cucurucho para llevar y comer por la calle. CroquetArte es degustación porque dispone de una zona independiente, pero completamente integrada en el espacio y en el funcionamiento de la tienda, donde las croquetas se pueden consumir en el propio establecimiento de forma distendida y amena en un tamaño extra grande (el croquetón), acompañado y maridado con las mejores cervezas de la tierra y vinos de todas las D.O aragonesas, en un ambiente acogedor y casero y con las preciosas vistas del Palacio de los Condes de Morata (la Audiencia) justo enfrente.

7. El Truco
El Truco, situado en el número 2 de la calle de los Estébanes, se ha asentado como uno de los bares más populares en El Tubo de Zaragoza en los últimos años. El staff se ha especializado en la creación y elaboración de croquetas triunfando en varios concursos a nivel provincial y autonómico. Además, cocinan todos los alimentos sin gluten lo que les ha permitido ganar en 4 ocasiones seguidas el premio a la Mejor croqueta sin gluten. En este 2023, El Truco ha dado un paso más en su carrera hostelera al lograr un Solete Repsol.
Hasta el 19 de noviembre se está celebrando el Concurso de Tapas de Zaragoza y provincia con casi 150 establecimientos participantes. Entre las grandes elaboraciones destacadas por bares y restaurantes de gran reconocimiento se ha hecho viral en redes sociales la croqueta de Jumpers de El Truco llamada "Lluvia de Estrellas". "Esta croqueta surgió de la nada, pensando en cómo podíamos innovar y es espectacular. Sabe más que el propio jumper. Yo no he podido resistirme a probarla", explica Mario Cobretti en el perfil de Instagram de El Truco consiguiendo más de 190.000 reproducciones. El bar zaragozano ha intentado aunar la popular elaboración de una croqueta con otro aperitivo que tiene muchos fans en toda España como los Jumpers. Cabe recordar que Jumpers es un producto 100% aragonés que tiene su sede en Ejea de los Caballeros. Sin embargo, "Lluvia de estrellas" no es la única elaboración que representará a El Truco en el Concurso de Tapas de Zaragoza y provincia.
Prueba las croquetas de Jumpers + tortilla de queso tetilla y pulpo, de queso Arzúa y trufa o de callos a la madrileña + dos refrescos por 9€.
8. La Taberna Tragantúa
En Tragantúa podréis encontrar la croqueta maña por excelencia. Y es que, esta taberna pertenece a una cadena de restaurantes de Zaragoza, el Grupo Los Cabezudos. Las croquetas se han hecho un hueco en la barra de esta taberna junto a una gran variedad de tapas y pinchos.
9. Los Victorinos
En Los Victorinos encontrarás croquetas de buen tamaño y sabor. Cerquita de Los Zarcillos, este bar ofrece tapas creativas y con una buena presentación. Por eso, no podían ser menos con las croquetas. Si visitas a Los Victorinos, no dudes en probar la croqueta de jamón de bellota con cecina y de brandada de bacalao. Eso sí, de tamaño maño, es decir, XL. A dos pasos de la Plaza del Pilar, Los Victorinos es ese tipo de bar donde el tiempo parece haberse detenido. Julián Palomares y su mujer regentan este icónico local de apenas 30 metros cuadrados, donde la barra repleta de tapas cuenta historias de 18 años. Aquí las croquetas son de tamaño XL y muy «mañas»: las de cocido incluyen hasta fideos y garbanzos.

10. El Cervino
Las croquetas del Cervino se sirven fritas en el momento. Este bar es uno de los clásicos de la capital aragonesa que alberga una gran cantidad de premios gastronómicos. Y es que, en El Cervino, el Ternasco de Aragón es el gran protagonista, por eso, una de sus especialidades son las croquetas de ternasco, elaboradas con pierna y base de bechamel casera. En el barrio de la Almozara, El Cervino es un punto clave en el tapeo. Pinchos, tapas, raciones y alrededor de 20 variedades distintas de croquetas se pueden degustar en este establecimiento.
11. Mazmorra
Con una estética de taberna irlandesa y decoración temática de billares, Mazmorra ofrece una experiencia única en la ciudad. Su croqueta estrella, ganadora del premio a la Mejor Croqueta con Alimentos de Aragón, combina borrajas, jamón de Teruel DOP, cebolla dulce de Fuentes y ajo rojo de Arándiga.
Otras Menciones de Honor
- Vermú en el Trujalico: Este bar de tapas y pinchos se ha convertido en Zaragoza en una de las paradas obligatorias en la ruta del vermú.
- La Flor de Lis: Bajo la dirección culinaria de Rubén Martín, chef con múltiples reconocimientos y participaciones televisivas, La Flor de Lis ofrece una propuesta gastronómica que reivindica la tradición aragonesa con un toque contemporáneo.
- Bunkerbar: Este restaurante-coctelería se define como «una pequeña jungla, un búnker con vistas a una de las calles con más vida de Zaragoza». Bunkerbar ha logrado convertirse en «lo más in de la ciudad» gracias a su propuesta que combina tradición y originalidad.
- Mesón Martín: Ubicado en el barrio de La Bozada, el Mesón Martín guarda una gran tradición: un ambiente taurino y español que se hace notar en todos los detalles del establecimiento.
La Ruta del Cocido en Aragón: Un Plato con Historia
Disfrutar de todos los cocidos posibles fue la ilusión de Carlos Valero, distribuidor de vino en Zaragoza con una trayectoria de más de 25 años, lo que hizo posible que naciera la I Edición de la Ruta del Cocido. Hoy, diez exitosas ediciones después nos encontramos con más de 100 locales en todo Aragón en los que poder degustar este magnífico plato. Desde un cocido madrileño completo, pasando por el tradicional cocido montañés o incluso pasando por cocidos de pescado. Eso sí, siempre con producto de Aragón, desde los ingredientes utilizados para elaborar la sopa a los vinos que puedes degustar en todas las ediciones.

Receta de Croquetas de Bacalao al Vermouth
Ingredientes: (16 croquetones)
Para la masa:
- 400 gr de bacalao desalado (no más de doce horas y un cambio de agua)
- 375 gr de harina de trigo
- ¾ litro de leche entera
- Una cebolleta
- ¾ litro de vermouth casero
- Aceite de Oliva Virgen Extra D.O.
Para el rebozado:
- Harina de trigo
- Dos huevos de gallinas de campo
- Pan rallado con frutos secos molidos en mortero
Elaboración:
- En primer lugar pondremos a pochar en una sartén grande una cebolleta cortada en juliana fina en cuatro cucharadas de aceite. Se ha elegido este corte para que aparezcan hilillos de cebolla al morder el resultado final.
- Cuando esté bien hecha añadiremos toda la harina para que se cocine un poco y pierda el sabor a crudo. A la vez ya tendremos reduciendo en un cazo el vermouth, al que le habremos sisado lo necesario para prepararnos uno bien frío para acompañar la tarea.
- Una vez la harina se haya tostado un poco iremos añadiendo la leche sin parar de remover para evitar los molestos grumos. Cuando la mezcla esté bien integrada y antes de que espese por completo añadiremos el bacalao desmigado y la nuez moscada.
- Es posible que la bechamel haya quedado muy espesa con esas cantidades, así que si la vemos muy dura, añadiremos algo más de leche, teniendo en cuenta que la masa espesará algo más al enfriarse. Lo ideal es que quede sueltecita y manejable. El bacalao se cocinará en unos minutos, en los que no dejaremos de remover.
- El momento original de nuestra propuesta llega ahora. Cuando tengamos la textura deseada en la bechamel, añadiremos la reducción de vermouth, que ha debido quedar en unas pocas y muy espesas cucharadas oscuras. La mezcla se oscurecerá un poco logrando el objetivo que queremos.
- Sólo resta echar la sal y la pimienta al gusto de cada cual. Verteremos todo el contenido de la sartén en un recipiente amplio para que se enfríe, primero a temperatura ambiente y después, cubierto en papel film, en el frigorífico. Lo ideal sería esperar una noche en frío, pero tenemos comprobado que con dos horas es suficiente.
- El siguiente paso es el de la fritura. Prepararemos tres recipientes. En el primero dispondremos harina de trigo para embadurnar bien las croquetas, que habremos moldeado con ese arte que a cada uno le ha sido dado. Hay quien gusta realizar la fase del moldeado con la ayuda de dos cucharillas, pero nosotros lo preferimos versión de nuestras abuelas: manos bien embadurnadas de harina y al tajo.
- Una vez enharinadas las pasaremos por el segundo recipiente, en el que habremos batido dos huevos de los buenos. De los que no provienen de gallinas torturadas y encajadas en diminutas jaulas. De esos que salen con la yema naranja del maíz que se han metido al cuerpo. Si se ignora esta selección y se optan por los baratos del súper, el rebozado no saldrá del doradito que nos gusta, y a protestar al maestro armero.
- Por último las pasaremos por el pan rallado, al que le habremos añadido los frutos secos molidos en mortero (nunca en picadora, pues se hacen pasta inservible) que harán ganar en crocante a la croqueta frita, y como se trata de que haga honor a su nombre consideramos esto importante.
- La fritura tiene poco misterio. Un aceite a una temperatura media evitará que se nos abra el rebozado. Es conveniente no freír muchas a la vez, pues provocaría cambios de temperatura que nos podrían causar efectos no deseados. Tiempo y mimo, las croquetas no requieren de otra cosa. En eso, como se puede apreciar, comparte espíritu con el ser humano. Quizá por ello nos gustan tanto. Croqueteros del mundo uníos.
Nota de cata:
Para la ocasión en la que se elaboró la prueba de las croquetas el vino elegido fue un tinto Evohé Garnacha Viñas Viejas. Todo un acierto, aunque el recuerdo del dulzor del vermouth y del gelatinoso bacalao, parecía pedirnos en todo momento un Blanco de Hielo de Bodegas San Alejandro D.O. Calatayud. Pero eso será para otro día, que el hígado ya no da abasto para todo.