La IGP Ternera Gallega es la más importante de las carnes diferenciadas de vacuno en nuestro país. Fue la primera Indicación Geográfica Protegida de carne de vacuno en ser reconocida por la legislación europea, en 1996, aunque ya estaba registrada a nivel nacional desde 1989. Esta denominación de origen garantiza un control exhaustivo que abarca desde el nacimiento de los terneros, su crianza, alimentación y cuidados sanitarios, hasta su sacrificio y la presentación de la carne en los puntos de venta.

Clasificación y categorías de la Ternera Gallega
La forma de cría no está estipulada, y no influye a la hora de un animal ser aceptado en la IGP. Sin embargo, dentro de ella se contemplan diferentes categorías en función de la edad de sacrificio, el tipo de alimento y el sistema productivo:
- Ternera Gallega: animales sacrificados antes de los 12 meses de edad, alimentados con los forrajes y concentrados autorizados.
- Añojo: animales sacrificados con más de 12 meses, hasta un máximo de 18 meses.
Existe una categoría especial dentro de la Ternera Gallega “Suprema” para los terneros de raza Rubia Gallega criados en las condiciones estipuladas. Los terneros de raza Rubia Gallega suponen el 26,2% de todos los terneros registrados en la IGP, pero no todos cumplen los requisitos para ser Ternera Gallega “Suprema”.
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Diferenciación con la Vaca y el Buey Gallego
Como hemos visto, los animales mayores de 18 meses se salen de la categoría de “Añojo” y no se admiten dentro de la IGP Ternera Gallega. Para revalorizar la carne de los machos y hembras adultos se creó en 2017 una nueva IGP, hermana de esta, llamada “Vaca Gallega/Buey Gallego”.
| Categoría | Características |
|---|---|
| Vaca Gallega | Hembras con al menos una gestación. |
| Buey Gallego | Machos de más de 48 meses castrados antes del año. |
Calidad y compromiso en el sector cárnico
La sociedad Cárnicas Gallego S.A. se dedica a la compra, transformación y venta de carnes frescas y congeladas, así como a la fabricación y comercialización de toda clase de embutidos. Su trayectoria en el sector cárnico, iniciada en 1945, se ha consolidado mediante la modernización de sus instalaciones y la mejora continua de sus procesos productivos. Ofrecen una amplia gama de productos, incluyendo carnes frescas de cerdo y ternera, elaborados como longaniza fresca, morcilla, barbacoa aragonesa y embutidos tradicionales.

El organismo regulador de la IGP ha apostado por un mayor posicionamiento en los canales de distribución al cliente final, como cadenas de supermercados y carnicerías tradicionales. Además, el Consello Regulador continúa ampliando sus cursos formativos sobre la carne amparada a más carniceros y carniceras de las cadenas de distribución, reforzando el compromiso con la calidad y la versatilidad de la carne gallega en la cocina.