El chorizo es uno de esos ingredientes que siempre encuentra un lugar especial en nuestras cocinas y reuniones. Al hablar de chorizos, nos encontramos con una amplia gama de opciones que se diferencian por sus ingredientes, preparación y origen. La base del chorizo siempre es la carne picada magra y el tocino, aliñada con pimentón, ajo y sal. Por lo general, suele ser de cerdo, pero también lo hay de pollo, por ejemplo.
Pocos alimentos despiertan tanta expectación como un buen chorizo a la parrilla. Su mezcla de especias, grasa y carne magra lo convierte en un bocado irresistible. Además, su versatilidad hace que funcione igual de bien en un bocata improvisado, en una tapa elegante o como acompañamiento principal en un gran asado.

El chorizo argentino: una tradición parrillera
La influencia claramente europea llega a Argentina a la hora de enseñarnos cómo embutir la carne, es decir, cómo preparar un delicioso chorizo. Pero a diferencia del chorizo tradicional, el chorizo criollo argentino no está curado ni ahumado.
El chorizo criollo, también conocido como chorizo argentino, se elabora con una mezcla de carne de cerdo y ternera. La carne, que puede ser de cerdo o vacuno o una combinación de ambas, debe ser fresca y de buena calidad, para luego ser molida finamente. Por otra parte se prepara la mezcla de sal, hinojo y dientes de ajo bien picados. Asimismo, el resto de la carne y grasa que acompañará la preparación (como por ejemplo el tocino) debe ser espolvoreada con pimienta.
El chorizo parrillero es ideal para quienes disfrutamos de una buena parrillada o asado al aire libre. Nuestros Chorizos Parrilleros hechos artesanalmente siguiendo la receta argentina son la elección perfecta para asar a la parrilla y disfrutar de un auténtico asado al estilo argentino. Con una mezcla artesanal de 70% carne de cerdo y 30% carne de ternera, estos chorizos ofrecen una combinación de sabores que los hace únicos y exquisitos. Están disponibles en presentaciones de un kilo (aproximadamente 9 a 10 unidades) y medio kilo (4 a 5 unidades), adaptándose perfectamente a cualquier reunión o parrillada.

Cómo elegir el chorizo argentino ideal
La primera gran decisión es elegir el tipo de chorizo. El chorizo fresco es la opción más popular: jugoso, sabroso y fácil de encontrar. El chorizo criollo, muy usado en asados argentinos y uruguayos, se prepara con mezcla de carne de cerdo y vacuno. La calidad del chorizo marca el 50% del éxito final. Opta por piezas artesanales o de productores locales siempre que sea posible. Uno de los debates clásicos es si se debe pinchar o no el chorizo antes de ponerlo en la brasa.
Factores a considerar al elegir tu chorizo
- Etiqueta extra: lo primero que debes hacer para saber si un chorizo es de calidad es mirar si lleva la etiqueta extra.
- Cantidad de grasa: también es importante tener en cuenta el porcentaje de grasa, que debe estar indicado en la etiqueta. El equilibrio entre carne magra y grasa debe ser de 70/30 para obtener jugosidad.
- Conservantes y colorantes: los colorantes tienen que ser naturales, como el pimentón. Y los conservantes tienen que ser solamente los necesarios para alargar su duración y garantizar la seguridad alimentaria.

Si en tu grupo hay personas con intolerancias, existen chorizos sin lactosa, cada vez más vendidos y disponibles para estos clientes, que mantienen la jugosidad y el sabor característico.
TIPS PARA EL CHORIPAN PERFECTO
Preparación del chorizo argentino para asar
La pieza clave e infaltable de los asados, su preparación esconde algunos secretos. Su preparación perfecta depende de varios factores: el manejo del fuego, el tiempo y algunas técnicas que, de cumplirlas, marcarán la diferencia entre un resultado reseco o quemado y uno jugoso, con la piel crocante y un sabor profundo.
Pasos previos a la cocción
- Atemperar el chorizo: sácalo de la nevera al menos 20 minutos antes de asarlo para que la temperatura interna no sea demasiado baja. Esto se debe a que, si están muy fríos, se cocinarán de forma desigual.
- Secar la superficie: secar la superficie con papel de cocina es otro truco infalible: al eliminar la humedad superficial, se consigue un dorado más atractivo y crujiente.
- Pinchar o no pinchar: en el caso de chorizos muy gruesos (más de 4 cm), puedes hacer pequeñas micro-incisiones superficiales con la punta de un cuchillo. Evita pinchar con tenedor: las perforaciones hacen que salga la grasa y se pierda jugosidad.
- Marinar (opcional): si quieres un toque extra de sabor, puedes marinar el chorizo durante unos 10 minutos en una mezcla de cerveza rubia, ajo machacado, pimentón dulce y orégano.
- Limpiar y engrasar la parrilla: limpia y engrasa la parrilla para evitar que los chorizos se peguen.
El fuego y la cocción
Una brasa bien preparada es la base de un buen chorizo. Para un sabor auténtico y profundo, la leña de encina o roble es ideal, aportando un humo dulce y elegante. Si buscas rapidez y practicidad, el carbón vegetal es tu aliado. Cuando las brasas estén cubiertas de una capa grisácea, distribúyelas creando dos zonas: una zona directa, con fuego vivo para sellar, y una zona indirecta, para terminar la cocción lentamente.
Lo ideal es una temperatura media: brasas parejas, carbón blanco y sin llamas altas. Se debe evitar fuego directo intenso, algo que puede quemar la piel sin cocinar el interior.
Cómo cocinar los chorizos a la parrilla, paso a paso:
Con este procedimiento, el chorizo alcanza el punto justo, con piel crocante y centro jugoso:
- Colocar los chorizos: ubicarlos en la parrilla de modo que reciban calor moderado. Es decir, no colocarlos sobre las llamas directas. También se debe mantener distancia entre cada uno para que el calor circule mejor. Coloca el chorizo en la zona directa durante aproximadamente un minuto por cada lado. Este sellado rápido crea la costra dorada que encierra los jugos.
- Cocción uniforme: cocinar a temperatura moderada para que el interior alcance cocción sin reventar la piel. El tiempo total depende del grosor, pero habitual suele ser entre 20 y 25 minutos. Durante esta fase, es importante girar el chorizo cada 2-3 minutos para que la cocción sea uniforme. Si la piel se oscurece demasiado rápido, moverlos a una zona más fría de la parrilla.
- Giro constante y control de temperatura: girar los chorizos cada 5 minutos para que se doren por todas partes. Usa un termómetro de sonda si quieres ser preciso: la temperatura ideal en el centro debe ser de 70 °C.
- El momento para retirarlos: los chorizos estarán listos cuando la piel quede dorada y ligeramente crujiente y al presionarlos con la pinza -no pincharlos- suelten jugos pero no pierdan firmeza.
- Servir inmediatamente: caliente y jugoso es cuando más se disfruta. Una vez listo, retíralo y déjalo reposar envuelto en papel de aluminio durante 3 minutos.
Otra técnica popular es cocinar el chorizo completamente envuelto en papel de aluminio, sobre brasas suaves. Esta opción es excelente para evitar que se queme o para mantenerlo jugoso en cocciones largas.

Errores a evitar en la preparación del chorizo en parrilla
Estos consejos -y errores a evitar- provienen de parrilleros que enseñan cómo lograr el equilibrio perfecto, basándose en recetas tradicionales de la parrilla argentina:
- No pinchar con tenedor: las perforaciones hacen que salga la grasa y se pierda jugosidad. Siempre usar pinzas para dar vuelta suavemente.
- Calor indirecto: si la parrilla tiene tapa, colocar los chorizos lejos de las brasas y cerrar la tapa para utilizar el calor indirecto, lo que ayuda a una cocción más uniforme.
- Evitar el fuego demasiado alto y cocinar en exceso: esto quema la piel y deja crudo o demasiado seco el centro. Uno de los errores más frecuentes es usar brasas demasiado intensas, lo que quema la tripa mientras el interior queda crudo. Para solucionarlo, pasa el chorizo a la zona indirecta y baja la tapa. Otro fallo habitual es pinchar en exceso, provocando que se pierdan los jugos y el chorizo quede seco.
- No limpiar la parrilla: si no se limpia y engrasa, pueden pegarse a los fierros.
- No apilar: no poner los chorizos unos sobre otros. Cada uno necesita contacto directo con el calor para dorarse.
- Agregar sal o condimentos antes de tiempo: esto puede endurecer la carne y deshidratarla.
El Choripán: un ícono argentino
En Argentina se acostumbra comer el chorizo en un buen pan, denominado choripán. El chorizo puede ser a la parrilla o asado en una sartén y se complementa con ensalada de lechuga, tomate y un buen vaso de cerveza. En Argentina, el “chori” es sinónimo de asado y amistad. Uno de los usos más populares de los chorizos parrilleros es en el clásico “choripán”, un delicioso sándwich de chorizo asado servido en pan fresco y acompañado de chimichurri. Esta combinación simple pero sabrosa es un emblema de la gastronomía argentina.
Cortarlos en mariposa para hacer choripán o en rodajas para servir en tabla. El clásico choripán se acompaña con chimichurri o salsa criolla. El ahumado del embutido, sumado a la mezcla de especias del chimichurri, es clave para seducir a los especialistas y al público.
En enero pasado, el choripán fue elegido como la comida callejera más valorada de Latinoamérica, según un ranking mundial elaborado por Taste Atlas, una reconocida guía especializada en cocina tradicional. El sándwich argentino participó dentro de la categoría "hot dogs", donde compitió con preparaciones típicas de distintos países de la región. Con una puntuación de 4,2 estrellas, se ubicó en el primer puesto y se convirtió en la opción más votada del listado.
La ciudad de Córdoba, reconocida como la capital del choripán, cuenta con 400 de puestos dedicados a esta delicia, y su popularidad atrae tanto a locales como a turistas.

Salsas y acompañamientos
Salsas y acompañantes: un choripán tradicional suele llevar chimichurri o salsa criolla abundante, pero también se puede recurrir a ají picante o simplemente mayonesa y mostaza. Para acompañarlo al plato, algunas opciones tradicionales son papas fritas o ensalada fresca, alternativas que complementan bien al asado. Para disfrutarlo como lo hacen en Argentina, podemos servirlo con una buena porción de chimichurri o una salsa criolla bien fresca, potenciando su sabor.
Si prefieres un formato más informal y vistoso, puedes preparar brochetas intercalando dados de chorizo con queso curado y pimientos asados. Para acompañar el chorizo, nada mejor que una cerveza lager o una IPA suave, que ayudan a limpiar el paladar y equilibrar la grasa. Si eres amante del vino, un tinto joven y frutal como un tempranillo o garnacha funciona de maravilla.
Receta Alternativa: Chorizo Parrillero con Vegetales Asados
Para disfrutar de estos chorizos de una manera diferente al clásico choripán, prueba asarlos junto a vegetales frescos. Coloca los chorizos parrilleros en la parrilla a fuego medio, y agrégales rodajas de pimientos, cebollas y tomates. Cocina durante 15-20 minutos, girando los ingredientes ocasionalmente hasta que estén bien cocidos y dorados. Sirve los chorizos y vegetales con pan crujiente o solos, para realzar los sabores tradicionales y aportar un toque saludable.

Preguntas frecuentes sobre el chorizo a la brasa
¿Cuánto tiempo tarda en cocerse un chorizo?
Un chorizo tarda 20-25 minutos en hacerse bien a la brasa, dependiendo del grosor y del calor de las brasas. Es importante darle vueltas frecuentes para que se dore por fuera y quede totalmente cocido por dentro, sin partes crudas. Así logras un sabor jugoso y seguro de disfrutar.
¿Cuántas calorías tiene el chorizo a la brasa?
Aproximadamente 330-350 kcal por 100 g en chorizo fresco; el goteo de grasa reduce 10-12% respecto a freírlo. Aunque es energético y sabroso, se recomienda disfrutarlo con moderación. Ideal para darte un gusto especial sin culpa si lo acompañas con vegetales.
¿Se puede comer chorizo a la barbacoa embarazada?
Sí, siempre que alcance 70 °C en el centro y se manipule con utensilios limpios para evitar contaminación cruzada; consulta a tu médico ante cualquier duda. Al hacerlo a la barbacoa, es clave controlar bien el fuego y el tiempo para garantizar la seguridad. De esta forma, se puede disfrutar con total tranquilidad durante el embarazo.